Transformación de una mente sincretista
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Introducción
Introducción
Muchos de nosotros formamos parte de la tradición cristiana que está en contra del uso de imágenes en nuestras reuniones de culto. También vemos con desconfianza a las personas que usan imágenes en sus hogares o en su cuerpo. Tenemos claro que no debemos consultar a los que leen las cartas o a brujos. Sin embargo, la idolatría es sumamente sutil en nuestras vidas a veces pasa desapercibido ante nosotros. Podemos enseñarles a nuestros hijos que es incorrecto pedir milagros a una imagen en particular y también que hacer rituales tiene connotaciones demoníacas. Sin embargo si les enseñamos a que pueden tener “palancas” o contactos para ayudarse o ayudarnos en alguna área critica de nuestra vida. También puede que les enseñemos a perseguir el dinero y la posición económica, que es mas importante crecer económicamente y tener propiedades a cultivar una vida espiritual y crecer en el conocimiento de Dios.
Problema
Problema
Hay un problema similar en la historia de hoy. Joás el padre de Gedeón tiene un nombre que pertenece a la tradición yhavista, seguramente conoce el culto al Señor y es probable que haya sido él quien ha enseñado a Gedeón sobre las maravillas del Señor en Egipto asi como lo cuenta Gedeón en el v.13. Sin embargo nos queda claro que no es el único culto al cual Joas sirve. La narrativa de hoy lo coloca como el dueño de un altar a Baal y una imagen a la diosa Aserá. Gedeón por lo tanto ha crecido con una mente sincretista. Que agarra un poco de cada culto de acuerdo a su conveniencia y esto lo vemos en la manera en la que aborda al ángel del Señor. Existe un paralelismo entre el relato de Gedeón y el de Moisés y Jeremías también con el relato de Abraham. Si analizamos el relato con detenimiento veremos algunas diferencias entre estos personajes. En primer lugar, a Moisés se le darán 2 señales para que despeje sus dudas respecto a su llamado pero Moisés sabe que está hablando con Dios. Por su parte Gedeón no sabe con quien está hablando por lo que él pedirá una señal para saber quién es. Tanto Gedeón como Abraham dicen algo como “Si he encontrado tu favor no te muevas de aqui”, sin embargo Gedeón agrega: “dame una señal de que en realidad eres tú quien habla”. Esta forma de pedir las cosas tiene un abismo de diferencia, mientras que Abraham en señal de hospitalidad invita a los seres celestiales a comer, Gedeón lo hace mas bien pensando en si mismo y con una fuerte carga de esceptisismo.
Muchos de nosotros podemos ser incapaces de reconocer al Señor en nuestras vidas. Queremos estar pidiendole pruebas a cada rato. Nuestra mentalidad tiene evocaciones idolatras. Talvez hemos superado el culto a imagenes o ritos mágicos pero en el fondo creemos que para que Dios actue en nuestras vidas será necesario que nos de señales de poder o de confirmación. Incluso la frase de Gedeón dice “si me he ganado tu favor”, muy parecido a lo que nosotros podemos llegar a concebir, que necesitamos ganarnos al Señor.
Resolución del problema
Resolución del problema
De acuerdo a la narrativa, Gedeón está frente al mismo Dios, su falta de juicio no le permite reconocerlo y le habla de una manera temeraria. Sin embargo, el Señor de manera paciente le dice “Esperaré hasta que vuelvas”. Gedeón de inmediato se dirige a preparar de comer. Algunos académicos del antiguo testamento sugieren que “una efa” equivale a 22 litros de harina y que con esa cantidad era posible alimentar a ¡10 hombres en un día! Podemos hacer algunas especulaciones basados en este dato y en la forma en la que se ha comportado Gedeón hasta el momento, pero todas serían especulaciones, lo único que podemos decir es que a diferencia de Abraham, Gedeón no sabe como acercarse al Señor.
