Háganlo, en memoria de Mí

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1 Corinthians 11:17–34 NBLA
Pero al darles estas instrucciones, no los alabo, porque no se congregan para lo bueno, sino para lo malo. Pues, en primer lugar, oigo que cuando se reúnen como iglesia hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Porque es necesario que entre ustedes haya bandos, a fin de que se manifiesten entre ustedes los que son aprobados. Por tanto, cuando se reúnen, esto ya no es comer la Cena del Señor. Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga. ¿Qué? ¿No tienen casas para comer y beber? ¿O desprecian la iglesia de Dios y avergüenzan a los que nada tienen? ¿Qué les diré? ¿Los alabaré? En esto no los alabaré. Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí». De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí». Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga. De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre ustedes, y muchos duermen. Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Pero cuando somos juzgados, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo. Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. Si alguien tiene hambre, coma en su casa, para que no se reúnan para juicio. Los demás asuntos los arreglaré cuando vaya.
Introducción - Tregua de la Navidad
El 14 de diciembre de 1914, ocurrió algo que en la historia se conoce como "La Tregua de la Navidad”. En plena Segunda Guerra Mundial, los alemanes se encontraban en el frente combatiendo contra los británicos y aliados, y en la Noche Buena de 1914 los alemanes decoraron árboles de Navidad y comenzaron a cantar villancicos, específicamente “Noche de Paz”. Para sorpresa de los alemanes, los británicos le siguieron el coro desde sus trincheras, y lo que antes era un campo de guerra con sonidos de balas y cañones, únicamente se escuchaban las voces de hombres cantando.
A la mañana siguiente, soldados de ambos bandos salieron de sus trincheras en una tregua para intercambiar abrazos, regalos de navidad que les habían traído desde sus casas; hubo intercambio de prisioneros, y hasta se permitieron que dieran sepultura a sus muertos de manera digna.
Esta tregua hizo una pausa en la guerra que ya tenía cinco meses, y durante ese día, incluso, se disputo un partido d futbol entre los alemanes y los británicos. Según los testigos, el partido terminó con un marcador de 3-2 a favor de los alemanes. Sin embargo, esa tregua no duró para siempre, ya que los altos mandos ordenaron la continuación del combate, lo que obligó a los solddos a regresar a sus puestos, y continuar con la guerra.
Lo que aprendemos de esta historia es que, aquello que etá diseñado ara separar a la humanidad (la guerra), terminó uniendo a soldados de diferentes países en conflicto en una celebración. Pero, enla iglesia de Corinto ocurrió lo contrario. Aquello que debía unirlos, como lo es la Snta Cena, terminó por crear divisiones dentro de la iglesia, lo que llevó a que Pablo escribiera la porción que acabamos de leer. Como alguien escribió,
Otro de los síntomas del desamor que caracterizaba a la iglesia de Corinto era la falta de respeto por la Santa Cena (Robert Porter)
Y hay por lo menos 3 aspectos que podemos apreciar en esta “Advertencia contra la santa Cena” que espero que puedan movernos a reflexionar acerca de cómo en nuestra congregación111 participamos de la Cena del Señor, y a cambiar lo que debamos cambiar.

Un Problema alarmante (1 Co. 11.17-22)

La Iglesia Corinto es conocida por su inmadurez, y los continuos conflictos era lo que caracterizaba a los corintios. Y aunque había cosas de las que Pablo les “alababa”, con respecto a su celebraión de la Santa Cena, Pablo no estaba orgulloso de su práctica, sino que les reprobaa por ello. Veamos los versículos 1 Co. 11.17-18
1 Corinthians 11:17–18 NBLA
Pero al darles estas instrucciones, no los alabo, porque no se congregan para lo bueno, sino para lo malo. Pues, en primer lugar, oigo que cuando se reúnen como iglesia hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo.
