La creación en nuestras manos
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Introducción
Introducción
Esta semana se conmemoró el día de la tierra (22 de abril), cuando desarrollamos nuestra planificación nos pareció importante incluir un servicio de adoración que nos recordara el compromiso que tenemos con la creación. Para ello se propuso el tema «mayordomía de la creación». Pensar en la creación implica, de alguna manera, hacer un alto en nuestra secuencia litúrgica para pensar en el planeta sin desconectarnos de la realidad de la resurrección.
Hablar de la mayordomía de la creación implica reconocer el lugar que tenemos en el cuidado y administración de nuestro planeta, «La casa común», cómo la llamó el Papa Francisco en su encíclica «Laudato Si» (2015), no obstante, también implica reconocer el estado del planeta, su riesgo de muerte y la necesidad de resurrección y conversión que solo puede surgir desde el corazón del ser humano.
La Confesión de Accra (1995), extiende la invitación a hacer una lectura de los tiempos toda vez que la tierra gime, en cautiverio, esperando su liberación, trayendo a la mente del pueblo cristiano y reformado la justicia social y ambiental como punto fundamental para la reconciliación con Dios y entre los seres humanos.
En la vida personal, constantemente estamos encontrando la perfecta y maravillosa creación de Dios que, parece olvidada, debido a la falta de atención del ser humano que ha cambiado el paisaje rural por el paisaje urbano, la contemplación de la naturaleza por las pantallas de alta resolución de los dispositivos electrónicos y el cuidado de la creación por el consumo dirigido por el actual sistema económico.
Parece ser que el llamado al cuidado de la creación es una cuestión más compleja de la que podemos imaginar porque las costumbres han cambiado y la humanidad ha optado por explotar la tierra y no por disfrutarla como un regalo que proviene del amor de Dios.
Hoy, que adoramos a Dios agradeciéndole por su creación precisamos recordar algunos aspectos importantes que generen conciencia en nosotros pues la creación está en nuestras manos:
1. La creación en nuestras manos para ser mayordomos y no dueños.
1. La creación en nuestras manos para ser mayordomos y no dueños.
Luego dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó. Y Dios los bendijo con estas palabras: «¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los animales que se arrastran por el suelo!». También dijo: «Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra». Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho y consideró que era muy bueno. Vino la noche y llegó la mañana: ese fue el sexto día.
Un aspecto fundamental que la humanidad debe tener en cuenta es que no somos los dueños del planeta. El ser humano es administrador de la casa común, tiene la responsabilidad de la vida de la creación. La Biblia dice que Dios hizo todas las cosas en seis días y cada cosa que hacía la consideraba «buena». Dios hizo un hogar para el ser humano, a quien creó a su imagen y semejanza para que fuera fructífero, se multiplicara, llenara la tierra, la sometiera y la dominara sobre la creación.
Dios hizo al ser humano a imagen y semejanza para que administrara la creación que Él había hecho y que era buena en sí misma. Él ha entregado al ser humano una tierra autosostenible, sin embargo, en el deseo de ser Dios la humanidad perdió su dignidad al apartarse de Él y llevando a la creación a su misma condenación. No fue sino después de la caída que la tierra comenzó a sufrir a causa del pecado de la humanidad, «Con sufrimiento comerás el pan todos los días de tu vida. La tierra te producirá cardos y espinas, y comerás hierbas silvestres» (Génesis 3:17-19). Fue el ser humano quien llevó a la desgracia, desde el comienzo de los tiempos, a la tierra, una situación que no ha cambiado.
Olvidando que la Tierra es un regalo de Dios destinado al bienestar colectivo, el ser humano se adueña de decisiones trascendentales.En lugar de custodiar esta casa común, la hemos explotado, demostrando ser inquilinos indignos de tal gracia.
El resultado de nuestra mala administración, de la mala mayordomía que hemos llevado se refleja en la contaminación y el cambio climático. Montones de basura y una cantidad importante de elementos que no son biodegradables se están llevando diariamente los camiones de basura. Las estadísticas dicen que en 2020, New Jersey generó 21 millones de toneladas de basura. Otro artículo refirió que Newark estaba considerada como una de las ciudades más sucias de los Estados Unidos. La contaminación es un problema de salud pública. Los desechos de la basura, el dióxido de carbono que producen nuestros carros, el problema de los incendios ambientales sumado a los desechos orgánicos que producen los hospitales y los desechos químicos producidos por las fabricas son un problema enorme que se refleja en la salud de todas las personas.
