Pentecostés (Hechos 2:1-13)
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Introducción
Introducción
Nos encontramos en lo que probablemente sea el episodio más importante del libro de Hechos de los apóstoles. Sin este acontecimiento no tendríamos nada de lo que nos narra Lucas. Pero, este pasaje no solo tiene unas implicaciones futuras de las cuales nosotros somos el resultado de ello, sino que también tiene unas implicaciones pasadas, dado que este evento estaba profetizado en el Antiguo Testamento, venía profetizado por Juan el Bautista y por el mismo Cristo tanto en los evangelios como en el capítulo anterior.
Todos estaremos de acuerdo de que a ninguno de nosotros nos gusta que nos engañen o nos cuenten mentiras dado que cuando nos enteramos de la verdad nos decepcionamos muchos. A nadie le gusta que alguien prometa y luego no cumpla. Pero la vida está llena de estas decepciones. Piense en aquella vez que tus padres te hicieron una promesa y luego no cumplieron, o un marido o una mujer que algún tiempo te hizo una promesa delante de muchos testigos, pero acabó por no cumplir dichos votos y se acabó yendo con otro u otra. O tal vez una novio, novia, prometido o prometida que pensaste que algún día sería tu cónyuge, pero no acabó sucediendo. Y porque no, un amigo muy íntimo que te prometió cosas que al final nuca llegaron a cumplirse. Todos estos acontecimientos nos hacen desesperar y perder la esperanza llegando a no confiar absolutamente en nadie, todas estas situaciones hacen que nuestra esperanza se desvanezca. Pero aquí en Hechos capítulo 2 tenemos un nuevo mensaje y una muy buena noticia y es que Dios siempre cumple sus promesas. Dios nunca ha prometido de más ni ha incumplido, su palabra siempre es verdad y digna de confianza.
Entonces, teniendo esto en cuenta veamos que sucedió cuando se acabó cumpliendo la promesa de Dios y descendió el Espíritu Santo, veamos el tiempo en el que esto sucedió, lo que sucedió y las consecuencias que hubo.
Tiempo en el que sucedió (V.1)
Tiempo en el que sucedió (V.1)
Se nos da dos detalles en cuanto al tiempo en el que sucedió la venida del Espíritu Santo a las personas. El primero de ellos, es que sucedió en una fiesta muy importante para los judíos como era Pentecostés. No obstante, si no queremos perder la belleza de la providencia de Dios debemos de pararnos a observar un poco más esta fiesta para maravillarnos un poco más en la elección de Dios en enviar a su Santo Espíritu en ese día.
Como ya he mencionado en anteriores predicaciones, los judíos tienen 3 fiestas que son solemnes y de obligatoriedad asistir a Jerusalén en caso de encontrarse a menos de 30Km de dicha ciudad. La primera de ellas es la Pascua, la otra es Pentecostés y la tercera es la fiesta de los tabernáculos.
La fiesta de Pentecostés se celebra (y digo se celebra y no se celebraba, porque a día de hoy se sigue celebrando) 50 días después de la Fiesta de la Pascua. Sin embargo, esta fiesta también se le llama la fiesta de las Semanas porque tiene lugar después de 7 semanas de la Fiesta de las Primicias. Dicha fiesta siempre se celebra el primer día de la semana después de la pascua para los judíos, es decir, nuestro domingo. En la fiesta de las primicias se llevaba al sacerdote una ofrenda de cebada, dado que era la primera cosecha de cebada para esas fechas, de ahí viene el término primicias dado que daban la primera cosecha de cebada a Dios. Una vez que entiendes esto, comprender la expresión que utilizado Pablo acerca de la resurrección de Cristo en 1 Corintios 15:20 “Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho,” dado que su resurrección se produjo en la fiesta de las primicias, Cristo se presentó a Dios como la primera cosecha de lo que está por llegar.
Sin embargo, nuestro texto no está en la fiesta de las primicias, sino que está en la fiesta de Pentecostés, que también es un domingo. Por estas dos razones es que nosotros celebramos el culto el domingo y no el sábado, dado que el domingo fue cuando Cristo resucitó y el domingo fue cuando descendió el Espíritu Santo a la iglesia.
Pero volvamos con la fiesta de Pentecostés, en dicha fiesta lo que se hacía era entregar las primicias de la cosecha del trigo. Sin embargo, ahora se puede ver claramente que el trigo no era la única cosecha que Dios tenía preparada para ese año, sino que también tenía preparado una cosecha espiritual que sigue extendiéndose hasta nuestros días. La cosecha espiritual no culminó en Pentecostés, el libro de los Hechos nos enseña que la cosecha comenzó allí, pero se extendió por Jerusalén, Samaria, Antioquía, Chipre, Asia Menor, Grecia y hasta Roma, la capital del mayor imperio de esa época.