Notemos el marcado contraste con el que inicia la exhortación “Pero al darles estas instrucciones, no los alabo...” y ahora veamos cómo le escribe unos poco versículos antes:
1 Corinthians 11:2 NBLA
Los alabo porque en todo se acuerdan de mí y guardan las tradiciones con firmeza, tal como yo se las entregué.
Sin embargo, en tema de la Sana Cena, la practica de los Corintio era digna de reproche, porque como dice el versículo 17 "no se congregan para lo bueno, sino para lo malo.” ¿A qué se refiere Pablo con “congregarse”? Los cristianos del primer siglo tenían reuniones continuas en las que se juntaban para adorar al Señor. Vemos, por ejemplo en Hechos 2.42 que que los cristianos, apenas un poco después de haber sido convencidos por el evangelio en la predicación de Pedro, Lucas registtra que los cristianos "se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan, y a la oración." En Hechos 20.7, Lucas nos dice que Pablo se reunió con los hermanos de Troas para despedirse “el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando salir al día siguiente, y prolongó su discurso hasta la medianoche.”
A eso es lo que se refiere Pablo cuando dice que los cristianos hacan habitualmente. Sin embargo, lo que hacemos cada domingo, cada que nos reunimos es más que una reunión social pra volver a ver a nuestros hermanos. Es más que una reunión entre personas para cantar las mismas canciones, y para escuchar el mismo sermón. No. No se trata de una reunión dominical o sabatina para convivir con mis amigos y personas que tienen mi misma fe. No es eso de lo que se trata la iglesia. Eso lo puedes hacer con cualquier persona, en cualquier lugar, cualquier día de la semana, y a cualquier hora.
Cuando Pablo dice que se reúnen como iglesia, esta haciendo referencia a ese cuerpo que Cristo compro con Su sangre. Se refiere a ese pueblo redimido qué se reune como un solo cuerpo para reconocer los atributosnde Dios, para convivir con los hermanos, pero también para dar a conocer al mundo que el amor de Cristo esta en los corazones de sus seguidores. ¿Qué dice Juan 13.34-35?
John 13:34–35 NBLA
»Un mandamiento nuevo les doy: “que se amen los unos a los otros”; que como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. »En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros».
Es cuando el cuerpo de Cristo se reune cuando proclamamos el amor de Dios. Y pensemoslo de esta manera: En la manera en como tu y yo nos reunimos y compartimos es como el mundo conocerá a Dios. Cuán importante es que entendamos que esta sucediendo cuando nos reunimos, que cualquier cosa que no sea de acuerdo a ese santa reunión, estamos atentando contra el Señor y Su Novia! De manera que esta solemne reunión, en lugar de provocar unión en la iglesia de Corinto, terminó demostrando Su propia inmadurez.
Me llama la atención que Pablo diga que son necesarias las divisiones, o más literalmente "bandos", ya que no nos deberían sorprender porque nuestro Señor Jesús ya había dicho que estas cosas sucederian:
Matthew 18:7 NBLA
»¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
1 Timothy 4:1 NBLA
El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,
2 Peter 2:1 NBLA
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.
Y esto no es nuevo. ¿No había un judas en medio de los doce? ¿No había un Demas entre los colaboradores de Pablo? Realmente es la finalidad de satanás, introducir encubiertamente a falsos profesiones, falsos creyentes en la membresía de la iglesia. De manera que, lo que la Cena del Señor representaba también revelaba lo que había en lo profundo de los corzones de los corintios. Aquello que debía ayudarles a estar unidos, reveló la inmadurez que había entre los hermanos. Pero Dios es tan sabio, que puede usar aún nuestra inmadurez para hacer crecer Su Iglesia y fortalecerla. Como lo dijo un pastor (Sugel Michelen):
Dios es tan sabio que puede obrar en una iglesia inmadura a través de las divisiones para distinguir a los creyentes genuinos de los que no lo son.
