Antes que el gallo cante

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ANTES QUE EL GALLO CANTE / Juan 18:12-27
Jesús ha ido con sus discipulos al monte de los olivos a las afueras de la ciudad, se adentro a un huerto donde solia pasar tiempo en oración, así que era un lugar conocido para aquellos que le seguían, como era el caso de Judas.
Es en este lugar donde Jesús es arrestado por romanos y judios guiados por Judas.
Hay dos escenas sobresalientes esa noche en Getsemani.
La primera de ellas, y es el tema que nos ocupo en la ultima exposición, es la manera en que Jesús hace frente a la traición. En obediencia a la voluntad de Dios Padre, Jesucristo enfrenta a sus opositores, y una vez más hace evidente que Él verdaderamente es el Cristo, el Hijo de Dios.
Ante la manifestación de poder, autoridad y soberania de Jesús, sus captores “retrocedieron y cayeron a tierra”. Y al Jesús enfrentar de esta manera la traición, tuvo cumplimiento la palabra “De los que me diste, no perdí ninguno” pues Jesús mismo estaba guardando a los suyos.
La segunda escena sobresaliente en Getsemani la protagoniza Pedro, quien en un intento de salvar la situación, hirio con su espada a un hombre de nombre Malco que era siervo del sumo sacerdote. Jesús toma el control de la situación y frena las acciones de Pedro con una importante enseñanza sobre el cumplimiento del plan redentor. “Mete la espada en la vaina. La copa que el Padre me ha dado, ¿acaso no he de beberla?”
En el pasje que hoy nos encontramos, se nos narran dos escenas que ocurrieron de manera paralela esa misma noche tras el arresto de Jesús, y uno de los personajes sobresalientes nuevamente es Pedro. El apostol Juan a puesto un enfasis interesante en Pedro y este capitulo así como al final del libro, en el capitulo 21, nos daremos cuenta del por que Juan puso cuidado de narrar algunos acontecimientos en relación a Pedro.
Sin duda alguna, hay algo que aprender de Pedro en esta porción de las escrituras.
Juan nos presenta dos escenarios a la vez, el juicio y la negación y aunque puede ser dificil armonizar ambos relatos, si podemos notar el proposito de Juan - mostrar la gloria de Cristo en contraste con la pecaminosidad de los corazones humanos.
Punto principal: ¿No eres tú también uno de Sus discípulos? Si has escuchado y creído el evangelio de Cristo para salvación, eres Su discípulo. Proclama a Cristo y habla de Él a todos antes que el gallo cante.

1.¿Eres tú uno de Sus discipulos? (12-18)

