Eclesiastés 17

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Mejor la sabiduría que la Fuerza

Eclesiastés 9:13-18 - 10:1-4

INTRO
En esta porción veremos la historia de un hombre sabio, pero pobre. Tuvo la oportunidad de salvar a su ciudad del asedio enemigo, pero no obtuvo reconocimineto de sus conciudadanos. En general esta parte nos dice que la sabiduría vale más que la fuerza; es una crítica a los que gobiernan, que no siempre son los más idóneos y algunos empeoran las cosas, al no saber gobernar ni pedir ayuda.
“Hay otro aspecto de la sabiduría que me quedó grabado al observar cómo funciona el mundo. Había una ciudad pequeña con unos cuantos habitantes, y vino un rey poderoso con su ejército y la sitió. Un hombre pobre pero sabio sabía cómo salvar la ciudad, y así la ciudad fue rescatada. Sin embargo, pasado el incidente, a nadie se le ocurrió darle las gracias.” (Eclesiastés 9:13–15, NTV)
En estos versículos podemos identificarnos con la gente de la ciudad asediada, con temor ante las adversidades de la vida, los problemas nos rodean, en una familia, una comunidad, una igleisa; y de pronto de el lugar menos esperado llega la salvación.
Pero también podemos identificarnos con la gente que se olvida del sabio que le ayudó.
O nos podemos identificar con el sabio pobre y con su ejemplo aprendemos a no dar por hecho algo tan variable como la gratitud humana.
Entonces esta narración no es una fábula moral, sino más bien un aviso de precaución que evidencia cómo son las personas en realidad. ¿Cuántas veces hemos olvidado a quien nos ha ayudado? ¿cuántas veces hemos ayudado y hemos sido olvidados por esas personas?
Es un ejemplo más de lo impredecible y cruel que puede ser la vida, que en un momento nos quita toda confianza en lo que podemos alcanzar por nuestros esfuerzos. Como vimos la lección anterior: el más rápido no siempre gana la carrera, ni el sabio vive mejor.
El sabio no recibió recompensa, porque ¡se olvidaron de él! El maestro dice que eso le impresionó mucho, a pesar de que la sabiduría fue mucho mejor que la fuerza, que el poder militar, el hombre sabio pero pobre no recibió ningún beneficio por su servicio, fue menospreciado, siguió siendo pobre y nadie se acordó de él, pero sabio. El valor de la sabiduría es limitado, porque no garantiza un recuerdo duradero, ni el respeto, ni siquiera que los demás lo escuchen una isguiente vez.
De ese hombre sabio no se sabe si es una historia inventada o sucedió en realidad, quedó perdido en la historia quizá, precisamente ¡porque nadie se acordó de él! Tampoco sabemos cómo libró a la ciudad ¿quizá hizo una tregua con el rey? ¿ideó una estrategía que derrotó al poderoso? No lo sabemos, lo que sabemos es que, por valiosa que pueda ser la sabiduría y por mucho que sea el bien que le pueda hacer a otros, no hay garantía de que una persona así sea recompensada bajo el sol.
Quizá en cuanto pasó el peligro, al ciudad lo atribuyó al azar, la buena suerte, o un oficial del ejército se tomo el crédito.
Algunos sigieren que el pobre fue despreciado por que no tenía una apariencia lujosa; esto sigue viéndose en la política, el hombre que luce mejor en tv, gana la elección. Pero también sucede en el mundo eclesiástico, el predicador que grita cosas emocionales, tiene un buen traje, buena voz o buena producción, se le suele relacionar con un mensaje profundo, aunque muchas veces no sea así.
“Por lo tanto, aunque la sabiduría es mejor que la fuerza, los sabios —son pobres— también serán despreciados. Lo que digan no será valorado por mucho tiempo.” (Eclesiastés 9:16, NTV)
Aunque el hombre sabio no recibió reconocimiento ni recompensa, el maestro insiste que, a pesar de todo, la sabiduría es mejor que la fuerza.
Muchas veces por la obsesión con lo externo, confundimos la apariencia con sabiduría.
“Es mejor oír las palabras suaves de una persona sabia que los gritos de un rey necio.” (Eclesiastés 9:17, NTV)
El valor de la sabiduría puede nulificarse por un poco de necedad. Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejor que el acalorado griterío del rey entre los necios.
