El Camino de la Integridad: Un Compromiso Vital
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Handout
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Introducción
Introducción
En 1924, durante los Juegos Olímpicos de París, un joven escocés llamado Eric Liddell se convirtió en un símbolo de integridad inquebrantable. Había entrenado duro y clasificado como favorito para ganar los 100 metros planos. Pero Erick tomó una decisión sorprendente: se negó a correr su carrera más esperada porque las eliminatorias se celebraban en domingo, el día que él había consagrado al Señor. Su país lo presionó, los medios lo criticaron, pero él se mantuvo firme, convencido de que honrar a Dios era más importante que cualquier medalla.
Dios lo honró: Liddell corrió más tarde en una carrera diferente —los 400 metros— y ganó la medalla de oro, rompiendo récords. La historia tiene al Lidell como un gran atleta por las victorias que obtuvo, pero su mayor victoria fue la coherencia entre su fe y su conducta. Vivió lo que creyó.
Esta historia la leí por primera vez en un libro que me regaló el pastor en el 2016, titulado “el poder de la integridad de John MacArthur”. MacArthur introduce su primer capítulo con esta historia para establecer que la integridad es una forma de vida que se aleja a ceder nuestras convicciones para establecer concesiones con el mundo.
Hermanos, vivimos en tiempos donde la integridad parece ser una virtud escasa, especialmente cuando nadie está mirando. Riesgo de extinción.
Vaya conmigo al Salmo 101 y descubramos lo que significa andar por el camino de la integridad, un camino que sigue siendo vital para nosotros hoy:
Salmo 101:1–8 “La misericordia y la justicia cantaré; a ti, oh Señor, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvían; no se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante. Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del Señor a todos los que hacen iniquidad.”
Oración
Oración
Una comentarista indica que este salmo es un cuadro que resalta los principios y valores de David de un gobierno doméstico (Hogar) y político (Trabajo), así como las acciones en consonancia con el mismo (Personal)[1]
A modo de resumen el Salmo 101 expresa la decisión de vivir con rectitud, justicia e integridad. David, se compromete a evitar lo malo en todas sus expresiones o dimensiones y a rodearse de personas fieles. El texto describe al menos 9 cosas de las que David se alejaba o evitaba en su vida:
Cosas indignas delante de sus ojos (v. 3a) lit., palabra, plan o propósito de Belial. Currupción
Obras de los que se desvían (v. 3b)
Corazón perverso (v. 4a)
Maldad en general (v. 4b)
Calumniadores secretos (v. 5a)
Orgullosos y arrogantes (v. 5b)
Engañadores (v. 7a)
Mentirosos (v. 7b)
Impíos e inicuos (v. 8)
Todas estas cosas El las resiste porque resultan ser negativas para su carácter. Sin embargo, el texto también destaca lo que David decide buscar y valorar: Crea un sistema de valores:
Integridad de corazón (v. 2b)
Fidelidad (v. 6a)
Personas que anden en integridad (v. 6b)
Pureza de presencia – Solo los que vivan con verdad podrán estar cerca de él (v. 7)
El Salmo 101 nos enseña la importancia de establecer estándares de integridad en nuestra vida diaria y la necesidad de un compromiso consciente con la justicia y la santidad, mostrando que la integridad no es simplemente evitar lo malo, sino también elegir lo bueno y justo.
¿Qué es la integridad?
¿Qué es la integridad?
La integridad es un concepto muy muy abarcador.
La integridad es sinónimo de honradez, honestidad, fidelidad, rectitud, entereza, perfección, irreprochabilidad y sencillez.
El diccionario teológico de Beacon dice que “La integridad es un concepto que abarca rectitud moral, firmeza y coherencia entre las palabras y acciones de una persona. [2] Mateo 5:37 “Antes bien, sea vuestro hablar: «Sí, sí» o «No, no»; y lo que es más de esto, procede del mal.”
La incoherencia entre las palabras y las acciones es lo que más desconfianza crea entre personas. Una persona que dice una cosa hoy y mañana otra no es digna de confianza.
