Confía cuando Dios borra el mapa

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Introduccion

Filipenses 2:19–24 “19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado;20 pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.22 Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.23 Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;24 y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.”
Un niño de ocho años estaba muy emocionado porque su papá le prometió que harían un viaje juntos por vacaciones. Durante varios días, ese niño se sentó con papel y colores, y dibujó todo el “mapa” del viaje: la ruta desde su casa hasta la playa, los lugares donde se iban a detener, los juegos que iban a hacer, los helados que iban a comer, y hasta el lugar exacto donde pensaba tomarse fotos con su papá.
Todo parecía perfecto… hasta que, un día antes del viaje, su papá vino con una noticia: —Hijo, hay una tormenta muy fuerte . No vamos a poder viajar mañana. Vamos a tener que cambiar de planes.
El niño se enojó. Se puso triste. Arrugó su mapa, lo rompió, y gritó: —¡Pero ya había planeado todo! ¡No es justo!
Su papá, con calma, lo miró, lo abrazó y le dijo: —Lo sé, hijo. Tú hiciste tus planes en papel. Pero los míos están en el cielo.
¿Alguna vez te has sentido así? ¿Has hecho planes con ilusión, convicción, esfuerzo… y de repente, algo cambia? Una enfermedad. Una puerta cerrada. Una pausa inesperada.
Así como ese niño, muchas veces tú y yo trazamos nuestros planes con todo el entusiasmo, creyendo que todo saldrá como lo hemos diseñado. Pero cuando Dios interrumpe nuestros planes, es porque quiere mostrarnos que Él está escribiendo una historia mejor.
Y eso fue exactamente lo que experimentó el apóstol Pablo.
dejame explicarte primeramente en contexto que plaens tenia Pablo.

¿Qué planes tenía Pablo en mente?

Antes de presentarte las cinco razones por las que debemos planear con humildad, vale la pena preguntarnos: ¿cuáles eran los planes que Pablo tenía cuando escribió esta carta?
Pablo soñaba, planificaba, organizaba su ministerio. Pero muchos de sus planes fueron redirigidos por Dios.
Pablo quería llegar a Roma como misionero libre, no como prisionero.
En Romanos 1:10-13, Pablo expresa su deseo de visitar Roma para enseñar y animar a los creyentes. Pero llegó como prisionero, bajo arresto domiciliario (Hechos 28).
Planeaba enviar a Timoteo a Filipos pronto.
Filipenses 2:19 y 23 muestran su deseo, pero también su limitación: debía esperar cómo iban sus asuntos legales.
Deseaba visitar él mismo a los filipenses.
Filipenses 2:24 lo dice claramente: “Y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.” Pero no sabía si eso sería posible.
Pablo soñaba con ir a España.
Romanos 15:24 menciona ese gran sueño misionero, pero no sabemos si lo logró.
Pablo no era alguien sin metas. Pero él sabía que solo Dios tenía el derecho de cambiar el rumbo.
Pablo no era alguien sin metas. Pero él sabía que solo Dios tenía el derecho de cambiar el rumbo.
Y eso es exactamente lo que vamos a descubrir en los versículos de hoy: no solo lo que Pablo hizo, sino lo que Dios quiere hacer hoy con cada uno de nosotros.
Este pasaje no es una simple referencia del pasado; es un llamado directo al presente, una voz que nos sacude y nos dice: “¿Estás planeando tu vida sin dejar espacio para la voluntad de Dios?”
Pablo nos muestra algo poderoso: que el verdadero crecimiento espiritual no es solo tener buenos sueños o metas nobles, sino tener la madurez y la fe de decir: "Señor, si tú quieres, yo iré... y si no, también confío en ti".
Y si Pablo, un hombre tan lleno del Espíritu, con tanta pasión, tanta sabiduría y dirección, reconocía que necesitaba depender completamente del Señor para sus decisiones, ¡cuánto más nosotros!
Tú y yo también tenemos decisiones que tomar, caminos por escoger, sueños que perseguir. Pero antes de seguir corriendo tras lo que queremos, hoy es un buen momento para detenernos y preguntarnos: “Señor, ¿tú estás en esto?”
Hoy quiero llevarte a ver 4 razones claras, profundas y desafiantes por las que es sabio vivir como Pablo: planeando con humildad, dependiendo de Dios y dejando que él tenga la última palabra en todo.

