PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS

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INTRODUCCIÓN 

Buenas tardes, hermanos y hermanas. Hoy concluimos nuestra serie de meditaciones sobre la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Él nos trajo vida nueva y esperanza. Inauguró un reino, que no tendrá fin. Y es que nuestro Rey, Jesús, vive en nuestros corazones. ¡Aleluya!
Nosotros mismos al reunirnos aquí, estamos mostrando al mundo que Él vive. Y aunque no le vemos, sentimos su presencia y su accionar en medio de nosotros por medio de Su Santo Espíritu.
Jesús anunció que con su sacrificio el mundo entraba en una nueva etapa, la era de la gracia y libertad de la esclavitud del pecado, pues el príncipe de este mundo ya no tiene potestad sobre todo ser humano.
Juan 16:7–11 RVR60
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.De pecado, por cuanto no creen en mí;de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
La muerte no podía retener a Jesucristo y resucitó con poder el tercer día. Tal como Él lo había dicho: “Yo soy la resurrección y la vida”.
1 Corintios 15:3–6 RVR60
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

1. JESÚS RESUCITADO INSTRUYE A SUS APÓSTOLES

Hechos de los Apóstoles 1:1–5 RVR60
En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
Las pruebas eran infalibles, tanto de que estaba vivo (anduvo y conversó con ellos, comió y bebió con ellos), como de que era Él mismo y no otro, pues una y otra vez les mostró las señales de las heridas en las manos, en los pies y en el costado. Eran muchas y repetidas con frecuencia. Se les apareció durante cuarenta días, y aunque no residió con ellos de continuo, sí conversó con ellos con mucha frecuencia durante esos días, y les preparó para la Gran Comisión.

2. EL PODER QUE VENDRÍA DE ARRIBA

Hechos de los Apóstoles 1:6–8 RVR60
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Los apóstoles habían de recibir poder de arriba, mediante el Espíritu Santo, para predicar el Evangelio y confirmarlo con milagros y hasta con sufrimientos por el nombre de Jesús. El mismo Espíritu Santo capacita a los creyentes para cualquier ministerio. Por esto, había mandado Jesús a los apóstoles que no se fueran de Jerusalén hasta que recibiesen ese poder mediante el descenso del Espíritu Santo prometido.
El Pentecostés o Fiesta de las Semanas era la segunda de las tres grandes solemnidades anuales judías: Pascua, Pentecostés y Fiesta de los Tabernáculos. El pueblo las celebraba con la subida anual al Templo de Jerusalén, llevando las ofrendas por la cosecha, a los cincuenta días después de la Fiesta de la Pascua.
Levítico 23:15–16 RVR60
Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.
La fiesta de Pentecostés se celebraba el primer día de la semana, con lo que se confirmaba el paso del día de reposo del sábado al domingo, como perpetuo memorial para la Iglesia de estos dos grandes y benditos acontecimientos: la resurrección del Señor y el descenso del Espíritu Santo.
Hechos de los Apóstoles 2:1–4 RVR60
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
Recordemos que la mayoría de los Apóstoles eran rudos pescadores y hombres del pueblo. Entonces el Espíritu Santo les dio una llenura de poder, con la cual pudieran hacer una obra más allá de sus propias fuerzas. Además, les dio la capacidad de predicar en diferentes idiomas.
Las lenguas eran idiomas que hablaban los que habían venido a Jerusalén a la Fiesta de Pentecostés. Estos ciudadanos que procedían de diferentes regiones afirmaron que escucharon el mensaje de “las maravillas de Dios” en su propio idioma materno, pues las lenguas oficiales del imperio eran el latín y el griego.
A través de este acontecimiento se rompió la maldición de Babel y se abrió el camino de la unidad universal de todos los hombres en Cristo por el Espíritu.

3. VALENTÍA PARA PROCLAMAR EL EVANGELIO

El libro de Hechos nos muestra a un Simón Pedro diferente, como resultado del derramamiento del Espíritu Santo. Ya no era aquel impetuoso varón que dijo que no abandonaría a Cristo, y en el momento más difícil negó conocerlo. Ahora, ya transformado, en su primer discurso, Pedro les exhorta a todos los que escuchaban, que debían arrepentirse.
Hechos de los Apóstoles 2:36–38 RVR60
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Inmediatamente los sacerdotes y fariseos se opusieron a la labor evangelizadora de Pedro y Juan.  Pero los Apóstoles, en vez de acobardarse, con valentía responden:
Hechos de los Apóstoles 4:18–20 RVR60
Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
De forma unánime los creyentes piden a Dios en oración que les dé confianza y valor.
Hechos de los Apóstoles 4:29–31 RVR60
Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

