1 Pedro 2:1-8 - De la Transformación Personal a la Misión Colectiva - Primera Parte

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De la Transformación Personal a la Misión Colectiva

Primera Parte

Introducción:

¿Alguna vez han presenciado una construcción desde cero?

Yo viví esa experiencia en España cuando trabajé en el proyecto de construcción del parque de atracciones temáticas de la “Warner Bros”. Lo primero que se hace es preparar el terreno, se limpia todo lo que puede estorbar y con cuidado se coloca el fundamento sobre el cual cada una de las atracciones y edificaciones serán construidas, es un arduo trabajo, pero a la vez es gratificante, especialmente cuando observas el proceso de transformación, de un terreno baldío en un precioso parque de atracciones.

En el pasaje que vamos a estudiar hoy, Pedro nos muestra que Dios está construyendo un edificio espiritual, no con ladrillos sino con personas como nosotros. Pero primero necesitamos ser limpiados y transformados para poder ser parte de esa edificación. Hasta aquí Pedro les ha recordado a sus lectores su identidad en Cristo: Son elegidos por Dios, Santificados por el Espíritu Santo y Nacidos de nuevo en Cristo, con un propósito: que juntos conformemos el cuerpo de Cristo y nos amemos con el amor de Dios de una manera sincera, intensa y con un corazón puro.

Y continuando con nuestra serie sobre 1 Pedro, en el capítulo 2:1-10 veremos tres aspectos de nuestra transformación en Dios:

1. La Transformación Personal

2. La Incorporación en la Comunidad de Creyentes

3. La Misión Colectiva

Pero hoy nos centraremos solo en los dos primeros puntos y la próxima semana retomaremos el tercero.

Desarrollo:

1. La Transformación Personal

1 Pedro 2:1-3 (LBLA)

1 por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 2 desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, 3 si es que habéis probado la benignidad del Señor.

Lo primero que vemos en este pasaje es que Pedro nos da una pequeña lista de 5 actitudes que los creyentes deben desechar, porque atentan contra ese amor sincero que se deben demostrar y que son un impedimento para nuestro crecimiento espiritual:

a) La malicia: Es esa inclinación a hacerle mal al prójimo o hacer sufrir a otros.

b) El engaño: Esto implica deshonestidad, falsedad y mentira que se usa para obtener ventaja sobre otras personas.

c) La hipocresía, son las acciones falsas con las cuales uno pretende ser o hacer algo que no es o no hace.

d) La envidia, es ese sentimiento que podemos experimentar cuando vemos el bien que le acontece a otra persona, y se manifiesta a través de celos que brotan de un corazón “descontento y que a la vez es capaz de despreciar la capacidad, la prosperidad o los logros de otros”.

e) La difamación, significa la malicia en palabras, que insinúa, murmura y difunde chismes injuriosos. La difamación es hablar mal de otro con la intención de dañar su reputación o su carácter y hacerle daño.

Como podemos ver, ninguna de estas actitudes es compatible con el amor que debo sentir por mi hermano. Por lo tanto, no debemos darles cabida en nuestra vida. Y para poder combatir esos sentimientos negativos, Pedro nos exhorta a ser como bebés que desean ansiosamente ser alimentados y que anhelemos intensamente la leche espiritual no adulterada, que es la Palabra de Dios. Esa sensación a la que hace mención Pedro la conocen especialmente las mujeres que son madres y han vivido el desespero de sus bebés cuando tenían hambre, no paran de llorar hasta que son saciados completamente.

Pedro nos dice que como creyentes debemos progresar y crecer para salvación y ese crecimiento solo se logra a través de la palabra de Dios que es la única que tiene el poder para transformar a las personas. El término salvación que está usando Pedro en este pasaje, funciona como una sombrilla bajo la cual se entiende todo el obrar De Dios para restaurar y salvar al ser humano, y obviamente esto involucra la justificación, la santificación y la glorificación. Aquí pareciera ser que Pedro está haciendo referencia especialmente al aspecto de la santificación, por eso concluye diciendo “si es que has degustado la misericordia de Dios al producir en ti una nueva vida”.

