UN CORDERO SIN DEFECTO
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
La Semana de la Pasión o Semana Santa es un tiempo crucial en la Biblia. Abarca los últimos días de Jesús en la tierra, su arresto, su crucifixión y su resurrección. La Semana de la Pasión se llama así debido a la pasión con la que Jesús voluntariamente fue a la cruz para pagar por los pecados de la humanidad.
Esta semana de Abril 2025 estaremos meditando en los devocionales de cada mañana los sucesos que ocurrieron cada día de la Semana de la Pasión de nuestro Señor. En el próximo domingo meditaremos sobre la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, luego del Sábado de Reposo. El cuerpo de Jesús reposó en el sepulcro, luego de completar la obra que su Padre le había encargado.
Hoy examinaremos lo que ocurrió en el Domingo antes de la Pascua, conocido comúnmente como el Domingo de Ramos. Aquí se relata la entrada de Jesús a Jerusalén, cuando el Señor se presenta como el Mesías deseado y esperado, cabalgando sobre un asno, tal como fue profetizado en Zacarias 9:9.
El mismo Espíritu Santo mueve a las gentes en Jerusalén a darle la bienvenida, tendiendo sus humildes mantos, tirando ramas de olivo y hojas de palma por todo el camino. Al anochecer de ese día, Jesús va a descansar en Betania seguido de los doce apóstoles.
Pero, no nos adelantemos. Veamos algunos detalles muy importantes. Es necesario entender lo que significa esa ocasión, como el Kairós, el tiempo que Dios ha definido cuando se deba realizar Su Propósito, siempre con el fin de alcanzar a la mayor cantidad de personas con el mensaje de salvación. Seguimos aquí el relato de Juan.
1. SEIS DIAS ANTES DE LA PASCUA
1. SEIS DIAS ANTES DE LA PASCUA
Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
El evangelio de Juan dice que, seis días antes de la Pascua Jesús fue a Betania, una pequeña villa a tres kilómetros de Jerusalén, más allá del Monte de los Olivos. Ahí María, Marta y Lázaro compartieron una cena con él. En esa ocasión, María unge a Jesús con una libra de perfume de nardo puro.
Ante el reclamo de Judas Iscariote, el Señor dice que ella lo había ungido para su sepultura. La censura de Judas no brotaba de su caridad hacia los pobres, sino de su avaricia. Judas aparentaba mucho celo por defender la autoridad de la Iglesia, y aun de apoyar las obras de caridad, cuando en realidad, procuraba su propia gloria e interés material.
Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.
Pero quiero centrar mi atención en las tres primeras palabras del versículo 12: “El siguiente día”.
El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,
¿Qué es lo más importante de estas tres palabras? Para comprender mejor su significado, viajemos 3,500 años atrás, al tiempo del Éxodo.
2. UN CORDERO SIN DEFECTO
2. UN CORDERO SIN DEFECTO
Al final de los 400 años de esclavitud de Israel en Egipto, Jehová Dios dio a la nación algunas instrucciones específicas:
Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.
En hebreo, Nisán, significa “comienzo”. Es el primer mes del año religioso en el calendario judío. Consta de 30 días, que empiezan en la luna nueva de marzo y termina en la luna nueva de abril. Esta definición por parte de Dios hacía que el año comenzase con la primavera, que renueva la faz de la tierra (Sal. 104:30), y se usa como figura de la venida de Cristo (Cantares 2:11-12)
El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
En Nisán 10, es decir el día diez del mes, cada familia debía elegir un cordero de un año, sin defecto, llevarlo a casa, y cuidarlo por cinco días. En Nisán 14, debían sacrificarlo justo antes de la puesta de sol y poner su sangre en el dintel y los postes de la puerta de su casa.
Fue un acto de obediencia y confianza. Esa misma noche, el Señor pasaría de largo las casas que viera con la sangre del cordero.
Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
Dado que un nuevo día hebreo comienza en el ocaso, “aquella noche” debió ser Nisán 15. Fue en esa fecha que Israel salió de Egipto y atravesó el Mar Rojo, la fecha en que Dios redimió a los Israelitas de la esclavitud.
La Pascua ha sido un evento muy especial para los judíos desde entonces. Es celebrado cada año en Nisán 15, que en nuestro calendario gregoriano es Marzo o Abril. Se llama gregoriano porque fue establecido por Gregorio XIII en el siglo XVI, y se utiliza de manera oficial en casi todo el mundo.
Volvamos a la escena en Juan 12 para relacionar puntos importantes.
