Tema: El Desprecio del Siervo

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Tema: El Desprecio del Siervo
I. Base bíblica: Salmos 118:22 La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo.
II. Texto de desarrollo
Marcos 8:31  Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, resucitar después de tres días.
III. Introducción
Cuando Jesús arribó a Betsaida, a la orilla del mar de Galilea, le llevaron a un ciego para que lo sanara; tomándole de la mano, lo sacó de la aldea y estando fuera escupió en los ojos del ciego y le mandó que viera, él respondió “veo los hombres como árboles que andan”. De nuevo Jesús le puso las manos en los ojos y le volvió a ordenar que viera y vio bien de lejos. Este milagro de la sanidad de un ciego en el mar de Galilea es como lafrontera en el libro de Marcos, Jesús no había anunciado a sus discípulos su muerte, hasta entonces.
Marcos 8:24-26 El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. 26 Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.
Para los discípulos, el ministerio de Jesús había crecido mucho, ellos habían olvidado el anuncio de Juan el Bautista, no pasaba por sus mentes la idea que en algún momento cumbre, como este, tuviera repentinamente que detenerse y morir. Por el contrario, ellos esperaban un gran movimiento que lo llevara al trono de David, y desde ahí, derrotaría a los romanos y los sacaría de la situación caótica en que se encontraba la nación.
La óptica de Dios y de Jesús no era la misma, el Cordero estaba listo para la revisión final, antes del sacrificio. El Sumo Sacerdote ya tenía el carácter y la claridad suficiente para llevarse a sí mismo al altar, y ofrecer el sacrificio nunca visto en el universo, donde la justicia encontraría su plena satisfacción, y se cumpliría el destino eterno del Cordero de Dios para la redención de los seres humanos, y la reconciliación de lo que está en la tierra con lo que está en los cielos.
El anuncio pudo provocar, en los discípulos, un abanico de sentimientos y pensamientos hasta dejarlos perplejos, al grado que Pedro, en un momento dado, se paró en la reunión y le exteriorizó su opinión y consejo para evitar ir a la cruz del Calvario, como dice
Mateo16:22-23 “Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá 23 Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”  Reprender viene de un verbo hebreo que se traduce literalmente significa “humillar”; “reprensión” y también tiene el significado literal de “censura”. En griego se transmite esta idea con el verbo epi·ti·má·ō, que también puede significar “ordenar con firmeza; decir rigurosamente; corregir”.
1. Desechado
No hay ninguna duda que el Dios Hijo encarnado, con los padecimientos fue aprendiendo obediencia en la participación humana, que, aunque no era desobediente, tuvo que ser formado para ser obediente. La ausencia de desobediencia no implica presencia de obediencia. El recorrido, desde su nacimiento hasta el Jordán, aportó a la vida humana del Dios Hijo, un bagaje de información y experiencia del comportamiento social y personal de los seres humanos, y, por supuesto, lo deseable en una personalidad que debería modelar, la plenitud de la Deidad como dice Col 2:9 “Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, en un cuerpo humano único en su género, por eso la Biblia le llama “El Unigénito”.
Del Jordán a estos límites ministeriales que estamos analizando, ya tenía una visión mucho más clara, bien razonada, comprendida y asimilada, y se preparaba para obedecerla. Al parecer, a partir de ese tiempo, sus discípulos abandonaron el hilo conductor de la unidad con Él, en el sentido de su incomprensión de aquel suceso anunciado. Aún en nuestros días, los hebreos no toman en cuenta el sacrificio del Cordero, prefieren dejarlo como al margen de sus consideraciones teológicas, y pretenden continuar sus sacrificios con animales. La comprensión de esta posición es que ellos esperan al Mesías en caballo blanco, y no como un cordero.
