Un Salvador que se compadece de nosotros
Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos • Sermon • Submitted • Presented
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· 32 viewsDios nos ha hablado por el Hijo quien es heredero y Rey para siempre y nos ha salvado. Es Superior a los ángeles pues es honrado por Dios como heredero y tiene un mensaje superior al de ellos, por lo mismo una advertencia más severa a descuidar esta Salvación tan grande. Y un Sumo Sacerdote Superior quien nos ha abierto un camino y acceso al Padre.
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Hebreos 4.14-16
Lectura Bíblica
Lectura Bíblica
1 Bendice, alma mía, al Señor, Y bendiga todo mi ser Su santo nombre.
2 Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de Sus beneficios.
3 Él es el que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus enfermedades;
4 El que rescata de la fosa tu vida, El que te corona de bondad y compasión;
5 El que colma de bienes tus años, Para que tu juventud se renueve como el águila.
6 El Señor hace justicia, Y juicios a favor de todos los oprimidos.
7 A Moisés dio a conocer Sus caminos, Y a los israelitas Sus obras.
8 Compasivo y clemente es el Señor, Lento para la ira y grande en misericordia.
9 No luchará con nosotros para siempre, Ni para siempre guardará Su enojo.
10 No nos ha tratado según nuestros pecados, Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
11 Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, Así es de grande Su misericordia para los que Le temen.
12 Como está de lejos el oriente del occidente, Así alejó de nosotros nuestras transgresiones.
13 Como un padre se compadece de sus hijos, Así se compadece el Señor de los que le temen.
14 Porque Él sabe de qué estamos hechos, Se acuerda de que solo somos polvo.
Un Salvador que se compadece de nosotros
Un Salvador que se compadece de nosotros
[Hebreos 4.14-16
14 Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
16 Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Introducción:
Introducción:
La figura del Sumo Sacerdote:
Sacerdote significa “el que oficia” es un ministro, un mediador entre Dios y los hombres.
Fue instituido por Dios cuando sacó a los israelitas de Egipto y se comisionó a Aarón como el primer Sumo Sacerdote (que significa el principal)
Wayne Grudem, “Teología Sistemática” pág 656
El sacerdote ofrecía los sacrificios, las oraciones y alabanzas a Dios en nombre del pueblo; Mediante su ministerio «santificaban» al pueblo o le hacían aceptable para acercarse a la presencia de Dios.
Jesús hace mucho más que eso. Como nuestro perfecto sumo sacerdote, nos lleva continuamente a la presencia de Dios de forma que ya no tenemos necesidad de un templo como el de Jerusalén, ni de un sacerdocio especial que esté entre Dios y nosotros.
I. Tenemos un Sumo Sacerdote Superior (grande)
I. Tenemos un Sumo Sacerdote Superior (grande)
14 Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Palabras clave de este texto, indudablemente son: Sumo Sacerdote, compadecerse, nuestras flaquezas, tentación, sin pecado, acercarse al trono de la gracia, misericordia.
Pero todo ello podría sonar distante o idealista, lo que va a definir y hacer realidad esto es la primer palabra: “Teniendo” que significa “poseer, ser dueño de, gozar de.”
Por supuesto que no podemos decir semejante cosa como “somos dueños de Cristo, nuestro Sumo Sacerdote” como tampoco decimos: “somos dueños de este gobernante, o de un clima, o la vida misma, este término más bien nos hace “participantes” de algo, beneficiarios de...
Si nosotros cambiamos esta palabra y decimos: (He 4.14-15)
14 imaginando, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
15 Porque no imaginamos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Realmente el texto pierde nuestro interés, pues si algo no es real, tangible y de beneficio para nosotros, realmente, todo lo que podamos ver de Sus atributos, solo los veremos de lejos y sin mayor trascendencia.
