1 Corintios 10

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Intro

Las dos últimas semanas, los dos últimos capítulos de 1 Corintios han girado en torno a la forma en que la vida cristiana consiste en no solamente renunciar al pecado (que por supuesto es una parte vital del cristianismo) sino en renunciar en última instancia a nuestros propios privilegios, libertades y derechos por amor de los demás. En el capítulo 9 Pablo se puso como ejemplo, explicando cómo es que por amor a los Corintios él renunció incluso a su derecho de poder comer de su trabajo ministerial. Y terminó con un llamado a todos los lectores a que vivamos de esa forma. Porque la abnegación, la renuncia a uno mismo ES la vida cristiana. Pablo nos comparó a todos con atletas, pero nosotros somos atletas que corren durante toda una vida, y que ganan un premio que se extiende por toda la eternidad. Y Pablo termina diciendo “yo así golpeo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que yo mismo que anuncio estas cosas sea eliminado”. Y sobre esto último, que es una advertencia enigmática de leer al final del 9, Pablo se extiende en el capítulo 10 a explicar.
De hecho, siendo un discurso unido, se entiende mejor si lo leemos junto. (Desde el 9:24)

1 - 13)

Tenemos qué hablar de Israel, y de la forma en que como cristianos entendemos su narrativa bíblica: muchas veces leemos a Israel y pensamos “qué brutos! cómo pueden personas que han experimentado en carne propia el poder de Dios como ellos lo experimentaron, luego apartarse de Dios por perseguir otras cosas? Cómo se les hace tan fácil apartarse del pacto que ellos habían hecho con Dios? Cómo pueden tener un corazón tan endurecido? Cómo pudieron haber dado por sentada la gracia y misericordia de Dios? Cómo pudieron llegar a un estado de estar tan confiados sólo porque seguían teniendo templo y rituales?”
¡Estas cosas fueron escritas para nosotros! Para que nos cuidemos de actuar como ellos. El que piense estar firme, mire que no caiga.
Y vean las cosas a las que apunta Pablo: desagradaron a Dios con su codicia por las comodidades de las naciones paganas, por involucrarse con los paganos, por su idolatría, y por murmurar de los ministros que Dios les dio. Cosas que no fueron exclusivas de Israel, cosas que la iglesia de Corinto estaba haciendo en su momento, cosas que siguen pasando hoy en la iglesia!
Pero Aldo, ¿no tenemos nosotros un pacto más seguro, y un mejor templo, y mejores promesas, y mejores señales?
Sí, pero tenemos qué hablar de las cosas en que ese pacto consiste. En qué consiste la religión cristiana y su práctica correcta. En dónde NO radica nuestra seguridad.
La mayoría de ellos estaban demasiado confiados en el hecho de que asistían a una iglesia regularmente, de que estaban bautizados y de que participaban de la cena del Señor. ¿Y qué, si de vez en cuando peco con las prostitutas rituales de los templos paganos? ¿Y qué, si de vez en cuando participo en los cultos regionales para comer de los sacrificios? ¿Y qué, si mi conducta hace tropezar a otras personas? ¿No somos todos salvos, no asistimos todos a la iglesia, no estamos todos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo y celebramos todos juntos la cena del Señor?
Y Pablo dice “sí, pero mira a Israel. Su pacto fue inferior al nuestro, pero no era un pacto poco valioso. De hecho Pablo en 2 de Corintios lo llama un pacto gloriosísimo.
En un sentido, dice Pablo, todos ellos fueron bautizados al cruzar el mar. En un sentido, ellos también tenían su propia cena del Señor, su maná que provenía de Dios y su agua de la roca que provenía de Cristo. Ellos también tenían su tabernáculo. Ellos tenían una relación con la Trinidad, tenían su pacto, tenían su culto, tenían su promesa de un reposo y una tierra prometida. Y con TODO ESO, la mayoría de ellos desagradó a Dios y no recibieron el premio.
Y algunas personas menosprecian el impacto que los tropiezos y el pecado pueden tener en la iglesia
Qué brutos los israelitas, que conociendo a Dios, habiendo experimentado su gracia y su poder, haber cometido tantos errores. Haber dado por sentada la misericordia y gracia de Dios para poner a prueba su paciencia con tanto pecado. ¿Oye, y tú no crees que puedas estar en una situación similar? No, yo voy a la iglesia todos los domingos.
Pablo escribe: tengan cuidado, porque Dios instrumentó que la historia de Israel quedara registrada precisamente por esta razón. Para que nos cuidemos de cometer esos mismos errores. Están escritas para advertir a las personas que viven los últimos tiempos. Así que, el que piense estar firme, mire que no caiga. Venir a la iglesia no es evidencia de fe verdadera, ni estar bautizado. Ni ser cristiano consiste en participar de la cena del Señor.
No es lo mismo entender y confiar en la misericordia y gracia de Dios, que darlas por sentado y abusar de ellas. De hecho son opuestos! Y quien abusa de la misericordia de Dios, muy seguramente es alguien que no va a disfrutar de ella. Pero, Dios es fiel y misericordioso. Ningún cristiano enfrenta tentaciones de las que no pueda salir. Dios no lo permite.
Y es importante notar que todos estas historias de pecados nacionales que despertaron la ira de Dios sobre toda la comunidad de Israel, comenzaron con grupos reducidos de personas que incitaron a los demás a pecar. Entonces, tampoco debemos menospreciar el impacto que nuestras acciones “individuales” puedan tener sobre nuestra comunidad de hermanos. Una vez más, las grandes masacres en Israel, comenzaron con unas pocas personas. El reporte negativo de 10 personas, provocó que cientos de miles no entraran jamás a la tierra prometida.
Hablamos entre personas que ya hemos estudiado sobre la gracia de Dios y la seguridad de la salvación. Ahora debemos entender que el pecado no es poca cosa, y las repercusiones colectivas de nuestras acciones tampoco.
14 - 22)
Pero Pablo, acabas de decir hace dos capítulos que un ídolo no es nada en el mundo y que no hay más que un Dios y un Señor.
¡Es verdad! Pero eso no quita el hecho de que comer una comida comunitaria de un culto, significa participar de ese culto. Participar de la cena del Señor es ser parte de la comunidad cristiana y es rendirle culto al Señor. De igual forma, participar del altar en el antiguo pacto era formar parte de la comunidad de Israel y rendirle culto a Dios.
Y los ídolos no son dioses, pero desde Deuteronomio 32 Dios declaró que los ídolos paganos son demonios. Y participar de sus comidas comunitarias es ser parte de una comunidad que le rinde culto a un demonio.
Eso es lo que está en juego cuando incitas a tu hermano a pecar.
Entonces, insistiendo en el ejemplo de la idolatría, Pablo refuerza la idea de lo serio que es si provocamos que un hermano tropiece.
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