A continuación y a pesar de las formas tan extrañas que ha usado Gedeón para acercarse a Él, nuestro Dios va a intervenir. Gedeón ha pedido una señal y en realidad va a recibir 4. El relato nos recuerda un poco al llamamiento de Moisés, hay un fuego que aparece de manera súbita y consume la carne y el pan. Lo único que pasó fue que el ángel tocó con su vara la carne y el pan y de inmediato ocurrió este suceso. Las 4 señales que Dios le da a Gedeón son:
El ángel no se comió la ofrenda (los ángeles no comen según el imaginario judío)
El fuego
La desaparición del ángel
La voz que dice: Paz sea contigo.
Con mucha paciencia Dios ha estado haciendo cambios progresivos en el entender de Gedeón. De inmediato Gedeón reconoce que está frente al mismo Dios. El angél ha desaparecido de su vista y sin embargo ¡por fin puede ver a Dios! y lo digo en manera figurada puesto que no lo está viendo con sus ojos físicos.
Transformación
Transformación
De inmediato Gedeón levanta un altar en honor a Dios y lo llama “El Señor es mi paz”. Noé, Moisés, Abraham, Jacob y Josué han sido hasta antes de Gedeón los personajes que levantado un altar para Dios. Levantar un altar de acuerdo a José Luis Sicre “Es lo mas grande que se podía hacer en honor a Dios”. La RV60 traduce el nombre del altar como “Jehová -salom”, otras traducciones ponen “Shalom o Paz”. Sin embargo no le hacen justicia al significado real de la palabra. Para nosotros, paz es ausencia de guerra mientras que para el pensamiento hebreo paz podría ser: bienestar, confort, prosperidad o salvación. Si usamos alguna de estas sugerencias veremos en este evento una verdadera conversión por parte de Gedeón. Si al inicio del relato él se expresa de Dios como un Dios cruel y distante, en este momento y tras su encuentro genuino con Él, lo reconocerá como su “bienestar o su plenitud”. Por fin ha conocido quien es Dios en realidad para él y para su pueblo, ya no se trata de lo que Joás le pudo haber enseñado sino que está teniendo una experiencia personal y única. Para José Luis Sicre:
Al dedicar un altar, Gedeón acepta los planes de Yahvé, que cuenta con él para llevar a cabo la salvación de su pueblo.
Queda claro que Gedeón tiene que salvar al pueblo de Dios de la mano de los madianitas sin embargo esto no ocurrirá de manera inmediata. La primer tarea que Dios le pone es que “vaya y destruya el altar de Baal y la imagen de Aserá”. Hasta este punto no sabíamos que tan grave era el problema espiritual del pueblo. La narrativa solo nos había dicho que “habian hecho lo que ofrende a Dios”, sin embargo en este pasaje vemos la necesidad apremiante de parte de Dios de erradicar este culto pagano. No es porque Dios piense que esos dioses son reales mas bien es porque su pueblo crea que puede ganarse algo (en este caso el favor de los dioses) por lo que hagan. El pueblo no muestra interés en el nuevo altar edificado por Gedeón, mas bien se sienten ofendidos porque su dios Baal y su diosa Aserá se encuentren destruidos. Hemos dicho que en la antigüedad los dioses podían coexistir y no había rivalidad entre ellos, mientras mas dioses se adoraran era mejor porque esto permitía distribuir las tareas entre ellos y protegerse de manera adecuada. Pero nuestro Dios no comparte su gloria con nadie y requiere una conversión genuina, por eso la primer tarea es precisamente destruir estos altares paganos.
Los cultos a otras deidades y el culto a Dios son irreconciliables. No existe un punto medio. Una verdadera transformación viene precedida de derribar esos falsos dioses de nuestras vidas. La vida de Gedeón no es perfecta pero ha tenido un encuentro con Dios que lo lleva a tomar valor para actuar (aunque lo haga de noche y con miedo). Conocer a Dios implica vivir como Gedeón y no como Joas. Al final de este relato vemos que como decía Jesús “ha venido a poner en contra al padre contra el hijo”, Gedeón tiene que salvar a Israel pero esto implica romper con el culto de su padre. Gedeón tiene que eliminar esta mentalidad sincretista que le ha sido inculcado por su familia.
Que el Señor nos ayude a conocerle (tener una relación con Él) y a desechar estos falsos dioses de nuestra vida.