El maestro pone de relieve tanto la valía como la vulnerabilidad de la sabiduría, y vemos claraente que en el ámbito de las relaciones humanas, la íultima palabra suele tenerla el que más grita, raras veces tendrá la última palabra el que tenga la verdad. Aún así, es preferible la verdad a la mentira o al griterío.
A veces la sabiduría está escondida en un paquete ordinario; a veces la voz de Dios viene con un rugido en el viento, pero muchas veces no viene por el viento fuerte, ni por el temblor o el incendio, sino en un silbo apacible.
“Es mejor tener sabiduría que armas de guerra, pero un solo pecador puede destruir muchas cosas buenas.” (Eclesiastés 9:18, NTV)
Toma años construir una catedral, pero un solo descuido la puede reducir a cenizcas. Notre Dame en París.
Parece que la sabiduría es un don frágil, se olvida facilmente. Un solo pecador, esto quiere decir que no hay pecados estrictamente “privados” o “individuales”, el pecado o la virtud de un miembro de la comunidad hace descender o subir el nivel espiritual de la comunidad, pues todos formamos parte de un cuerpo. El caso de Jonás para mal, el caso de Pablo para bien.
CAPÍTULO 10
INTRO
Empezamos el capítulo 10, aquí el maestro contempla la vida con calma, investiga con la intención de mantener nuestros parámetros de vida en un buen nivel, sin dejarnos de sorprender por las rarezas de la vida.
Veremos una lista de proverbios que parecen aleatorios, pero le da la oportunidad al maestro de lanzar críticas veladas a los poderosos de su época. Éste capítulo es como una extensión del libro de Proverbios, porque hay proverbio, tras proverbio, salta de un pensamiento a otro pero el tema es: La sabiduría es mejor que la necedad, y lo respalda dando ejemplos.
“Así como las moscas muertas apestan todo un frasco de perfume, una pizca de necedad arruina gran sabiduría y honor.” (Eclesiastés 10:1, NTV)
Terminamos el capítulo 9 viendo que un pecador destruye mucho bien, pues un poco de necedad puede destruir el gran valor de la sabiduría, así como las moscas muertas echan a perder el buen perfume.
El principio que está revelando es triste ¡pero es verdad! cuenta menos destruir que construir, esa esa una de las ventajas con que cuenta el mal y otra es la atracción que ejerce sobre nosotros los humanos. Douglas Murray: Masa Enfurecida.
Es más fácil hacer que el perfume apeste a mejorarlo.
Pero surge otra pregunta ¿quién querría echar a perder un buen perfume? ¿por qué ese impulso repentino? Son muchos los casos de premios que no se alcanza, buenos comienzos echados a perder, por una decisión realizada sin pensar. Esto no sólo lo hacen los impulsivos, sino todos los que se ven enfrentados a pruebas.
La frase literalemnte es “moscas de muerte”, puede ser moscas que están muertas o que provocan muerte por ser venenosas. Un dato al margen. La palabra para moscas en hebreo es “Zebub”, al combinarla con la palabra Baal o Beel que es Señor o amo, tenemos la palabra “Señor de las moscas o Beelzebú” o señor que trae enfermedad o muerte, y es uno de los nombres que se le da a satanás o príncipe de los demonios.
“Pero al oírlo, los fariseos dijeron: —Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebul, el príncipe de los demonios.” (Mateo 12:24, RVA).
Volviendo al tema, una pequeña mosca puede apestar todo un frasco de perfume de la misma manera que una pequeña locura afecta toda la vida del sabio o del hombre honorable. Una equivocación, una imprudencia, un desliza en las palabras de un presidente y todo el mundo hablará de él en las noticias y puede ser el fin de su carrera o cambiar el curso de la historia.
Tanto el sabio como el necio están sujetos a reveses de la vida y no siempre pueden escapar, pero hay ocasiones que la discreción y la sabiduría manifiestan su valor.
Pregunta ¿alguna vez has cometido una pequeña “necedad” y has pasado bastante tiempo tratando de borrarla? ¿cuánta locura se necesita para causar problemas serios?
Al vivir en sociedad, trabajamos y vivimos en relación con otras personas, no podemos evitar interdepender y como la cadena no es más fuerte que su eslabón más débil, el sabio puede sufrir mucho por las fallas de los necios.
Un solo necio actuando imprudentemente puede destruir todo el bien logrado con esfuerzo, todos podemos sufrir por el solo hecho de estar cerda de esa persona en el momento menos adecuado.
