Predica las buenas nuevas
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Texto Base
Texto Base
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Introducción
Introducción
La palabra evangelio significa exactamente “buenas nuevas” es decir, que el evangelio es una noticia, un anuncio, un evento real, no es tan solo un consejo que debe ser considerado, sino un hecho que debe ser aceptado; entonces, las noticias pueden ser buenas o malas, por ejemplo:
El Rey Ezequías en Isaías 38:1 recibió una mala noticia “ordena tu casa, porque morirás”
Más Zacarías el sacerdote recibió por el contrario una buena noticia en Lucas 1:13 “No temas, tu oración ha sido oída, tú mujer Elisabet te dará a luz un hijo.
Tanto la nueva de vida para Zacarías como la de muerte para Ezequías no son simplemente consideraciones, sino hechos que impactan la vida de quien recibe el anuncio y que van a afectar su porvenir.
Hoy nosotros estamos llamados a predicar, no solo una buena noticia, sino la buena noticia, más como todo mensaje, debemos entender los factores que se implican; factores tales como:
El emisor: Que se refiere a la fuente original del mensaje.
El Canal: Que se refiere al método usado para enviar ese mensaje
El receptor: Que se refiere al oyente final al que el mensaje espera llegar.
Y por ultimo el mensaje en si.
Nosotros en este panorama de las buenas nuevas de Dios, actuamos como un simple canal, un eco, un transmisor, o como nos enseña Juan el bautista, somos simplemente una voz que resuena en los desiertos de este mundo tan necesitado (Mateo 3:1-3) anunciadores de uno más importante que nosotros, que viene tras nosotros.
Más el enemigo ha tenido ciertas estrategias para que el buen anuncio no sea predicado o llegue al corazón del oyente y una de las estratagemas es ilustrada en la biblia de la siguiente manera:
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
Es decir, traducido al mensaje de hoy, el enemigo ha querido tergiversar el mensaje que llega al corazón del oyente y lo que nosotros, los encargados de llevar el mensaje, entendemos por buenas nuevas, poniendo una trampa que se llama, filosofías, sutilezas, enseñanzas centradas en las cosas creadas y no en el Creador, confundiendo el fruto con el árbol en si, poniendo la confianza en un mensaje cómodo para el hombre que pueda ser fácil de caminar, capaz de cambiar la conducta de los hombres pero no su corazón, capaz de darles una buena vida aquí en la tierra, pero una perdición en la eternidad.
Por eso es menester que hoy prediquemos las buenas nuevas, pero para ello, debemos definir y entender claramente que es el evangelio, el verdadero mensaje que transforma la vida del hombre que lo acepta como el hecho real que es.
Desarrollo
Desarrollo
Hoy me tomo el atrevimiento de como figura literaria decir que Dios tiene sed, o en otras palabras, Dios tiene una necesidad, y es la de encontrar aquellos pies hermosos que anuncian el evangelio, pero no cualquier evangelio, el evangelio de la paz (Isaías 52:7)
Cuando analizamos las múltiples enseñanzas que nos enseña el capitulo cuatro de Juan, notamos que uno de los mensajes centrales es “La necesidad”
A Jesús le era necesario pasar por Samaria.
Los Judíos y samaritanos necesitaban un mesías.
La mujer Samaritana necesitaba agua.
La mujer Samaritana necesitaba contar lo sucedido.
Los que adoran en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Los discípulos necesitaban que Jesús comiese.
Jesús necesitaba hacer la voluntad del Padre y acabar su obra.
Los campos necesitan ser segados.
Los sembradores necesitan que los labradores recojan.
Los samaritanos necesitaban que Jesús se quedase con ellos.
Y aunque cada situación requería quizás una respuesta diferente, toda esa cadena de necesidades encuentra respuesta en solo una persona, Cristo.
Entendemos el contraste de lo que para Cristo es necesario y lo que para el hombre es necesario y también el poco entendimiento de lo que aquellos protagonistas entendían del mensaje de Dios, veamos.
