NO DEJES PARA MAÑANA..

VIDA EN CRISTO  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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El mejor momento para sembrar un arbol fue ayer y el segundo mejor momento es HOY......
Eclesiastés 11:1–8 NTV
1 Envía tu grano por los mares, y a su tiempo recibirás ganancias. 2 Coloca tus inversiones en varios lugares, porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante. 3 Cuando las nubes están cargadas, vienen las lluvias. Un árbol puede caer hacia el norte o hacia el sur, pero donde cae, allí queda. 4 El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha. 5 Así como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo crece un bebecito en el vientre de su madre, tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas. 6 Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde, no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas. 7 La luz es agradable; qué hermoso es ver el amanecer de un nuevo día. 8 Si alguien llega a la ancianidad, que disfrute de cada día de vida; pero que también recuerde que habrá muchos días oscuros. Todo lo que aún vendrá carece de sentido.
Antes de seguir, quiero hablarte de una enfermedad que ha enfermado a millones…
Una enfermedad que no se detecta con radiografías, pero que corroe por dentro.
No causa tos ni fiebre, pero apaga sueños, mata decisiones, y paraliza llamados.
Se llama procrastinación. El arte de postergar lo importante.
El hábito de engañarse diciendo: – “Más adelante...” – “Cuando tenga tiempo...” – “Cuando me sienta mejor...” – “Cuando las cosas se acomoden...”
La procrastinación es la voz que susurra: “Todavía no…” Y lo hace con tanto convencimiento… que suena razonable.
Pero no es razonable. Es destructiva. No es paciencia. Es inacción disfrazada. No es prudencia. Es cobardía envuelta en excusas.
Procrastinar es decirle a Dios: “Sí quiero obedecer… pero no hoy.” Y esa frase, aunque suena suave… es una trampa mortal. Porque no todos los “mañanas” llegan. Y hay oportunidades que solo están disponibles hoy.
Versículo clave: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” – 2 Corintios 6:2 “2 Pues Dios dice: «En el momento preciso, te oí. En el día de salvación te ayudé». Efectivamente, el «momento preciso» es ahora. Hoy es el día de salvación.”
INTRODUCCIÓN
I. NO SE VIVE DE PROYECTOS: SE VIVE DE DECISIONES PRESENTES Vivimos como si tuviéramos la eternidad en esta tierra. Planeamos años por delante, como si mañana estuviera garantizado.
Santiago 4:13–15 “Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero». ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello».”
solo tenemos el HOY!!
¡Qué arrogancia la nuestra! Creer que tenemos el control del tiempo. Pero la Biblia dice que la vida es como la niebla, que aparece un poco y luego se desvanece.
Proverbios 27:1 “No te jactes del mañana, ya que no sabes lo que el día traerá.”
Y no se trata de vivir con miedo. Se trata de vivir con conciencia. Porque el mañana no es tuyo. Pero el hoy sí.
II. EL ERROR MÁS GRANDE ES PENSAR QUE "HAY TIEMPO"
Jesús se encuentra con un joven millonario, líder, buena reputación... Pero algo le faltaba. Él mismo lo sabía. Por eso se acercó a Jesús.
Lucas 18:18–25 “Cierta vez, un líder religioso le hizo a Jesús la siguiente pregunta: —Maestro bueno, ¿qué debería hacer para heredar la vida eterna? —¿Por qué me llamas bueno? —le preguntó Jesús—. Sólo Dios es verdaderamente bueno; pero para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: “No cometas adulterio; no asesines; no robes; no des falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”. El hombre respondió: —He obedecido todos esos mandamientos desde que era joven. Cuando Jesús oyó su respuesta, le dijo: —Hay una cosa que todavía no has hecho. Vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme. Cuando el hombre oyó esto, se puso triste porque era muy rico. Jesús lo vio y dijo: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!».”
“¿Qué haré para heredar la vida eterna?” Jesús le dijo: “Vende todo, dalo a los pobres, y sígueme.”
No era una orden cruel. Era una invitación a vivir por fe. ¡Jesús le estaba ofreciendo una vida diferente, hoy! ¿Y qué hizo el joven? Se fue triste.
Triste, porque sabía lo que debía hacer… pero no lo hizo. Pospuso la eternidad por el confort del presente. Y lo más triste no es que se fue. Lo más triste es que nunca más volvió.
puedes tener muchos planes pero....…
Salmo 127:1 “1 Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada.”
III. JOSÍAS: EL QUE NO ESPERÓ A SER GRANDE PARA HACER COSAS GRANDES
Mientras muchos esperan el momento “ideal”, Josías (hijo de Amon, hijo de Manases) tomó el reino a los 8 años. 2º Crónicas 34 “Josías tenía ocho años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén treinta y un años. Hizo lo que era agradable a los ojos del Señor y siguió el ejemplo de su antepasado David; no se apartó de lo que era correcto. Durante el octavo año de su reinado, siendo aún joven, Josías comenzó a buscar al Dios de su antepasado David. Luego, en el año doce, empezó a purificar a Judá y a Jerusalén, destruyendo todos los santuarios paganos, los postes dedicados a la diosa Asera, los ídolos tallados y las imágenes fundidas. Ordenó que demolieran los altares de Baal y que derribaran los altares del incienso que había encima. También se aseguró de que despedazaran los postes dedicados a la diosa Asera, los ídolos tallados y las imágenes fundidas, y que los pedazos fueran esparcidos sobre las tumbas de aquellos que les habían ofrecido sacrificios. Quemó los huesos de los sacerdotes paganos sobre sus propios altares, y de esta manera purificó a Judá y a Jerusalén. Hizo lo mismo en las ciudades de…”
comenzó a buscar a Dios. A los 20, destruyó los ídolos.
