Si oyes su voz
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Transcript
Intro:
Cuando Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, lo hizo por una razón. Le dijo a Moisés que dijera al Faraón: “Deja ir a Mi pueblo para que me celebre una fiesta en el desierto” (Éx 5:1, NBLA). El Señor liberó a su pueblo para que pudiera adorarlo.
Él les dio libertad de la esclavitud en Egipto, y los guió al monte Sinaí, donde se reunieron para adorarle. Imagine esta escena en Éxodo 19:16–20.
Al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos, una espesa nube sobre la montaña y un sonido de trompeta muy fuerte, de modo que toda la gente del campamento se estremeció. Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para que se reuniera ante Dios, y se detuvieron al pie de la montaña. El monte Sinaí estaba completamente envuelto en humo porque el Señor descendió sobre él en fuego. La nube subía como el humo de un horno, y todo el monte tembló con violencia. Mientras el sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte, Moisés habló y Dios le respondió en el trueno. El Señor bajó y se instaló en la cima del monte. Entonces el Señor llamó a Moisés a que se reuniera con Él, y él subió.
Justo después de esto, Dios dio a su pueblo los Diez Mandamientos y el resto de su instrucción. Lo que allí ocurrió se convertiría en un patrón a lo largo del Antiguo Testamento. Aunque no siempre fue en el monte Sinaí y la escena no siempre ocurrió nuevamente exactamente igual, sirvió como patrón para que el pueblo de Dios se reuniera con regularidad para adorarle y escuchar su Palabra. En cierto sentido, esto es lo que significa ser miembro del pueblo de Dios, tener el privilegio de estar en la gran asamblea ante Él
El obedecer es una forma de adoración a Dios
El Salmo 95 comienza con una hermosa invitación a adorar, pero termina con una advertencia muy seria.
La invitación del salmista de vivir adorando a Dios. 1-2
Note como Dios se le presenta a su pueblo
El Rey grande. vv. 3
El Creador Soberano. vv 4-6
El mundo está formado y sostenido por la mano poderosa de Dios.
El dueño de todo. vv 7
incluyéndonos a nosotros, somos ovejas de su prado
¿Por qué, a pesar de ver la bondad de Dios, su pueblo no lo obedece?
¿Por qué el pueblo no escucha la voz de Dios?
¿Por qué el pueblo no escucha la voz de Dios?
¿Por que el pueblo no obedece?
La adoración implica escuchar la voz de Dios, por lo que la proclamación de las Escrituras constituye una parte importante de la reunión semanal de adoración. Adoramos a Dios cuando abrimos su Palabra y la escuchamos. Debemos llevar nuestras Biblias al culto corporativo porque la Escritura es la Palabra de Dios, y así es como Él —el Señor que existe por sí mismo sobre todo, el Rey supremo sobre todo, el Creador y dueño del universo— nos habla.
I. Porque tiene un corazón duro
I. Porque tiene un corazón duro
Observaciones exegéticas:
“No endurezcáis” (hebreo: אַל־תַּקְשׁוּ): forma imperativa negativa del verbo qāšâ, que significa "ser duro, rígido, inflexible". Implica una voluntad terca y resistencia interior.
“Corazón” (lēḇ): en la antropología hebrea, no es solo el centro de emociones, sino de la voluntad, decisiones y razonamientos.
Referencias a Meriba y Masá: (Éxodo 17:1–7): momentos en que el pueblo, en lugar de confiar, acusó a Dios de abandonarlos y demandó milagros como prueba de su presencia.
Interpretación:
El salmista hace un llamado urgente al presente ("hoy", v. 7b), basado en un peligro conocido del pasado: endurecerse ante la voz de Dios.
El corazón endurecido se muestra cuando el pueblo exige, prueba y duda, en vez de obedecer humildemente.
Aplicación:
El endurecimiento del corazón no es pasivo: es una decisión continua de rechazar la voz de Dios.
El autor de Hebreos (3:7–9) usa este texto para exhortar a los creyentes a no repetir el error del desierto.
Por eso el Espíritu Santo dice: «Cuando oigan hoy su voz,
no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron, aquel día que me pusieron a prueba en el desierto.
