Perseverando en la fe, Hebreos 12:1-2

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1.0 Título

Perseverando en la fe

2.0 Texto del Sermón

Hebreos 12:1–2 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

3.0 Acerca del Texto

El autor de Hebreos, tras exponer ejemplos de fe en el capítulo 11, exhorta a los creyentes a perseverar como corredores en una carrera espiritual, animados por el testimonio de los santos. Jesús es presentado como el modelo supremo de perseverancia.

4.0 Propósito del Sermón

Motivar a los creyentes a mantenerse firmes en la fe a pesar de las pruebas, tomando el ejemplo de los héroes de la fe y, sobre todo, de Cristo mismo.

5.0 Declaración del Discurso

La perseverancia en la fe requiere recordar el testimonio de los fieles, despojarnos del pecado y mirar constantemente a Jesús, nuestro perfecto ejemplo.

6.0 Objetivo del Sermón

Que cada creyente renueve su compromiso de caminar en fe perseverante, inspirado por los ejemplos bíblicos y el testimonio de Cristo.

7.0 Introducción

Vivimos en tiempos donde la fe puede parecer un camino cuesta arriba.
Muchos enfrentan desaliento, presiones sociales, y luchas internas. Pero no estamos solos. Como un maratonista que escucha los gritos de aliento desde las gradas, nosotros también corremos acompañados por una gran nube de testigos. Hoy reflexionaremos sobre cómo perseverar en esta carrera de la fe con la mirada fija en Jesús, quien ya cruzó la meta por nosotros.
Hebreos 11 expone vidas de personas imperfectas que, mediante la fe, agradaron a Dios. Estos testimonios nos muestran que no se trata de la perfección humana, sino de una confianza persistente en Dios.
Hebreos 11:32–40 “¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; pro elle doló Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.”

8.0 Desarrollo del Sermón

8.1 El gran ejemplo: el testimonio de Fe de los hombres santos de Hebreos 11

Romanos 4:16–21 “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;”
Midrash Bereshit Rabbah 55:4 dice: "Abraham vio más allá de su tiempo, creyó en la promesa aún sin ver su cumplimiento, y por eso fue llamado amigo de Dios."
Según William Lane (Hebrews: A Call to Commitment, 1991, p. 149), los ejemplos de fe en Hebreos 11 enseñan no solo confianza pasiva, sino acciones concretas impulsadas por la fe, aún frente a la muerte.

8.2 La gran nube de testigos

La "nube de testigos" no es solo observadora, sino que sirve como evidencia viva de que la carrera puede ser terminada exitosamente.
Hebreos 11:39–40 “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.”
1 Corintios 9:24 “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.”
Filipenses 3:12–14 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

8.2.1 Desde el lugar de espera.

Los testigos desde el lugar de espera; ahora alientan nuestra perseverancia desde la eternidad.
2 Timoteo 4:7–8 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
Talmud Berajot 17a: "En el mundo venidero, los justos están sentados con sus coronas en la cabeza, gozándose del resplandor de la Shejiná."

8.2.3 En la tierra

También hay testigos vivos, aquellos creyentes contemporáneos que, con su testimonio diario, nos animan.
Mateo 5:16 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Pirkei Avot 4:1: "¿Quién es sabio? Aquel que aprende de todos los hombres."

8.3 Corramos la carrera de la Fe, despojados del pecado

El pecado es comparado con un peso que entorpece al corredor; para avanzar, es necesario despojarse de todo aquello que obstaculiza.
Efesios 4:22 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,”
Colosenses 3:8–10 “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,”
Gálatas 5:7 “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?”
Midrash Tehillim 119:1: "Bienaventurado el hombre que deja atrás sus transgresiones, porque correrá como el siervo libre en campo abierto."
Según F. F. Bruce (The Epistle to the Hebrews, 1990, p. 341), la imagen de despojarse del pecado está tomada del atletismo griego, donde los corredores competían sin ropas para evitar cualquier impedimento.

8.4 Puestos los ojos en el ejemplo de Jesús

8.4.1 Jesús ejemplo de santidad

Cristo vivió sin pecado, separado del mal, siendo nuestro modelo perfecto de vida santa.
Hebreos 7:26 “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;”
1 Pedro 2:22 “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;”
Talmud Shabat 88b: "El justo es llamado columna del mundo, porque sostiene el peso de la santidad para todos los hombres."

8.4.2 Jesús ejemplo de obediencia al Padre

La vida de Jesús fue de obediencia total a la voluntad de Dios, aun hasta la muerte.
Filipenses 2:8 “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Juan 6:38 “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”
Hebreos 5:8 “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;”
Midrash Tanjuma, Vayikra 6: "La obediencia del justo es como un incienso que sube grato delante de Dios."

8.4.3 Jesús ejemplo de paciencia ante las pruebas

Jesús soportó la cruz, el oprobio, y la humillación con paciencia confiando en la recompensa celestial.
Hebreos 2:18 “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.”
Santiago 5:11 “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.”
Talmud Sanedrín 101a: "La paciencia ante la aflicción es más preciosa que el oro refinado."

8.4.4 Jesús ejemplo de la fidelidad hasta la muerte

Jesús cumplió su misión hasta el fin, confiando plenamente en el plan redentor de Dios.
Apocalipsis 2:10 “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
Hebreos 3:1–6 “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”
Midrash Shemot Rabbah 51:4: "El que permanece fiel en la última hora recibe toda la recompensa del principio."

9.0 Conclusión

Hoy, hermanos, corremos una carrera que muchos han terminado antes que nosotros, dejando un testimonio poderoso. ¡No desmayemos! Mirando a Jesús, el consumador de nuestra fe, perseveremos hasta el fin.
Del Talmud Makot 24b: "Rabí Akiva y sus compañeros caminaban hacia Jerusalén y al ver las ruinas del Templo, comenzaron a llorar. Rabí Akiva, sin embargo, sonrió. Preguntaron: '¿Por qué ríes?' Él respondió: 'Así como las profecías de destrucción se han cumplido, así también las promesas de restauración se cumplirán.' Entonces ellos también se alegraron."
Así también nosotros, aunque corramos con lágrimas, corremos hacia la promesa segura de la victoria eterna.
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