La importancia del perdón
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· 13 viewsEl perdón es el reconocimiento de nuestra deuda con Dios y que esa deuda es mucho mayor que la que mi prójimo tiene conmigo.
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La importancia del perdón
La importancia del perdón
Mateo 18:21–35 “21Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. 23Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”
Introducción
Introducción
El perdón es fundamental en el cristianismo pero muy poco practicado. El perdón es pasar por alto una falta o disculpar una ofensa sufrida.
El perdón libera al ofensor de la pena o la culpa, y al ofendido lo libera de la amargura, resentimiento y odio.
El perdón es restauración, es paz, unidad, armonía y tranquilidad.
Pedro quiere saber la opinión del Señor respecto al perdón, pues en la tradición judía se enseñaba perdonar siete veces.
El siete tiene un simbolismo especial para los judíos. Su significado es perfección, estar completo o satisfecho.
Por eso para ellos perdonar siete veces era el limite, pues ya habían completo el perdón.
Ellos lo veían como un requisito religioso y no por amor al prójimo.
El Señor lo corrige diciendo que debemos perdonar hasta setenta veces siete (490), es decir siempre.
Porque el perdón no es un requisito religioso sino fruto del amor a nuestro prójimo.
La deuda
La deuda
Mateo 18:23–25 “23Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.”
Este hombre tenía una gran deuda que no le preocupaba en su vida cotidiana, hasta que llegó el día de rendir cuentas. Es ahí donde comienza a darse cuenta y preocuparse de su lamentable situación.
Así nosotros tenemos una gran deuda con Dios, el pecado es una ofensa contra Dios por lo cual daremos cuenta.
Es una deuda que no tenemos capacidad para pagar, por lo tanto, nos espera el castigo eterno.
La humanidad no es consciente de esta deuda, si se entera no le importa o no lo cree.
Llegará el día en que se enfrente a esta dura realidad, cuando tenga que dar cuentas delante de Dios y se percate que no tiene capacidad para pagar.
El veredicto del rey fue tomar a su familia y venderlos como esclavos para recuperar un poco de la deuda. Esta era una costumbre de la época que incluso, algunas personas voluntariamente se vendían como esclavos para pagar sus deudas.
La suplica
La suplica
Mateo 18:26 “Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.”
Angustiado por la sentencia el hombre clamó consideración.
Suplicó al Señor concederle más tiempo para pagarle la deuda. (No logra entender que no tiene capacidad de pagar).
No clama por perdón sino por una prórroga, aun se cree con la capacidad de salvarse por si mismo.
Este es el error de muchos, creen que no necesitan del perdón de Dios y que ellos tienen la capacidad, a través de la religión, ritos y buenas obras alcanzar la salvación de su alma. Isaías 64:6 “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.”
Si claman, si oran y hacen buenas obras pero no con el objetivo de buscar el perdón y la misericordia de Dios sino para tener capacidad de alcanzar la salvación por sus propios medios.
Esto no quiere decir que los cristianos no deben hacer buenas obras, quiere decir que el que entiende que ha sido perdonado obra voluntariamente y de buena gana en agradecimiento por el perdón, mientras que el religioso obra forzado por la creencia que debe ganarse el perdón.
El fariseo es un ejemplo de esto: Lucas 18:11–12 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.”
Entendemos que este hombre no apela al perdón, sino pide más tiempo para pretender pagar la deuda impagable.
(10,000 mil talentos, una deuda ridículamente alta, equivalente 60,000,000 de denarios, para pagar en 164,000 años.)
El perdón del rey
El perdón del rey
Mateo 18:27 “El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.”
A diferencia del deudor, el rey sabe que no puede pagarle, darle una prórroga sería aplazar la inevitable condena.
A pesar de su arrogancia, el rey fue movido a misericordia. Así es nuestro Dios, paciente y misericordioso para con nosotros.
Lamentaciones 3:22–23 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
El rey lo soltó y perdonó la deuda.
Él está dispuesto a perdonarnos aun cuando no lo merecemos.
El hombre sale de la presencia del rey sin logra entender el grande favor que había recibido.
Insisto en que no era consciente de la gravedad de su deuda.
La maldad del hombre
La maldad del hombre
Mateo 18:28–30 “28Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.”
Al salir encuentra a un consiervo que le debía un pequeña suma de dinero (100 denarios, podía pagarla entre 6 meses a un año), lo confronta, su consiervo clama misericordia, que le conceda más tiempo para que pueda pagar la deuda.
Su consiervo si podía pagarle la deuda porque no era una cantidad impagable. Las ofensas que nosotros recibimos son mínimas comparadas con las ofensas que hemos cometido contra Dios.
Como no comprendía la misericordia del rey, no tenía la capacidad de ser misericorde con su consiervo.
Obviamente había maldad en él pero era producto de la dureza de su corazón, de su arrogancia al no meditar y comprender el gran favor que acababa de recibir.
Así mucha gente hoy día no comprende el grande amor de Cristo al derramar sus sangre por nosotros en la cruz.
No logran entender que a pagado nuestra deuda y nos ha perdonado solo por su gracia.
Por tanto, no tienen la capacidad de mostrar misericordia para con su prójimo.
No pueden perdonar porque no comprenden el perdón de Dios. Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.”
El juicio
El juicio
Mateo 18:31–34 “Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.”
Indignados los consiervos al ver tal injusticia, hicieron saber al rey la maldad del hombre. Esto es intercesión: 1 Timoteo 2:1 “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.”
Podemos clamar a Dios por la injusticia de los malvados y Él responderá. Unamonos a interceder por los que sufren maldad y el Señor responderá. Salmo 72:12 “Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.”
El rey lo manda a llamar y ejecuta juicio sin misericordia contra aquel hombre, ordena ser atormentado hasta pagar la deuda. Mateo 18:34 “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.”
Es decir, sufriría por siempre pues su deuda es impagable.
Esto hace referencia al infierno. Marcos 9:47–48 “47Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 48donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”
Apocalipsis 20:10 “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”
Conclusión
Conclusión
El perdón es fundamental en la vida del cristiano.
Es el ejemplo de Dios: Salmo 103:3–4 “El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias.”
Si no tenemos la capacidad de perdonar es porque no hemos comprendido el sacrificio de Cristo, tampoco hemos comprendido nuestra lamentable condición de pecado. No entendemos la deuda que tenemos ni la disposición del Señor a perdonar.
Cuando comprendamos el perdón de Dios, nos será sumamente fácil perdonar a los que nos ofenden: Lucas 7:37–38 “Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.”
Debemos aprender a perdonar para recibir el perdón de Dios, así lo enseñó El Señor: Mateo 6:12–15 “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
¿Comprendes el grande amor de Dios al enviar a su Hijo a morir por nuestros pecados? ¿Si no logras comprenderlo pide al Señor que abra los ojos de tu entendimiento y puedas entender el perdón de Dios y así tengas la capacidad de perdonar.