1. Fe no es cruzarse de brazos… es alistar la mochila por si Dios dice “¡Es ahora!”

Filipenses 2:19 “19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado;”
Filipenses 2:23 “23 Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;”
Pablo escribe: “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo… luego que yo vea cómo van mis asuntos.” Estas palabras revelan a un hombre de fe que planea con diligencia, pero siempre con el corazón rendido a la voluntad de Dios. Aunque no sabía lo que decidiría la corte romana, ni cuándo terminaría su arresto, Pablo no estaba inmóvil. Estaba planeando mientras esperaba.
Él no sabía cuándo se abriría la puerta, pero ya estaba preparando a Timoteo, conversando con él, afinando detalles, revisando objetivos espirituales para la iglesia. Pablo no cruzaba los brazos esperando una señal del cielo; él se preparaba activamente por si Dios decía “ahora”.

Ilustración bíblica: Nehemías, el copero que soñaba con Jerusalén

Nehemías también vivió un tiempo de espera. Servía fielmente al rey Artajerjes, pero su corazón estaba cargado por la ciudad de Dios. Cuando el rey notó su tristeza y le preguntó qué necesitaba, Nehemías ya tenía todo pensado: cartas, rutas, materiales, permisos, madera. ¡Incluso la casa donde se hospedaría!
Eso es soñar estratégicamente. Eso es prepararse con fe. No solo orar, sino alistarse. No solo decir "hágase tu voluntad", sino vivir listo por si esa voluntad se revela hoy.
Pablo está haciendo exactamente eso. Aunque la puerta aún está cerrada, su corazón está listo para caminar en cuanto Dios la abra.
Quizás tú eres un padre o madre esperando una respuesta para tu familia. Tal vez estás luchando por restaurar tu matrimonio, o estás esperando un trabajo, una oportunidad, un milagro. Quizás eres un joven confundido, tomando decisiones sin dirección. La pregunta clave es esta:
Si Dios abre la puerta mañana, ¿estarías listo para cruzarla?
Hay esposos orando por unidad, pero no están trabajando en la comunicación.
Hay madres que quieren ver a sus hijos volver a Dios, pero no han preparado su corazón para enseñar con ternura y fe.
Hay jóvenes que sueñan con servir, pero no se están dejando discipular.
Fe no es pasividad espiritual. Fe es orar, soñar, planear y prepararse con la convicción de que Dios puede moverse en cualquier momento.
Haz tu parte como Pablo.
Prepara el corazón, afina tu carácter, alista tu mochila espiritual.
No para manipular a Dios, sino para honrarlo cuando decida actuar.
La fe verdadera no espera con los brazos cruzados. Espera con los pies listos para caminar.
Fe no es solo esperar que Dios abra caminos. Fe es prepararse como si Dios los fuera a abrir mañana.**
Ora, pero alista tu mochila. Planea, pero no te detengas por la incertidumbre. Prepárate para moverte si Dios abre la puerta.