A los 26, restauró el templo. ¿Tenía experiencia? No. ¿Tenía excusas? Muchas. ¿Tenía tiempo para esperar? Tal vez. ¿Pero qué tenía? Decisión.
Mientras otros jóvenes jugaban, Josías reformaba una nación. Mientras otros decían: “Cuando esté listo…” Josías decía: “¡Ahora!”
IV. LA PARÁLISIS DEL “CUANDO” Eclesiastés 11:4–6 “El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha. Así como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo crece un bebecito en el vientre de su madre, tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas. Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde, no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas.”
“El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha. Así como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo crece un bebecito en el vientre de su madre, tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas. Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde, no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas.”
Traducción: “El que espera que todo le favorezca, nunca hace nada.” Y ahí estamos nosotros:
– Cuando tenga más dinero…
– Cuando me sienta más santo…
– Cuando tenga tiempo…
¡No necesitas sentirte listo! Dios no llama a los capacitados: llama a los que dicen sí y el se encarga de capacitarlos
--- V. EL “DESPUÉS” PUEDE SER DEMASIADO TARDE Lucas 9:59–62 “Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios. Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.”
Un hombre dice: “Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre…” Y suena noble. Suena correcto. Pero Jesús responde: > “Deja que los muertos entierren a sus muertos…”
¡Qué frase fuerte! Pero Jesús sabía lo que ese hombre no sabía: Si pospones el llamado hoy… probablemente no respondas nunca.
¿Cuántos lo han dicho?
– “Un día voy a reconciliarme con Dios...”
– “Un día voy a dejar ese pecado...”
– “Un día voy a servir…” Y ese “un día” se convierte en “nunca”.
HAGEO: CUANDO DECIMOS “TODAVÍA NO” Y DIOS DICE “¡YA!”
Hageo 1:1–8 “1 El 29 de agosto del segundo año del reinado del rey Darío, el Señor dio un mensaje por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Jesúa, hijo de Josadac, el sumo sacerdote: 2 «Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: el pueblo alega: “Todavía no ha llegado el momento para reconstruir la casa del Señor”». 3 Entonces el Señor envió el siguiente mensaje por medio del profeta Hageo: 4 «¿Por qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en ruinas?». 5 Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren lo que les está pasando! 6 Han sembrado mucho pero cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!». 7 Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren lo que les está pasando! 8 Vayan ahora a los montes, traigan madera y reconstruyan mi casa.…”
Dios ya ha tratado con esta enfermedad del alma llamada “mañana”. En el tiempo del profeta Hageo, el pueblo tenía buenas excusas. – “No es el momento adecuado.”
“Estamos saliendo de crisis.”
“Primero hay que estabilizar la economía…” Y Dios les responde con una pregunta que desarma cualquier argumento:
Hageo 1:4 “4 «¿Por qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en ruinas?».”
En otras palabras: ¿Sí tienes tiempo para tus cosas, pero no para las mías? ¡Qué confrontante! Comían, bebían, trabajaban... pero nada les llenaba, porque estaban dejando a Dios para después. >
Hageo 1:66 Han sembrado mucho pero cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!».”
Eso es lo que pasa cuando vivimos como si el templo no importara. Cuando todo lo espiritual se posterga, la vida pierde sentido. Pero lo más hermoso de este pasaje es que Dios no solo confronta… Él llama a la acción:
Hageo 1:8 “8 Vayan ahora a los montes, traigan madera y reconstruyan mi casa. Entonces me complaceré en ella y me sentiré honrado, dice el Señor.”
¡Eso es lo que Dios está diciendo hoy! No te está condenando por haberte distraído.
Te está invitando a retomar el propósito ahora mismo. ¡Súbete al monte, busca la madera, vuelve al llamado! ¡No dejes para mañana lo que Él te está pidiendo hoy!
--- VI. LAS VÍRGENES INSENSATAS: DEMASIADO TARDE PARA REACCIONAR
Mateo 25:1–13
Cinco tenían aceite. Cinco no. Todas se durmieron, pero solo unas estaban preparadas. Cuando vino el esposo, las insensatas corrieron a buscar aceite. Y cuando regresaron… la puerta estaba cerrada. Hay cosas que no puedes hacer después. Hay oportunidades que no se repiten. La Biblia no dice que fueron malas. Solo que fueron tardías.
> “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado…” Isaías 55:6 “Busquen al Señor mientras puedan encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca.”
“Exhortaos cada día... mientras se dice HOY” – Hebreos 3:13 “Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios.”
No se trata de hacer promesas. Se trata de tomar una decisión: Hoy. Aquí. Ahora.
No quiero que te vayas de este mensaje como el joven rico. Triste. Sabiendo lo que debías hacer… y no haciéndolo.
Dios no está buscando cristianos que sepan mucho. Dios está buscando hombres y mujeres que digan “sí” cuando Él llama.
Hoy. No mañana. Porque no sabes si mañana tendrás la misma fuerza. O el mismo ánimo. O incluso… la misma oportunidad.
Para finalizar:
¿Estás dejando algo pendiente con Dios? ¿Un perdón? ¿Un llamado? ¿Una entrega completa? ¿Una reconciliación?
No lo dejes para mañana. Hoy es el día para volver al Padre. Hoy es el día para cortar con el pecado. Hoy es el día para vivir sin culpa, sin máscaras, sin religiosidad… Hoy es el día para comenzar de nuevo.
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