Que bueno es cuando nuestras acciones y comportamientos son un respaldo de nuestras palabras.
Warren Bullock complementa esta definición al indicar que la integridad es la cualidad o estado de ser completo o no dividido. Por lo tanto, no hay división alguna entre nuestras palabras y nuestro caminar, entre nuestra vida en el hogar y nuestra vida en el trabajo o en la iglesia.
La Ilustración de John MacArthur: De la misma manera, usted no puede producir integridad a menos que aplique (o mezcle) correctamente todos los principios de la palabra de Dios en todos los aspectos de su vida.
La integridad implica ser completo y no dividido en el comportamiento y los valores.
Una solicitud para hacer algo indebido...
La integridad “se considera una característica esencial de la excelencia personal y está estrechamente relacionada con la responsabilidad. Las personas íntegras se hacen cargo de sus actos y deberes, y cumplen sus compromisos.”
¡Ay hermanos! Aquí si hay tela por donde cortar. ¡Cuánta gente irresponsable! Cuánta impuntualidad.
Muy a menudo yo he escuchado a algunas personas expresarse con dolor en el alma, de que no quieren trabajar con personas creyentes.
Un profesor del Seminario nos decía que la experiencia más amarga que ha tenido es trabajar con hermanos. Esto porque en su mayoría le salen irresponsables.
Esto, mis hermanos, yo no lo podía creer hasta que me ha tocado vivirlo.
Cuanta gente que claudican de sus responsabilidades recostándose de otros. Cuanta gente que no es puntual con sus tareas típicas. Cuánta gente que hay que andar tras ellos para que hagan lo que tienen que hacer. Cuánta gent que convierten
Me reía una vez con algunos compañeros. Porque luego de haber evaluado el trabajo de los docentes en los registros de grados, algunos que sacaron baja puntuación me decían que debí avisar que iba a evaluarlos.
Hermanos, yo creo que el cristiano debe ser la persona con más excelencia personal del mundo y el más responsable.
La integridad se refleja en la capacidad de mantener creencias firmes y un carácter moral sólido frente a las pruebas de la vida.
José. Génesis 39:9 “No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?”
Job. Job 2:9 “Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete.”
Daniel y sus amigos. Ante un imperio corrupto no se contaminaron moral ni espiritualmente.
Nehemías. Nehemías 5:15 “Pero los gobernadores anteriores que me precedieron gravaban al pueblo y tomaban de ellos cuarenta siclos de plata además del pan y del vino; también sus sirvientes oprimían al pueblo. Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios.” Como gobernador, rechazó enriquecerse a costa del pueblo, actuó con temor de Dios y sirvió con generosidad.
Juan el Bautista. Reprendía el pecado en público y amonestaba a las personas. Y justo eso le llevó a la muerte. Fue íntegro en su mensaje, no buscó aprobación humana, y permaneció fiel a la verdad hasta el final.
Pablo. En medio de persecuciones, cárceles y traiciones, Pablo no dejó de predicar la verdad, manteniendo su integridad doctrinal y su testimonio personal, incluso a costa de su vida.
Nuestra apariencia crea nuestra reputación inicial, pero nuestra integridad la sostiene bajo presión. - Miguel Núñez
David decía: “Prestaré atención al camino de integridad”.
Beneficios de practicar la integridad:
Beneficios de practicar la integridad:
Los íntegros disfrutan el cuidado especial de Dios. Proverbios 2:7 “Él reserva la prosperidad para los rectos, es escudo para los que andan en integridad,” El escudo era un instrumento de defensiva.
El íntegro anda confiando. Proverbios 10:9 Él que anda en integridad anda seguro, mas el que pervierte sus caminos será descubierto. El integro no tiene de qué avergonzarse.
La integridad guía la vida del justo. Proverbios 11:3 La integridad de los rectos los guiará, mas la perversidad de los pérfidos los destruirá. La integridad actúa como una brújula moral. Cuando una persona vive con principios claros, sabe hacia dónde va. En cambio, la falta de integridad lleva al desastre.