2.La fe que se rinde a Dios, no se frustra con los cambios

Filipenses 2:19 “19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado;”
Filipenses 2:23 “Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;”
Esta no es una expresión religiosa vacía. Es una convicción profunda.
Es Pablo diciendo: "Tengo deseos, pero me someto a lo que Dios quiera hacer".
El tenía planes, sí. Pero no estaba ansioso. ¿Por qué? Porque su paz no dependía de que todo saliera como él quería, sino de que todo quedara en manos de Dios.
"Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará." (Salmo 37:5)
Esto es especialmente importante cuando las cosas no salen como esperábamos. Pablo podía vivir así porque entendía que la voluntad de Dios es mejor que la suya, incluso cuando esa voluntad implicaba espera, encierro o dolor.
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." (Romanos 8:28)
Además, su deseo no era egoísta, La realidad era esta su deseo erar alla, pero sus planes cambairon , es prisionero, el ya no puedo ir a Filipos , queria saber noticias de la iglesia, pero ya no puede viajar.
Asi que sus planes cambiaron?
Pero no renego, se enojo, o grito al cielo, como muchas veces solemos actuar.
Sino que con humildad no se frusto, entendio que los planes de Dios eran asi, asi que mando a a Timoteo, quizas el no podaia ir pero si envio a un siervo probado, fiel, de corazón humilde.
Filipenses 2:19 “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado
Filipenses 2:20 “pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.” No era el mismo joven inexperto que conoció años antes. Timoteo había sido transformado por años de caminar con Cristo y servir junto a Pablo.
Era un joven con la mente de Cristo, que no buscaba lo suyo, sino lo que era de Cristo Jesús.
Filipenses 2:20–21 “pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.”
Filipenses 2:23 “Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;”
Aceptar los cambios de Dios no es fácil.
Pablo no se frustró o se desánimos que sus planes hayan cambiado.
Vs Todos buscan lo suyo,
Yo soy el único que puede llevar el evangelio
Solo filipinos me va a recibir ,
Sus planes cambiaron , el,ya no puede ir , y confia, y cuando los planes cambian , no se frustra , sino que espera y busca la voluntad de Dios.
Es ahí donde entiende , hay alguien del mismo sentir que el mío, alguien que puede hacer mejor el trabajo , el Timoteo
Filipenses 2:20 “pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.”
Si alguien puede cuidar de Filipoa es Timoteo, yo no puedo pero el si ,
Que bonito y descansado es an apoyarle los unos a los otros.
Aplicación:
Tal vez tú estás en un momento donde tus planes no están saliendo como querías.
Puede que estés enfrentando una crisis en tu matrimonio, o que como padre o madre no sepas qué decisión tomar con tus hijos.
Quizás estás atravesando un cambio en el trabajo, una enfermedad, o una pérdida que no entiendes. O tal vez eres joven y estás frustrado porque no ves avances.
Y lo que necesitas no es que todo se resuelva a tu manera, sino la fe para confiar que Dios está obrando en medio del cambio.
Una fe madura no necesita que todo salga como uno quiere.
Solo necesita estar segura de que Dios sigue en el trono.
Quizás Dios está usando ese cambio inesperado no para castigarte, sino para acercarte más a Él, para moldear tu carácter, para hacerte depender más del cuerpo de Cristo y del poder del Espíritu. Así como lo hizo con Pablo. Así como lo hizo con Timoteo.
HERMANO No te frustres. Ríndete. Y confía.
"Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová." (Salmo 34:19)
Dejame decirte algo, No todo lo que parece correcto es lo que Dios quiere ahora.
No todo lo bueno es lo mejor.
Aprende a soltar el control. Y si hoy estás esperando algo que no llega, quizás Dios no solo esté trabajando en el escenario… tal vez también esté trabajando en tu carácter.
Una fe madura acepta que cuando Dios cambia los planes, no está frustrando tu vida, está formando tu alma.

3. La fe madura no se queja... se somete con confianza

Filipenses 2:19
Pablo dice: “Espero en el Señor Jesús...”
Filipenses 2:24 “y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.”
Esto muestra el verdadero corazón de Pablo el cual mostraba una verdadera confianza en el Señor.
Es una confesión sincera de alguien que ha aprendido a descansar en el carácter de Dios. Pablo tenía planes. Quería enviar a Timoteo a Filipos. Pero también sabía que el resultado final no dependía de él. Por eso dice: “Espero en el Señor…”
Esta frase nos enseña una verdad que muchos necesitamos recordar: no todo lo que deseamos, aún si es bueno, ocurrirá como lo esperamos. Pero si el Señor está en control, podemos tener paz.
Tal vez tú estás como Pablo: con planes buenos, nobles, sinceros… pero las puertas no se abren aún.
Estás esperando un cambio en tu matrimonio, una respuesta por tus hijos, una sanidad, una oportunidad.
Otros aquí se sienten confundidos como Timoteo alguna vez fue, pero Dios te está formando, puliendo, enseñando a confiar más.
Hermanos: planear con humildad significa aceptar que Dios puede cambiar la ruta sin cambiar su amor.
¿Estás dispuesto a decir: “Señor, si esto no se da como quiero, seguiré confiando en ti”?
La fe madura no necesita entender el “por qué” para seguir confiando en el “quién”.