No obstante, otro elemento que tenemos que tener en consideración es que aunque la fiesta de la Pascua es mucho más importante en cuanto significado para los judíos, a causa de las fechas que suele ser primavera cuando se celebra, provoca que el mal tiempo impida que muchas personas vayan a Jerusalén. Sin embargo, para la fiesta de Pentecostés como son 50 días después de la Pascua, siempre hay un mejor tiempo y clima para esas fechas lo que provoca que hagan el peregrinaje para Jerusalén muchos más judíos para esta fiesta que para la Pascua. Esta fiesta era muy buen momento para que el mayor número de personas recibieran el evangelio y se lo llevaran a sus respectivos hogares.
Pero, hay otro elemento muy importante que no debemos de pasar por alto. No solo es importante el día de Pentecostés, sino que el versículo 1 también nos da una descripción de mucha importancia y es que el Espíritu Santo vino cuando «todos estaban unánimes juntos». Que importante es la unidad y estar juntos entre nosotros. De la misma forma que los primeros cristianos estaban todos unánimes y juntos esperando la llegada del Espíritu Santo, así debemos de estar todos nosotros esperando la segunda venida de Cristo. Este grupo de cristianos tenían la promesa dada por Cristo de que debían de esperar la venida del Espíritu Santo, de la misma forma nosotros tenemos la promesa de Cristo de que vendrá por segunda vez por su iglesia, mientras tanto debemos de estar juntos sirviendo a Dios con el poder del Espíritu Santo con nosotros.
Lo que sucedió (vv. 2-12)
Lo que sucedió (vv. 2-12)
Se nos da ciertos detalles extraordinarios que sucedieron ese día. Se nos dice que vino un fuerte ruido como cuando sopla fuerte el viento, hablaron diferente tipos de idiomas teniendo una representación de fuego sobre ellos y el más importante de todos y significado de todo lo anterior, fueron llenos del Espíritu Santo.
No es casualidad que para simbolizar la presencia de Dios con los discípulos se usen los elementos tanto de fuerte sonidos como del fuego, dado que dichos elementos han sido representaciones de Dios o lo que es lo mismo epifanías en el Antiguo Testamento, podemos verlo tanto en Éxodo 19:16–18 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, hubo truenos y relámpagos, una espesa nube cubrió el monte y se oyó un sonido de bocina muy fuerte. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció. Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio del fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía violentamente.” cuando Dios se presentó al pueblo de Israel en el desierto. También lo encontramos en Ezequiel 1:13 “En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos. Parecían antorchas encendidas que se movían entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y de él salían relámpagos.”
Luego en relación al viento y fuego, justamente esa es la profecía que Lucas registró de Juan el Bautista en Lucas 3:16 “respondió Juan, diciendo a todos: —Yo a la verdad os bautizo en agua, pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Así que claramente Lucas en Hechos 2 está relacionando lo sucedido en ese día con la llegada del Espíritu Santo y por lo tanto el cumplimiento de la promesa.
Sin embargo, lo más importante de todos, es que el Espíritu Santo no solo vino a esas personas, sino que el versículo 4 nos dicen que fueron llenas del Espíritu Santo y eso es muy importante para el avance del reino de Dios, no solo el tener el Espíritu Santo, sino el ser llenos de esa persona. Esta es la afirmación fundamental de este pasaje, todo lo demás, tanto lo que se habla antes como después, no son sino manifestaciones exteriores para hacer visible esa gran verdad.
La llenura del Espíritu Santo está relacionado con el poder que necesitaban para dar testimonio y ponerse al servicio de Dios. La llenura del Espíritu Santo capacita a la persona a servir a Dios con eficacia. En la carta los Efesios 5:18 se nos exhorta a buscar la llenura del Espíritu Santo. Si analizáramos completamente el libro de Hechos y lo relacionáramos con la llenura del Espíritu Santo, algunos de los indicadores que veríamos de esa llenura serían los siguientes: Se manifiesta el carácter de Cristo en esa persona, lleva una vida de testimonio, esta bajo la dirección de Dios, ejerce eficientemente los dones, se dan a sí mismos en servicio humilde y sacrificio.
Aunque se ha debatido bastante sobre el número exactos de personas que estaban en esa sala, lo que sí que podemos estar seguros es que el Espíritu Santo no hizo acepción de personas, descendió sobre todas las personas que estaban anhelando su presencia. Según se cree, por el capítulo anterior y por la relación que hace Pedro de la profecía de Joel, había aproximadamente 120 personas, hombres y mujeres, discípulos y apóstoles, todos ellos recibieron el mismo espíritu porque Dios no hace excepción de personas y quiere utilizarnos a cada uno de nosotros para su obra de ir y hacer discípulos por todo el mundo.
