EL VALOR INCOMPARABLE DEL REINO - LECCION 4
Los Misterios del Reino • Sermon • Submitted • Presented
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Serie: LOS MISTERIOS DEL REINO, LAS PARÁBOLAS DE MATEO 13
Lección: 4
Texto bíblico: MATEO 13:44-46
Fecha: 28 abril 2025
Lugar: Iglesia Fe Creciente
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1. INTRODUCCIÓN
1. INTRODUCCIÓN
Si tuvieran que vender todo lo que poseen para obtener algo de valor incalculable, ¿lo harían sin dudar? Esta pregunta nos lleva al corazón de una reflexión profunda sobre lo que realmente importa en la vida.
En la vida adulta, nos encontramos constantemente en encrucijadas, tomando decisiones complejas sobre carreras, finanzas, relaciones y cómo usar nuestro tiempo limitado. A menudo, lo urgente —pagar las cuentas, cumplir plazos, mantener el estatus— desplaza lo eterno, aquello que trasciende lo inmediato y tiene un valor perdurable.
Sobre este tema, tratan las parábolas del Tesoro Escondido y la Perla de gran valor que estudiaremos en esta noche.
2. DESARROLLO
2. DESARROLLO
I. LA PARÁBOLA DEL TESORO ESCONDIDO (MATEO 13.44)
I. LA PARÁBOLA DEL TESORO ESCONDIDO (MATEO 13.44)
A. INTRODUCCIÓN A LA PARÁBOLA
A. INTRODUCCIÓN A LA PARÁBOLA
1. Esconder tesoros: una práctica de la época
En el siglo I, esconder tesoros en la tierra era algo común. ¿Por qué? Las guerras y la incertidumbre lo exigían. En el siglo I, las invasiones, la inestabilidad política y las guerras empujaban a las personas a esconder sus tesoros bajo la tierra. No había bancos ni cajas fuertes; solo el suelo como refugio.
Este hábito palestino, da vida a la parábola del tesoro escondido.
2. Primera parábola dirigida en privado: Junto a la parábola de la perla de gran precio, (abordan el mismo tema, pero desde perspectivas distintas) estas parábolas son dirigidas a los discípulos en privado.
En Mateo 13:36, Jesús entra a una casa—probablemente la de Pedro y Andrés— lejos de las multitudes y son los discípulos quienes le piden al maestro que explique la parábola de la mala hierba (Trigo y la cizaña). Es en este contexto de privacidad, que narra también la parábola del tesoro escondido.
Se revelan los misterios del Reino, exclusivamente a aquellos que habían abierto su corazón al Señor tal vez como una muestra de su relación especial con ellos.
3. Sin explicación directa: Jesús no la interpreta. Nos la entrega como un regalo envuelto. ¿Qué significa? Depende de nosotros abrirlo y descubrirlo.
4. Exclusiva de Mateo: Solo Mateo la cuenta. Es un tesoro especial dentro de su Evangelio. Solamente 4, de todas las parábolas que encontramos en Mateo 13, son exclusivas de este evangelio.
B. CONTENIDO DE LA PARÁBOLA
B. CONTENIDO DE LA PARÁBOLA
Un hombre camina por un campo cualquiera, tal vez pensando en sus cosas, cuando de repente se encuentra un tesoro enterrado. No es un cofre de piratas de película, pero sí algo de gran valor, algo que cambia vidas. ¿Qué hace? Lo esconde de nuevo. Luego, vende todo lo que tiene, cada cosa, para comprar ese campo. ¿Por qué? Para asegurarse de que el tesoro sea suyo, legalmente, sin riesgos.
C. SIGNIFICADO DE LA PARÁBOLA
C. SIGNIFICADO DE LA PARÁBOLA
Veamos sus tres elementos clave:
1. El tesoro: el Reino de Dios: En el texto, el Reino de Dios se compara con un tesoro. Este tesoro no es oro ni plata, ni nada que puedas guardar en un banco. Representa las bendiciones espirituales que descubrimos al acercarnos a Dios: paz que calma el alma, propósito que da sentido a cada día y esperanza viva en Cristo.
Imagina tu vida como un rompecabezas a medio armar, con piezas que no encajan. De pronto, encuentras esa pieza clave, la que faltaba. Todo cobra sentido. Así es este tesoro: algo tan precioso que cambia tu manera de ver el mundo. Como dice Jesús en Mateo 13:44, “el Reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo”, un hallazgo que vale más que todo lo demás.