Sin embargo, el hecho que estas divisiones sean naturales y que debamos esperarlas, no exime la condena qué estas divisiones traen. Notemos como Pablo le escribe a su discípulo Tito 3.10
Titus 3:10 NBLA
Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, recházalo,
¿Pero como una pequeña galleta y un poco de jugo provocaban divisiones en la iglesia? Pablo responde en 1 Corintios 11:20–21 “Por tanto, cuando se reúnen, esto ya no es comer la Cena del Señor. Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga.” En los primeros años de la iglesia, la celebración de la Santa Cena normalmente era acompañada por banquetes qué se les llamaban "Reuniones de amor" o "agapes". Pero estos ágapes iban acompañaban con una convivencia en las que cada uno traía comida y bebidas. Ahora bien, así como en nuestros tiempos hay hermanos conmayo posibilidad económica que otros, lo mismo ocurría en Corinto con los hermanos. Había hermanos más adinerados que llevaban canastas con manjares, y botellas de vino. Y en lugar de compartir con sus hermanos, éstos se adelantaban a comer, y por eso terminaban borrachos y satisfechos, mientras que los que no tenían qué llevar, se quedaban salibando los manjares que los demás traían. Y por eso, ests ágapes ya no eran para celebrar como hermanos, sino para darle rienda suelta a la glotonería y a la embriaguez; y Pablo les reprende por eso, vean los versículos 1 Co. 11.20-22
1 Corinthians 11:20–21 NBLA
Por tanto, cuando se reúnen, esto ya no es comer la Cena del Señor. Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga.
1 Corinthians 11:20–22 NBLA
Por tanto, cuando se reúnen, esto ya no es comer la Cena del Señor. Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga. ¿Qué? ¿No tienen casas para comer y beber? ¿O desprecian la iglesia de Dios y avergüenzan a los que nada tienen? ¿Qué les diré? ¿Los alabaré? En esto no los alabaré. Por tanto, cuando se reúnen, esto ya no es comer la Cena del Señor. Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga. ¿Qué? ¿No tienen casas para comer y beber? ¿O desprecian la iglesia de Dios y avergüenzan a los que nada tienen? ¿Qué les diré? ¿Los alabaré? En esto no los alabaré.
Obviamente esto era unverdadero problema, porque, como dije al principio, aquello que debía unirlos terminaba siendo causa de división. AHora bien, ¿porqué la Cena del Señor terminaba dividiendo a la Iglesia de Corinto? Porque lo que la Cena del Señor representa no es solo nuestra unión con Cristo, sino también entre nosotros. Así como el Padre y el Hijo son Uno, asimismo nosotros con Cristo somos Uno. Bueno, pues de la misma manera, como Cuerpo de Cristo, todos nosotros somos Uno mismo. Veamos 1 Corintios 12. 12-13
1 Corinthians 12:12–13 NBLA
Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero, todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres. A todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.
1 Corinthians 10:17 NBLA
Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; porque todos participamos de aquel mismo pan.