Para los doce no era necesario pasar por donde aquellos hombres que no consideraban dignos de Cristo, pero para Cristo si.
Para la mujer era necesario tener la herramienta del cántaro y la fuente de Jacob para tomar el agua, para Jesús solo era necesario la disposición de una mujer para que ella pudiera beber del agua.
Los apóstoles no veían la necesidad de la siega, pero para Cristo los campos ya estaban blancos y el tiempo era ahora.
Pienso entonces hoy, que todos ellos, no entendían realmente la necesidad:
Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
La necesidad que percibían ellos, era solo una necesidad física, vana; Cosas tales como la comida, la bebida, los asuntos de la política y demás.
La verdadera necesidad.
La verdadera necesidad.
Quiero contar tres historias paralelas: la de una mujer, la de un hombre y la de una multitud.
La mujer camina sola por el camino. No hay otras que la quieran acompañar. Va a recoger agua cuando el sol está más alto, a la hora más dura del día. Su nombre pesa entre las calles de Samaria: es una mujer adúltera, fornicaria, despreciada. Carga no solo un cántaro, sino también la vergüenza de una vida rota. Camina por el desierto… y tiene sed.
El hombre es paralítico de nacimiento. Con esfuerzo —no el suyo, sino el de otros— logra que cuatro buenos amigos lo lleven a Capernaum. La multitud lo supera. Él no puede empujar, no puede forcejear, no puede abrirse paso. Pero sus amigos hacen lo impensable: abren un hueco en el techo para acercarlo a Jesús. Ese hombre cree que su mayor necesidad es caminar.
La multitud ha recorrido caminos bajo el sol ardiente. Han cruzado desiertos y mares. Están hambrientos. El cuerpo clama por alimento. Ellos han llegado a Jesús esperando pan.
—> Todos ellos terminan encontrándose con Cristo al final de sus caminos, pensando que saben lo que necesitan. Pero cuando Jesús los confronta con su palabra, revela su verdadera necesidad:
La necesidad de la mujer no era la sed, era que tenia un alma tan vacía en su vida que no había podido saciar con nada, ni nadie.
Lo más difícil y necesario para el hombre no era poder caminar, sino ser perdonado y caminar por el camino de la salvación.
Aquella multitud, no necesitaba buscar a Jesús para consolar sus necesidades físicas con pan, sino la revelación de que Cristo es el pan de vida eterna.
Entonces, comprendemos que la necesidad más urgente e inminente de la humanidad no está en lo visible, ni en las circunstancias temporales del mundo.
No está en el agua que se bebe, ni en el pan que se come.
No está en la enfermedad, ni en la pobreza, ni en la angustia emocional.
No está en el peligro de muerte, ni siquiera en los hogares destruidos.
No niego que todas estas sean necesidades reales y dolorosas.
Pero hay una necesidad que trasciende a todas, y que solo Cristo logra ver con claridad: la salvación del alma.
Para que el que muera, viva.
Para que el que no se sacia con el agua del mundo, nunca más vuelva a tener sed.
Para que el pobre sea enriquecido por la pobreza de Cristo.
Para que el enfermo espere un cuerpo glorificado.
Para que el solitario no se encuentre solo incluso en lo más profundo del mar o en lo más alto del monte.
Para que tengan paz en medio del caos, y vida eterna más allá de esta vida.
Si es verdad que Cristo hace milagros, si es cierto que sana a los enfermos, si es cierto que restaura la vida y reúne a las familias, si es verdad que multiplica los panes y los peces, pero todo ello es el fruto del evangelio, es el producto de estar cerca de Cristo, los milagros nos persiguen y estamos por Jesús no por los milagros, es el resultado de ser lavados por la palabra, pero nuestra gran esperanza, no recae en nada de eso.