Podemos sumar a esto, el problema del agua. Vivimos en un mundo en donde el agua potable se ha convertido en un privilegio. El agua es vendida en los estantes de los almacenes, brindando la garantía de que no afectaran la salud de las personas, no obstante, en muchos rincones del planeta no se cuenta con la posibilidad de potabilizar el agua lo que hace que esas poblaciones sean más propensas a enfermedades virales. El desperdicio de la energía eléctrica es una afectación directa al agua del planeta pues no podemos olvidar que para generar la energía el agua sigue siendo un elemento fundamental y mayoritario. Últimamente se han hecho estudios que revelan que hay un alto consumo de agua cuando usamos el Internet y la Inteligencia Artificial, para el buen funcionamiento de la tecnología digital, se deben mantener refrigerados los servidores, lo que implica un uso significativo de agua.
Desde otro aspecto, es importante revisar que hacemos con los recursos naturales, hemos aprendido que la materia no se crea ni se destruye sino que solamente se transforma y bajo esa premisa hemos hecho transformaciones a la materia que han sido nocivas para el planeta. La urbanización ha sido un enemigo silente de la biodiversidad, cuando el ser humano entra con máquinas para talar árboles, cavar la tierra y construir su casa, se lleva por delante un biosistema importante. Nos quejamos por los gatos, las ardillas y los venados en «nuestro» territorio y olvidamos que los hemos desplazado para poder vivir confortablemente. Hemos perdido cualquier forma de visión ética de la vida y de los biosistemas, el dialogo bioético debe abrir su paso a la salud pública desde una mirada a la salud del planeta que agoniza sin agua, oxigeno y biodiversidad.
Dios nos ha dado una tarea, ser mayordomos de lo que tenemos, cuidar de la creación que el hizo y vio que era buena, reconocer en la creación el amor de Dios y nuestra pobre condición humana que se ha ido degradando en el uso y abuso de los recursos naturales.
2. La creación en nuestras manos para ayudar a una tierra que gime.
2. La creación en nuestras manos para ayudar a una tierra que gime.
La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, pues fue sometida a la frustración, no por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto.
Sin duda, nos encontramos con una creación que gime como si tuviera dolores de parto, debemos recordar una vez más que la creación ha sufrido por el pecado de la humanidad. Sufrió por la desobediencia del ser humano y sigue sufriendo por cada decisión que tomamos cuando decidimos explotar la tierra.
Los mercados, una economía global y ambiciosa y alto desarrollo tecnológico han desencadenado como resultado una tierra que gime aún más fuerte. Sin embargo, la tierra, al igual que el clima, es un bien común. Aristóteles desarrolla el concepto de bien común como resultado de la excelencia moral de los ciudadanos en la polis. Desde esa perspectiva, se requiere la acción de la humanidad, de los ciudadanos, si queremos comprender la creación como un bien común que esta puesta en sus manos para construir la felicidad.
Una creación que gime y que espera nuestra revelación para reconocer su propia salvación es aquella que nos llama a la reconciliación. Reconciliar, significa volver a unir, algo similar a religare que da espacio a la reflexión de la religión. Reconciliar con la creación implica tomar acciones urgentes, importantes, quizás pequeñas pero significativas para sanar la herida. Es claro que la acción de uno solo puede no ser significativa para el planeta, sin embargo, las buenas acciones se difunden entre los congéneres y permiten hacer de la casa común un mejor lugar para convivir.
Conclusión
Conclusión
En conclusión, hemos de recordar que somos los administradores y no los dueños de la creación. El ser humano encuentra propósito de vida también en el cuidado de la creación. La tierra gime esperando la revelación del ser humano, es decir, nuestra toma de conciencia y decisión de actuar para ayudar a sanar nuestro planeta.
Hoy salimos de este lugar pensando en cuales son los desafíos que tenemos individual y colectivamente para hacer de nuestro planeta un mejor lugar para vivir. ¿Cómo podemos optimizar el agua, hacer un mejor uso de la energía y del control de nuestro tiempo en la red? ¿Que decisiones debemos tomar en casa para usar menos plástico y volver al uso de elementos biodegradables? ¿Qué aportes estamos ofreciendo para que la biodiversidad de nuestros sectores no se pierda?