Allí sus antepasados me tentaron y pusieron a prueba mi paciencia a pesar de haber visto mis milagros durante cuarenta años.
La desobediencia comienza cuando el corazón se insensibiliza a la voz de Dios.
Israel no era ignorante: había escuchado la voz de Dios. El problema no era de oído, sino de voluntad.
Ejemplo: en Meriba y Masá (Éxodo 17), el pueblo demandó a Dios como si Él les debiera algo.
🪔 Aplicación:
Un corazón duro escucha sermones, lee la Biblia... y no cambia.
¿Estás endureciendo tu corazón contra una convicción que Dios ya te mostró?
II. Porque tiene un corazón que olvida
II. Porque tiene un corazón que olvida
Observaciones exegéticas:
“Me tentaron” (nissûnî): literalmente "pusieron a prueba", como si quisieran ver si Dios realmente es quien dice ser.
“Me probaron” (bēḥānûnî): término legal/judicial. Querían que Dios demostrara su fidelidad, como si Él fuera sospechoso.
“Vieron mis obras”: indica que habían sido testigos oculares de la gloria, provisión y poder de Dios — y aun así dudaron.
Interpretación:
Olvidaron quién era Dios, qué había hecho por ellos, y cómo les había librado.
El olvido no era porque no sabían, sino porque su corazón no atesoraba las obras de Dios.
Aplicación teológica:
Olvidar las obras de Dios lleva a la duda y, finalmente, a la desobediencia (cf. Deuteronomio 8:11–14).
La fe se alimenta de la memoria activa de la fidelidad de Dios.
¡Habían visto los milagros! El maná, el agua de la roca, la nube, el mar Rojo...
Pero olvidaron pronto la fidelidad de Dios.
El olvido espiritual lleva a la queja, al temor y a la rebelión.
🪔 Aplicación:
¿Qué obras de Dios has olvidado en tus momentos de crisis?
El que olvida lo que Dios ha hecho, desconfía de lo que Dios puede hacer.
III. Porque tiene un corazón incrédulo
III. Porque tiene un corazón incrédulo
Versículo 10:
“Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón…”
Observaciones exegéticas:
“Disgustado” (qôṭ): término muy fuerte, literalmente: “asquearse” o “enfadarse profundamente”.
“Divaga de corazón” (tôʿê lēḇāḇ): “se desvía”, “se extravía”. El verbo ṭāʿâ se usa para ovejas que pierden el camino. Es un error del corazón, no solo del comportamiento.
Interpretación:
El corazón incrédulo no permanece firme en los caminos de Dios. Siempre está buscando otro rumbo, otro refugio, otra dirección.
En Hebreos 3:12, el Espíritu llama a esto un “corazón malo de incredulidad”.
12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
Aplicación teológica:
La incredulidad es la raíz de toda desobediencia: cuando no creemos que Dios es bueno, sabio y fiel, lo desobedecemos.
Un corazón que “divaga” termina cansado, frustrado y sin fruto espiritual.
Israel dudó de que Dios estuviera con ellos, de que cuidaría de ellos, de que su palabra era verdadera.
La incredulidad lleva a la desobediencia porque no confía en que la voluntad de Dios es buena.
Aplicación: Toda desobediencia es un acto de fe... en otra cosa: en uno mismo, en el miedo, en el pecado, en el mundo.
IV. Porque tiene un corazón que no conoce a Dios
IV. Porque tiene un corazón que no conoce a Dios
“…y no han conocido mis caminos.”
Observaciones exegéticas:
“No han conocido” (lōʾ yāḏəʿû): verbo yāda‘ implica conocimiento relacional, no solo intelectual. Es el conocimiento que transforma.
“Mis caminos”: se refiere a la forma en que Dios actúa, su carácter, su voluntad. Cf. Salmo 103:7: “A Moisés notificó sus caminos…”
7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.
Interpretación:
A pesar de ser su pueblo, no conocieron su carácter ni entendieron sus propósitos.
La desobediencia revela ignorancia espiritual voluntaria: conocían los actos de Dios, pero no su corazón.
Aplicación teológica:
No se puede obedecer a un Dios que no se conoce.
La obediencia brota del conocimiento íntimo, amoroso y reverente de quién es Dios.
