La amonestación y el arrepentimiento de Josafat
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· 360 viewsJosafat fue amonestado por su alianza con Acab, pero demostró arrepentimiento.
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La amonestación y el arrepentimiento de Josafat
La amonestación y el arrepentimiento de Josafat
2º Crónicas 18:1 “Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab.”
2º Crónicas 19:1–3 “1Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén. 2Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto. 3Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios.”
Introducción
Introducción
Debido a que Josafat hizo alianzas con el perverso Acab rey de Israel y lo acompañó en su batalla contra los Sirios, Dios se enojó. 1 Reyes 22
Josafat fue un rey temeroso de Dios pero la amistad con Acab fue un grave error que afectará dos generaciones más adelante.
En esa ocasión, la palabra de Micaías se cumplió, Acab se disfrazó pero aún así una flecha al azar dio en su costado lo que le provocó la muerte.
Josafat por poco se libró de que lo mataran. Dios en su misericordia lo guardó porque aún tenía planes para él.
Pero a su retorno a Jerusalén otro profeta llamado Jehú sale a su encuentro para confrontarlo.
La amonestación
La amonestación
2º Crónicas 19:2 “Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto.”
A simple vista no tiene nada de malo que Josafat hiciera amistad con Acab, pero esa amistad los llevó a comprometerse en un pacto que Dios no aprobaría.
Joram el hijo de Josafat contrajo matrimonio con Atalía la hija de Acab y Jezabel.
Acab era un impío, el rey más malvado de Israel incitado por Jezabel: 1º Reyes 16:30 “Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.”
Josafat se dejó llevar por la posición de ellos, por la alianza de los dos reinos, quizá tenía buenas intenciones pero no tomó en cuenta a Dios en esta decisión.
Por dicha alianza Josafat estaba comprometido en ayudar a Acab, este compromiso fue más fuerte que el temor y obediencia a Dios. “…¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová?…”
No solamente somos llamados a NO unirnos en yugo desigual con los incrédulos: 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
Sino que tampoco con los falso cristianos: 1 Corintios 5:11 “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.”
Esta palabra no debe ser tomada a la ligera pues tiene sus consecuencias.
2 Crónicas 19:2 “…Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto.”
Dios está advirtiendo que vendrán duras consecuencias por este pecado, a pesar de que Josafat era temeroso de Dios.
El mal no vino sobre la familia de Josafat en sus días porque…: 2º Crónicas 19:3 “Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios.”
El castigo no sería anulado pero Dios tendrá consideración de Josafat porque fue temeroso de Dios.
El arrepentimiento
El arrepentimiento
2º Crónicas 19:4–5 “Habitó, pues, Josafat en Jerusalén; pero daba vuelta y salía al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efraín, y los conducía a Jehová el Dios de sus padres. Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá, por todos los lugares.”
No se declara literalmente que Josafat se humilló a Dios y pidió perdón, pero está implícito en su actos.
Josafat no buscó riqueza ni gloria para Judá como los otros reyes, buscó que el pueblo tuviera temor de Dios.
Aún así Josafat y Judá fue grandemente prosperado: 2º Crónicas 17:5 “Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.”
Se constituyó en un evangelista que exhortaba al pueblo volver al Dios de sus padre, personalmente visitaba los pueblos.
Constituyó jueces temerosos de Dios que atendieran todos los asuntos en el pueblo y evitara que consultaran a dioses paganos o adivinos.
Exhortaba a los jueces a actuar con rectitud y justicia: 2º Crónicas 19:6 “Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis.”
Los jueces debían tener temor de Dios, estar conscientes de que juzgaban en nombre de Jehová que los respaldaba en todas las decisiones.
Los conflictos siempre vendrán aun cuando seamos cristianos, debemos procurar consultar a Dios nuestros problemas antes de acudir a tribunales del mundo: 1 Corintios 6:1–2 “1¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? 2¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?”
