Su ascensión nos fortalece
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· 15 viewsSu ascensión
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Introducción
Introducción
Las despedidas casi siempre van acompañados de tristeza,despedirnos de nuestros seres queridos produce nostalgia, recuerdo nuestra despedida cuando veníamos a España estuvo llena de un momento mu sentimental.
En la Biblia se registran varias despedidas: la bendición de Jacob a sus hijos ( Gen 49) , la bendición de Moisés a las 12 tribus (Deut 33) , las palabras de Josué 24: 15: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
A diferencia de estas despedidas la de nuestro Señor Jesucristo de sus discipulos produjo gozo intenso y deseo por ser fieles a su Palabra.
A lo largo de este mes hemos reflexionado sobre la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo.
En primer lugar nuestro pastor enseño sobre el nuevo pacto cuyo mediador es Jesucristo y obra a través del Espíritu Santo.
Gabriel enseño sobre la entrada triunfal en Jerusalen.
La semana pasada Adrian medito sobre la resurrección de Cristo muestra que venció la muerte , el pecado y a Satanás cumpliendo la profecía de ( Génesis 3:15)
Esta mañana quiero tratar otro evento de la obra redentora de nuestro Señor es el tema de la ascensión de Cristo. A menudo la iglesia moderna ha ignorado la ascensión de Cristo, tenemos celebraciones de Navidad, la muerte, y la resurreción, pero la mayoría de las iglesias no recuerdan este evento. Sin embargo la ascensión es un acontecimento redentor de profunda importancia, marca el momento del punto mas alto de exaltación de Cristo antes de su retorno, Cristo entró en su gloria. Este evento fue descrito en Hechos 1: 9-11, Lucas 24:51-53, Mateo 16: 19
En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
La ascensión de Cristo es el evento redentor por el cual nuestro Señor una vez derramada su sangre por el pecado y haber resucitado de entre los muertos en gloria asciende a la diestra del Padre, lugar donde estaba antes de ser encarnado. Enfatiza su superioridad, su grandeza. Se produjo en el Monte de los Olivos tras haber pasado 40 dias de su resurrección, durante este tiempo les enseño y le mando que no se fueran de Jerusalen hasta que hubiese descendido el Espiritu Santo como hicieron y en hechos 2 vemos la venida del Espíritu y empoderando a los Apóstoles para la gran comisión. Su ascension fue revestida de la gloria de Dios, una nube ( probablemente la misma nube de la transfiguración y la Nube que acompañó a Israel por el desierto ) Shekinah. Dos angeles les dijeron que asi como había subido en gloria descenderá para establecer su reinado eterno.
¿ Qué importancia tiene la ascensión de Cristo ?
Fortalece nuestro temor
Fortalece nuestra comunión
Fortalece nuestra esperanza
Fortalece nuestra obdiencia.
1. Fortalece nuestro temor
1. Fortalece nuestro temor
Ser conscientes que nuestro Señor se humillo hasta lo sumo, murió por nuestros pecados y ascendio a la distra del Padre reinando victoriosamente en los cielos aumenta nuestra perspectiva de Cristo y eleva nuenuesta admiración y nuestro temor reverente. Hoy muchos se quedan con el aspecto humano, moral de Cristo pero no recuerdan ni meditan en el aspecto trascendente de Cristo. Cristo es nuestro creador, nuestro guardador, nuestro redentor nuestro rey y su coronación nos recuerda esta verdad.
Pedro tras ser bautizado por el Espíritu Santo expone a un Cristo que ejerce Señorío en los cielos.
A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Pablo respalda esta gran verdad en Filipenses 2:5-11
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Juan escribiendo Apocalípsis en la salutación a las 7 iglesias: Apoc 1:4-8
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
2. Fortalece nuestra comunión
2. Fortalece nuestra comunión
La ascensión de Cristo al mismo tiempo que muestra su gloria y poder tambien nos facilita a nosotros una comunión con Dios nunca antes vista. Jesús había dicho que ascendía para enviar al Espíritu Santo.
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.De pecado, por cuanto no creen en mí;de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
El Espíritu Santo mora en nosotros y es la fuente de comunión nuestra.
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén
Tambien Cristo ascendio para continuar ejerciendo como nuestro sumo sacerdote celestial lo cual nos da acceso intimo a su presencia. Así como el sumo sacerdote bajo el antiguo pacto tenía que atravesar tres áreas (el atrio exterior, el lugar santo y el lugar santísimo) para hacer el sacrificio expiatorio, Jesús pasó a través de tres cielos (el cielo atmosférico, el cielo estelar y la morada de Dios; cp. 2 Co. 12:2–4) tras hacer el sacrificio perfecto y definitivo. Una vez al año en el día de la Expiación, el sumo sacerdote de Israel entraba al Lugar santísimo para hacer expiación por los pecados del pueblo (Lv. 16). Ese tabernáculo fue apenas una copia limitada de la realidad celestial (cp. 8:1–5). Cuando Jesús entró al Lugar santísimo celestial tras haber llevado a cabo la redención, la copia terrenal fue reemplazada por la realidad del cielo mismo. La fe cristiana se caracteriza por lo celestial porque ha sido librada de toda conexión terrenal.
