Taller para Matrimonios #5
Taller para Matrimonios #5
#1 El matrimonio
#2 ¿En qué se sostiene el Matrimonio?
#3 La correcta Actitud para enfrentar los problemas
¿Cómo Resistir los Ataques?
I. Fortalecidos en el Señor
A. Fortalézcanse:
B. En el Poder:
C. De Su Fuerza:
II. Con la Armadura de Dios
A. Nuestra lucha no es contra las personas:
B. Tomar toda la Armadura de Dios:
1. Cinturón de la Verdad:
2. Coraza de justicia:
la batalla de Dios y solo puede ser peleada en el poder de Dios y con la armadura de Dios.
Dios se ha puesto la rectitud como una coraza, e. d. que va a desplegar toda su integridad moral para destruir el mal y traer la salvación.
Lo que se tiene en mente es probablemente la rectitud que tenemos ante Dios mediante la fe en Cristo (
El deseo supremo de Satanás es convencer a los hombres de que Dios no es digno de confianza, hacerles negar la Palabra de Dios y creer que Él les miente (véase
“La justicia imputada hace posible la justicia práctica, pero solo la obediencia al Señor hace de la justicia práctica una realidad.”
Espiritualmente hablando, la coraza representa la vida devota y santa, rectitud moral (
3. Calzados con el Evangelio:
Un calzado adecuado significa prontitud.
Toda persona que experimente en el fondo de su corazón la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, la paz misma que proclama el evangelio, se ha liberado de una enorme carga. La convicción de ser reconciliado con Dios mediante la sangre de Cristo concede el valor y celo para pelear la buena batalla.
Si el evangelio, que se recibe mediante la fe, no le ha brindado esta paz, ¿cómo podría estar preparado para librar esta batalla?
El hecho de que esta prontitud se deriva realmente del evangelio cuyo mensaje o contenido es paz es evidente según pasajes tales como 2:15, 17; cf.
4. Escudo de la Fe:
5. Casco de la Salvación:
6. Espada del Espíritu:
7. Con toda Oración:
III. Estando Firmes
A. Para Resistir
B. Para Permanecer Firmes
El pastor John Bunyan exhortó a que cada marido fuese “un marido tan creyente hacia su esposa creyente que ella pudiera decir, ‘Dios no sólo me ha dado un esposo, sino uno tal que cada día me predica con su conducta la manera en que Cristo trata a su iglesia.’ ”