Pero el Señor nos ha entregado a Cristo, nos ha dado a Su Hijo, para ser quien tome nuestro lugar para pagar por nuestros pecados, pero también para presentarse como mediador para poder ser reconciliados con Él. A lo que llamamos Sacerdote.
Este Sumo Sacerdote que tenemos, Jesús, es superior a los sacerdotes del Antiguo Pacto por las razones siguientes:
A. Trascendió los cielos
A. Trascendió los cielos
Wayne Grudem, “Teología Sistemática” pág 656
Jesús no entra a la parte interior (el lugar santísimo) de un templo terrenal en Jerusalén. (He 9:24)
24 Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros,
Significa que el Señor Jesucristo atravesó los cielos, así como el Sumo Sacerdote atravesaba el “velo” cuando entraba al templo para ofrecer el Sacrificio Anual.
2 El Señor le dijo a Moisés: «Dile a tu hermano Aarón que no entre en cualquier tiempo en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque Yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.
3 »Aarón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto.
Cristo se presentó no en el día de la Expiación, sino en el día de la Pascua y con Su sangre nos apartó de la muerte y la condenación.
Cristo hizo la función de Sumo Sacerdote y de Cordero Perfecto, se presentó no con sangre de animales sino Su propia sangre.
B. Es el Hijo de Dios
B. Es el Hijo de Dios
Jesús tenía entrada libre ante el Trono de Dios, pues es el Hijo de Dios.
Dios le explicó a Moisés que, el Sumo Sacerdote no podía presentarse en cualquier tiempo en el lugar Santísimo, pues iba a morir (Lev 16.2)
De la misma manera cualquiera de nosotros no puede presentarse a Dios así como así, necesitamos ese acceso que solo Cristo nos puede dar.
Es muy simple, Dios no deja entrar a Su presencia a nadie que Él no quiere que entre, entendemos que, cuando el Señor Jesucristo dijo en: Juan 7.33-34
33 Pero Jesús dijo: «Por un poco más de tiempo estoy con ustedes; después voy a Aquel que me envió.
34 »Me buscarán y no me hallarán; y donde Yo esté, ustedes no pueden ir».
Es Cristo, quien se presentó delante del Trono de Dios, en Su presencia inaccesible para poder darnos Él mismo la entrada porque Cristo también nos prometió: Juan 14.3
3 »Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré adonde Yo voy; para que donde Yo esté, allí estén ustedes también.
Wayne Grudem, “Teología Sistemática” pág 656
Por tanto, tenemos la esperanza que le seguiremos allí: Esto quiere decir que tenemos un privilegio mucho más grande que el que tuvieron los creyentes que vivieron en los tiempos del templo del Antiguo Testamento. Ellos ni siquiera podían entrar al primer cuarto en el templo, el lugar santo, porque solo los sacerdotes podían entrar allí. y solo el sumo sacerdote podía entrar al cuarto más interior del templo, es decir, al lugar santísimo, y solo podía hacerlo una vez al año.
Esto debe darnos plena certeza de nuestra fe depositada en la Persona correcta: CRISTO, por lo cual se nos exhorta a que:
1) Retengamos nuestra fe
1) Retengamos nuestra fe
El término más exacto es que “seamos fuertes para aferrarnos firmemente a la fe que profesamos.”
Comentario MacArthur a Hebreos y Santiago SU SACERDOCIO PERFECTO
La suplica de
Todo verdadero creyente se aferrará con todo su corazón, mente y fuerzas a Cristo, y lo hará conscientemente porque ha creído en Él y Él le ha sostenido en momentos difíciles y sólo en Él ha encontrado seguridad.
Pero además el creyente verdadero es sostenido por Dios, de lo cual debemos estar seguros que no nos soltará ni nadie nos podrá arrebatar de Su mano (Juan 10.27-29)
27 »Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen.
28 »Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano.
29 »Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.
Esta exhortación nos debe recordar que le pertenecemos, que Él nos ha comprado por el precio más alto que se puede pagar: “la sangre de Cristo” y no lo hizo en vano, nadie va a detener Su voluntad y Su obra en nosotros.
