NO TODAS VUELAN, ILUSTRACION
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Mateo 13:24–26 (RVR60)
Mateo 13:24–26 (RVR60)
24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
🦋 No Todas Vuelan
🦋 No Todas Vuelan
Ilustración – Para lectura en oratoria profunda
Todos admiramos la belleza de las mariposas.
Sus colores, su ligereza, su vuelo…
Nos detenemos a verlas como si algo en ellas llevara un mensaje de cielo.
Pero antes de volar…
fueron orugas.
Sin belleza, sin forma deseable.
Y luego… capullos.
Encerradas. Aisladas. En silencio.
Ese tiempo, que para muchos parece inactividad,
es en realidad el lugar donde se forman las alas.
Pero… no todas las orugas se convierten en mariposas.
Y esto… me quebró el alma.
Leí un artículo que decía que algunas orugas jamás vuelan…
no porque no hayan sido llamadas a volar…
no porque no tuvieran el diseño de Dios…
sino porque algo entró en ellas mientras estaban en el proceso.
Una larva.
Una avispa depositó algo extraño en su interior.
Y eso… poquito a poco…
comenzó a devorar lo que iba a ser alas.
Tenían todo para llegar.
Tenían destino.
Tenían diseño.
Tenían propósito.
Pero algo en su interior, no visible por fuera… mató el proceso.
Y ese capullo… jamás se abrió.
Se cerró para siempre con una mariposa que nunca nació.
¿Cuántas veces pasa eso en lo espiritual?
Hay personas que comenzaron bien.
Se metieron con Dios.
Oraron. Ayunaron. Lloraron.
Entraron al proceso.
Pero mientras estaban ahí, en el secreto,
entró algo.
Una herida.
Una mentira.
Un pensamiento que nadie confrontó.
Un pecado oculto.
Una relación incorrecta.
Un resentimiento disfrazado de justicia.
Y eso… comenzó a comerse las alas que Dios les había preparado.
Jesús dijo algo que hoy me retumba en el pecho:
“Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.”
— Mateo 13:25 (RVR1960)
No fue mientras peleaban.
No fue mientras adoraban.
Fue mientras dormían.
Mientras el campo estaba tranquilo.
Mientras nadie vigilaba.
¡Y así es el enemigo!
No siempre entra con guerra.
A veces entra en silencio.
Con una siembra.
Con una larva.
Con una palabra mal dicha que no se sanó.
Con una culpa que nadie trató.
Y cuando llega el momento del fruto…
cuando llega el tiempo de volar…
algo dentro lo impide.