¿Por qué, qué nos separara del amor y la salvación de Dios? (Ro 8:35) aunque este pasando angustias, soy salvo, aunque este pasando tribulación o persecución, soy salvo, aunque este pasando hambre, desnudez, peligro, espada, soledad, soy salvo, ni la muerte, ni la vida, ni potestades, ni lo presente o por venir, ni lo alto o profundo, nada, nada, nada, me separara del amor de Dios, porque mi más gran necesidad en este mundo, no se compara con mi aún más grande necesidad en la eternidad, la cual es la salvación de mi alma , que estaba condenada y lista para el matadero, la segunda muerte, y que ahora solo esta preparada para la vida eterna.
¿Qué es el evangelio?
¿Qué es el evangelio?
Sabiendo entonces cual es la necesidad real que logra ver Dios, es menester aclarar cual es el mensaje que ha dado a Dios.
¿Qué es el evangelio? No es una promesa de prosperidad, ni siquiera es una promesa de comodidad en este mundo ¿Qué son las buenas nuevas? quisiera decirlo el día de hoy, lo que la biblia me dice del evangelio, porque eso es lo qeu debo predicar.
El evangelio nace el día en que el hombre por el pecado cae de la eternidad: Gn 3:15 | El evangelio es una simiente de mujer ¿Qué es una simiente de mujer?
Moisés dijo que aquella simiente seria un profeta como él: Dt 18:15 | ¿Qué es un profeta?¿Un animar, objeto, color?
Isaías nos contó cual era esa buena noticia: Isaías 9:6 y por qué es una buena noticia: Isaías 9:2; Is 53; Hebreos 2:14-18
—> Hasta este momento, el evangelio, las buenas nuevas, es una persona y esa persona es Cristo Mateo 1:21 , entonces si tu quieres predicar las buenas nuevas, predica no acerca de Cristo, o lo que puede hacer Cristo, Predica a Cristo, que se hizo carne, que vivió como hombre en el mundo, que murió en la cruz , pero que resucito al tercer día y hoy vive y reina por los siglos de los siglos.
La palabra evangelio “Buenas nuevas” no es una palabra netamente bíblica, sino más bien era una palabra usada por el mundo grecorromano, para !anunciar¡ El nacimiento de un emperador, la asunción al trono de un Rey , la gran llegada de un Rey victorioso de la guerra.
El evangelio que nosotros predicamos, también es el anuncio de uno que nació en un pesebre de una virgen, de uno que a día de hoy esta sentado en un trono y que reina y tiene un reino y dice “Venid a mi todos los que están cargados y cansados” sometan-se a la voluntad de ese Rey al reinado de ese Rey que venció en la cruz, y la acta que prueba ello quedo plasmada en la humanidad, el día que también resucito.
Así que el evangelio es el anuncio de una persona:
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
¿Si lo crees, por qué nos empeñamos en predicar otra cosa?
Conclusión / Aplicación
Conclusión / Aplicación
La respuesta a la necesidad.
La respuesta a la necesidad.
Entonces, si yo entiendo cual es el verdadero objetivo del evangelio, cual es la verdadera necesidad del hombre, voy a comenzar a predicar las buenas nuevas, el verdadero evangelio sin distorsión.
¿Por qué la predicación de la mujer samaritana fue tan efectiva? porque ella tenia un método para saciar su sed, se llamaba, cántaro y pensaba que sin el cántaro no podría sacar el agua, más cuando se encontró con Cristo soltó el cántaro y predico a Cristo.
Muchos evangelistas y cristianos, usan el cántaro para intentar sacar el agua, quizás el cántaro de la filosofía, quizás el cántaro de la consejería o psicología, el cántaro de la modernidad y las nuevas corrientes, de las falsas promesas o incluso la de las amenazas, tantas estrategias hemos hecho para llegar a las personas, pero nada de eso es el evangelio y Dios tiene sed de alguien que suelte el cántaro y predique y crea el evangelio, que predique a Cristo.