çSu valor es inmenso, incomparable. Supera cualquier cosa que este mundo pueda ofrecer: ni fama, ni riquezas, ni promesas vacías se le acercan. Es un regalo que invita a dejarlo todo y seguir a Jesús con el corazón abierto.
2. El campo: un simple escenario
Aquí, el campo no tiene un significado simbólico especial, como ocurre en otras parábolas. Es solo el lugar donde sucede la historia. La atención no está en el campo, sino en lo que el hombre hace al encontrar el tesoro.
3. El hombre: cualquiera de nosotros
Este hombre no es un rey ni un héroe de leyenda. Es alguien como tú o como yo, una persona común que, de repente, se encuentra con algo extraordinario.
¿Qué hace el hombre?
Un día, encuentra un tesoro escondido en un campo. Pero no lo saca ni lo presume frente a todos. Al contrario, lo vuelve a esconder con astucia. Luego, toma una decisión radical: vende todo lo que tiene —su casa, sus bienes, todo— para comprar ese campo. ¿Por qué hace algo tan extremo? Porque sabe que ese tesoro vale mucho más que cualquier cosa que posea. Es un acto ingenioso, sí, pero también un salto de fe. Para él, asegurar ese tesoro es lo primero, y nada más importa.
D. LECCIONES SOBRE EL REINO:
D. LECCIONES SOBRE EL REINO:
La parábola del tesoro escondido nos llama a considerar el valor supremo del Reino de Dios y cómo su descubrimiento puede transformar nuestra vida por completo.
Jesús nos enseña cuatro lecciones profundas que resuenan tanto en el corazón como en la mente.
1. El reino tiene un valor supremo: La parábola del tesoro escondido (Mateo 13:44) muestra que el Reino de Dios no es un bien accesorio, sino el tesoro que supera cualquier riqueza terrenal. No hay nada en este mundo que se compare con él. Es un tesoro tan valioso que hace que todo lo demás parezca insignificante. En palabras de John MacArthur en su libro Parábolas:
“El tesoro incluye la salvación, el perdón, el amor, el gozo, la paz, la virtud, la bondad, la gloria, la vida eterna en el cielo, de la presencia de Dios bajo su sonrisa, y el mismo Cristo. Literalmente, todo lo que es de valor eterno se engloba en el tesoro del Reino” (p. 67).
Así es el Reino de Dios: una vez que lo descubrimos, todo lo demás —dinero, éxito, posesiones, fama— palidece en comparación.
2. El Reino produce alegría al ser descubierto: Encontrar este tesoro no es una carga, sino una fuente de gozo inmenso, como el hombre que vendió todo "lleno de alegría". Este no es un simple entusiasmo pasajero, sino un gozo profundo y duradero que surge de descubrir algo que transforma la vida para siempre.
3. El reino exige una entrega total: Jesús no negocia, seguirle requiere abandonar ídolos, comodidades y autosuficiencia (Lucas 14:33). Aunque la salvación es un regalo gratuito de Dios, recibido por fe, seguir a Jesús requiere una entrega total. En la parábola, el hombre vende todo lo que tiene para comprar el campo y asegurar el tesoro. No lo hace con pesar, sino con alegría, porque comprende que lo que gana es infinitamente mayor que lo que deja atrás.
Consideremos el contraste en la Biblia: el joven rico de Mateo 19 se alejó triste porque no quiso desprenderse de sus riquezas para seguir a Jesús. Sin embargo, Pedro y los discípulos lo dejaron todo y, aunque preguntaron qué recibirían a cambio, Jesús les prometió una recompensa eterna (Mateo 19:27-29). El costo no es un castigo, sino un intercambio glorioso: lo temporal por lo infinito.
4. El Reino sorprende con su gracia: En esta parábola, a diferencia de la del comerciante que busca perlas finas, el hombre encuentra el tesoro por casualidad. No estaba buscando activamente, pero Dios lo sorprendió con su gracia. Así ocurre muchas veces en la vida: la verdad del Evangelio nos encuentra de manera inesperada y transforma nuestro corazón.
La Biblia nos da ejemplos claros:
- El apóstol Pablo (Hechos 9:1-16), un perseguidor de cristianos que fue confrontado por Jesús en el camino a Damasco.
- La mujer samaritana (Juan 4:7-29), que fue al pozo por agua y encontró al Mesías.
- El carcelero de Filipos (Hechos 16:25-34), quien pasó de ser un guardia a un creyente tras un terremoto.
