Confianza plena
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El problema
El problema
Como hemos mencionado a lo largo de la historia del libro de Jueces el pueblo de Israel es un pueblo que tiene tendencias idolatras. Esto nos tiene que hacer pensar en la naturaleza de la idolatría ¿Cuál sería el verdadero problema que tiene el Señor con esta practica? Si los otros dioses no son reales ¿Por qué el Señor se mostraría interesado en desmentirlos? La idolatría es algo que el Señor aborrece, asi como dice el estribillo de Jueces “los hijos de israel hicieron lo que ofende al Señor”. Hemos visto en los pasajes anteriores que una de las razones por las cuales el Señor no aprueba esta practica es porque se asume que Él no es suficiente para protegernos y que necesitamos de algo más para darnos lo que necesitamos. Sin embargo, en nuestro pasaje de hoy vemos que hay otro problema.
Gedeón ha reunido a un grupo de personas y están acampando para enfrentarse a los madianitas. El Señor ha dicho que por medio de Gedeón va a salvar a su pueblo. Algún lector despistado podría creer que es Gedeón el salvador del pueblo. Pero parece que esto no es asi y por eso vemos que este pasaje tiene 6 intervenciones que afirman “dijo el Señor a Gedeón”. La primera intervención del Señor según lo explica Él mismo es evitar que el pueblo de Israel se jacte contra Dios y piense que ha sido su fortaleza quien los ha librado.
Este pasaje nos muestra que el ciclo de la idolatría tiene raices muy profundas. Vemos nuevamente que el pecado no está relacionado con crearse una imagen. Eso solo es la parte mas superficial de la idolatría. Creer que nuestra propia fortaleza nos ha dado lo que tenemos, que ha sido nuestro esfuerzo y disciplina, que han sido nuestras propias decisiones, etc, esto se considera entonces como el paso 1. El paso 2 consiste en darle a otro objeto nuestro culto y finalmente ser nosotros los que decidimos que está bien o mal. No debe asombrarnos que Jueces tenga las historias mas grotescas como reflejo del pecado del pueblo. Ahora podemos ver que la orden de Deuteronomio 8:17-19 no eran palabras al aire.
No se te ocurra pensar: “Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos.” Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados.
»Si llegas a olvidar al Señor tu Dios, y sigues a otros dioses para adorarlos e inclinarte ante ellos, testifico hoy en contra tuya que ciertamente serás destruido.
En verdad que cuando dejamos de ver al Señor como el artifice de nuestra prosperidad, nuestros corazones se desbocan a la idolatria.
Solución del problema
Solución del problema
Para asegurarse que se entienda que e Él quien los va a librar, el Señor le dice a Gedeón paso a paso que es lo que tiene que hacer. Para empezar empieza despidiendo a los cobardes, con eso se fueron 22 mil personas, aún asi el Señor sigue diciendo que son muchos. En su siguiente intervención el Señor dice que “va a seleccionar a las personas que van a acompañar a Gedeón”. El Señor no explica como lleva a cabo su selección, simplemente le dice a Gedeón que Él lo hará. Es interesante ver que en este proceso Gedeón no habla ni dice nada. Todo el trabajo lo hace el Señor. De las 32 mil personas que están acompañando a Gedeón solo le quedaran 300. Aqui hay una pregunta ¿a quién escogió Dios? Dependiendo de la perspectiva de cada uno, podriamos dar una respuesta. Por una parte, Josefo pensaba que Dios había escogido a los “más inútiles”, es decir, a quienes no tenían la capacidad de arrodillarse lo suficiente como para tomar agua; sin embargo, otros autores consideran que en realidad Dios escogió a los mas inteligentes. Afortunadamente el texto no nos dice nada de esto, simplemente nos dice que Dios fue quien los escogió.
Podemos confundirnos, podemos creer que si, Dios nos guia, pero nuestras decisiones tambien son muy buenas. Como seres humanos tendemos a hacer calculos para evitar tragedias en el futuro. Cuando las cosas salen bien entonces decimos “que bien lo he pensado y planeado”. Sin embargo, un análisis que se requiere para el día de hoy es, no hay nada en lo que el Señor no se vea involucrado. Las buenas decisiones están acompañadas de su sabiduría. Las palabras del Señor son la confirmación “Con estos 300 YO los salvaré”. En este sentido comparto la opinión con algunos academicos que afirman:
“No importa si los que quedaron son los mejores o son los peores, lo que representan es una minoría contra un ejército y la promesa de Dios de vencerles”
Aplicación
Aplicación
El crecimiento en la vida cristiana implica a depender menos de nosotros y mas en Dios. Este vaciamiento del cual Jesús es nuestro ejemplo, implica que las palabras “no mi voluntad sino la tuya”, se conviertan en un verdadero lema de vida de aquellos que son seguidores de Jesús. Gedeón es la prueba viva de que ser testigo de milagros no nos vuelve mas a Dios. Al contrario, la fe es algo que necesita ser ejercitado dia con dia. El Señor le dice a Gedeón “si temes atacar, baja primero al campamento y escucha lo que digan, después de eso cobrarás valor (v.11)”. Dice José Luis Sicre:
Esta escena nos deja perplejos porque ¿Quién estará en el campamento que es mas importante que Dios? ¿Qué palabras puede pronunciar esa persona que sea mas confiable que las palabras pronunciadas por el mismo Dios?
Puede que nos pase esto a menudo. Confiar mas en la opinión de ciertas personas, pensarnos incapaces de tomar alguna decisión si una persona en particular no nos dice lo que queremos oir. Nos olvidamos de aquella voz que nos dice “no te desampararé, ni te dejaré, los montes se moverán y los collados temblaran pero nunca se apartará de ti, mi misericordia” (Isaias 54:10) Sin embargo, en su misericordia, el Señor permite que tengamos estos pequeños encuentros con otras personas que confirman su mensaje.
Gedeón si descendió y tuvo la fortuna de oir la conversación entre estos 2 personajes, que nos sorprenden con su sensibilidad espiritual. Digo esto ya que el sueño que se platica es un sueño aparentemente sin sentido: “un pan de cebada le pega a una carpa”. Sin embargo, uno de ellos dice “Se trata de Dios entregandonos en manos de Gedeón”. La cebada era un grano insignifcante, los madianitas no pensaban en comerlo puesto que era el alimento de los animales. Esto nos dice como veían ellos al pueblo de Israel y a Gedeón. Para ellos, que son como arena del mar, este pueblo es insignificante, pero para Dios, es su amado pueblo y está dispuesto a entregarles a sus enemigos en sus manos. Esto es suficiente para Gedeón se tire al piso y adore. Nunca lo hemos visto hacer esto, ni siquiera cuando estuvo frente a frente con el ángel. Pero ahora no puede hacer otra mas que adorar.
Analicemos nuestra fragilidad y sencillez, si nos percibimos como insignificantes, recordemos que no somos nosotros los que operan el cambio, sino Dios. Que su Espiritu guie a nuestro corazón a confiar plenamente en Él.