El aceite común no se echa a perder tan facilmente. Cuánto más elevado el carácter del hombre, más daño le hace una leve locura. El mal sabor se tolera en el aceite común, pero no en el que se destina para un buen perfume.
“Una persona sabia elige el camino correcto; el necio toma el rumbo equivocado.” (Eclesiastés 10:2, NTV)
El corazón del sabio le guía por el camino correcto. Desde la antigüedad se ha visto a la derecha e izquierda como presagios de bien o de mal, de fortuna o desgracia. El necio se inclina a lo de menos valía, lo menos bueno, lo malo, en contraste las predilecciones del sabio, se inclinan a lo mejor, lo bueno. Y ese es el consejo del apóstol Pablo:
“… Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” (Filipenses 4:8, NTV)
El maestro engrandece el valor de la sabiduría. En una versión usa derecha e izquierda y lo mismo encontramos en los salmos:
“Siempre tengo presente al SEÑOR; con él a mi derecha, nada me hará caer.” (Salmo 16:8, NVI)
“El Señor está a tu derecha para protegerte… ” (Salmo 110:5, NTV)
El sabio confía en Dios, el necio no hace caso a SU palabra, al final esa persona terminará a la izquierda del Señor y condenada:
“Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.” (Mateo 25:33, NTV)
Aun sabiendo que podemos equivocarnos, debemos aspirar a la sabiduría cada día, es mejor ser un diamante con una falla, que una piedra perfecta.
“¡Se puede identificar a los necios tan sólo de ver cómo andan por la calle!” (Eclesiastés 10:3, NTV)
El ojo experto del amestro observa que el necio no puede disfrazar lo que es, excepto si se queda callado:
“Hasta los necios pasan por sabios si permanecen callados; parecen inteligentes cuando mantienen la boca cerrada.” (Proverbios 17:28, NTV)
Pero, a veces, aunque no hable, su comportamiento lo puede delatar, otras su orgullo no le permite contenerse y guardar sus opiniones o acciones, su falta de tacto le hará ser impertinente, o hablar fuera de lugar:
“Las palabras elocuentes no son apropiadas para el necios… ” (Proverbios 17:7, NTV)
Cuando empieza a hablar es incapaz de escuchar:
“A los necios no les interesa tener entendimiento; sólo quieren expresar sus propias opiniones.” (Proverbios 18:2, NTV)
Si alguna vez se les ocurre un pensamiento adecuado, lo aplicará de forma incorrecta:
“Un proverbio en boca de un necio es tan inútil como una pierna paralizada.” (Proverbios 26:7, NTV)
La buena noticia es que se puede anticipar o tomar previsiones cuando aparece, porque por donde pasa va dejando huella de su paso, así que al encontrarte con uno ¡huye!
“Es menos peligroso toparse con una osa a la que le han robado sus crías que enfrentar a un necio en plena necedad.” (Proverbios 17:12, NTV)
El necio, al no reconocerse como tal, no se presenta así, porque puede ser listo y encubrir su apariencia con un manot de falsa sabiduría, además que pueden existir suficientes necios que consideren las palabras de esa persona como la más alta sabiduría.
“Si tu jefe se enoja contigo, ¡no renuncies a tu puesto! Un espíritu sereno puede superar grandes errores.” (Eclesiastés 10:4, NTV)
A este verso se le conoce como sabiduría para el empleado, porque da un ejemplo de cómo la sabiduría puede proteger el actuar de alguien enfrentado con la ira de su superior o autoridad, pero no por eso abandonará el trabajo, no va a renunciar, porque hasta es posible que su actitud pacífica haga cesar la ira:
“El enojo del rey es amenaza de muerte; el sabio tratará de aplacarlo.” (Proverbios 16:14, NTV)
En escensia este verso contiene la virtud de quién dijo:
“"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” (Mateo 5:5, RVA)
FINAL
Con sabiduría el hombre puede hacer que ocurra lo que nuncna lograría por la fuerza. El maestro onserva el poder de la sabiduría, pero los hombres sabios a menudo deben contentarse con la satisfacción de haber hecho algo bueno o al menos, haberse propuesto hacerlo. Aunque después no tenga recompensa o reconocimiento.
Por otro lado ¿cuántos de los buenos dones se destruyen o despilfarra un pecador? El sabio hace mucho bien y el necio destruye mucho bien.
Seamos de los que buscan vivir con sabiduría aunque no seamos reconocidos, que de hecho, en un momento escucharemos una voz decir: ¡Entra al gozo de tu Señor!
Palabra de Dios
Oremos
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