El modelo de Dios para el matrimonio

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El modelo de Dios para el matrimonio

Efesios 5:21–31
21Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

Introducción

El matrimonio es la unión legal de un hombre con una mujer con el propósito de formar una familia. Malaquías 2:15 (NTV) “15 ¿No te hizo uno el SEÑOR con tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él. ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios. Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud.
El origen de la palabra matrimonio es muy antigua y se deriva del latin “matris” y “munium” que significa “función de madre legalmente reconocida”. Siempre en la historia de la humanidad se ha reconocido el propósito del matrimonio y es el de formar una familia para preservación de la especie humana.
Hoy en día se ha desvirtuado este propósito. Creen que el propósito principal del matrimonio es ser libres o felices o tener una vida placentera.
Aunque en el matrimonio podemos encontrar estos beneficios, su principal propósito es el de formar una familia para Dios. Por esa razón, la lógica impide que se use el matrimonio para la unión de personas del mismo sexo.
El apóstol Pablo revela las funciones conyugales básicas para tener éxito.

El mandato para la esposa

Efesios 5:22–23Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Lo primero es ver que la relación matrimonial es una figura de la relación de Cristo con su iglesia.
Es necesario aclarar que el matrimonio humano el esposo no es Cristo y la esposa no es la iglesia, es una figura, de la cual debemos tomar ejemplo para una vida matrimonial de éxito.
La sujeción de la mujer al hombre no significa inferioridad como se ha interpretado en la mayoría de las culturas del mundo.
En el matrimonio uno de los dos debe tomar el liderazgo para que tengan éxito, como lo hacen los profesionales en las empresas.
Así en el matrimonio el esposo preside y tiene autoridad delegada de Dios.
Aunque el hombre es la cabeza la mujer tiene voz y voto, el esposo antes de tomar una decisión que afecte a la familia debe consultarlo con la esposa para estar de acuerdo. Amós 3:3¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” La esposa debe considerar que el esposo es la cabeza y someterse a la decisión sino afecta drásticamente a la familia y si no está en contra de la Palabra de Dios. No debe rechazar la decisión solamente por capricho, orgullo o rebeldía.
El esposo debe considerarse que su esposa primero se sujeta Cristo antes que a él. Efesios 5:22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
Si el esposo toma una decisión que esté fuera de la voluntad de Dios la esposa deberá sujetarse primero a Cristo. Recuerde que la autoridad de Dios es superior a la autoridad del esposo, aun de las autoridades terrenales.
La esposa cristiana también es hermana en Cristo de su esposo, si el esposo incurre en alguna falta, su deber como cristiana es restaurarlo. Gálatas 6:1Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Aunque el mandato de la mujer es sujetarse al hombre, también el hombre de alguna manera debe someterse a su esposa: Efesios 5:21Someteos unos a otros en el temor de Dios.

El mandato para el esposo

Efesios 5:25–29Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
El mandato de Dios para el hombre es amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.
1 Corintios 13:4–7El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El hombre que no ama oprime, ofende, lastima, incluso golpea.
El hombre es cabeza de la mujer para cuidarla, protegerla, amarla y servirle.
El hombre es la cabeza, pensemos en la función de la cabeza en el cuerpo: antes de exigir cuida y provee.
El hombre debe proveer y cuidar a su esposa: Efesios 5:29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia
El hombre santifica a su esposa: Efesios 5:26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.” Respetando la santidad del matrimonio y la comunión con Dios en familia.
El hombre como cabeza debe ser el primero en cumplir su función, para que la esposa pueda también cumplir con la suya.
Si el hombre cumple su función la esposa fácilmente se someterá a su esposo.

La relación con Cristo

Suena fácil esta instrucción pero no es fácil.
Por naturaleza tendemos a ser egoístas, pensar primero en nosotros antes que en el otro.
Cuando en el matrimonio uno de los cónyuges comienza a fallar, ser descuidado, irritable, retraído o distraído, es porque hay problemas internos. Antes de pensar en las ofensas que sufrimos, pensemos en lo que está sufriendo nuestro cónyuge, procuremos comprenderle y ayudarle.
Teniendo ambos el interés uno del otro podrán resolver sus inquietudes o desacuerdos en paz y con la bendición de Dios.
Es importante comprender que nosotros no somos capaces de cumplir con esto.
Somos propensos a tener más confianza de lastimar con los que más cerca convivimos.
En este caso el esposo y la esposo conviven y tienen intimidad, la confianza es más estrecha, y por esa misma confianza se tiene más libertad de ofender por ambas vías.
No tenemos la misma personalidad, los mismos gustos, el mismo carácter, por lo tanto, debemos practicar la paciencia en el matrimonio.
Efesios 4:1–31Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
Como nos gustaría que nuestro cónyuge cumpla su responsabilidad en el matrimonio como lo demanda Dios.
Pero antes de exigir, evaluemos si estamos cumpliendo nuestra responsabilidad.

Conclusión

El matrimonio de se trata de dar más que recibir.
Quizá pienses que es muy tarde para tu matrimonio seguir el mandato de Dios porque se han lastimado mucho, sin embargo, Dios es especialista en restauración, el puede restaurar tu vida de manera que tu matrimonio sea restaurado.
Mateo 18:15 (NVI)
Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.
Sobre todo, en el matrimonio debe haber tiempo devocional, orar juntos, leer la Biblia juntos, asistir a la iglesia juntos. Esto fortalece la fe y la vida espiritual en el matrimonio.
Bendigan a sus hijos, rompamos con la cultura de maldecir a nuestros hijos y bendigámoslos siempre con la bendición de: Números 6:24–26: “24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
La mejor manera de tener un matrimonio y familia de éxito es cimentar nuestra vida matrimonial en Cristo: Mateo 7:24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
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