Así que, éstos cristianos en Corinto al estar celebrando ,a Santa Cena de esta manera, lo que realmente estaban haciendo era lo contrario a lo que la Santa Cena representaba. Lo que lleva de la mano a nuestro segundo en cabezado, entender el significado y propósito de la Santa Cena

Un Memorial Importante (1 Co. 11.23-26)

Para poder entender lo trascendental de esta celebración, vayamos al origen de este, en Génesis 15.7-21
Genesis 15:7–21 NBLA
Y le dijo: «Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra para que la poseas». Entonces Abram le preguntó: «Oh Señor Dios, ¿cómo puedo saber que la poseeré?». El Señor le respondió: «Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón». Abram le trajo todos estos, los partió por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra; pero no partió las aves. Y las aves de rapiña descendían sobre los animales sacrificados, pero Abram las ahuyentaba. A la puesta del sol un profundo sueño cayó sobre Abram. El terror de una gran oscuridad cayó sobre él. Y Dios dijo a Abram: «Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos durante 400 años. »Pero Yo también juzgaré a la nación a la cual servirán, y después saldrán de allí con grandes riquezas. »Tú irás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. »En la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos» Y sucedió que cuando el sol ya se había puesto, hubo densas tinieblas, y apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades de los animales. En aquel día el Señor hizo un pacto con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta tierra, Desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates: la tierra de los quenitas, los cenezeos, los cadmoneos, los hititas, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos»
Resgresemos a nuestro pasaje en Corintios 11.23, me llama la atención como Pablo inicia su idea."Porque..." Pablo va ahora a explicar cual es la verdadera finalidad de la celebración de la Santa Cena. En primer lugar, se trata de una tradición qué el mismo les había transmitido, pero que ahora los corintios no estaban siguiendo. (v.23 c.f. 11.2) por tal motivo es que les dice "no les alabare en esto". En segundo lugar, podemos ver que Pablo no se enfocaba específicamente en el ritual de la Última Cena, sino que únicamente se enfoca en el propósito de la misma: "Háganlo en memoria de mi" (1 Co. 11.24,25) Se grata de un Memorial, no una transustanciacion del pan y del vino, como los papistas romanos enseñan. Tampoco se trata de la consubstanciacion, como los luteranos sostienen, diciendo que el cuerpo de Cristo y Su sangre se juntan con las moléculas del pan y el vino. Lo que creemos y aceptamos es lo que se conoce como el punto de vista reformado, que enseña que si bien Cristo esta presente en Su Iglesia de manera espiritual, no es más cierto qué cuando se predica Su Palabra o cuando se pone en disciplina a un hermano. Ademas, sostenemos qué la Cena del Señor es un Recordatorio de lo que Cristo hizo a favor de nosotros, Y DE CRISTO MISMO. No die qué coma os del pan y bebamos del vino "en memoria de lo que el hizo"; sino que lo hagamos recordandolo a Él. En tercer lugar, y no quise pasarlo por alto, es esta Última Cena el cumplimiento del Antiguo Pacto y el inicio del Nuevo. Recordando lo que Abram experimentó cuando Dios hizo un pacto con el, los animales que se utilizaron para el ritual fueron partidos. Lo interesante es que únicamente Pablo recoge las palabras del Señor en la Última Cena, y es el primero (considerando qué quizá para estas fechas aun los evangelios nos estaban escritos) en decir que el cuerpo del Señor "es PARTIDO POR NOSOTROS.
De modo que, Pablo al hablar acerca de este cuerpo que fue partido, esta demostrando qué aquello que Dios prometió desde los tiempos antiguse a Abram, en Cristo esta su cumplimiento. Es en Cristo qué todas las promesas del Antiguo Testamento encuentran Su cumplimiento. Esa Simiente de la mujer qué venceria a la serpiente; aquel descendiente de Abram qué traería la bendición de Dios a todas las naciones; ese Cordero Pascual qué sería sacrificado en favor del pueblo; esa Roca en el desierto qué da agua a Su pueblo sediento; esa serpiente de bronce alzada para sanar a Su pueblo de la serpiente; ese Tabernáculo y Mejor Templo en el cual Dios habitaria en medio de Su pueblo; ese profeta qué Dios levantaría mayor a Moisés y aquel a quien el pueblo debía escuchar; ese mejor Josue, conquistador de la Tierra y quien nos trajo Reposo de la guerra; ese Juez mejor que Otoniel, Samgar y Sanson, quien sí liberó a su pueblo de Sus enemigos; ese Rey dividido qué obedeceria a Dios y guiaría al pueblo obedeciendo la Ley y al Señor; ese profeta prometido por Isaias, Jeremías, Ezequiel y los Doce. Ese Mesías anunciado por ángeles y pastores, adorado por sabios del oriente y perseguido por Herodes. Ese Mesías qué vivió la vida que el pueblo debía vivir; ese israelita qué cumplió el Pacto, desde el pesebre hasta ka tumba, y que resucitados poder y gloria, y que ahora esta sentado a la diestra de Dios gobernando al mundo e intercediendo por Sus santos. Ese Jesús es el Cristo prometido, y que en la Santa Cena debemos recordar. Pero no solo recordarlo, sino también debemos proclamar, en la iglesia y en el mundo (observamos 1 Co. 11.26)
1 Corinthians 11:26 NBLA
Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga.
