TEMA 7 LA PROMESA DE UN TIEMPO DE GRACIA (Efesios 2:8)
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INTRODUCCIÓN
• Efesios 2:8; “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; yesto no de vosotros, pues don de Dios”.
La gracia de Dios es la que nos salva de todo pecado y nos libera de toda maldad y la recibimos sin mérito alguno.
• La gracia divina es un regalo de Dios que le da al hombre la oportunidad de vivir y de conocerle. Es una actitud generosa de Dios hacia el hombre.
La gracia es vida, es oportunidad, es el favor de Dios hacia nosotros. La gracia es abundante y suficiente para toda emergencia y necesidad humana.
Dios nos da su graciagratuitamente (Romanos 3:24).
• La gracia tuvo un principio y tendrá un fin. Pronto dejará de ser y la oportunidad de conocer a Dios se terminará.
El tiempo de gracia es corto, y debemos apresurar nuestros pasos para ir a Dios, antes que el tiempo de gracia termine y Cristo venga por segunda vez a la tierra.
VENGO PRONTO: PREPARAOS
VENGO PRONTO: PREPARAOS
A. Apocalipsis 22:7; “Vengo pronto, bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”.
La venida de Cristo Jesús está más cerca de lo que pensamos. Vendrá como ladrón en la noche, nos encontrará desapercibidos. Su venida es inmediata, rápida y pronta. Mientras nos distraemos en los asuntos materiales, el Señor vendrá. Mientras salimos a comprar aceite para nuestras lámparas el Señor vendrá. Mientras hacemos nuestros propios planes el Señor vendrá.
B. Hebreos 10:37; “Porque aún un poco y el que ha de venir vendrá, y no tardará”. Cristo vendrá en breve, en un corto tiempo, en el momento menos pensado, porque para Dios mil años es como un día. Así que vendrá pronto.
El apóstol Pablo en Romanos 13:1112, nos dice: “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz”.
C. No es lo mismo el tiempo en que Pablo dijo esto, al tiempo en que estamos ahora viviendo. Ahora estamos más cerca de la venida de Jesús. Estamos viviendo en el fin del tiempo, en el tiempo en que debe cumplirse esta profecía. “Un poco y el que ha de venir vendrá, y no tardará”.
Es hora de levantarnos del sueño, de la indiferencia espiritual, del no decidirnos por Cristo. La noche está avanzada y se acerca el día, “porque el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshecho y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10).
D. Cuando esto suceda ya no habrá tiempo de arrepentirse, de ir a Dios, porque el tiempo de gracia habrá terminado. Solo será el tiempo en que Cristo vendrá a la tierra para juntar a su pueblo de los cuatro ángulos de la tierra y recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
E. Mateo 24:42,44; “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor… Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis”.
Lo que Dios quiere es que estemos atentos al tiempo en que vivimos y a las profecías del fin del tiempo, para que no nos sorprenda la segunda venida de Cristo Jesús. Velar es estar vigilando el reloj del tiempo día y noche para que no nos tome de sorpresa la venida de Cristo Jesús, sino que estemos atentos para decir cuando lo veamos venir en las nubes de los cielos: “¡He aquí, este es nuestro Dios! Le hemos esperado, y nos salvará. ¡Este es Jehová, a quien hemos esperado! Nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Isaías 25:9).
EL TIEMPO DE GRACIA ESTÁ POR TERMINAR
EL TIEMPO DE GRACIA ESTÁ POR TERMINAR
A. Hebreos 4:16; “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.
Ahora tenemos libre acceso al trono de la gracia de Dios, lo único que necesitamos es acercarnos con confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia. Pero pronto la gracia de Dios se cerrará, y el Espíritu de Dios se retirará de la tierra, entonces correrán de un extremo a otro de la tierra, buscando gracia y ya no la hallarán.
El profeta Amos dice: “E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente andarán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán” (Amos 8:12).
B. “Cuando al fin del tiempo, el Señor se encamine hacia la tierra para ejecutar su juicio, las temidas plagas comenzarán a caer. Entonces, los que menospreciaron la Palabra de Dios, los que la estimaron livianamente, errarán de mar a mar, de norte a sur, irán de aquí para allá buscando la Palabra del Señor y no la hallarán...Los ministros de Dios habrán realizado su última obra, ofrecido sus últimas oraciones, derramado su última amarga lágrima en favor de una iglesia rebelde y un pueblo impío”
(Maranata: El Señor Viene, 263).
C. “No habrá un tiempo de gracia futuro en el cual prepararse para la eternidad. En esta vida hemos de vestirnos con el manto de justicia de Cristo. Ésta es nuestra única oportunidad de formar caracteres para el hogar que Cristo ha preparado para los que obedecen sus mandamientos” (Palabras de Vida del Gran Maestro, 259).
D. (Apocalipsis 22:11-12; nueva traducción viviente):
“Deja que el malo siga haciendo el mal; deja que el vil siga siendo vil; deja que el justo siga llevando una vida justa; deja que el santo permanezca santo. Miren, yo vengo pronto, y traigo la recompensa conmigo para pagarle a cada uno según lo que haya hecho”.
Esto nos indica que pronto terminará el tiempo de gracia y Cristo vendrá por segunda vez a la tierra, para salvar a su pueblo, ya no habrá tiempo más para la salvación, todo quedará como esté, malo o bueno, justo o injusto, todo habrá terminado.
APRESUREMOS SU VENIDA
APRESUREMOS SU VENIDA
A. Hay dos maneras de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo, una es prepararnos espiritualmente para el cielo, y la otra es predicar el evangelio al mundo entero. Se confirma con la Palabra de Dios. El apóstol Pedro lo menciona así: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Por eso, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprochables, en paz (2 Pedro 3:11-12, 14).
B. La segunda manera de apresurar la venida de Jesús es lo que dice San Mateo:
“Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
“No solo hemos de esperar la venida del día de Dios, sino apresurarla. Si la Iglesia de Cristo hubiese hecho su obra como el Señor le ordenaba, todo el mundo habría sido ya amonestado, y el Señor Jesús habría venido a nuestra tierra con poder y grande gloria” (Deseado de Todas las Gentes, 587).
C. 2 Pedro 3:9; “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
D. El Señor ya hubiese venido, pero espera hasta que todos tengan la oportunidad de ser salvos. Empleemos nuestros esfuerzos en la predicación del evangelio. Esta obra empieza en nuestras vidas. Necesitamos ser purificados, recibir una conversión genuina que nos aleje de las cosas de este mundo y nos enfoque en el cielo. Luego el Espíritu Santo nos llevará a predicar con gran fuerza y poder el mensaje del pronto regreso de Jesús.
E. ¿Podemos apresurar su venida? Si nos esforzamos cada día, si clamamos por su venida y si trabajamos arduamente, el evangelio será predicado a todo el mundo, entonces veremos a Jesús viniendo en gloria y majestad.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Jesús dijo: “Vengo pronto, bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”.
Necesitamos velar y orar, prepararnos espiritualmente para la venida de Jesús.
Porque el tiempo de gracia está por terminar y ésta es la única oportunidad de ir a Cristo.
Apresuremos la segunda venida de Jesús con una vida limpia y perdonada por la sangre de Jesús.
Porque, “Hay mansiones para los peregrinos de la tierra. Hay vestiduras, coronas de gloria y palmas de victoria para los justos” (La Segunda Venida y el Cielo, 249). Leamos para terminar 2 Pedro 1:10-11, Amén.