4. Cuando no entiendo el “por qué”, descanso en el “quién”

Filipenses 2:23
Pablo dice: “...luego que yo vea cómo van mis asuntos.”
Esta frase revela el corazón de un siervo rendido. El gran apóstol no tiene el control de su futuro. No sabe si será liberado o sentenciado. No sabe si podrá ir a Filipos o no. Pero lo que sí sabe es esto: Dios dirige sus pasos.
No hay ansiedad ni desesperación en sus palabras. Hay paz. Hay confianza. Hay humildad.
"El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos." (Proverbios 16:9)
Pablo no se molesta por la incertidumbre. Él reconoce que su futuro no está en manos de los romanos, ni siquiera en sus propias manos, sino en las manos del Dios soberano.
“Jehová cumplirá su propósito en mí...” (Salmo 138:8)
Esto es lo que lo sostiene: saber que aunque no pueda ver el mapa completo, quien lo guía sí lo ve. Dios no está improvisando con su vida. Él está obrando, incluso cuando el camino parece incierto.
Tal vez tú también estás en un momento donde sientes que no tienes el control. Planeaste algo con todo tu corazón. Iniciaste un negocio, una carrera, una relación, una meta familiar. Pero las cosas no salieron como esperabas. Y ahora vives con preguntas, temores o frustraciones.
Hermano, hermana: Dios no ha soltado el volante. Dios no te ha dejado a la deriva. Quizás tú no puedes ver con claridad, pero puedes confiar en Aquel que ve todo desde la eternidad.
"Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis." (Jeremías 29:11)
"Tus caminos, oh Dios, son santos; ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú eres el Dios que hace maravillas." (Salmo 77:13-14)
No te frustres cuando el camino cambie. No te desesperes cuando Dios redireccione tu historia. Lo que para ti es un desvío, para Dios es parte del plan.
Aprende a descansar en la verdad de que Dios no solo tiene un propósito… sino que sabe el mejor momento y la mejor manera de cumplirlo.
Hoy, como Pablo, puedes decir con paz: “Señor, mis asuntos están en tus manos. No sé qué va a pasar, pero sí sé en quién he confiado.”
y vamos al ltimo versiculo.
Filipenses 2:24 “24 y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.”

5.CUANDO TODO CAMBIA, SU GRACIA PERMANECE

Filipenses 2:24
Pablo termina esta sección diciendo: “Y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.”
Aquí vemos una hermosa combinación de fe y rendición. Pablo tiene esperanza. Tiene un deseo genuino de ver a los filipenses, de abrazarlos, de ministrarles en persona. Pero su confianza no está en las circunstancias, ni en el sistema legal romano, ni en su ciudadanía. Está en el Señor.
Esta expresión “confío en el Señor” no es simplemente un cierre piadoso. Es una convicción profunda. Pablo ha aprendido que aunque Dios cambie los planes, su gracia siempre es suficiente.
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad...” (2 Corintios 12:9)
Pablo no sabía si saldría libre. Pero sabía que la gracia de Dios lo acompañaría, fuera cual fuera el resultado. Si Dios le permitía ir a Filipos, ¡gloria a Dios! Pero si no, igual seguiría confiando y sirviendo.
Esto es lo que nos permite seguir caminando cuando las cosas no resultan como esperábamos: saber que la gracia de Dios es mayor que cualquier frustración.
Tal vez hoy estás enfrentando un diagnóstico difícil, una crisis familiar, una pérdida, o simplemente no sabes hacia dónde vas.
Te preguntas: ¿Y si no sale como espero? ¿Y si pierdo esto? ¿Y si Dios no responde como quiero?
Hermano, hermana: si la respuesta es sí, la gracia de Dios estará ahí. Y si la respuesta es no, la gracia de Dios también estará ahí.
“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos... con todo, yo me alegraré en Jehová.” (Habacuc 3:17–18)
“El Señor es mi pastor; nada me faltará.” (Salmo 23:1)
Dios nunca nos prometió que todo saldría como planeamos. Pero sí nos prometió que nunca estaríamos solos, y que su gracia sería suficiente para cada día.

