La realidad espiritual de nuestras circunstancias
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Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
¡Dios nos ama!
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.
Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.
1. Un pueblo en problemas
1. Un pueblo en problemas
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla.
Este pasaje describe un muy mal momento para el pueblo de Israel. Sus problemas eran sociales, económicos y bélicos. Vivían en temor, no tenían lo suficiente y los enemigos se aprovechaban de ellos injustamente.
Vivimos en una sociedad así, quebrantada, regida por la injusticia, en la que unos tienen en abundancia y otros padecen necesidad. ¿Por qué se llega a este nivel de desigualdad e injusticia?
La explicación
a. Hicieron lo malo
a. Hicieron lo malo
Jueces 6:1
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Dios…
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.
Esta es la parte que nosotros solemos minimizar. Nos parece que ofender a Dios no es algo tan grave, nunca como para merecer el castigo de Dios. Nosotros explicaríamos la caída de Eva y Adán en el huerto diciendo: “Cometieron un error…”. ¡No! ¡Definitivamente no fue nada más que un error! Fue un desastre, fue el rechazo a la gracia y la misericordia de Dios.
Bueno, pero, ¿esto se nos aplica a nosotros también? ¿También nosotros hemos hecho lo malo?
Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Este es otro de los argumentos que utilizamos para minimizar el problema del pecado. A lo que hace la inmensa mayoría le llamamos “NORMAL”, y nos escudamos en que “todos lo hacen y no pasa nada”. Sí, pasa. El hecho de que el pecado sea universal, que todos hayamos caído, no disminuye sus consecuencias, que son eternas.
Los israelitas se vieron envueltos en problemas porque habían hecho las cosas mal, le habían vuelto la espalda a Dios. Y nosotros también.
b. Dios los entregó
b. Dios los entregó
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.
¿Qué es lo que pasa cuando hacemos las cosas mal? ¿Qué sucede cuando hacemos las cosas a nuestra manera y ofendemos a Dios?
Esto es lo que pasa.
Este relato podría haber sido presentado como el hecho de que los enemigos potenciales de Israel los habían invadido y derrotado, nada más. Sin embargo, quiso Dios inspirar al escritor bíblico para que nos presentara el trasfondo espiritual de la situación.
Las malas acciones traen consecuencias.
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
¿Cómo que “Dios los entregó”? ¿No contradice esto el amor de Dios? ¿Cómo los pudo entregar a sus enemigos si los ama?
Allí es donde tenemos que reprogramar nuestra definición de “amor”. Podemos llegar a pensar que el amor simplemente lo tolera todo, no cuestiona, no señala el error. Pero no es así.
Por amor a nosotros, para evitar las pesadas consecuencias que caen sobre nosotros como resultado de nuestras malas decisiones, Dios quiere conducirnos para que nos volvamos a Él.
Si Dios no nos entregara en manos de los saqueadores resultantes de nuestras malas acciones, seguiríamos adelante sin reconocer nuestros pecados y las consecuencias serían eternas.
c. Los hijos de Dios clamaron a Él
c. Los hijos de Dios clamaron a Él
Es lo que nos dice el versículo 6:
De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.
…y los hijos de Israel clamaron a Jehová.
Muchas veces, no clamamos hasta que no nos vemos hasta el cuello en problemas.
La mayoria de nosotros conocemos aquella promesa:
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Sin embargo, muchas veces no clamamos a Dios hasta que nos vemos agobiados por las circunatancias resultantes de nuestras malas decisiones.
Este es el momento en que debemos dar gracias a Dios por nuestros problemas, porque ellos nos traen de regreso a la comunión con Dios.
Por favor, no esperes a que la tribulación te alcance para buscar a Dios. Búscalo ahora, y no te dejes entibiar por los momentos de calma y bienestar. Aprovéchalos para ser mucho más intencional en tu búsqueda de Dios.
2. Una respuesta inesperada
2. Una respuesta inesperada
¡Qué bueno! ¡Los hijos de Dios clamaron a Él!
Ya viene la solución, ¿verdad? Dios se habrá conformado con que oraron a Él y entonces les traerá paz, prosperidad, liberación y victorias, ¿no es así?
Pues, no.
Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.
¿Qué pasó aquí?
Entonces clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
Luego que clamaron a Jehová en su angustia,
Los libró de sus aflicciones;
Pero clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
Entonces claman a Jehová en su angustia,
Y los libra de sus aflicciones.
Señor, gracias por las circunstancias difíciles, porque me han traído de regreso a ti.
Dios quiere obrar poderosamente en nosotros, pero no solamente para colmarnos de experiencias sobrenaturales que nos llenen de orgullo. Lo quiere hacer para que vivamos en perfecta comunión con Él.
Y lo quiere dejar perfectamente claro.
Por eso, cuando el pueblo de Israel clamó a Él en medio de sus dificultades, en lugar de solucionarles los problemas inmediatamente—como bien lo podía haber hecho—les envió un profeta.
Dios quiere que entendamos claramente nuestra condición espiritual.
Debemos volvernos a Dios con todo nuestro corazón, disnponernos a andar en sus caminos y no los nuestros.
Estas son las palabras que más duelen, cuando Dios nos dice:
…pero no habéis obedecido a mi voz.
Podemos y debemos cambiar eso. Necesitamos escucharle, y dejarnos influenciar por Él AHORA.
Ahora hagamos personal esta enseñanza. Se refiere a las circunstancias que rodearon al pueblo de Israel, pero ahora se refiere a lo que nos sucede a nosotros.
¿Qué estás viviendo en este tiempo?
Escucha la voz de Dios, que te está llamando a acercarte a Él, a buscarle, a CLAMAR A ÉL.
Escucha su voz ahora, y responde a su llamado.
Él te quiere responder.
Dios va a obrar en tu vida.