Esta narración poética describe parte de lo que será el encuentro entre los creyentes y Cristo, cuando volvamos a tomar la cena con Él en el reino de Su Padre. No hay ningún intento por explicar objetivamente el momento. En cambio, hay un esfuerzo por describir algunos de los sentimientos que tendremos y las verdades que recordaremos. El hecho de que haya tantas irrupciones en el lenguaje y tantas descripciones quizás extrañas prueba un punto: nuestra mente no será suficiente para detallar lo que hablaremos y viviremos ese día.
Sentado nos hablaba de Su historia. El pasado infinito, brutal oscuridad para los ojos finitos, pero danza encantadora de la esencia. Muy por encima del mal y las posibilidades, mucho antes de la soledad. Solo bien, bien que llenaba la nada, nada que se sometía a la plenitud del ser; bien que definía la existencia misma, existencia cuyo campo era muy limitado, y entonces el amor se desbordó. Su voluntad trajo a la existencia el espacio y tiempo, el canvas para cantar en ellos los versos de Sus más preciosas bondades. Un pequeño ser, corona de Su creatividad, fue una corta nota musical, a lo mucho, en cuyo rostro resplandecía una fracción de eternidad todo abarcadora, una sombra del brillo inagotable, una imagen.
Y yo no comprendía esa hambre tan abrumadora que me acechaba. Teniendo la comida en frente mío, de la cual emanaban olores divinos y los colores más perfectos, no me apetecía en absoluto. Un horrendo vacío me carcomía, como carcome el futuro incierto a la historia milenaria del crimen, como carcome la esperanza insegura a las transgresiones no perdonadas, como carcome el deseo al tedio. Mi vida dependía de la elección del objeto, del momento y de la forma; un pequeño desliz me acabaría.
Él levantó la copa para brindar que por fin estábamos reunidos, listos para comer. Vi en todos los comensales la misma extrañeza que me asaltaba; en todos, menos en Él. Dentro de mí había una brutal colisión de dos fuerzas: el deleite encantador de escucharlo hablar y el terror a ingerir alimentos. El plato, tan desesperanzadoramente familiar, me daba pavor. ¿No eran los rasgos del pan el criterio mismo de la perfección, el estándar de la delicia a lo largo de mis cortos años? Y todos gemían en su interior al ver la bebida.
Él continuó la historia. Un lapso de cientos de años fue para nuestros oídos como el aleteo de un colibrí, como la efímera sensación fascinante de la miel en el paladar. Palabras innumerables, conceptos, ideas, una sola historia, y sangre, corriendo por el mucho, mucho, mucho dolor causado por la ira. Un brazo fuerte que acercó a la imagen a quien la creó y le concedió sentarse en esta mesa. Él, así de Eterno, así de Voluntad, así de Ser, así de lleno de deleite y días, muchos días infinitos, se agachó, detuvo la eternidad por un corto instante, detuvo el universo, tapete de Su andar celestial, para venir a tocar mis pies. En la bendita sinfonía de todos los astros, de los eones, de los pequeños y complejos seres acuáticos que pululan los océanos, detuvo la orquesta para enmendar esta nota musical, que nada era, que nada valía, que nada hacía.
Y así comencé a llorar y los comensales conmigo, porque era mi historia la que Él contaba. El más grande amor, inmenso, inagotable, incalculable, inabarcable, desmesurado, inmenso, inefable, descomunal, extremo, colosal, abismal, desde toda lógica finita incorrectamente ubicado, demostrablemente no correspondido, pero al fin y al cabo grande como ninguna otra cosa, porque el objeto, la imagen manchada, la nota desafinada, el comensal quejumbroso, era demasiado pequeño.