3. HUMILDE, MONTADO EN UN ASNO
3. HUMILDE, MONTADO EN UN ASNO
Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos.
Seis días antes de la Pascua Jesús está en Betania en Nisán 9 (Nisán 15 menos 6 días). “Al día siguiente” sería Nisán 10, la misma “fecha” en que los Israelitas llevarían a su casa a los “corderos sin defecto”.
Cerca de 1500 años después de la primer Pascua en Egipto, Jesús entra a Jerusalén en un asno, en Nisán 10. Aproximadamente correspondía a la tarde del Domingo de nuestro calendario gregoriano actual.
El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna.
Las multitudes que se encontraban en Jerusalén para celebrar Pascua lo recibieron con hojas de palmas gritando: “¡Hosanna!” que significa “¡Sálvanos!”.
Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.
Los que aclamaron a Jesús no fueron precisamente los habitantes de Jerusalén, sino la gente de las aldeas y pueblos cercanos. Los más cercanos al templo del Señor eran los más lejanos del Señor del templo. Estas multitudes, despreciables a los ojos de los líderes, fueron como un adelanto profético de aquella otra gloriosa multitud de la adoración celestial.
Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;
Aun cuando éstos en la entrada de Jerusalén no estaban delante del trono, sí que estaban en la presencia del Cordero.
La gente pierde el significado completo de las circunstancias. Estaban pasando dos cosas, pero ellos sólo veían una: Jesús cumpliendo la profecía de Zacarías. Pero los fariseos ni siquiera notaban un hecho tan grande, pues para ellos Jesús era solo un farsante, un hablador.
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
Una profecía que los judíos conocían muy bien. Cuando Jesús cruzó las puertas de Jerusalén, ellos lo proclamaron abiertamente como el Salvador y Rey, pues esperaban que fuese a aliviar a Israel de la opresión romana.
Lo que no vieron fue la selección de Dios de Jesucristo como el último cordero de la Pascua para ser sacrificado. Hay ciegos, que, viendo, no pueden percibir lo que está pasando. Era Jesús, Dios y hombre a la vez, que entraba a Yerushaláim, la ciudad de Paz, en el Nisán 10.
El escenario estaba preparado para los eventos de la última semana de su vida, llevándolo a su sufrimiento, crucifixión, muerte y resurrección.
Se exigía que no menos de diez personas comiesen cada cordero. Miles de judíos venían a Jerusalén, de todas partes del Imperio romano y por todos los medios posibles.
Tan sólo a pocos días después, en Nisán 14, mientras más de 250,000 corderos eran sacrificados en los atrios del templo conforme a las instrucciones de Dios en Éxodo 12, Jesús sería clavado en una cruz.
4. NUESTRA PASCUA ES CRISTO
4. NUESTRA PASCUA ES CRISTO
Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
Recordamos y celebramos el Domingo de Ramos como la entrada triunfal y el día en que “Cristo nuestra Pascua” fue apartado como el “cordero sin mancha y sin defecto”.
sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
Juan el Bautista declaró justo antes de bautizar a Jesús:
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
La carta a los Hebreos dice que el sistema sacrificial del Antiguo Testamento era sólo sombra de los bienes venideros, y no la presencia misma de estas realidades. Es una imagen de lo que pasaría siglos después cuando Jesús de Nazaret entraría a Jerusalén. El profeta Isaías declaró que Dios había anunciado el fin desde el principio.
que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;
Todo ocurrió el tiempo Kairós, en el tiempo planeado por Dios. Aquella oportunidad tan especial en la que Dios eterno se revela al hombre en su condición personal y temporal, en su corazón.
5. EL TIEMPO KAIRÓS PARA TI.
5. EL TIEMPO KAIRÓS PARA TI.
Podemos maravillarnos de la perfección del tiempo de Dios –y de su Palabra– a través de tres breves palabras en el evangelio de Juan: “El siguiente día.” Mas adelante el apóstol Pablo nos confirma que todo ha de ocurrir en el “cumplimiento del tiempo”.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
Hoy es tiempo de meditar en lo que Cristo viene a traernos: perdón, salvación, vida eterna. No dejes pasar esta oportunidad. Tal vez es el tiempo Kairós para ti.
Y si aún no lo has recibido como Salvador y Señor de tu vida, tal vez hoy es el tiempo Kairós para ti. Si sientes su llamado, diciendo, “Ven a mí, acepta mi perdón, ten vida eterna”, entonces no cierres tu corazón.
OREMOS
