Preso por Anunciar la Resurrección

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 13 views
Notes
Transcript

Introducción

Hay personas que ahora están presas por haber cometido algún delito.
Pero existen casos lamentables en que gente va la cárcel por ofensas insignificantes.
Está el caso de Timothy James Bell, un hombre de 29 años en Arizona.
Tenía algunos antecedentes - pero el 16 de noviembre 2019 caminando por la calle la arrebató a una persona un burrito de $1. A causa de sus antecedentes recibió 15 años de cárcel - todo por quitarle de la mano un burrito a una persona.
Este caso nos sorprende porque parece una gran injusticia que una persona reciba una condena de 15 años por algo que parece tan insignificante.
Los capítulos 21-26 de Hechos narran la historia de la llegada de Pablo a Jerusalén.
En Hechos 21:30 arrestan a Pablo.
De allí en adelante Lucas presenta el proceso judicial de Pablo ante:
Claudio Lisias el comandante romano en Jerusalén (21:33-23:35)
Félix en Cesarea (24)
Festo en Cesarea (25:1-22)
Agripa en Cesarea (25:23-26:32)
En Hechos 28 Pablo finalmente llega a Roma para presentar su caso ante el Emperador y el libro termina con Pablo aun preso.
Pablo estuvo preso cuatro años en total, cuatro años de su vida privado de su libertado:
Hechos de los Apóstoles 24:27 NVI
27 Transcurridos dos años, Félix tuvo como sucesor a Porcio Festo, pero como Félix quería congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.
Hechos de los Apóstoles 28:30 NVI
30 Durante dos años completos permaneció Pablo en la casa que tenía alquilada y recibía a todos los que iban a verlo.
Ahora, usted pensará - hoy es domingo de resurrección, esperaba escuchar un mensaje celebrando la resurrección de Jesús.
Tiene usted toda la razón.
…y de hecho, allí vamos a llegar.
Pero, para llegar allí primero tenemos que ver el caso legal contra Pablo.
Hoy veremos:
Las acusaciones contra Pablo
La solución para el caso de Pablo
Un encuentro con el Cristo resucitado transforma al ser humano

Las acusaciones contra Pablo

Desde un principio Pablo fue acusado por los judíos de hablar contra el pueblo hebreo, contra el templo, y contra sus costumbres.
Hechos de los Apóstoles 21:28 NVI
28 gritando: «¡Israelitas! ¡Ayúdennos! Este es el individuo que anda por todas partes enseñando a toda la gente contra nuestro pueblo, nuestra Ley y este lugar. Además, hasta ha metido a unos hombres que no son judíos en el Templo y ha profanado este lugar santo».
Ante cada uno de los gobernantes que mencionamos vemos que los judíos presentan la misma acusación.
Pablo es un peligro para nuestro pueblo.
Pablo habla en contra de nuestra religión.
Pablo es una plaga y provoca disturbios en la sociedad.
Hechos de los Apóstoles 24:5 NVI
5 Hemos descubierto que este hombre es una plaga que por todas partes anda provocando disturbios entre los judíos. Es jefe de la secta de los nazarenos.
…y levantaban muchas otras acusaciones graves contra Pablo pero nunca pudieron presentar pruebas.
Hechos de los Apóstoles 25:7 NVI
7 Cuando este se presentó, los judíos que habían bajado de Jerusalén lo rodearon, formulando contra él muchas acusaciones graves que no podían probar.
Pablo siempre mantuvo la misma defensa:
Hechos de los Apóstoles 25:8 NVI
8 Pablo se defendía: —No he cometido ninguna falta ni contra la Ley de los judíos ni contra el Templo ni contra el césar.
Pablo sabía exactamente porque estaba siendo perseguido.
Hechos de los Apóstoles 23:6 NVI
6 Pablo, sabiendo que unos de ellos eran saduceos y los demás fariseos, exclamó en el Consejo: —Hermanos, yo soy fariseo de pura cepa. Me están juzgando porque he puesto mi esperanza en la resurrección de los muertos.
Hechos de los Apóstoles 24:21 NVI
21 a no ser lo que exclamé en presencia de ellos: “Es por la resurrección de los muertos por lo que hoy estoy siendo juzgado delante de ustedes”.
Es más, cuando Pablo Festo lleva a Pablo ante el rey Agripa, Festo le dice:
Hechos de los Apóstoles 25:19 NVI
19 Más bien, tenían contra él algunas cuestiones tocantes a su propia religión y sobre un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo.
Los gobernantes, los jueces de Pablo, sabían que los judíos no podían presentar evidencias contra Pablo y que la verdadera razón por la cual habían arrestado a Pablo era porque Pablo no dejaba de compartir este mensaje tan claro - Jesús estuvo muerto y ahora está vivo.
Esta es la realidad de la resurrección.
Jesús fue arrestado, enjuiciado, fue llevado al monte de la Calavera donde fue clavado a la cruz.
Murió un día viernes, fue sepultado en una tumba, pero el domingo por la mañana Dios lo resucitó por el poder del Espíritu Santo.
Jesús volvió a la vida y vive para siempre jamás.
Bien lo declararon los ángeles que vieron las mujeres cuando llegaron a la tumba de Jesús:
Marcos 16:6 NVI
6 —No se asusten —dijo—. Ustedes buscan a Jesús el Nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron.