Wesley dice: “La alimentación proporcionada por las verdaderas doctrinas del evangelio capacita a los creyentes para crecer en fe, amor y santidad; hasta la plena estatura de Cristo”.

La transformación personal siempre comienza con un llamado al crecimiento individual, abandonando lo negativo y nutriéndonos de la Palabra de Dios. Es el fundamento necesario para todo lo demás. Necesitamos la palabra de Dios, nada puede sustituirla. Necesitamos entender que, como creyentes, sólo creceremos correcta y sanamente si nos alimentamos diariamente de ella.

Puedo deducir de este pasaje que Pedro está afirmando hay dos tipos de comida mediante las cuales nos podemos alimentar: (1) la Palabra de Dios y (2) la visión que el mundo tiene de la vida y estas se oponen entre sí. Creo que no deseamos la leche espiritual con desespero, porque tenemos una falsa sensación de llenura con lo que el mundo nos ofrece, especialmente a través de las redes sociales, nos venden una realidad que es efímera, nos sentimos informados y entretenidos, pero no estamos siendo edificados con un fundamento sólido. Esto es muy parecido a lo que le pasa a una persona que vive picando o comiendo snacks todo el día y cuando llega la verdadera comida no tiene espacio para ella, pasamos demasiado tiempo viendo reels y publicaciones sin sentido que no nos son provechosas.

Uno de los principales problemas que encontramos a la hora de buscar el crecimiento espiritual, es que muchas de nuestras conversaciones con otros, las publicaciones de las redes sociales y la gran mayoría de la información que recibimos no están mediadas por el Evangelio. Necesitamos llenarnos de la palabra de Dios para que nuestros pensamientos sean transformados y así poder comprender las cosas de las cuales me debo deshacer para crecer en santidad y poder vivir la vida que Cristo quiere para mí.

Pablo dice en Efesios 4:20-24 (LBLA)

20 pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera, 21 si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, 22 que, en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, 23 y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, 24 y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.

Necesitamos despojarnos de todo aquello que no nos edifica y que se corrompe con los deseos engañosos de la carne, porque esas cosas, en parte, son las que han producido el estancamiento espiritual que muchos experimentan. Para poder crecer espiritualmente necesitamos disfrutar y valorar la bondad de Dios. Cuando entendemos cuan bueno ha sido Dios con nosotros y comprendemos la identidad y posición que nos ha otorgado, entonces anhelaremos cada día poder estudiar y meditar más en su palabra, pero no solo para llenarnos de conocimiento; sino para que podamos practicarla cada día primeramente en nuestro entorno más cercano, con nuestros cónyuges, padres, hijos, familiares y amigos, para luego extender esa práctica a los demás. Porque a veces queremos predicar a las naciones cuando en nuestra casa no somos de testimonio. No hemos convertido en oidores, pero no hacedores de la palabra. (Santiago 1:22).

2. Después de ser transformados individualmente entonces ya estaremos listos para la segunda parte del proceso, que es La Incorporación en la Comunidad de Creyentes

1 Pedro 2:4-8 (LBLA)

4 y viniendo a Él como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, 5 también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6 pues esto se encuentra en la Escritura: He aquí, pongo en Sión una piedra escogida, una preciosa piedra angular, y el que crea en Él no será avergonzado. 7 este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido, 8 y, piedra de tropiezo y roca de escándalo; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados.

Es interesante que en estos versículos Pedro está usando una metáfora de la construcción. El constructor de la época tenía el trabajo de seleccionar las piedras que iba a usar en el proceso de edificación escogía unas y desechaba otras, pero la mayor responsabilidad era encontrar esa primera piedra sobre la cual se iban a encajar las demás, esa primera piedra era denominada “la piedra angular”.

