Tema:Los Valores de la integridad
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Tema:Los Valores de la integridad
Texto:Salmos 15:1-2 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.
II. Texto de desarrollo: Josué 24:14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.
Josué 24:14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.
III. Introducción
Hay valores insustituibles que nos ayudan a tener una vida estable, productiva y placentera. Cuando los israelitas por fin llegaron a las orillas del Jordán, Dios no los dejó que se detuvieran porque sus corazones no estaban preparados para tomar las grandes decisiones que demandaba el pacto, para entregarles la tierra prometida. Eso tomando en cuenta que la tierra no estaba vacía, había habitantes poderosos, con alianzas cercanas con el Reino de las tinieblas, bien conectados a los ámbitos espirituales, a través de la práctica idolátrica y las ciencias ocultas, es decir, los habitantes de Canaán, no vivían solos, tampoco se amparaban nada más en sus murallas y en su poderío militar, sino en las alianzas con el Reino invisible de las tinieblas. En primer lugar, Israel necesitaba, después de cuarenta años, examinar si había llegado a comprender y a conocer la Verdad para adoptarla, como dice Proverbios 23:23 “Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia”
Los israelitas tenían que tener bajo sus pies la certidumbre viva para no moverse en esta temible conquista que les esperaba, pero además de eso, tenían que adoptar valores específicos que le iban a permitir vivir en la tierra, después de derrotar a sus habitantes en una relación armoniosa con Dios y con lo hombres. Josué les propone servir a Dios, pero ellos traían arraigados dioses que había heredado Taré, el Padre de Abraham desde los tiempos patriarcales, los dioses de los caldeos, y los dioses que conocieron y aprendieron a adorar en Egipto, las orillas del Jordán sería el lugar donde ellos tendrían que definir a quién servirían. La idolatría no es solo una cultura hereditaria, sino una sociedad con intermediarios, con los cuales se hacen pactos con las tinieblas, como dice 1ª Corintios 10:20-21 “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”.
La famosa resolución de Josué refleja que el compromiso no era personal ni de nación sino familiar. De ese acuerdo, entre las doce tribus y Josué, dependió la entrada y la conquista de la tierra prometida. Al parecer, Josué buscó, en el mismo lugar, la misma variedad de árboles: el alcornoque o encina, donde Jacob enterró los dioses que traía su campamento antes de llegar a Betel, y en ese mismo lugar, Josué ordenó que se enterraran los dioses que la nación llevaba por todo el recorrido del Desierto Al parecer, en nuestros tiempos, se necesita de esos líderes, capaces de comprometerse personalmente, y, a su familia con Dios, para ser ejemplo al pueblo que dirige.
La idolatría y las ciencias ocultas son un riesgo de rebelión silenciosa. La integridad es la administración apropiada de una serie de virtudes que permiten una relación armoniosa con Dios y con los hombres.
Concepto de integridad: Integridad se deriva de un vocablo hebreo que se traduce como la condición de ser intachable, perfecto, sincero, sensato, recto y moral”. Mientras que en el Nuevo Testamento se traduce como: honestidad y adhesión a un patrón de buenas obras.” En el día de hoy, integridad la entendemos como la incorruptibilidad moral.
Salmos 78:72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus Manos
1. La verdad
La Verdad es un atributo de Dios que nos dio, por gracia, en Jesucristo, y la sembró en nuestros corazones, para que viviéramos una vida sólida e inconmovible. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Él vive en nosotros y es la Roca que nos sostiene y que, después de haber nacido de nuevo, nos permite fundamentar un estilo de vida basado en ese atributo de Dios.
Es como la roca inconmovible de donde el creyente afianza sus valores y sus relaciones, a fin de evitar que éstos sean falsos o mentirosos. Nadie podría tener valores según la Palabra, si no está basado en la Verdad.
La iglesia de hoy debe conocer y vivir la Verdad para evitar convertirse en grupos religiosos como en el tiempo de Israel, que decían cosas hermosas, pero hacían cosas desastrosas, por eso a los israelitas se les confrontó con el pacto que Dios había hecho, a través de Moisés, con ellos, a fin de que ellos asumieran el compromiso de vivir en la Verdad.
Mateo 23:23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
2. La fidelidad
La fidelidad es la conducta que se debe guardar cuando existe un pacto de por medio, como en el matrimonio. Esta era una relación de Dios con Israel, y, por supuesto, lo es con la iglesia, donde la fidelidad trasciende a la afición a otros dioses.
No hay duda que esta asamblea de Josué con el pueblo de Israel fue de gran trascendencia para miles de años futuros. El pueblo tenía que decidir si obedecía a Dios, ellos habían comprobado con hecho asombrosos, desde la salida de Egipto y por cuarenta años en el desierto, que Dios nunca los cambió ni los dejó, sino los sostuvo con todo lo que necesitaban, a pesar de su pecaminosidad y sus rebeliones. Ahora era el momento de emparejar la otra parte de los comparecientes del antiguo pacto: el pueblo de Israel. Había que extraer de sus entrañas palabras que confirmaran y comprometieran. su fidelidad a Dios en el futuro. En primer lugar, dejando los dioses ajenos, y, por supuesto, la serie de riesgos que se presentaba por delante, sobre todo, al volverse una nación grande y poderosa.
La iglesia ha dejado esa posición fiel, la iglesia es la compareciente, aunque incondicional, del nuevo pacto. Sin embargo, la gracia, la salvación y la redención que le fue concedida, a fin de llevarla, no a una tierra mejor, sino al cielo, es suficiente para tener el compromiso de guardar fidelidad.
Job 2:3
Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Job 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
3. El temor
El temor a Dios no es un miedo a ser destruido violentamente o de cualquier otra manera, o terror por el castigo sin misericordia de un ser superior, sino que el temor a Dios tiene sus raíces en las entrañas del creyente por el amor que le tiene a Dios, y básicamente es el temor a perder esa relación con Él, por ceder a alguna tentación propia de los seres humanos. Por eso dice la Escritura en el Salmo 128:1 “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos.”
La iglesia debe tener ese conjunto de valores antes de aproximarse más al Señor. Al parecer, la relación con sus semejantes es clave para la estabilidad del carácter y de una vida apropiada en su relación con Dios.
debemos conocer profundamente la integridad y practicarla, para que esta parte del cuerpo de Cristo pueda fluir con libertad.
Conclusión Job 31:4-5 ¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos? 5 Si anduve con mentira, Y si mi pie se apresuró a engaño, 6 Péseme Dios en balanzas de justicia, Y conocerá mi integridad.
