Vida Santa, manos Santas. La Santidad como requisito de la oración.
Gabriel Ureta
1 Timoteo • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. 9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. 11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 13 Porque Adán fue formado primero, después Eva; 14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. 15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.
Manos Santas de hombres santos
Manos Santas de hombres santos
V.8 (Vistazo general e introductorio)
V.8 (Vistazo general e introductorio)
Deben levantarse manos limpias, pues si están sucias, es porque algo sucio hicieron.
Levantemos manos que den cuenta de nuestra santidad
Así, al estar en la congregación y desempeñar nuestra hermandad, al presentarnos en oración junto y por la congregación delante de Dios, debe hacerse con manos y corazón puros, que al elevarse delante de Dios, sean agradables a él.
Los hombres, permitidos de la autoridad de entregar la palabra en enseñanza y de encabezar la congregación en la entrega de la palabra, oración y adoración a Dios, deben hacerlo en una preparación incesante y cuidadosa para desempeñarse correctamente en la congregación.
La santidad de la mujer en la congregación
La santidad de la mujer en la congregación
V.9-10
V.9-10
De esta misma forma, como los hombres deben prepararse para llegar a la congregación y poder levantar manos santas hacia Dios delante de la congregación. Así también las mujeres deben ser santas, pero sus “santas manos levantadas” se expresan de otra manera.
La vanidad en la vestimenta y peinado de la mujer son típicos. Aquí no hay una prohibición a hacerlo, pues en sí es bueno, la mujer virtuosa viste de lino fino y púrpura (Proverbios 31:22).
El problema es el abuso y el propósito incorrecto, o sea, una disposición incorrecta del corazón frente a la acción.
El problema no solo es que se arreglen en exceso para ser vistas, lo cual distrae del foco que es Cristo en la congregación y puede también despertar pecado en los hermanos, ya sea envidia, murmuración, lujuria, etc. Sino que el problema empieza mucho antes, para llevar acabo un arreglo tal, se requiere dedicar tal tiempo (Proporcional y, a veces, desproporcional). Al ir a congregarnos como cuerpo de los santos nuestra preparación debe ser para presentarnos a Cristo correctamente, como aprobados y ser de bendición a los hermanos en amor, no ocupando el tiempo en satisfacer mi vanidad.
Al final, es una disposición de amor, de poner a Dios y a los otros antes que a mí mismo.
No se prohíbe el uso, se prohíbe el mal uso.
No se prohíbe el uso, se prohíbe el mal uso.
2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.
“El adorno más hermoso es el correcto testimonio de santidad de un creyente que ama a Dios integral y plenamente”
(Tal como en el ejemplo de la mujer virtuosa de Proverbios 31)
V. 11-12
V. 11-12
5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
El hombre es el responsable y representante delante de Dios. A él le toca la responsabilidad de enseñar y ejercer autoridad, no a la mujer.
32 Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas;
33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,
34 vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.
35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.
La mujer puede y debe enseñar, pero no en el ejercicio de autoridad en la congregación
3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;
4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,
5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Una mujer de buen testimonio, madura y preparada, puede enseñar fuera de la congregación en privado, tal como vemos en el ejemplo de Priscila que junto a su esposo Aquila enseñaron y corrigieron a Apolos (Hechos 18:26).
Así, la participación de la mujer en la congregación no se prohíbe ni restringe, sino solo al ejercicio y desarrollo de la autoridad.
V. 13-14
V. 13-14
Ahora Pablo sustenta y da validez a sus palabras, no solo con su carácter de apóstol, sino con la palabra y la historia misma, Pablo no cita versícuos concretos, porque alude a sucesos que todo creyente conoce y es familiar.
La caída comienza cuando Eva ignora su posición y actua en independencia de su marido, yendo en contra de Dios y su designio perfecto.
En vez de seguir, ella decide dirigir.
En el Edén, Adán y Eva fallan en distintos niveles. Pero Cristo vino a triunfar donde Adán falló.
