La esperanza que ofrece Cristo se basa en su resurrección

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Cita: 1 Corintios 15.12-22
Objetivo: Brindar tres razones esperanzadoras por medio de la exposición de la verdad trascendental de la resurrección de Cristo con la finalidad que cada hermano sienta y perciba consuelo en dicha verdad.

Introducción

En total, dos tercios de los estadounidenses (66 %) consideran que el relato bíblico de la Resurrección de Jesucristo es verdadero, el 23 % niega el relato bíblico y el 11 % dice que no está seguro.
A veces la duda no surge de una sistémica decisión moral y filosófica, sino de miles de decisiones diminutas. Un hombre podría comenzar su vida de adulto con convicciones cristianas sólidas, integridad, fidelidad, disciplinas de oración y de lectura bíblica y un testimonio bien pensado. En algún momento, la lectura bíblica se torna árida; la oración se hace menos frecuente; las presiones y las obligaciones laborales reducen la asistencia a la iglesia al mínimo. Carson, D. A. (2011). Escándalo: La Cruz y la Resurrección de Jesús (G. Muñoz, Trad.; 1a Edición, p. 148). Publicaciones Andamio.
Sin embargo hasta el sol de hoy se predica sobre la resurrección de Cristo, no somos los testigos oculares pero tenemos los relatos históricos de los que fueron testigos oculares, pero sobre todo tenemos fe en Cristo.
En un mundo inseguro como en el que vivimos sitúa al cristiano entre la espada y la pared, creer o no creer en la resurrección, pero ¿que implicaciones tiene creer para mí?
Permítame presentar 3 razones esperanzadoras que se extraen de 1 corintios 12-22 acerca de la resurrección de Cristo:

Confianza genuina en la resurrección de Cristo

Vs 12-13. El apóstol escribe su carta a una iglesia un tanto confundida acerca del tema de la resurrección, al parecer existan corrientes de pensamiento que apuntaban a desconocer la resurrección de muertos. Lo más probable es la influencia judía y griega que tenía la iglesia de Corinto, por una lado los griegos con su inmoralidad sexual y hedonismo, no compartían la idea de resucitar de entre los muertos (fisicamente), y los judíos (saduceos) creían en el cuerpo/alma como un solo ser indivisible, y no cabía la idea de un cuerpo resucitado.
Sin embargo estas palabras están apuntando a recordar como fue la resurrección de Cristo, y el apóstol ya lo había citado versos anteriores. Brevemente revisemos históricamente la resurrección:
Marcos 15:43–47 “vino José de Arimatea, miembro prominente del concilio, que también esperaba el reino de Dios; y llenándose de valor, entró adonde estaba Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. Y comprobando esto por medio del centurión, le concedió el cuerpo a José, quien compró un lienzo de lino, y bajándole de la cruz, le envolvió en el lienzo de lino y le puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca; e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Y María Magdalena y María, la madre de José, miraban para saber dónde le ponían.”
Marcos 16:9 “Y después de haber resucitado, muy temprano el primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado fuera siete demonios.”
Lucas 24:36–40 “Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pies.”
Hechos de los Apóstoles 10:40–41 “A este Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertos.”
El método usado por Pablo para referirse al evento de la resurrección como algo histórico es el. testimonial, es decir acudir a los relatos de aquellos testigos escogidos por Dios para presenciar a Cristo resucitado, y fueron tan contundentes los testimonios que Pablo indica que si hay duda pueden ir a consultar algunos que aún está con vida.
Pero ¿qué es la fe sino creer sin ver? por eso está razón no solo apunta a una creencia intelectual o lógica, sino de confianza genuina en lo que la Palabra de Dios desde el Antiguo y Nuevo pacto reveló acerca de Cristo y su resurrección.
Vs 14-16. Es pues la confianza genuina en la resurrección de Cristo la que sostiene el cristianismo, la doctrina de la resurrección no debiera ser como un libro puesto en un estante que se lo leyó una vez y ahora se esta llenando de polvo, esta verdad es sustancial para alimentar nuestra confianza en Dios, sino caemos en el grave error de vivir una vida desacreditando a Dios, porque fue él quién le resucito de entre los muertos a nuestro Salvador.
La palabra “vana” en el griego tiene dos connotaciones interesantes; sin propósito, hueco entonces lo que Pablo está indicando es que sin la resurrección de Cristo no hay propósito en nada de lo que hagamos o creamos, es como estar suspendidos en la nada, no hay solidez en la “fe” y claro que esto afecta cuando a nuestra vida toca la puerta la muerte, la separación, el engaño.
Cada mañana que despertamos, cada segundo del día reposa en la idea que Cristo a vencido la muerte. Y si eso no moldea nuestra conducta, es porque nuestra fe es vana, hemos negado la resurrección de Cristo. ¿Y cómo podemos negar su resurrección?
Creyendo o confiando más en las corrientes de este mundo que en Cristo (seamos sinceros todos somos seducidos por este tipo de engaños)
Creyendo o confiando más en la realidad dolorosa que se presenta en este mundo, y no en Cristo.
Reflexionar: ¿Es relevante para mí hoy que Cristo resucitó? ¿Qué actitud debo tener sabiendo que así como Cristo fue levantado de entre los muertos, también lo seré yo?