Como discipulo de Jesús tienes una responsabilidad ante la gente, aun cuando somos propensos a fallar.
Como lo hemos observado desde la sección anterior, Jesús no mostro oposición a su arresto, los soldados dejaron ir a los discípulos y se llevaron a Jesús atado para presentarlo primeramente a Anás, suegro del sumo sacerdote.
¿Qué tiene que ver Anás en este asunto?
Nos encontramos con una serie de irregularidades que conforman un juicio injusto contra Jesús.
Juan es el unico evangelista que narra que Jesús compareció ante Anás. Así, todo parece indicar que primero se le hizo un juicio informal, y que luego se le llevó ante el Sanedrín para llegar a una sentencia formal.
El punto es que Jesús estaba siendo sometido a un juicio injusto y ante toda injusticia, Él se sometio a ese juicio para cumplir la voluntad del Padre.
Las leyes del sanedrín no permitían que se llevara a cabo un juicio durante la noche. Sin embargo, en esa ocasión no iban a dejar que Cristo escapara; así que hicieron caso omiso de esa ley.
De acuerdo a la ley judía, un prisionero no podía ser juzgado y sentenciado el mismo día, a menos que fuese absuelto. Así que el hecho de haber llevadoa Jesús primero a Anás, no cumplía todos los requisitos legales. Sin embargo, al menos cubría las apariencias tratano de simular un encuetro preliminar antes del juicio ante Caifás, donde se pronunciaría la sentencia definitiva.
De acuerdo a la ley judía era responsabilidad de los sacerdotes presentar testigos en el juicio, y afuera de esa casa por lo menos había dos testigos presentes. (v.15)
Un discipulo de Jesús es uno que puede dar testimonio fiel de la vida y obra de Jesús ante un mundo incredulo que ejerce un juicio incorrecto contra Jesús.
Hay un argumento mas que me gustria presentarles en referencia a esté juicio y que arroja un principio descriptivo de uno que es discipulo.
Anás había sido sumo sacerdote, un oficio de por vida según el Antiguo Testamento. Los romanos, sin embargo, habían quitado a Anás de su puesto y habían nombrado en su lugar a su yerno Caifás. Pero tal parece que para los judíos Anás todavía era considerado como el legítimo sumo sacerdote, y ademas es probable que ejerciera el poder, aunque técnicamente ya no lo tuviera.
Mientras tanto tenemos a Pedro negando a Jesús una primera vez.
La mujer que esta a la puerta ve a Pedro y le pregunta: “¿No eres tú también uno de los discípulos de este hombre?” - Un discipulo reconoce quien es su maestro - Los judíos no tenían problema con reconcer a Anás pese a lo que Roma pudiera pensar o hacer, pero Pedro, estaba negando a Jesús como su Maestro
Como discipulo de Jesús tienes una responsabilidad ante la gente, aun cuando somos propensos a fallar.
Al igual que Pedro nosotros tambien podemos fracasar como discipulos, o mejor dicho muchas veces hemos fallado y no hemos sido fieles discipulos del Señor. Pero el mundo necesita testigos que presenten argumentos verdaderos mientras ellos formulan un juicio incorrecto de Jesús, necesitan escuchar la verdad.
El mundo necesita de seguidores valientes que no se conformen con seguir a Jesús a la distancia, sino que armados de valor puedan presentar razón de su fe a todo el que la demande.
Pedro aprendio de su fracaso al punto que nos puede enseñar…
1 Pedro 3:13-16 ¿Y quién les podrá hacer daño a ustedes si demuestran tener celo por lo bueno? 14 Pero aun si sufren por causa de la justicia, dichosos son. Y no tengan miedo por temor a ellos ni se turben, 15 sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia, 16 teniendo buena conciencia, para que en aquello en que son calumniados, sean avergonzados lo que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo.

2. Tienes una responsabilidad por lo que has oido (19-24)

Como discipulo de Jesús tienes un responsabilidad con respecto a lo que has oido y creido.
Juan nos presenta el interrogatorio que Anás hizo a Jesús.
La postura de Anás era la de un experto y defensor de lo que Moisés y el Antiguo Testamento enseñaban. Estaba convencido de que tenía a un hereje delante de él. Quería oír directamente de los labios de Cristo las palabras que confirmaran su herejía. Por suuesto que este hombre buscaba alguna evidencia para un veredicto de pena de muerte.
¿Qué doctrina estaba enseñando Jesús? ¿Que de sus discipulos? ¿Se habían organizado para derrocar al gobierno? ¿No es verdad que uno de ellos usó su espada en el huerto?
Jesús respondió que no pertenecía a ninguna secta u organización secreta. Tenía un círculo cercano de discípulos, pero el carácter de su enseñanza no era privado. Él había enseñado abierta y públicamente en la sinagoga y en el templo. La gente conocía su doctrina, así que si Anás tenía preguntas acerca de ella, habría muchos que podrían responderle.
“Nada he hablado en secreto”
El testimonio fue dado, Cristo proclamo y mostro ser el Cristo el Hijo de Dios. En contraste con el corazón pecaminoso de Pedro, Jesús no estaba negando lo que habia dicho y hecho, al contrario se refirio a testigos presenciales que podian hablar con verdad acerca de lo que habían oido.
“Preguntale a los que han oído lo que hablé; estos saben lo que he dicho”
La contestación de Cristo mostró la misma sabiduría de siempre. Citó tres diferentes situaciones públicas en donde mucha gente le había oído predicar: al mundo, en la sinagoga, en el templo. Su ministerio no había sido clandestino como el de un revolucionario. Todo mundo sabía lo que había enseñado. No todos lo entendieron, pero sí lo oyeron. Cristo dijo al interrogador que preguntara a los que habían escuchado.
“Hoy en día Cristo diría lo mismo. Los responsables de transmitir su enseñanza son los privilegiados que han sido instruidos en ella.”
Como discipulo de Jesús tienes un responsabilidad con respecto a lo que has oido y creido.
Anás había pedido a Jesús que dijera la verdad, pero cuando el Señor así lo hace se ofende y no quiere oír. Y ante la verdad Anás se lavó las manos (como luego lo haría Pilato), y lo envió a Caifás.
Jesús sabía que la verdad que predicaba y personificaba era la verdad de las verdades. Es por ello que no había motivo para echarse atrás, avergonzarse, humillarse o pedir disculpas.
Los cristianos sabemos que el evangelio de Jesucristo es la verdad y no tenemos por qué avergonzarnos de la sana doctrina que creemos. Confesemos la buena confesión como lo hizo Jesús. En estos días modernos debemos tomar la misma posición de Jesús: confesar a Cristo y su doctrina. Dios nos libre de negar nuestra amistad con Jesús (como hizo Pedro). Sigamos el ejemplo del Maestro.
1Juan 1:1-3 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos, esto escribimos acerca del Verbo de vida. 2 Y la vida se manifestó. Nosotros la hemos visto, y damos testimonio y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y se manifestó a nosotros. 3 Lo que hemos visto y oído les proclamamos también a ustedes, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. En verdad nuestra comunión es con el Padre y con Su Hijo Jesucristo.
Permitame decir algo mas con respecto a esta responsabilidad del que oye la verdad.
No solo los creyentes tenemos un responsabilidad sobre lo que hemos oido, un día todo hombre se presentara ante el juicio justo de Dios y no tendra argumento de defenza ante la incredulidad y tendra que hacer frente a la ira de Dios. Ahora no sera Jesús quien este en la silla de acusados, sino el hombre y ciertamente sera juzgado con justicia en relación a la verdad.
Juan 3:36 »El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedeceb al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él»
Todo hombre tiene una responsabilidad con respecto a lo que ha oido, sea que haya creido o no.