Conclusión: Cuando Dios cambia los planes, es para llevarnos a algo mejor

Una de las historias más conmovedoras que reflejan esta verdad es la del misionero Jim Elliot.
Él y cuatro compañeros dejaron todo para alcanzar a una tribu no contactada en la selva del Ecuador. Se prepararon con oración, entrenamiento, planificación y amor por esas almas. Pero poco después de llegar, fueron brutalmente asesinados por los mismos que intentaban alcanzar.
A los ojos del mundo, todo terminó en tragedia. Pero para Dios, apenas era el comienzo.
La esposa de Jim, Elisabeth Elliot, decidió regresar a esa misma tribu… y compartirles el amor de Cristo. Con el tiempo, los mismos hombres que habían matado a su esposo se convirtieron al evangelio. Uno de ellos se hizo pastor. Las familias de los misioneros vivieron entre los asesinos… como hermanos.
El sueño de Jim era predicar. Y lo hizo. Pero no desde un púlpito… sino desde el ejemplo de su entrega, su sangre, su fe inquebrantable.
Y Dios usó ese aparente fracaso para traer salvación a toda una cultura.
Como escribió Jim Elliot en su diario: "No es tonto el que da lo que no puede conservar, para ganar lo que no puede perder."
Cuando Pablo soñó con llegar a Roma, lo hizo con el corazón de un misionero libre. Pero Dios lo llevó como prisionero. A los ojos humanos, ese era un plan fallido. Sin embargo, desde la prisión Pablo escribió algunas de las cartas más profundas del Nuevo Testamento: Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón. ¿Lo ves? Su encierro no detuvo el plan de Dios; lo impulsó.
Dios cambió la forma, pero no el fruto. Cambió el método, pero no el mensaje. Cambió el camino, pero no el llamado.
Pablo no predicó en las plazas de Roma como él imaginaba, pero sí predicó en los hogares, a los guardias, y a través de sus cartas que hoy seguimos leyendo en esta iglesia.
“Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.” (Filipenses 1:13)
“Las cosas que me han sucedido han redundado más bien para el progreso del evangelio.” (Filipenses 1:12)
Por eso hoy, querido hermano, querida hermana, te digo: cuando Dios cambia tus planes, no es porque te ha olvidado. Es porque tiene algo más profundo, más eterno, más glorioso.
Haz tus planes:
con oración,
con sabiduría,
con diligencia,
pero con humildad,
y con el corazón siempre abierto a que Dios los cambie.
Y si Él decide borrarlos, redibujarlos o rehacerlos, recuerda:
Su voluntad es mejor, su tiempo es perfecto, y su gracia siempre será suficiente.
Y cuando eso te cueste, recuerda también: Pablo, desde la cárcel, con planes cancelados, terminó escribiendo:
"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" (Filipenses 4:4)
No es malo soñar. No es incorrecto planear. Pero como Pablo, debemos aprender a decir: “Confío en el Señor...”
Haz tus planes:
con oración,
con sabiduría,
con diligencia,
pero con humildad,
y con el corazón siempre abierto a que Dios los cambie.
Porque cuando Dios cambia tus planes... es porque quiere acercarte más a su propósito eterno.
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