Así, en el cuerpo de Cristo y casa de Dios, el orden establecido por Dios no ha de invertirse ni pervertirse, rompiéndose como si se forzara una posición antinatural, tal como ocurrió en el Edén, sino que ha de mantenerse.
V. 15
V. 15
Sabemos que la salvación solo se da a través de la fe en Cristo.
Esta salvación no se refiere a nuestra salvación de la condenación del pecado, sino a la continuación de la fe salvadora, la vida en continua santificación.
Tal como Pablo la usa en Filipenses 2:12 cuando instruye a ocuparse en la salvación.
Así como al hombre se le entregó el rol exclusivo de responsabilidad y autoridad tanto en el matrimonio como en la congregación.
La mujer tiene la capacidad de ejercer un ministerio único y exclusivo que es la maternidad y crianza de un hijo, tal como el ejemplo del mismo remitente que fue conducido en las escrituras por su madre y abuela. Así guiar a los hijos por los caminos correctos de Dios.
Esto no las exime del servicio en la congregación, pues debe ocuparse al igual que todo creyente, en vivir integramente en santidad delante de Dios.
5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,
14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.
Vidas Santas, Manos Santas
Vidas Santas, Manos Santas
V.8
V.8
En la palabra se presentan hombres orando en distintas posiciones y contextos, donde el patrón común en la reverencia a Dios. Pero, cada posición nos enfatiza la actitud y disposición con la que estos hombres se colocan frente a Dios.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
El levantar las manos suele indicar dependencia de Dios, esperar humildemente en él como también entregar las cosas delante de él.
En 1 Reyes 18, Salomón ora a Dios delante del pueblo con las manos en alto, rogando a Dios en dependencia de él para que bendiga el movimiento del arca hacia el templo y así que también termine bendiciendo el templo.
David en 2 Samuel 6 quiere mover el arca sin consultar a Dios ni poniendo esta acción delante de él. Quizás su intención era buena, pero su disposición no fue correcta, pues él buscaba mover el arca sin considerar a Dios primero, sino a sí mismo.
Así, luego decide esperar en Dios y ver su bendición para mover el arca. A lo cual David adora y alaba a Dios, mostrando su gozo a todo el pueblo.
Luego en 2 Samuel 7, David quiere hacer el templo pero Dios no se lo permite, en cambio Dios presenta el pacto con David en respuesta al correcto corazón de David. Un pacto que entendemos que es mesiánico, pero que Salomón toma para avanzar en una fracción, que es hacer el templo.
Donde en el versículo 54 de 1 Reyes 18 termina en el suelo con las manos al cielo alabando a Dios.
La intención vs la Disposición del Corazón
La intención vs la Disposición del Corazón
Disposición como: “Colocoación del corazón y la persona que precede y determina la intención y acción”
Intención como: “El deseo nacido de la voluntad de hacer algo en pos u orden de un fin”
El ejemplo de Uza (2 Samuel 6)
El ejemplo de David (2 Samuel 6 como 2 Samuel 23)
Una incorrecta disposición del corazón siempre va a ser pecado
Una incorrecta disposición del corazón siempre va a ser pecado
Así, la correcta disposición del corazón es lo que determina nuestro correcto desempeño y así agradar a Dios.
16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
“La oración EFICAZ del justo puede mucho”
Definir eficaz -> “Capacidad de lograr el efecto deseado”
Por ende, para la oración poderosa hay una condición, que sea eficaz.
¿Cómo harás una oración eficaz si no estás en santidad?
¿Cómo harás una oración eficaz si no estás en santidad?
Así, la oración debe ser hecha correctamente para que cumpla el propósito por el que fue levantada.
3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.
Conclusión
Conclusión
Que las pequeñeces en nuestra propia individualidad y los inconsistentes caprichos de nuestros corazones no nos estorben para vivir día a día lo hermoso de estar delante de nuestro Dios, Padre, Salvador y Ayudador.