La integridad deja un legado bendito. Proverbios 20:7– “El justo anda en su integridad; ¡cuán dichosos son sus hijos después de él!” La integridad no solo bendice al que la vive, sino también a sus hijos y generaciones futuras. Es una herencia que vale más que cualquier riqueza material.
La integridad deleita el corazón de Dios. Proverbios 12:22 “Los labios mentirosos son abominación al Señor, pero los que obran fielmente son su deleite.” Dios se complace profundamente en quienes viven con verdad. La integridad no solo evita el juicio, ¡provoca el gozo de Dios!
Partiendo del Salmo 101 quiero compartir cuatro aspectos fundamentales para andar por el camino de la integridad.
1. Cultivar Alabanza Continua
1. Cultivar Alabanza Continua
Salmo 101:1–2 “La misericordia y la justicia cantaré; a ti, oh Señor, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa.”
Tal vez puedas comenzar tu camino de integridad cultivando una vida de alabanza a Dios. David ofrece su alabanza en medio de su compromiso de vivir con integridad. La conexión entre la adoración y la justicia en su corazón es un ejemplo para nosotros. Al dedicar tiempo a alabar a Dios, podemos encontrar una base sólida para tomar decisiones justas diariamente. Tal vez la adoración sea el primer paso hacia una vida de integridad, invitando a Dios a estar presente en nuestras vidas.
Las alabanzas nos hacen meditar en el carácter santo, justo, misericordioso y bondadoso de Dios. El carácter de Dios es la base de toda integridad genuina.
2. Rechazar Influencias que te arruinan
2. Rechazar Influencias que te arruinan
Salmo 101:3–5 “No pondré cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvían; no se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.”
Podrías decidirte a rechazar conscientemente las influencias negativas que destruyen el carácter. David declara su intención de evitar lo perverso y alejarse de personas malvadas. Un compromiso con la integridad implica ser selectivo con respecto a las influencias a las que nos exponemos. Tal vez al evaluar qué valores y personas permiten moldear nuestro carácter, podamos fortalecer nuestro compromiso de vivir rectamente ante Dios.
3. Escoger Compañías Castas
3. Escoger Compañías Castas
Salmo 101:6–8 “Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del Señor a todos los que hacen iniquidad.”
Quizás debas rodearte de personas de integridad que te inspiren a vivir con rectitud. David describe la elección de asociarse con los fieles y justos. Este movimiento estratégico en su vida refuerza su compromiso. Puedes considerar a quién permites entrar en tus círculos más cercanos e identificar su impacto en tu andar con Dios.
¿De quién te rodeas, qué clase de música escuchas a quienes sigues en tus redes sociales?
Elegir buenas compañías sea una forma efectiva de crecer en integridad y reflejar un corazón justo.
4. Vivir el ejemplo de Cristo
4. Vivir el ejemplo de Cristo
En el contexto de la Biblia, este Salmo anticipa el carácter de Cristo, quien vivió una vida perfecta de integridad en obediencia a Su Padre. Su ejemplo es el modelo supremo de integridad, y los creyentes son llamados a imitar Su carácter en sus propias vidas. David no fue totalmente fiel, íntegro y recto. Jesucristo si.
1 Pedro 2:22–24 “el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca; y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia; y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados.”
La integridad ¿Qué haría Jesús en esta situación?
Conclusión
Conclusión
Que la integridad en nuestras vidas sea la ropa con la que vestimos nuestra alma. - Josué Ortiz, si eres cristiano, sé integro.
[1] Jamieson, Roberto, A. R. Fausset, y David Brown. 2003. Comentario exegético y explicativo de la Biblia - tomo 1: El Antiguo Testamento. El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.
[2] Nancy A. Hardesty, «INTEGRIDAD», en Diccionario Teológico Beacon, ed. Richard S. Taylor et al., trad. Eduardo Aparicio, José Pacheco, y Christian Sarmiento (Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones, 2009), 368.