La solución para el caso de Pablo

Así que Pablo pasa los próximos cuatro años bajo arresto - y su única falta es predicar que Jesús había muerto pero ahora está vivo.
Pablo tenía en sus manos la solución, la clave, para salir obtener su libertad.
Al fin y al cabo, los judíos no podían presentar ninguna evidencia contra él cuando decían que estaba en contra del templo, del pueblo hebreo, de la ley, en contra de la sociedad.
¿Cuál era la clave para salir de prisión?
Callarse.
Dejar de predicar que Jesús murió y que ahora está vivo.
El caso estaba extremadamente sencillo - deja de hablar de la resurrección y eres libre.
Hubiera sido tan fácil y así hubiera evitado Pablo pasar los próximos cuatro años de su vida como un preso.

Un encuentro con el Cristo resucitado transforma al ser humano

Pero Pablo no podía dejar de anunciar al mundo entero de que Jesús murió por nuestros pecados y resucito al tercer día - porque Pablo había tenido un encuentro con el Cristo resucitado. Pablo lo explica a Agripa:
Hechos de los Apóstoles 26:9–11 NVI
9 »Pues bien, yo mismo estaba convencido de que debía hacer todo lo posible por combatir el nombre de Jesús de Nazaret. 10 Eso es precisamente lo que hice en Jerusalén. Con la autoridad de los jefes de los sacerdotes metí en la cárcel a muchos de los creyentes y, cuando los mataban, yo manifestaba mi aprobación. 11 Muchas veces anduve de sinagoga en sinagoga castigándolos para obligarlos a blasfemar. Mi obsesión contra ellos me llevaba al extremo de perseguirlos incluso en ciudades del extranjero.
Pablo confiesa haber odiado a Jesús y a sus seguidores.
No solo los rechazaba sino que se esforzó en erradicar al cristianismo de la faz de la tierra.
Pablo había dedicado parte de su vida a combatir al cristianismo.
Pero, llegó un día en que el Cristo resucitado alcanzó a Pablo.
Hechos de los Apóstoles 26:12–17 NVI
12 »En uno de esos viajes iba yo hacia Damasco con la autoridad y la comisión de los jefes de los sacerdotes. 13 A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más brillante que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. 14 Todos caímos al suelo y yo oí una voz que me decía en hebreo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¡Solo te haces daño a ti mismo!”. 15 Entonces pregunté: “¿Quién eres, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues —me contestó el Señor—. 16 Ahora, ponte en pie. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar. 17 Te libraré de tu propio pueblo y de los no judíos. Te envío a ellos
El Cristo resucitado confrontó a Pablo con su pecado - ¿por qué me persigues?
El Cristo resucitado transformó su corazón de piedra y lo llamo a ser un siervo y testigo de la resurrección de Jesucristo.
Luego Pablo explica de como fue obediente a la voz del Cristo resucitado:
Hechos de los Apóstoles 26:19–23 NVI
19 »Así que, rey Agripa, no fui desobediente a esa visión celestial. 20 Al contrario, comenzando con los que estaban en Damasco, siguiendo con los que estaban en Jerusalén y en toda Judea, y luego con los no judíos, a todos les prediqué que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, y que demostraran su arrepentimiento con sus buenas obras. 21 Solo por eso los judíos me detuvieron en el Templo y trataron de matarme. 22 Pero Dios me ha ayudado hasta hoy y así me mantengo firme, testificando a grandes y pequeños. No he dicho sino lo que los profetas y Moisés ya dijeron que sucedería: 23 que el Cristo padecería y que, siendo el primero en resucitar, proclamaría la luz a su propio pueblo y a los no judíos.
¿Cómo es posible que Pablo fue transformado de ser un hombre completamente opuesto al mensaje de Jesús ahora a ser siervo y testigo de la resurrección de Jesucristo?
La respuesta está en que tuvo un encuentro con el Cristo resucitado.
Fue una transformación radical, increíble, sorprendente - algo que solo Dios puede hacer.
El poder de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos fue el mismo poder que transformó la vida de este enemigo/perseguidor de los seguidores de Jesús.
Es por eso que las palabras que Pablo escribe a los Galatás son tan adecuadas para entender lo que significó para Pablo haber conocido al Cristo resucitado.
Gálatas 2:20 NVI
20 He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.
El Cristo resucitado no vive solo en la imaginación o en entre las páginas de un libro.
El Cristo resucitado en verdad está vivo y vive en nosotros.
El Cristo resucitado vive en todo aquel que ha confesado su fe en él.
Es por el poder del Cristo resucitado que vivimos en esta vida - como siervos y testigos de la resurrección de Jesús.
Una cosa es decir - yo creo que Jesús resucitó de entre los muertos…pero otra cosa es decir yo creo que Jesús resucitó de entre los muertos y vive en mi vida, tengo fe en el Hijo de Dios, él transformó mi vida y jamás volverá a ser igual.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.