SED QUE VUELVE, AGUA QUE PERMANECE
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
En 1931, un hombre caminaba bajo la lluvia por las calles de Oxford con más preguntas que respuestas. Era C. S. Lewis —intelectual, escritor, profesor, exateo. Tenía cultura, fama y amigos. Pero no paz. No sentido. No plenitud.
Él mismo lo dijo:
“Mi alma tenía sed… y comencé a comprender que si en mí existe un deseo que nada en este mundo puede satisfacer, quizás fui creado para otro mundo.”
Aquella noche comenzó su conversión a Cristo. Lo que lo llevó a los pies de Jesús no fue una crisis moral ni un argumento filosófico… sino una sed interior que nada podía apagar.
Hoy vamos a leer la historia de otra persona sedienta, muchos siglos antes… pero con el mismo vacío.
Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), dejó Judea y se fue otra vez a Galilea. Le era necesario pasar por Samaria; así que llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del campo que Jacob había dado a su hijo José.Estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era como la hora sexta.Vino una mujer de Samaria para sacar agua, y Jesús le dijo:
—Dame de beber.
Pues los discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. Entonces la mujer samaritana le dijo:
—¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, siendo yo una mujer samaritana? -porque los judíos no se tratan con los samaritanos-.
Respondió Jesús y le dijo:
—Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le hubieras pedido a él, y él te habría dado agua viva.
La mujer le dijo:
—Señor, no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob quien nos dio este pozo y quien bebió de él, y también sus hijos y su ganado?
Respondió Jesús y le dijo:
—Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed. Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
La mujer le dijo:
—Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga más acá a sacarla.
Jesús le dijo:
—Vé, llama a tu marido y ven acá.
Respondió la mujer y le dijo:
—No tengo marido.
Le dijo Jesús:
—Bien has dicho: "No tengo marido"; porque cinco maridos has tenido, y el que tienes ahora no es tu marido. Esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer:
—Señor, veo que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar.
Jesús le dijo:
—Créeme, mujer, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación procede de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren. Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, le adoren en espíritu y en verdad.
Le dijo la mujer:
—Sé que viene el Mesías -que es llamado el Cristo-. Cuando él venga, nos declarará todas las cosas.
Jesús le dijo:
—Yo soy, el que habla contigo.
Contexto histórico y cultural:
Esta historia está llena de barreras que Jesús rompe:
Samaritanos y judíos: enemigos históricos. Los samaritanos eran mestizos religiosos, despreciados por los judíos como “impuros”.
Un hombre y una mujer solos: culturalmente inapropiado. Los rabinos evitaban incluso hablar con mujeres en público.
Una mujer con pasado turbulento: no va al pozo en la mañana (como era costumbre), sino al mediodía… para evitar miradas y juicios.
Y Jesús… la espera allí.
Jesús, el Hijo de Dios, se sienta en su camino, cansado, pero intencional. Le pide agua… pero Él es quien ha venido a darle el agua que verdaderamente sacia.
1. EL DIOS QUE BUSCA A LOS SEDIENTOS.
1. EL DIOS QUE BUSCA A LOS SEDIENTOS.
Respondió Jesús y le dijo:
—Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed.
Jesús parte de una necesidad universal. No habla directamente de religión, moral o ley. Habla de sed.
🔸 Todos tenemos sed de algo:
Amor que no se rompa
Propósito que valga la pena
Verdad que aguante las pruebas
Paz que no dependa de las circunstancias
Como C. S. Lewis, como la mujer samaritana, como tantos… todos bebemos de pozos que no sacian.
Esta mujer había tenido cinco maridos. Quizá buscando amor, seguridad, identidad. Ahora vivía con uno que no era su esposo. Algo le faltaba. Algo no funcionaba.
Jesús no la humilla, la confronta con amor. ¿En que estanques estas saciando tu sed?
2. SOLO JESÚS PUEDE OFRECER AGUA VIVA.
2. SOLO JESÚS PUEDE OFRECER AGUA VIVA.
mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
No está hablando de agua física, sino de vida eterna, restauración interior, reconciliación con Dios.
