Título: Predica la Palabra
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Introducción
Introducción
2 Timothy 4:1–5 “En presencia de Dios y de Cristo Jesús —quien un día juzgará a los vivos y a los muertos cuando venga para establecer su reino— te pido encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza. Llegará el tiempo en que la gente no escuchará más la sólida y sana enseñanza. Seguirán sus propios deseos y buscarán maestros que les digan lo que sus oídos se mueren por oír. Rechazarán la verdad e irán tras de mitos. Pero tú debes mantener la mente clara en toda situación. No tengas miedo de sufrir por el Señor. Ocúpate en decirles a otros la Buena Noticia y lleva a cabo todo el ministerio que Dios te dio.”
Siempre me conmueven las partes de la Biblia en las que los hombres de Dios, al acercarse a su partida, se despiden de sus amigos o aconsejan a sus hijos en la fe.
En esos momentos solemnes, encontramos palabras llenas de profunda sabiduría. No hay espacio para cosas superficiales; se enfocan en lo verdaderamente esencial.
Por ejemplo:
David, antes de morir, instruyó a Salomón a ser hombre y valiente.
Jesús, en sus últimos momentos con los discípulos, los animó a perseverar en oración y a guardarse de caer en tentación.
Hoy, nos encontramos ante las últimas palabras del apóstol Pablo a Timoteo.
Déjame hacerte una pregunta: ¿Si este fuera tu último domingo en esta iglesia, qué consejo dejarías a los que te rodean?
Si tuvieras que escribir una carta a "Iglesia El Jardín", dirigida a los que estamos aquí hoy, ¿qué les dirías?
1. Predica la Palabra de Dios
1. Predica la Palabra de Dios
2 Timothy 4:2 “predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza.”
A menudo pensamos que este tipo de mandatos son solo para pastores. Pero aunque esta es una carta pastoral, hay mucho que podemos aplicar a nuestra vida diaria.
Pablo exhorta a Timoteo en la presencia de Dios y de Cristo Jesús. El patrón es el mismo que vemos cuando Jesús nos envía a predicar: Él afirma que toda autoridad le ha sido dada en el cielo y en la tierra.
El llamado de predicar el Evangelio no viene de hombres, sino de Dios mismo.
Hoy, Dios te anima a estar listo —sea o no el tiempo oportuno— para predicar la Palabra:
Corrigiendo
Reprendiendo
Animando con paciencia y buena enseñanza
Preguntas para reflexionar:
¿Estás predicando la Palabra?
¿Estás preparado?
Si te pidiera hoy mismo que continuaras esta predicación, ¿qué compartirías de lo que Dios te mostró esta semana en tu devocional y en tu tiempo de oración?
2. Recuerda que Él es digno
2. Recuerda que Él es digno
Predicamos para la audiencia de Uno: Dios.
Pablo recuerda a Timoteo que predicamos delante de Aquel que juzgará a vivos y muertos.
Y advierte que muchos, movidos por sus propios deseos, buscarán maestros que les digan lo que quieren oír.
Por eso, hermanos, nunca comprometan el Evangelio para agradar a las personas.
Aunque eso signifique pérdidas aquí en la tierra, sepan que Dios no pasa por alto su fidelidad.
Cada sacrificio hecho para Su gloria será recompensado en su debido tiempo.
Permanezcan fieles.
3. Deja que Dios se encargue de los resultados
3. Deja que Dios se encargue de los resultados
Muchos de nosotros hemos sentido vergüenza o miedo de hablar de nuestra fe, ya sea en el trabajo, con amigos o con familiares.
Nos preocupa demasiado el qué dirán.
Pero Pablo anima a Timoteo, y Dios nos anima hoy, a no sufrir inútilmente: cumple tu ministerio.
Deja los resultados en las manos de Dios.
Hoy, no estás aquí por mí, ni por lástima a la iglesia.
Estás aquí porque has entendido que Dios te ha llamado a congregarte y a ser fiel donde Él te ha plantado.
Recuerda:
No se trata de quién escucha.
Se trata de ser fiel a quien nos envió.
Aplicación:
Aplicación:
¿De qué manera puedes estar mejor preparado hoy para el ministerio que Dios te ha dado?
¿Ante quién tiendes a avergonzarte del Evangelio? ¿Qué pasos prácticos puedes dar para vivir tu fe de manera más natural y auténtica?
¿Cómo puedes adornar hoy la doctrina del Señor con tu vida y tus palabras?
Conclusion
Conclusion
1 Corinthians 16:13–14 “Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes. Y hagan todo con amor.”
Que esta sea nuestra actitud hasta el último día: firmes, valientes, fuertes, y movidos siempre por amor.