Con la llegada del Espíritu Santo comenzaron ha hablar diferentes idiomas y aquí se vuelve a ver otra barrera que Dios ha roto, la barrera nacional. Ahora Dios no está confinado a una nación, ahora Dios no es solo el Dios de Israel, es el Dios de todos aquellos que quieran recibirlo en sus corazones. Dios quiere hablar a toda persona en su propio idioma y darle el mensaje de salvación en Jesucristo, Pentecostés es un pequeño anticipo de la multitud mundial que un día se unirá en alabanza al Cordero, Apocalipsis 7:9 “Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos.”
Con la llegada del Espíritu Santo se formó un alboroto y las personas que estaban cerca fueron a ver que era lo que estaba sucediendo y cuando se acercaron las diferentes personas, observaron que todas esas personas hablaban el idioma natal de cada uno de ellos. Para poder comprender bien esta escena debemos de entender muy buen un suceso también relacionado con los idiomas y es la torre de Babel, dado que podemos ver que lo que está sucediendo ese día en Pentecostés es lo inverso del castigo de la torre de Babel cuando confundió las lenguas humanas en Génesis 11:1-9.
El castigo divino en Babel espació a la gente, pero la bendición de Dios en Pentecostés agrupó a las personas. En Babel la gente no se pudo comprender los unos a los otros, pero en Pentecostés la gente oyó las alabanzas a Dios y entendían lo que decían. La torre de Babel fue una maquinación diseñada para alabar al hombre y hacer un nombre para sí mismos, pero en Pentecostés tajo alabanza a Dios. La construcción de Babel fue un acto de rebelión por parte del ser humano, pero Pentecostés fue un ministerio de humilde sumisión a Dios.
Consecuencias (vv. 7-13)
Consecuencias (vv. 7-13)
Sin embargo, a pesar de la obra tan gloriosa que se estaba produciendo en ese momento, no faltaron las respuestas por parte de la audiencia de lo que estaba sucediendo. En el versículo 7 se nos dice que estaban atónitos y se preguntaban que cómo era posible que hablaran su propio idioma si eran personal vulgares, sin estudios y de regiones poco refinadas. Tenemos que tener en cuenta porque así nos deja constancia el texto bíblico que vinieron de diferentes regiones de la tierra muy dispares unas de las otras, vinieron personas del este, del norte, sur y oeste.
Al no poder encontrar una clara explicación empezaron a pensar que estaban borrachos. Esto nos enseña lo que hoy en día nuestros ojos pueden ver en las personas que nos relacionamos que no creen en Dios. El hombre en muchas ocasiones ha intentado explicar la obra de Dios, pero indudablemente la obra de Dios es inescrutables, no podemos dar explicaciones en el obrar de Dios, lo que Dios hace nos deja fascinado y lo que tendría que ahcer en nosotros es ponernos a adorar por ello. No podemos explicar cómo Dios es capaz de transformar al mayor de los pecadores y delincuentes en la persona más santa y adoradora de la tierra. Para ellos lo que estaba sucediendo era obra del alcohol y se conformaron con esa explicación, porque cuando el hombre está cegado a las verdades de Dios, cualquier explicación se será suficiente para autoconvencerse y callar sus conciencias, de este texto podemos entender que la operación de Dios no siempre es entendida por todos.
No obstante, la cosa no solo quedó en un mero cuestionamiento. Es interesante anotar la evolución que hay en el desarrollo de la oposición cristiana también en este libro. Al principio vemos la burla, luego empiezan a encarcelar a los cristianos en Hechos de los Apóstoles 5:18 “y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública.” más tarde les empiezan a castigar y a infligir dolor en Hechos de los Apóstoles 5:40 “Estuvieron de acuerdo con él. Entonces llamaron a los apóstoles y, después de azotarlos, les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús; y los pusieron en libertad.” y por último, en Hechos de los Apóstoles 7:58 “Lo echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.” vemos incluso como perseguían a los cristianos hasta matarlos.
Hoy en día el mundo y el diablo sigue operando de la misma forma y manera, seguramente aquellos que seguimos a Cristo habremos experimentado algunas de esas oposiciones que el mundo presenta a los cristianos, pero de la misma forma que en el primer siglo no pudieron acabar con el movimiento que Cristo estaba haciendo en la tierra, hoy en día tampoco podrán poner fin a la obra de Dios, Jesús ya enseño que las puertas del Hades no podrán prevalecer al avance de la iglesia, Mateo 16:18 “Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán.” . Dios sigue realizando milagros todos los días, donde todas las persoans pueden ver y oír dichos milagros, pero aún así los incrédulos rehúsan aceptar la verdad, deciden mofarse de lo que es santo y endurecen sus corazones. En medio de una multitud de incrédulos que se mofan del milagro de Pentecostés, tres mil personas se arrepintieron, se bautizaron y se unieron a la iglesia ese día.