Dios puede sorprendernos con su gracia incluso cuando no lo estamos buscando. Tal vez sea a través de una conversación casual, una predicación que escuchamos por "accidente" o un evento que cambia nuestra perspectiva. Muchas personas llegan a la fe de maneras inesperadas, y esta parábola nos recuerda que el Reino de Dios está siempre obrando, incluso en los momentos más sorprendentes.
II. PARÁBOLA DE LA PERLA DE GRAN VALOR (MATEO 13:45-46)
II. PARÁBOLA DE LA PERLA DE GRAN VALOR (MATEO 13:45-46)
A. INTRODUCCIÓN A LA PARÁBOLA
A. INTRODUCCIÓN A LA PARÁBOLA
1. Similitudes y diferencias con la parábola anterior
Esta parábola es similar a la del tesoro escondido. En ambas, el tema central es el valor inmenso del Reino de Dios, algo tan precioso que merece que lo demos todo por ello. Sin embargo, las circunstancias difieren. En la parábola del tesoro escondido, el hombre lo encuentra por casualidad, como un regalo inesperado. En cambio, en esta parábola, el comerciante lo busca con intención y esfuerzo.
Esto nos muestra que el Reino de Dios puede llegar a nuestras vidas de formas distintas: algunos lo descubren de repente, mientras que otros lo encuentran tras una búsqueda activa y decidida.
2. Única en Mateo
Un detalle interesante es que esta parábola solo aparece en el Evangelio de Mateo; no la encontramos en Marcos ni en Lucas. ¿Por qué es esto significativo? Probablemente porque Mateo escribió su evangelio pensando en una audiencia judía.
3. El valor de las perlas en la antigüedad
En los tiempos de Jesús, las perlas eran objetos de gran valor, muy codiciados y difíciles de conseguir. No eran solo joyas bonitas; se consideraban símbolos de autoridad, poder y riqueza.
Al elegir este objeto, Jesús comunica algo profundo: el Reino de Dios es un tesoro incomparable, algo tan valioso que supera cualquier posesión o logro terrenal. Es un bien por el que vale la pena sacrificarlo todo.
B. CONTENIDO DE LA PARÁBOLA
B. CONTENIDO DE LA PARÁBOLA
Un comerciante invierte toda su vida en buscar perlas finas. Al encontrar una de valor incalculable, vende todas sus posesiones para obtenerla.
C. SIGNIFICADO DE LA PARÁBOLA
C. SIGNIFICADO DE LA PARÁBOLA
1. El comerciante: un buscador intencional
El comerciante de esta parábola no es un simple vendedor ambulante, sino alguien que ha hecho de la búsqueda de tesoros su vida.
En el texto original en griego, se le llama emporos (ἔμπορος), un término que designaba a los mercaderes mayoristas de la antigüedad, aquellos que viajaban grandes distancias y manejaban negocios de gran escala.
De esta palabra deriva nuestro término "emporio", que aún hoy sugiere un centro de comercio importante. Este detalle nos muestra que el comerciante es un experto, un profesional con objetivos claros y elevados, no un aficionado que tropieza con algo por casualidad.
A diferencia de la parábola anterior —la del tesoro escondido—, donde el hombre encuentra su hallazgo sin buscarlo, este comerciante busca con intencionalidad. Su vida es un esfuerzo activo y dedicado por descubrir algo de valor excepcional. Cuando finalmente encuentra la perla de gran valor, reconoce de inmediato su importancia y no duda en desprenderse de todo lo que tiene para obtenerla.
Este personaje representa a quienes buscan sentido y propósito en la vida con determinación, y al encontrar el Reino de Dios, comprenden que es el tesoro supremo por el que vale la pena dejarlo todo.
2. La perla: el tesoro invaluable del Reino
La perla en la parábola simboliza el Reino de Dios, un tesoro de valor incalculable. En los tiempos de Jesús, las perlas eran objetos raros y extremadamente preciados, a menudo más valiosos que el oro mismo.
Para el comerciante, esta perla no es una más entre muchas; es la joya definitiva, aquella que destaca por su belleza y perfección únicas. Es como hallar un diamante brillante en un mundo de piedras comunes: su valor es evidente y superior a todo lo demás.
Así es el Reino de Dios. No se trata de una opción más entre tantas, sino del tesoro supremo que da sentido a todo lo demás. Cuando lo descubrimos, ya sea por una búsqueda intencional o por un encuentro inesperado, nos damos cuenta de que nada en esta vida —ni las riquezas, ni el éxito, ni el reconocimiento— puede igualar la paz, la esperanza y el propósito que encontramos en él.
