El sacrificio de Cristo
EL EVANGELIO DE LA SALVACION • Sermon • Submitted • Presented
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CRISTO MURIO POR NUESTROS PECADOS
CRISTO MURIO POR NUESTROS PECADOS
En Hebreos 9:23-28, el autor habla sobre cómo la sangre de Cristo es el sacrificio que satisface y completa la antigua ley. Se nos enseña que, mientras los sacrificios de animales eran necesarios para el perdón durante la antigüedad, la muerte de Cristo es el sacrificio definitivo que nos purifica una vez por todas.
Este pasaje nos ayuda a entender la profundidad del sacrificio de Cristo y su aplicación en nuestras vidas. Nos recuerda que, a pesar de nuestros fracasos y debilidades, podemos acercarnos a Dios por medio de la obra redentora de Jesús, quien tomó nuestro pecado y lo llevó a la cruz, proporcionándonos perdón y salvación.
El sermón enseña que Jesús, como el sumo sacerdote y el sacrificio perfecto, cumplió la ley y ofreció un sacrificio que supera todos los sacrificios anteriores. Esto enfatiza la necesidad de confiar en su obra en lugar de en nuestros propios esfuerzos por ser justos ante Dios.
El pasaje resalta la centralidad de Cristo en el plan de redención de Dios. Desde el Antiguo Testamento, donde los sacrificios apuntaban a la necesidad de un sacrificio perfecto, hasta la cruz, donde Jesús cumplió esa necesidad, podemos ver cómo toda la Escritura converge en Él como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El sacrificio de Cristo es la base de nuestra esperanza y redención: aceptar este sacrificio es el primer paso hacia una vida renovada en Él.
I. LAS COSAS TERRENALES
23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.
24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
1 Pedro 3:18 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu;
27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.