La reprensión de Pedro es el pensamiento generalizado de los que le amaban, pero, por otro lado, ya la argolla dorada del liderazgo hebreo había observado el caminar de Jesús, detenidamente, examinaron sus obras, su enseñanza y su vida personal, y aunque muchos de ellos, como Nicodemo y José de Arimatea, entendían que había sido enviado de Dios, todo el liderazgo de Israel ya lo había desechado, y preparaba al pueblo para deshacerse de Él. El Diablo había entrado ya en el escenario y preparaba su gran proyecto para deshacerse del Hijo heredero y quedarse con la heredad.
Mat 21:33-38 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.
Isaías 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
En esta etapa los corderos de sacrificio son separados del rebaño, llevados a un lugar aparte, donde son observados detenidamente, para comprobar su estado físico y descartar la presencia de algún defecto o enfermedad.
2. Quebrantado
El avance en la enseñanza bíblica y teológica entró en receso y Jesús empezó a preparar a sus discípulos para aquel gran acontecimiento cumbre en todos los avivamientos y manifestaciones de Dios a su creación, de hecho era la fiesta más grande entre el pueblo judío: la Pascua; sin embargo, simbólicamente, narraba, con claridad, el precio, el dolor, y la participación de los discípulos en aquella fiesta, donde ya no sería un cordero la víctima sacrificada, sino el Dios Hijo hecho hombre, maestro, pastor y apóstol de sus discípulos y el sembrador de la semilla del Reino en la tierra.
El pan tenía que ser quebrado, el cordero tenía que ser muerto, pelado, descoyuntado, desollado y quemado hasta las cenizas, lo que no se podían comer los participantes de la fiesta, y, a la vez, las hierbas amargas representaban la parte del sufrimiento de sus discípulos, no solo en la pascua, sino en el camino a su redención. Es de notar, que seguramente por el cruento sacrificio, agregó Dios el vino, para simbolizar el gozo en medio de los grandes acontecimientos de dolor.
No hay duda que Jesús dedicó una buena parte de la recta final de su ministerio para preparar a sus discípulos, a fin de que esto que era simbolizado con una fiesta, se convirtiera en largos días de dolor y padecimiento.
Isaías 53:5; 7 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
3. Muerto
Su muerte sería la conclusión del gran proyecto redentor de Dios en la tierra, por supuesto, autenticado por su resurrección. Como es notorio, el entorno se volvió crítico. Sus discípulos le habían perdido la visión, como comportamiento normal del ser humano, las actitudes comienzan a aflorar. Judas, por su parte, empezó a procurar sacar alguna ganancia y empujar a Jesús a tomar, antes de tiempo, el reinado. Pedro se negaba a que le lavaran los pies. En conclusión, se desarticuló la convivencia armoniosa entre el grupo discipular y quienes le seguían, al grado que muchos de ellos volvieron atrás y ya no se juntaban con Él.
Jn 6:64-66 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. 66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
Cuando se ponen las cosas en su lugar, en el curso que deben tener, no todos están de acuerdo, porque no todos persiguen los mismos objetivos.
En el entorno del grupo de Jesús, la sociedad judía, sumida profundamente en el caos, con ejecuciones todos los días, de parte del imperio romanos por los alzamientos y manifestaciones contrarias al imperio romano, agravaban todo, en torno a Jesús que se preparaba para rasgar el calendario en dos, y ofrecer su propio cuerpo en sacrificio, por los pecadores y por sus enemigos.
Todas las presiones de intolerancia social, la persecución del imperio romano sobre los judíos, el cobro excesivo de impuestos, la corrupción en medio de los dos reinos gobernantes y la demonización masiva del pueblo hebreo, desató un escenario incendiario y temible contra Jesús. Ellos buscaban en qué manifestar lo que llevaban dentro. De ahí la contradicción de aquellos que iban gritando “¡Hosana al Rey” y días después gritaban “¡Crucifícale!” La incertidumbre, la maldad y toda la expresión resultante de la fusión del reino de las tinieblas con el reino de los hombres, liberaron sus propias emociones de odio y resentimiento, y lo descargaron sobre el Cordero de Dios, hasta clavarlo en un rústico madero en el Calvario.
Conclusión
Hebreos 12:2-4 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. 4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.
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