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
3. Fortalece nuestra esperanza eterna
3. Fortalece nuestra esperanza eterna
Los angeles conectan su ascensión con su segunda venida en gloria, para ejercer reinado por siempre con aquellos que crean.
Cristo ascendió para preparar un lugar para su Pueblo.
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Cuando Esteban fue detenido en su defensa ante los judíos, vio al Señor a la diestra del Padre y su respuesta ante el apedreamiento estuvo lleno de convicción eterna.
Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
El Apostol Pablo tenía certeza de la seguridad eterna en Cristo.
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.
Así como Cristo cumplió todas las profecias con respecto a su primera venida, también cumplira las que predicen su segunda venida.
4. Fortalece nuestra obediencia
4. Fortalece nuestra obediencia
Ante la ascension de Cristo los discípulos responden con una obediencia plena a la Palabra del Señor.
Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.
La epístola de Pablo a los efesios nos recuerda que hemos sido bendecidos de forma plena en Cristo.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Pablo oraba para que DIos diera a los efesos espiritu de sabiduria para comprender las riquezas de la gloria de Cristo y la fuerza que operó en El es lamisma que opera en nosotros.
para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Una de las grandes verdades de las Escrituras es la declaración de que Jesucristo es completamente suficiente para todos los asuntos de la vida y la piedad (2 P. 1:3, 4). Él es suficiente para la creación (Col. 1:16, 17), salvación (He. 10:10–12), santificación (Ef. 5:26, 27) y glorificación (Ro. 8:30). Es tan puro que en Él no hay suciedad, tacha, mancha de pecado, contaminación, mentira, engaño, corrupción, error o imperfección (1 P. 1:18–20). Cristo es tan completo que no hay otro Dios fuera de Él (Is. 45:5). Es el Hijo unigénito (Jn. 1:14, 18). Todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento están en Él (Col. 2:3). En Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad (Col. 2:9). Él es el heredero de todas las cosas (He. 1:2). Creó todas las cosas y todas las cosas fueron hechas por Él, a través de Él y para Él (Col. 1:16). Él sostiene todas las cosas por la palabra de su poder (Col. 1:17; He. 1:3). Es el primogénito de toda creación (Col. 1:15). Él es la representación exacta de Dios (He. 1:3).Él es el único mediador entre Dios y el hombre. Él es el sol que alumbra; el médico que sana; el muro de fuego que defiende; el amigo que consuela; la perla que enriquece; el arca que sostiene; y la roca para sustentarnos en las presiones más fuertes. Él está sentado a la diestra del trono de la Majestad en las alturas (He. 1:3; 8:1). Él es mejor que los ángeles (He. 1:4–14); mejor que Moisés; mejor que Aarón; mejor que Josué; mejor que Melquisedec; mejor que todos los profetas; más grande que Satanás (Lc. 4:1–12); y más fuerte que la muerte (1 Co. 15:55).Él no tiene principio ni fin (Ap. 1:17, 18). Es el cordero sin mancha de Dios. Él es nuestra paz (Ef. 2:14). Él es nuestra esperanza (1 Ti. 1:1). Es nuestra vida (Col. 3:4). Él es el camino vivo y verdadero (Jn. 14:6). Él es la gloria de Israel (1 S. 15:29). Él es la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana (Ap. 22:16). Es Fiel y Verdadero (Ap. 19:11). Él es el autor y consumador de nuestra fe (He. 12:1, 2). Él es el autor de nuestra salvación (He. 2:10). Él es el campeón. Es el escogido (Is.2:1). Él es apóstol y sumo sacerdote de nuestra fe (He. 3:1). Él es el siervo justo (Is. 53:11)Él es el Señor de los ejércitos, el Redentor—El Santo de Israel, el Dios de toda la tierra (Is. 54:5). Él es el varón de dolores (Is. 53:3). Él es la luz. Es el Hijo del Hombre (Mt. 20:28). Él es la vid. Él es el pan de vida. Él es la puerta. Él es Señor (Fil. 2:10–13). Es profeta, sacerdote y rey (He. 1:1–3). Es nuestro reposo (He. 4:9). Él es nuestra justicia (Jer. 23:6). Es el Maravilloso consejero, el Dios fuerte, el Padre eterno, el Príncipe de paz (Is. 9:6). Él es el Príncipe de los pastores (1 P. 5:4). Es el Señor Dios de los ejércitos. Él es Señor de las naciones. Es el León de Judá. El Verbo vivo. La Roca de salvación. El Espíritu eterno. Él es el Anciano de días, Creador y Consolador, Mesías. ¡Él es el gran YO SOY (Jn. 8:58