C. Es Compasivo con nosotros
C. Es Compasivo con nosotros
15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
El autor está hablando en sentido negativo para resaltar lo que sí tenemos en Cristo como nuestro Gran Sumo Sacerdote Superior a cualquier otro.
Cristo es Dios, pero también es Hombre, quien nació como nosotros, creció y vivió como nosotros, nos conoció perfectamente, porque es un humano como nosotros, pero “sin pecado”
El término es “Simpathés” de donde obtenemos la palabra “simpatía” que quiere decir: “tener el mismo sufrimiento o la misma experiencia, ser solidario o sufrir junto a… o condolerse de otro.”
Jesucristo fue atacado con toda clase de tentaciones que se basaban en su debilidad como hombre, Él tuvo hambre, sed, cansancio, carencias, tristeza, enojo, etc. Fue atacado duramente por Satanás, los demonios y los hombres para hacerlo caer en pecado.
Pero no lo consiguieron, Él se mantuvo firme, resistió todo, a pesar de la debilidad humana, Él se fortaleció en Dios, Su comunión con el Padre le sostuvo en los momentos más difíciles y de mayor “flaqueza”
Pablo nos ayuda a ver esta debilidad que podemos compartir con Cristo.
30 Si tengo que gloriarme, me gloriaré en cuanto a mi debilidad.
10 Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Cristo demostró ser Dios, porque Dios no puede pecar, Él tuvo flaquezas y debilidad como nosotros, pero no esa debilidad que nos lleva a pecar, no esas pasiones de la carne que combaten en nosotros, Cristo vivió en carne propia los ataques de la tentación y por eso es nuestro Representante como el Hombre Perfecto que nunca pecó y que agradó en todo al Señor.
Y es por eso que:
II. Tenemos la entrada con confianza al trono de la gracia
II. Tenemos la entrada con confianza al trono de la gracia
16 Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Wayne Grudem, “Teología Sistemática” pág 656
Cuando Jesús ofreció un sacrificio perfecto por los pecados, la cortina o velo del templo que cerraba el lugar santísimo se rasgó de arriba abajo (Lc 23:45), indicando de esa forma simbólica en la tierra que el camino de acceso a Dios en el cielo había quedado abierto mediante la muerte de Jesús el Cristo. Por tanto, el autor de Hebreos puede exhortar de esta manera tan asombrosa a todos los creyentes
19 Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,
20 por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne,
21 y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Jesús abrió para nosotros el camino de acceso a Dios, de manera que podamos continuamente acercamos a la misma presencia de Dios sin temor, con «plena libertad » y con la «plena seguridad que da la fe
Jesús ha hecho un camino que con toda confianza podemos transitar los creyentes para poder acceder al Padre.
Nos podemos acercar con “confianza” es decir, con la dignidad de Cristo, quien es el Hijo de Dios y con Sus méritos ante nuestro Padre para pedir misericordia y gracia para ser ayudados de manera oportuna.
El autor utiliza el Trono de Dios como el lugar donde el creyente acude por ayuda oportuna (en el momento que se necesita) Acudimos al Trono del Señor no con temor de morir (como los sacerdotes cuando no debían entrar o los extraños que querían ver al rey, sino como los hijos amados de Dios para solicitar Su gracia (favor) para seguir adelante.
Nos acercamos ante este Trono de la gracia, para pedir perdón y “recibirlo” pues Dios nos escucha y obra en nosotros y en favor de nosotros, pues en Cristo tenemos la victoria
31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
32 El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Te has acercado al Trono de Dios por medio de Jesucristo?
¿Te has acercado con confianza, como de un hijo ante Su Padre, quien lo ama y lo bendice?
¿Qué esperas para confiar en Cristo y tener esa comunión tan estrecha y tan hermosa con Dios?
Bendiciones
