La Necesidad del Arrepentimiento
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· 20 viewsLas desgracias que suceden en este mundo no se pueden atribuir al castigo de Dios pues estamos en la dispensación de la gracia no del juicio.
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La Necesidad del Arrepentimiento
La Necesidad del Arrepentimiento
Lucas 13:1–3
“1En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. 2Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? 3Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”
Introducción
Introducción
El domingo 3 de junio de 2018 el volcán de fuego afectó la comunidad de El Rodeo Escuintla, entro otras comunidades de Sacatepéquez y Escuintla En esa catástrofe 319 personas perdieron la vida.
Una persona de Honduras declaró con arrogancia que sufrieron esa desgracia porque eran grandes pecadores.
Cuando suceden calamidades o accidentes graves, es común este tipo de comentarios que no solamente son ofensivos sino desviados totalmente de la verdad Bíblica.
En la época de Jesús este era el pensamiento judío, todo el que sufría un accidente, enfermedad o desgracia, era porque había cometido un grave pecado. Juan 9:2 “Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?”
Los discípulos comentaban sobre unos galileos que habían sido asesinados por Pilato mientras ofrecían sacrificios en el templo, El Señor los confronta diciendo: Lucas 13:2 “Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?”
Pensar de esta manera es pretencioso porque asumen que ellos no sufren esas desgracias porque no son pecadores como ellos, creen en su propia justicia… La parábola del fariseo y el publicano. Lucas 18:11 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;”
Pero la verdad es que nadie está libre de la culpa del pecado y no merecemos la misericordia y protección de Dios. Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”
Tiempo de gracia
Tiempo de gracia
¿Está Dios interesado en castigar a los pecadores?
Lo primero que debemos recordar es que hoy estamos en la dispensación de la gracia.
Dios está interesado en salvar, este es el tiempo del perdón, favor y misericordia de Dios.
Juan 3:17 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.”
Ezequiel 33:11 “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?”
En su ministerios Jesús no estuvo interesado en condenar sino salvar.
Unos hombres querían que Jesús condenara a una mujer sorprendida en adulterio, pero Jesús les hizo ver que antes de juzgarla a ella, examinaran sus corazones para que comprendieran que ellos también eran dignos de muerte. Juan 8:7–9 “7Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.”
¿Por qué sufrimos?
¿Por qué sufrimos?
La pregunta es ¿por qué los buenos sufren desgracias?
Muchas de las desgracias que sufrimos son por nuestra propia necedad y malas decisiones.
Obviamente sembramos lo que cosechamos: Gálatas 6:7–8 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”
Pero este es fruto de nuestras malas decisiones y no es castigo de Dios.
Como la mujer que sabe que la persona con la que se va a casar es prepotente, machista, borracho y adultero. No hay que ser profeta para saber que va a sufrir.
Mucho de nuestro sufrimiento es por nuestro descuido, necedad y negligencia. Dios nos da entendimiento para hacer las cosas correctamente y para tomar buenas decisiones. Si no lo hacemos aun sabiendo las consecuencias, no culpemos ni a Dios ni al diablo de nuestro sufrimiento si no de nuestra necedad.
También Dios permite las pruebas y el sufrimiento para nuestro fortalecimiento espiritual. Santiago 1:2–4 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”
En otros casos, sufrimos por las consecuencias del pecado en el mundo, como los niños que nacen con sida por la mala decisión de sus padres de cometer adulterio.
Debemos comprender que lo importante no es ser librados de la maldad en esta tierra sino ser librados de la condenación eterna.
Mateo 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”
Anterior a esto el Señor profetiza las persecuciones que sufrirán los cristianos: serán arrestados, azotados, golpeados y muertos injustamente, pero que gozarán de la gloria de Dios.
Pueden golpearnos, herirnos y matarnos pero no pueden lanzar nuestra alma al infierno…
Cuando estemos en la presencia de Dios seremos consolados y recompensados. Mientras que el destino de los malos será de sufrimiento eterno.
Los sufrimientos son insignificantes comparado con la gloria que gozaremos con Cristo.
Dios no libró a Juan el Bautista de morir decapitado injustamente (Mateo 14), no libró al apóstol Jacobo hermano de Juan de las manos Herodes (Hechos 12), no libró a Esteban de ser apedreado, pero Esteban veía la gloria de Dios Hechos de los Apóstoles 7:56 “y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.”
Si libró a Pedro, a Pablo y a muchos otros.
Esto es porque lo importante no es ser librados del mal aquí en la tierra (aunque el Señor nos libra muchas veces), sino que ser librados de la muerte eterna.
El profeta Isaías también nos da una pequeña explicación: Isaías 57:1 “Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo.”
Dios nos ha guardado del mal, del peligro y de la aflicción en su misericordia, pero si alguna vez alguien sufre, no es porque Dios lo castiga para destruirlo, el sufrimiento es la consecuencia del pecado que ha contaminado toda la creación y nosotros no estamos exentos porque vivimos en este mundo.
¿Qué merecemos?
¿Qué merecemos?
Los judíos en la época de Jesús confiaban mucho en sus buenas obras, creían que les iba bien por su propia justicia, y a los que les iba mal era porque eran viles pecadores. Lucas 18:11 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;”
Pensar que a unos les va mal porque son malos y a nosotros bien porque somos mejores es un error grave. Es arrogancia y un concepto más alto del que debiéramos tener de nosotros mismos.
Estamos equivocados si creemos que somos merecedores de todo lo bueno, en nuestra propia justicia o buenas obras no merecemos nada de parte de Dios: Romanos 3:10–12 “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”
Todo lo bueno que recibimos es por la misericordia de Dios, por tanto, debemos estar agradecidos y contentos con lo que Dios nos da.
Salmo 103:8–10 “8Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. 9No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. 10No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.”
El hijo pródigo después de comprender su condición de pecado, entendió que no merecía la misericordia del padre: Lucas 15:19 “Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.”
¿Qué merecíamos nosotros? El castigo eterno por nuestro pecado, pero Dios ha tenido misericordia y nos ha salvado. De manera que los méritos son de Cristo.
Tengamos la actitud correcta, Dios nos a guardado, nos ha bendecido, prosperado, ayudado, sanado y salvado… no porque nosotros lo merezcamos, sino por su misericordia.
Conclusión
Conclusión
En conclusión, ¿Murieron por sus pecados los que perecieron en la erupción del volcán del fuego el 3 junio de 2018?
No porque no estamos en tiempo de juicio sino de gracia, de misericordia. Hay muchos factores a considerar en esa catástrofe que no vamos a comentar hoy, pero quizá tuvieron la oportunidad de escapar.
Llegará el día en que vendrá el juicio y en entonces ya no habrá oportunidad.
Todos merecemos el castigo de Dios pero Él es misericordioso con nosotros: Lamentaciones 3:22 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.”
El Señor declara que debe haber un arrepentimiento: Lucas 13:3 “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”
Tengamos temor de Dios, reconozcamos nuestra condición de pecado y no pensemos que somos más justos que otros.
Antes de juzgar a otros, juzguémonos a nosotros mismos, y vamos encontrar que somos igual de pecadores, merecedores del castigo de Dios.
Por tanto, humillémonos delante de Dios y clamemos misericordia y perdón.
Pongamos nuestras vida siempre en las manos de Dios y a nuestros hijos, así como hacía Job.
Perseveremos con disciplina, no por interés en las bendiciones y protección de Dios, sino porque le amamos y porque estamos agradecidos por su amor al morir en la cruz por nuestros pecados.
