Jesus anuncia la traición
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1. La Traición en la Mesa: Lecciones de Juan 13
1. La Traición en la Mesa: Lecciones de Juan 13
Yo soy el buen pastor; el buen pastor pone su vida por las ovejas.
Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?
Entonces María, habiendo traído una libra de perfume de nardo puro de mucho valor, ungió los pies de Jesús y los limpió con sus cabellos. Y la casa se llenó con el olor del perfume.
Al día siguiente, cuando oyeron que Jesús venía a Jerusalén, la gran multitud que había venido a la fiesta tomó ramas de palmera y salió a recibirle, y le aclamaban a gritos: "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!"
Y Jesús les respondió diciendo: —Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo que a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; pero el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
Pedro le dijo: —¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: —Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: —Señor, entonces, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Le dijo Jesús: —El que se ha lavado no tiene necesidad de lavarse más que los pies, pues está todo limpio. Ya vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Después de haber dicho esto, Jesús se conmovió en espíritu y testificó diciendo: —De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar. Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.
Entristecidos en gran manera, comenzaron a preguntarle, uno por uno: —¿Acaso seré yo, Señor?
Uno de sus discípulos, a quien Jesús amaba, estaba a la mesa recostado junto a Jesús. A él Simón Pedro le hizo señas para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. Entonces él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dijo: —Señor, ¿quién es? Jesús contestó: —Es aquel para quien yo mojo el bocado y se lo doy. Y mojando el bocado, lo tomó y se lo dio a Judas hijo de Simón Iscariote.
Aun mi amigo íntimo, en quien yo confiaba y quien comía de mi pan, ha levantado contra mí el talón.
Noemí tenía un pariente de su marido, un hombre de buena posición de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Boaz. Y Rut la moabita dijo a Noemí: —Permíteme ir al campo para recoger espigas tras aquel ante cuyos ojos yo halle gracia. Y ella le respondió. —Vé, hija mía. Ella fue y al llegar espigó en el campo tras los segadores. Y dio la casualidad de que la parcela del campo pertenecía a Boaz, que era de la familia de Elimelec. Y he aquí que Boaz llegó de Belén y dijo a los segadores: —¡Jehovah sea con vosotros! Ellos le respondieron: —¡Jehovah te bendiga! Y Boaz preguntó a su criado encargado de los segadores: —¿De quién es esa joven? El criado encargado de los segadores le respondió diciendo: —Ella es la joven moabita que ha vuelto con Noemí de los campos de Moab. Me ha dicho: "Permite que yo espigue y recoja entre las gavillas, detrás de los segadores." Ella vino y ha estado desde la mañana hasta ahora. No ha vuelto a casa ni por un momento. Entonces Boaz dijo a Rut: —Escucha, hija mía: No vayas a espigar a otro campo, ni te alejes de aquí. Aquí estarás junto con mis criadas. Mira bien el campo donde siegan, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Cuando tengas sed, vé a los depósitos y bebe del agua que sacan los criados.
Ella dijo: —Señor mío, halle yo gracia ante tus ojos, porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque yo no soy ni como una de tus criadas. Boaz le dijo a la hora de la comida: —Acércate aquí, come pan y moja tu bocado en el vinagre. Entonces ella se sentó junto a los segadores, y él le dio grano tostado. Ella comió hasta que se sació, y le sobró. Cuando ella se levantó para espigar, Boaz mandó a sus criados, diciendo: —Que recoja espigas también entre las gavillas, y no la avergoncéis. Más bien, sacad para ella de los manojos y dejad que las recoja, y no la reprendáis.
HAZLO PRONTO
Después del bocado, Satanás entró en él. Entonces le dijo Jesús: —Lo que estás haciendo, hazlo pronto.
Durante la cena, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas hijo de Simón Iscariote que le entregase,
No hablo así de todos vosotros. Yo sé a quiénes he elegido; pero para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo levantó contra mí su talón.Desde ahora os lo digo, antes de que suceda, para que cuando suceda, creáis que Yo Soy.
Los pecados pequeños, si no se evitan a tiempo, darán entrada a los más grandes.… El pecado pronto cegará los ojos, endurecerá el corazón y cauterizará la conciencia. El pecado es un camino descendente, en el que si nos caemos, nuestro descenso pronto puede acelerarse sin posibilidades de recuperación. Una gotera puede parecer algo insignificante, pero si no se repara a tiempo, hundirá un barco.
Charles Simeon (Líder del renacimiento evangélico)
Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él.
Y respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: —¿Acaso seré yo, Maestro? Le dijo: —Tú lo has dicho.
3. Dios esta en control
Ninguno de los que estaban a la mesa entendió para qué le dijo esto; porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: "Compra lo que necesitamos para la fiesta", o que diese algo a los pobres. Cuando tomó el bocado, él salió en seguida; y ya era de noche.
Jesús revela que uno de sus discípulos lo traicionará, creando un ambiente de intensa tristeza y desconcierto entre los apóstoles. A pesar del dolor de la traición, el pasaje muestra el control soberano de Jesús sobre la situación.
Enfrentar la traición y el desengaño.
La traición de Judas nos enseña sobre la naturaleza humana, las luchas internas que podemos tener y la realidad del pecado. Jesús no retrocedió ante la traición; en cambio, se mantuvo firme en su misión de redención.
A través de esta traición, vemos el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y cómo la vida de Jesús está estrechamente conectada con el sacrificio que pronto haría por la humanidad. Cristo es el agente de nuestra reconciliación incluso en medio del dolor de la traición.
A pesar de la traición que enfrentamos, el amor de Cristo nos sostiene y nos guía en la restauración y el perdón.