Pedro está afirmando tres cosas aquí:

1. Jesús es la piedra angular, por lo tanto, la Iglesia está edificada sobre Él.

Esto significa que los creyentes construyen su identidad sobre Cristo, Él es la piedra que le da forma al edificio. No se trata de encajar en otros moldes, el ejemplo de Cristo y su enseñanza son el molde donde podemos encajar perfectamente, somos como piezas en el rompecabezas de la vida, donde cada uno de nosotros tiene un lugar donde Dios nos pone para sus propósitos. El cristianismo no es una creencia teórica o abstracta sobre Cristo, para nosotros es una realidad en la cual vivimos; y entendemos que Él es “la piedra principal del ángulo”, el fundamento donde debemos edificar nuestra vida.

2. Jesús es la piedra viva, por lo tanto, la Iglesia está conectada en Él.

Pedro dice que como parte de nuestra identidad Dios nos escoge como piedras vivas para que juntos, sobre el fundamento de Cristo seamos edificados como casa espiritual y nos convirtamos en la “morada del Espíritu de Dios” (Ef. 2:22). Los creyentes, como "piedras vivas", estamos conectados, y juntos formamos una estructura poderosa, donde el comportamiento y la salud espiritual de cada uno de los hermanos siempre va a afectar a todos los componentes del cuerpo de Cristo. El gran enemigo de esta realidad es ver la iglesia como un evento, porque eso nos lleva a ver nuestra vida desde el individualismo y el egoísmo que caracteriza la sociedad en la que vivimos.

La idea de ser piedras vivas me lleva a pensar en que Dios quiere que nuestra relación con el resto del cuerpo de Cristo no sea fría, rígida e insensible. Nuestra relación se fundamenta en el conocimiento del carácter de Cristo y eso solo se logra a través de una comunión constante y permanente con Él, momento a momento y mostrando nuestra dependencia de Él solo por la fe, pero también practicando el amor fraternal y el perdón con cada uno de nuestros hermanos en Cristo.

Pedro vuelve a hacer alusión al Antiguo Testamento cuando dice que el propósito de ser piedras vivas es ejercer un sacerdocio santo, en la antigüedad solo el sacerdote podía estar en la presencia de Dios, pero por el sacrificio de Cristo nosotros tenemos acceso directo al Padre todo el tiempo, pero nuestro llamado es a vivir en santidad y la santidad no es un proceso temporal, sino que es permanente. Pedro también nos dice que para nosotros los creyentes Cristo es precioso, tiene un valor incalculable, es nuestro mayor tesoro: Cristo representa mi salvación, mi justificación, mi redención, mi santificación, y en Él encontramos el cumplimiento de todas las promesas de Dios.

3. Jesús es la piedra de tropiezo, por lo tanto, la Iglesia será rechazada como Él lo ha sido.

Pedro nos está recordando que todos los creyentes deben esperar enfrentar un rechazo similar al que Jesús enfrentó. Por eso, el honor verdadero viene de Dios, no de la aprobación de los hombres. Pero Pedro también está advirtiendo que para los que no creen, para los desobedientes e incrédulos, Cristo se convierte en una piedra que les reprocha su desprecio; una piedra donde tropiezan y el sufrimiento los lleva a la desesperanza, les trae vergüenza y una ruina eterna porque rehúsan someterse a la influencia del evangelio, resistiendo así su poder y autoridad. Pedro dice que ellos están destinados a la destrucción, no arbitrariamente, sino en justicia por haber rechazado la misericordia y la verdad que solo se encuentra en Cristo.

Nosotros los cristianos también podemos tropezar, pero la diferencia es que Cristo estará allí como prometió, para sostenernos, perdonarnos, santificarnos y redireccionarnos en el camino que nos llevará a la salvación eterna.

Conclusión:

Si realmente hemos nacido de nuevo, debemos vivir en santidad, con el entendimiento y la responsabilidad de nuestra posición en Cristo: Dios nos escogió, nos salvó, nos redimió, nos injertó dentro de su familia para hacernos sus hijos, nos dio una nueva vida, nos transformó y nos hizo parte de su estructura espiritual sobre la base de lo que hizo Cristo en la cruz del calvario.

Si usted no es creyente, la invitación es a que busque a Dios, que pueda ser transformado por el poder de la palabra de Dios y pueda también disfrutar de esa identidad que por la fe alcanzamos solo en Cristo.

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