3. Habla de Cristo antes que el gallo cante (25-27)

¿No eres tú también uno de Sus discípulos?
¿Qué contestaras a esa pregunta?
Si has escuchado y creído el evangelio de Cristo para salvación, eres Su discípulo, eres llamado y responsable de proclamar a Cristo y de hablar de Él a todos antes que el gallo cante.
El canto del gallo hizo que Pedro recordara las palabras del Señor, y salió fuera para llorar amargamente.
El canto del gallo le aseguró a Pedro que Jesús estaba en control total de la situación, aunque estuviera atado y siendo hostigado por las autoridades. Al controlar a un solo ave Jesús afirmaba su soberanía.
Pero el canto del gallo también fue una invitación al arrepentimiento. “Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:32). Lucas nos dice que Jesús se volvió y miró a Pedro (Lucas 22:61), y que esta mirada de amor le partió el corazón a Pedro. Pedro había sido testigo de los sufrimientos de Cristo (1 Pedro 5:1), y con sus propias negaciones aumentó esos sufrimientos.
Ten presente que el canto del gallo ¡era anuncio del amanecer de un nuevo día! “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5). Vale la pena hacer un contraste entre Pedro y Judas. Pedro lloró por sus pecados y se arrepintió, mientras que Judas sintió remordimiento y no se arrepintió. Cuando Judas salió del aposento alto era de noche (Juan 13:30); pero cuando Pedro salió para llorar amargamente amanecía un nuevo día. Es el contraste entre la tristeza piadosa que lleva al verdadero arrepentimiento, y la tristeza del mundo (pesar, remordimiento) que lleva a la muerte (2 Corintios 7:9–10).
Habla de Cristo antes que el gallo cante, y si el gallo canta considera ese cantigo como un llamado de gracia y vuelve a Cristo humillado y arrepentido, vuleve a Cristo que en él encontraras perdon y reconciliación.
Punto principal: ¿No eres tú también uno de Sus discípulos? Si has escuchado y creído el evangelio de Cristo para salvación, eres Su discípulo. Proclama a Cristo y habla de Él a todos antes que el gallo cante.
¿Qué podemos aprender de Pedro?
Somos debiles y fallamos como discipulos de Cristo, aun cuando hemos jurado que no fallaremos.
No podemos afirmar nuestra confianza en nosotros mismo, debemos permanecer en la verdad pues separados nada podremos hacer. Jesús es la verdad, así que no nos conformemos con seguirlo de lejos, vivamos en estrecha y cercana relación con Él.
No te quedes calentandote junto a las brazas como todos los demas, armate de valor y proclama a Cristo.
¿Cuándo has sido más propenso a fallarle al Señor? ¿Cómo puedes prepararte para la próxima vez para no volver a fallar?
¿Cómo pueden los creyentes relacionarse con los incrédulos sin ser influenciados erróneamente por su comportamiento mundano?1 Corintios 15:33)?
Si has deshonrado el nombre de Cristo delante de los incrédulos, ¿qué debes hacer o decir para tratar de corregirlo?
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