Jesús, nuestro Salvador

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Aquel

Esta fecha si bien se recuerda el sacrificio y la pasión de Cristo en la cruz a través de todo el mundo, para nosotros es mas que una fecha conmemorable u homenaje, no para cualquier hombre, no para un héroe ni para un personaje de la historia, ni para un reconocido famoso.
No solo hoy, celebramos la venida del Mesías, aquel que fue prometido 900 años antes de que llegara a la tierra, aquel hijo del hombre que vino como un cordero al matadero, aquel que todos pensaban que vendría como un líder guerrillero a liberar al pueblo judío de la opresión romana, en cambio nació en lo más inhóspito, en un rincón de un establo en Belén, aquel que vino a los desvalidos, a los necesitados, a los enfermos. Aquel que vino a establecer un nuevo comienzo, aquel que fue manso y humilde, aquel que vino a servir y no a ser servido, aquel que no juzgó, aquel que no lanzó la primera piedra, en cambio amó sin prejuicios. Aquel verbo hecho carne, el único camino, la única verdad y el pan de vida, aquel que lloró por un amigo muerto, aquel que demostró que el reino no se trata de dinero ni riquezas sino de preparar tesoros en el cielo. Aquel que fue a preparar moradas para ti y para mi, aquel que habló y vivió de la justicia y de la verdad. Aquel que no dudó de su misión y de culminarla, aquel que convirtió la cruz, un símbolo de tortura y muerte en un símbolo de amor y redención para la humanidad.
No escatimó absolutamente nada para dar al mundo lo que tanto le hacía falta, lo que tanto hoy nos hace falta, la redención de nuestras vidas, aquel que no dejó nada al azar, sino que desde el inicio de la creación de la humanidad planeó venir a nosotros, unos simples mortales, que no valiendo nada y aún siendo pecadores, demostró en su máxima expresión lo que es amar sin condición.
Aquel que prometió destruir el templo y reconstruirlo en tres días, aquel que libertó a los oprimidos sin pedir nada a cambio más que creer en él.
Aquel que amó como Dios mismo y sufrió como hombre, cayendo de sus ojos lagrimas y sudor como gotas de sangre, aquel que fue traicionado, pero perdonó hasta el final, aquel que fue alabado entrando en aquella ciudad sobre una asna en donde la multitud gritaba: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! , pero que poco después fue escupido por los mismos que lo aclamaban al rey, aquel que miró con amor y bondad a todos quienes lo enjuiciaron, aquel que cargó su cruz para morir en ella, aquel que marcó la historia de la humanidad para siempre, aquel autor del libro mas vendido de todo el mundo, aquel cuyo regalo fue darnos algo intangible pero tan real como el aire que respiramos.
Aquel que siendo Dios, nunca dejó de orar a su Padre. Aquel que cargó con nuestra culpa sin pedírselo, aquel cuyos brazos abiertos en aquella cruz, nos abrazó para siempre, nos acurrucó en su regazo, porque sabía que lo único que hacía falta era su sangre derramada en aquel día, cuando su costado fue atravesado con una lanza para que desde su interior corrieran rios de agua viva.
Hoy no celebramos solo la muerte de aquel cordero como enviado al matadero, sin decir nada no abrió su boca, no retrocedió ni forcejeó, sino que con su mirada de siervo fue sin dudar para sufrir nuestras dolencias.
Hoy no celebramos solo su muerte, sino que celebramos su vida, su resurrección, en estas fechas los judíos celebran la pascua judía en donde conmemoran la liberación de su pueblo de la esclavitud de Egipto en donde marcaron los linteles de sus puertas con sangre de cordero sin manchas, para que el ángel de la muerte pasara de largo, pero hoy nosotros celebramos tu sacrificio , Jesús, tu eres aquel que derramó su sangre, sangre que marcó los linteles de esa tumba, porque la muerte no pudo contigo y pasó de largo, venciste la muerte y nos diste el regalo mas grande, nuestra salvación y redención.
No eres un héroe de pelicula, no eres un famoso de moda, no eres una estrella de hollywood, sino que eres nuestro Salvador y redentor eterno, el cordero y león, el principio y el fin, el alfa y el omega, el que es y el que ha de venir,
Te glorificamos hoy, tu iglesia la que te espera ansiosamente, la novia que se prepara para recibir al esposo, al Príncipe de paz, al amado de nuestras almas.
Jesús!! Nunca se trató de nosotros!!, desde el principio siempre se trató de ti, de tu Amor por la humanidad y la redención de esta.
Como no creer en ti Jesús, como no seguir tus pasos, como no imitarte, si todo lo que hiciste fue excelentemente perfecto.
Como no amar a nuestros enemigos, si tu lo hiciste primero, como no perdonar si tu lo hiciste primero, como no servir si tu lo hiciste primero.
No solo este día recordamos tu sacrificio, sino que cada día miraremos ese acto sublime e inigualable, y que nunca nadie mas hará por nosotros.
Solo te damos gracias, por la obra perfecta de la cruz.
Tu eres Aquel.
Amén
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