Advierte a los jueces a no corromperse: 2º Crónicas 19:7 (NTV) “Teman al SEÑOR y juzguen con integridad, porque el SEÑOR nuestro Dios no tolera que se tuerza la justicia ni que se muestre parcialidad ni que se acepte el soborno».”
La acepción de personas y el soborno son males que tuercen la justicia y esto provoca la ira de Dios para con los que la practican. No seamos partícipes de dar o recibir soborno para que no cosechemos sus frutos.
Prevención
Prevención
2º Crónicas 19:10 “En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, en causas de sangre, entre ley y precepto, estatutos y decretos, les amonestaréis que no pequen contra Jehová, para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo así, no pecaréis.”
Josafat entendía que la mejor cura para el mal era la prevención, y el remedio era la instrucción en la Palabra de Dios.
2º Crónicas 17:9 “Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo.”
Josafat enviaba maestros levitas que instruyeran al pueblo a tener temor de Dios y aborrecieran el pecado, con el propósito de que la ira de Dios no viniera sobre ellos.
Josafat cosechó los frutos de su esfuerzo, había paz y prosperidad en Judá.
Sin embargo, siempre habían personas que no quisieron volverse a Dios y obedecer su Palabra: 2º Crónicas 20:33 “Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo aún no había enderezado su corazón al Dios de sus padres.”
Es una triste verdad que el evangelio es predicado y muy pocos rinden su vida a Cristo.
La Palabra de Dios es predicada y enseñada pero muy pocos prestan atención y la aplican a su vida. Mateo 13:15 “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.”
Hay muchas personas que están en el evangelio solo porque buscan bendiciones pero no quieren escuchar la Palabra y obedecer, por eso van tras falsas enseñanzas: 2 Timoteo 4:3–4 “3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”
Conclusión
Conclusión
Josafat fue un rey que tuvo temor de Dios y procuró hacer lo bueno. Sin embargo, cometió errores, pero un en particular será una espina en su costado, el matrimonio de su hijo con la impía Atalía.
Somos dados a esconder las cosas malas que hacemos pero a resaltar excesivamente las pequeñas cosas buenas que hacemos. Pero se siembra lo que se cosecha.
Creemos que lo malo que hacemos quedará olvidado y no tendrá consecuencias.
Es verdad que Dios perdona los pecados, nos salva y nos da vida eterna.
Pero en las historias bíblicas aprendemos que aun así tendrán consecuencias nuestras malas decisiones. Proverbios 30:33 “Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y el que provoca la ira causará contienda.”
“Érase una vez un padre que entregó a su hijo, un niño con muy mal carácter, un puñado de clavos, una tabla y un martillo. Le pidió que se sentara a su lado y le dijo: ―Hijo, cada vez que te enfades, pierdas la calma y reacciones en contra de alguna persona, clava un clavo en esta tabla. Cuando hayas clavado todos los clavos que te he entregado, me avisas.
A las pocas semanas, el niño se sentó junto a su padre y le mostró la tabla llena de clavos: ―Padre, ya he clavado todos los clavos que me diste. Me he enfadado con bastantes personas últimamente… ya no me quedan clavos. El padre le miró con ojos bondadosos y le dijo: ―Ahora te propongo que hagas otra cosa. Ve a por el martillo y entrégamelo.
El hijo corrió a buscar el martillo y cuando se lo entregó a su padre, este le dio unas tenazas a cambio: ―Te propongo que te disculpes con todas aquellas personas a las que has tratado mal a causa de tu enfado y, cada vez que lo hagas, saques un clavo de la tabla con estas tenazas. Cuando hayas sacado todos los clavos, avísame.
Al cabo de unos días, el hijo fue a hablar con su padre y le dijo con gran alegría y satisfacción: ―Padre, ya he sacado todos los clavos de la tabla. Ya me he disculpado con todos, ¡y todos me han perdonado! El padre abrazó a su hijo y le dijo emocionado: ―Me siento feliz al observar cómo has compensado tus acciones anteriores. Pero si observas la tabla, verás que nunca volverá a ser la misma, está llena de agujeros.”