3. Vender todo: una ganancia eterna, no una pérdida
El acto de vender todo lo que posee podría parecer un sacrificio enorme, pero para el comerciante no lo es. Es una decisión gozosa y sabia, porque sabe que está intercambiando lo temporal por lo eterno. No está perdiendo algo valioso por algo menor; está ganando un tesoro infinitamente mayor.
Tanto el comerciante de la perla como el hombre de la parábola del tesoro escondido reconocen el valor supremo del Reino de Dios. No dudan en desprenderse de todo lo que tienen porque saben que lo que reciben a cambio trasciende cualquier posesión terrenal. Este "vender todo" no es un acto de privación, sino de inversión en una ganancia eterna.
D. LECCIONES SOBRE EL REINO
D. LECCIONES SOBRE EL REINO
La parábola de la perla de gran valor nos presenta enseñanzas profundas sobre el Reino de Dios y la actitud que debemos tener hacia él.
1. El reino exige reconocimiento de su valor supremo: La parábola de la perla de gran valor (Mateo 13:45-46) revela que el Reino de Dios no es una opción más, sino la prioridad absoluta. Como señala Marcus Dods, solo un amor genuino por el Reino motiva sacrificios radicales. No se trata de fingir devoción, sino de que nuestros afectos, esfuerzos y recursos se alineen con lo que realmente amamos (Colosenses 3:2). El Reino desenmascara las lealtades divididas y nos confronta: ¿Invertimos en lo eterno o en lo que se desvanece?
2. El reino demanda una entrega radical, marcada por alegría: El comerciante vende todo con gozo, no con pesar, porque comprende que la perla supera cualquier pérdida (Filipenses 3:7-8). Esta entrega no es un acto de renuncia triste, sino de celebración: como cambiar cenizas por oro. El Reino nos llama a soltar lo que nos ata —riquezas, comodidades, identidades— no por obligación, sino porque hemos hallado algo infinitamente mejor: a Cristo, la «perla de gran precio»
3. El reino inspira una búsqueda apasionada, sin conformismo: El comerciante no es alguien que se conforma; es un “buscador de perlas finas” que persigue lo mejor. Esto nos inspira a buscar activamente el Reino de Dios.
Es como un atleta que entrena duro para ganar una medalla o un estudiante que estudia para destacar. El dicho “el que busca, encuentra” cobra vida aquí: las bendiciones del Reino están al alcance de quienes las persiguen con fe y esfuerzo.
3. CONCLUSIÓN
3. CONCLUSIÓN
Las parábolas del tesoro y la perla no son simples historias de un hombre afortunado o un comerciante astuto. Son un espejo que refleja la radicalidad del Reino de Dios y un llamado urgente a examinar qué lugar ocupa Dios en nuestra escala de valores. Jesús no negoció palabras: el Reino exige todo, porque Él lo dio todo.
Dios no busca admiradores que aprecien el tesoro desde lejos, sino discípulos que lo abracen con pasión. Hoy Él pregunta:
- ¿Qué guardas bajo tierra por miedo a perderlo?
- ¿Qué excusas te impiden "venderlo todo" para seguirle sin reservas?
- ¿Cómo encarnas el valor del Reino en un mundo que glorifica lo efímero? El Reino no es una teoría; es un llamado a vivir con las manos abiertas y el corazón en llamas.
4. PREGUNTAS
4. PREGUNTAS
1. ¿Qué significa para ti que el Reino de Dios sea un tesoro de valor eterno?
2. En ambas parábolas, vender todo simboliza una entrega radical. ¿Qué "vender todo" podría significar en tu contexto actual (ej. tiempo, comodidades, ambiciones)?
2. El joven rico (Mateo 19) rechazó seguir a Jesús, pero Pedro lo dejó todo. ¿Qué factores crees que hacen que algunas personas acepten el "costo" del Reino y otras no?
3. La perla era un símbolo de estatus en la antigüedad. Hoy, ¿qué cosas se consideran "símbolos de éxito" que podrían competir con el valor del Reino?
4. Si el Reino de Dios es tan valioso, ¿cómo podemos ayudar a otros a "descubrirlo" sin imponerlo?
5. ¿Qué cosas serían difíciles de "vender" o dejar atrás para seguir a Jesús por completo (apegos emocionales, materiales o sociales etc)?
6. ¿Por qué el descubrimiento del Reino genera alegría en lugar de tristeza, según estas parábolas?
7. ¿Qué crees que Jesús quería que sus discípulos entendieran al contarles estas parábolas en privado?