Este mundo te promete pozos que calman la sed:
Éxito
Relaciones
Placer
Religión vacía
Pero todos ellos se secan. Jesús no te da un sistema. Te da a Él mismo. Él es el Agua Viva. Esta es la diferencia del cristianismo en cuanto a cualquier otra religión, Dios mismo se entrega y viene a este mundo por ti y por mi.
3. JESÚS NO RECHAZA RESTAURA.
3. JESÚS NO RECHAZA RESTAURA.
Jesús le dijo:
—Vé, llama a tu marido y ven acá.
Respondió la mujer y le dijo:
—No tengo marido.
Le dijo Jesús:
—Bien has dicho: "No tengo marido"; porque cinco maridos has tenido, y el que tienes ahora no es tu marido. Esto has dicho con verdad.
a) Jesús toca su herida… no para condenarla, sino para sanarla. Él es bueno para sanar y restaurar.
b) Hay personas aquí que a lo mejor hoy piensan que por su condición ya no son dignas de Dios pero esta historia nos invita a:
Recuerdar cómo se sentía beber de Cristo
- Recuerdar esa paz, esa plenitud
- Él no te rechaza. Él te espera en el pozo.
Y aunque nos apartemos de Él, El no se ha movido, sigue esperandote.
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
c) Esta mujer vino a sacar agua… y terminó dejando su cántaro porque ya no la necesitaba (v.28). Su alma había sido llenada. Así como hoy Antonio va a dar testimonio publico de que su alma esta llena.
4. EL DIOS DE LA BIBLIA SE REVELA EN CRISTO.
4. EL DIOS DE LA BIBLIA SE REVELA EN CRISTO.
Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
Este es uno de los momentos más claros en que Jesús declara su identidad: Él es el Mesías. El Salvador. El Dios que ve, que busca, que transforma. Él es el mismo que hoy esta tocando tu corazón y te invita a conocerlo y a descubrir el verdadero sentido de la vida. ¿Cual es el sentido de tu vida? ¿Para qué estas viviendo? ¿Para quien estas viviendo? Cuando conocemos a Jesús no podemos hacer otra cosa que vivir para Él, Así como esta mujer, asi como Antonio y muchos de los que estamos aquí.
Jesús se revela por primera vez a una mujer, en samaria, no lo hace ante rabinos ni en el templo dando un discurso, sino que lo hace frente a una mujer samaritana, de ideas distorsionadas, sedienta, rota, así es mi el corazon de mi Jesús, acercandose a los que tienen sed, y da igual la condición en la que nos encontremos, solo Él puede saciar nuestra sed de trascendencia.
Conclusión
Conclusión
¿Qué pozo estas usando para calmar tu sed?
¿Es el trabajo? ¿Una relación? ¿Un placer? ¿Tu imagen?
¿Es tu orgullo? ¿Tu dolor del pasado?
Hoy Jesús está aquí, como estuvo en ese pozo.
No vino a juzgarte, sino a salvarte.
Vino a darte agua viva.
Si eres alguien que viene por primera vez:
Tal vez pensabas que ibas a asistir a un bautismo más. Pero estás aquí porque Dios quiere encontrarte a ti también. Él conoce tu historia. Te ofrece perdón y nueva vida.
Si eres alguien que a lo mejor se siente apartado
Tú sabes que solo en Cristo hay vida.
Hoy es el día para dejar el cántaro y volver a beber del Agua que nunca se acaba.
y a los que somos de casa.
Nunca olvides que tú también eres esa mujer.
Nunca pierdas la humildad ni la gratitud por la gracia que te alcanzó. Y como ella… ve y cuenta.
Canción final:
Jesús está aquí. Él conoce tu historia. No te pide explicaciones. Te ofrece agua viva.
"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." – Mateo 11:28
🕊 Hoy, si oyes su voz, no endurezcas tu corazón.
Hoy puedes dejar el cántaro y abrazar al Salvador.
Estas personas que se bautizan hoy… no son mejores que tú. Son personas que, como la mujer samaritana, un día se encontraron con Jesús, y su sed fue saciada.
Hoy, al entrar en el agua, están diciendo al mundo:
“Él me encontró. Él me salvó. Él me sació.”