Seguridad de recibir el perdón de nuestros pecados

Vs 17-19. La segunda razón esperanzadora que nos brinda la resurrección de Cristo, es la seguridad de que nuestros pecados fueron, son y serán perdonados por medio de la muerte en la cruz y la resurrección de Cristo, el apóstol señala que caso contrario estamos en la misma condición de condenación que el resto del mundo, y es más contundente porque aquellos que han muerto ya no tendría ninguna clase de esperanza.
¿qué evidencias encontramos en las escrituras acerca del perdón de pecados?
Efesios 2:1 “Y Él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”
Mateo 26:28 “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.”
Hechos de los Apóstoles 10:43 “De este dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados.”
Hebreos 1:3 “Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,”
Todos los versículo leídos apuntan a la realidad tierna y maravillosa que Jesús en su muerte obtuvo el perdón de nuestros pecados ante Dios Padre, recibiendo sobre su cuerpo el castigo que merecemos. Y su gracia nos alcanzó a nosotros hoy, llegando a sus pies a través de la predicación del evangelio para limpiar nuestros vidas de la infección del pecado.
Nada de esto tendría sentido si Cristo no hubiese resucitado, por eso cada vez que pecamos (porque aún batallamos con el pecado) apelamos a nuestro defensor (Cristo) para acercarnos al Padre confiadamente y sin merecimientos, solo por su gracia. Y ser perdonados.
¿Cómo afecta mi presente saber que el mismo Jesús que murió en aquella cruz por mis pecados luego resucito y fue a la diestra de Dios Padre?
Acaso pecaremos deliberadamente, el apóstol respondería ¡De ninguna manera! pero aún si caemos en el fango de la mentira, la soberbia, la impureza, la incredulidad en Cristo y solo en él hay perdón de multitud de pecados. Y esto gracias a que Él resucitó.
Romanos 6:1–4 “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.”
Podemos acostarnos tranquilos, y estar seguros que nuestros pecados han sido perdonados, cada uno de ellos por la gracia salvadora (debe motivarme a no querer pecar).
Y aquellos que han muerto en Cristo, son aquellos que han puesto su confianza en a obra de la cruz y su resurrección, no están perdidos sino que esperan la segunda venida de Cristo al igual que nosotros para vivir junto con él.
Reflexionar: ¿Aún estoy lidiando con algún pecado que nadie más sabe? ¿Cristo ha perdonado mis pecados? ¿Comprendo que como Cristo me perdonó así debo perdonar también?

Disposición a una realidad de vida sobre la muerte

Vs 20-22. Sino somos reflexivos con el impacto negativo que tuvo la llegada de la muerte en la humanidad estaremos distantes de apreciar el regalo precioso de la resurrección.
¿Cómo entro la muerte a la humanidad?
Génesis 3:19 “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.”
Fue a causa del pecado que entró la muerte (física - espiritual), y consigo el dolor. No hay época tan sombría como la que empezó en Gn 3 - las peleas, divisiones, envidias, lujuria, y demás - fueron impulsadas desde ese momento, sacando a relucir la naturaleza caída del hombre.
Un ejemplo de lo aterrador que es el pecado (Gn 6.5-6). Es posible que Dios sienta dolor de su creación, no porque él se haya equivocado en crearla, sino por lo aberrante que ocasionó el pecado en su creación.
Toda una generación pereció porque su maldad no tenía techo, es como funciona el pecado en nosotros. Comenzamos con destellos hasta que somos una lampara que irradia maldad.
En esta generación los niveles alcanza a tal punto que se está normalizando prácticas como: eutanasia, aborto, homosexualidad, corrupción política y moral, que no dista mucho de la época de Noe.
Entonces es en ese contexto que sabe mejor la frase del apóstol “ Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”
La resurrección de Cristo es un canto de victoria sobre la muerte que entro a causa del pecado, mi pecado, nuestro pecado. Por eso en nuestra realidad ya no reina la muerte ni el temor que provoca, sino la vida y la esperanza que en Cristo hay resurrección y vida eterna.
¿Cómo afecta esta verdad mi vida cotidiana?
Enfrentando con una nueva actitud la llegada de la muerte (física) a nuestra vida. No es fácil convivir con esta idea, tampoco negamos las emociones y sentimientos dolorosos cuando la muerte se lleva algún familiar o amigo. Pero así como no negamos eso tampoco podemos negar que aquellos que mueren en Cristo (confiando en él) su vida está garantizada.
Compartiendo el evangelio aquellos que están vivos fisicamente pero muertos en delitos y pecados. A ellos les presentamos la gracia de Dios para salvación, sabiendo que viven sin una esperanza después de la muerte.
Viviendo para el reino de Dios y trabajando para su obra sabiendo que todo lo que hacemos vale porque Cristo ha resucitado, porque él viene por nosotros, por aquellos a quienes perdonó sus pecados y les ha dado fe.
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