Y me conmovía que aunque tuviera los siglos de los siglos para buscar, no iba a encontrar nada en mí con qué retribuirle. Era el absoluto descaro del amor justo, el colmo de la entrega total por lo que es indigno, una pasión demasiado grande por el resplandor de la gloria eterna. Mi espíritu, mi corazón, mi mente, la suma de mi todo apenas daba para organizar unas palabras, unos poemas, un par de exclamaciones. ¿Cómo podía yo albergar la contemplación de tanta pasión? Pasión por Sí mismo, la danza, la comunión, el conocimiento, el poder, el brillo incontenible, al punto de expandir gracia inmerecida como una potente ola que rompía las paredes del espacio acogedor y sobrepasaba los límites de la imaginación celestial.
Misericordia que alcanzó hasta mí.
«Hoy se cumple el pacto», dijo (acuerdo eterno entre Él y Él), «con el que se ratifica que hemos cumplido la obra de pronunciarnos». ¡Qué pronunciamiento! Palabras que expresaron gracia incontenible, la cual no podían darse entre Sí porque los tres merecían absolutez y plenitud, y entonces me crearon a mí, imagen finita, que quise descarriarme y cerrar los ojos ante la belleza. Gloriosa Voluntad que sobrepasa la maldad, cumple Su promesa y me trae aquí, a la mesa. Gracia y más gracia, cayendo sobre la gracia ya completa que nunca deja de completarse.
¡Oh, horror delicioso! En medio del llanto, el asombro, el reventar de un corazón tan abrumadoramente limitado, tenemos que tomar el pan, los otros comensales y yo, y también el vino. ¿Cómo es que esperamos milenios por este momento y sentimos terror? ¡Oh, gloriosa epifanía! ¡Qué revelación del simple intelecto! Pan, que por muy delicioso que sea, representa el recuerdo de la temporalidad. Este, quizás, será el único terror que sintamos nunca jamás aquí, porque la muerte no es más que un recuerdo, el pan no es más que la historia literaria que necesitaba de un villano al cual vencer.1 En la eterna comunión no haremos más que contemplar el perturbador sacrificio, pero ¿cómo brillará la más potente estrella sin el fondo negro de la noche?
Todo se cumplió, letra por letra, y hoy por fin nos sentamos, como Él lo dijo alguna vez.2 Delicada saturación de alegría y libertad. A medida que bajan el pan y el vino por nuestras gargantas perfeccionadas, experimentamos saciedad. Pero Él y yo fuimos saciados de maneras distintas. Yo por recordar el terror de la cicatriz en Su muñeca y saber que nunca jamás tendré que comer algo distinto a Sus historias, Sus testimonios y Su Ser. Pero Él, en realidad, se sació con la copa que alguna vez se había desbordado cuando no había nada aparte de Él, con una sutil diferencia: la gracia, impronunciable entre la diversa y gran asamblea de los atributos divinos, había sido por fin pronunciada, hasta Su último suspiro, aquí, en esta mesa de pan y vino.

Una Solución digna del Recordatorio (1 Co. 11.27-34)

Ahora que ya quedó clara la finalidad de la Santa Cena, Pablo da dos órdenes para los corintios para corregir Su práctica irreverente: Examinense a si mismos (v. 27-32)
Existe un peligro de no examinar Su propio corazón, ya que la manera en que estaban practicando la solemne ceremonia era indigna del proposito por el cuál se celebraba. (v.27) Si bien es cierto qué ninguno de nosotros somos dignos de estar en la mesa de nuestro Dios, mismo que hemos estado ofendiendo. Esperense entre ustedes (v. 33)
Aplicación
1. Mira hacia atrás (v. 23-25) 2. Mira hacia adelante (v.26) 3. Mira hacia adentro (v.27-32) 4. Mira hacia alrededor (v.33-34)
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