4. DISPERSADOS PARA ALCANZAR A MUCHOS MAS

Esto demuestra que era el mismo Espíritu Santo dirigiendo y animando a la obra a los Apóstoles y demás creyentes, a pesar de la fuerte oposición.
Hechos de los Apóstoles 8:1 RVR60
Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.
Según este pasaje, los doce apóstoles permanecieron en Jerusalén y trabajaron en Palestina. Años después encontramos a Pedro estuvo en Antioquía, cuando ocurrió el llamado Concilio de Jerusalén. (Hch. 15:11).
El Nuevo Testamento no añade mucho mas lo que se sabe de Pedro. Hay buenas razones para admitir la tradición que afirma que fue crucificado en Roma en la misma época en que Pablo fue decapitado, hacia el año 68 d.C.
Pero hay otro detalle importante en el relato de Hechos.
Hechos de los Apóstoles 8:4–5 RVR60
Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
El relato indica que los discípulos perseguidos hasta ese momento eran judíos helenistas, o judíos de la dispersión que hablaban el idioma griego, quienes se habían hecho discípulos de Jesús. Ellos fueron los primeros que fueron forzados a salir de Jerusalén. Entre ellos se encontraba Felipe.
No siempre la misión cristiana obedece a una planificación anticipada. En muchas oportunidades la persecución hace que las iglesias y los discípulos cumplan con la tarea siempre permanente, ineludible e impostergable de proclamar el evangelio.
Felipe tuvo un solo mensaje. A la gente de Samaria les anunció al Mesías, al funcionario etíope que se dirigía de Jerusalén a Gaza le predicó las buenas nuevas acerca de Jesús, y a las personas de Azoto les presentó el evangelio. Así, cualquiera haya sido la circunstancia en la que Felipe se encontraba, tuvo un solo mensaje que proclamar.

5. PABLO - EL APÓSTOL A LOS GENTILES

Cuando es necesario romper las barreras culturales Dios levanta a siervos que se extiendan más allá, aun cuando eso implique una profunda transformación del agente elegido por Dios.
El Hechos 8:1 hemos visto el nombre de Saulo de Tarso, el fanático rabino judío perseguidor de la Iglesia de Cristo. Este hombre era un ciudadano romano de una familia de comerciantes de la ciudad de Tarso, una de las capitales intelectuales de la época, foco de cultura griega y filosofía. Él hablaba griego, latín, hebreo y arameo. Sus padres eran celosos fariseos judíos, y enviaron a Saulo niño a estudiar a los pies de Gamaliel, uno de los más célebres rabinos.
Pero el Señor le había elegido y se le revela en el camino a Damasco. Pablo queda ciego y estando en Damasco, el Señor Jesús envía al discípulo Ananías para que ore por él y que recobre la vista, pero Ananías no estaba muy convencido de ir.
Hechos de los Apóstoles 9:15–16 RVR60
El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
Desde su conversión, Saulo empezó a anunciar el Evangelio. Su carácter enérgico y apasionado le llevaba a ello, así como la revelación de los propósitos de Dios, que lo llamaba al apostolado. Nuestro Señor usó poderosamente a este Saulo de Tarso, ahora con el nombre de Pablo, quien predicó de Cristo en Asia Menor y Europa.
Clemente de Roma (96 d.C.) afirma que los viajes de Pablo lo llevaron hasta los confines de occidente, lo que sería España (Hechos 15:24). Este puede haber ocurrido después de su encarcelamiento domiciliario en Roma. Su segundo arresto que lo llevó a la muerte sería en el 67 d.C.
Hay mucho que podemos aprender de la vida del apóstol Pablo. Más allá de lo normal, a Pablo se le dio la oportunidad de hacer cosas extraordinarias para el reino de Dios. La historia de Pablo es una historia de redención en Jesucristo y un testimonio de que nadie queda fuera de la gracia salvadora del Señor.

6. LA IGLESIA TRIUNFANTE DE CRISTO 

Mateo 16:18 RVR60
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
A lo largo de tres siglos, el imperio romano desencadenó sobre los cristianos, persecuciones que cada vez fueron más violentas. Muchos fueron quemados como antorchas en la Via Apia en Roma. Sin embargo, los romanos no lograron su objetivo de exterminar a la nueva fe, sino que al final se impuso el cristianismo, que predicaba un amor que jamás habría nacido en el seno del paganismo, y que proporcionaba dignidad y sentido de la vida incluso a aquellos a los que nadie estaba dispuesto a otorgar algo de respeto, como eran los esclavos.
El cristianismo soportó y superó todas las invasiones de tribus bárbaras luego de la caída del imperio romano de Occidente en el año 476 . El cristianismo preservó la cultura clásica, alentó la práctica del trabajo, la defensa de los débiles y la práctica de la caridad, y el esfuerzo misionero. Con estos aportes, se logró que aquellas naciones bárbaras se convirtieran al cristianismo. Al llegar el año 1000, el cristianismo se extendía desde las Islas Británicas hasta el mar Caspio en la actual Rusia.
En este siglo, el cristianismo superó la marca de los 2 mil millones, y se espera que alcance los 3 mil millones antes de 2050. Aproximadamente un tercio de la población mundial es cristiana.
ILUSTRACION - LOS MOTILONES
Pero no todo son buenas noticias. Aunque el cristianismo crece y se proyecta como la religión más grande del mundo, no todo son buenas noticias. Mientras millones de fieles se suman en África y Asia, las iglesias en Europa y Norteamérica se van cerrando, y la apostasía crece.
¿Que nos toca a nosotros en este tiempo?

7. PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS

Hebreos 12:1–3 RVR60
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
Cuando sentimos flaquear nuestra fe, cuando nos parece que la indiferencia nos domina, o cuando el pecado nos asedia, recordemos la hermosa hazaña del Cristianismo en todos estos siglos.
Si sientes flaquear por una enfermedad, o un conflicto serio, o un tipo de persecución que estás pasando actualmente, pon tu mirada den Cristo, así como lo hicieron los Cristianos de siglos pasados. Tienes un Señor amoroso a quien servir, a quien proclamar, un Dios que te perdona y te bendice. Un Dios que te invita a ser parte de su ejército de salvación para este mundo perdido.
¿Estas siendo sal y luz para este mundo? Busquemos ser llenos del Espíritu Santo para ser de bendición a nuestra propia familia, nuestro trabajo, nuestra comunidad.
 Y con seguridad, ser bendecidos también.
OREMOS
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