La Carne parte II. (1 Juan 2:15-17)
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La Carne parte II. (1 Juan 2:15-17)
Cuando los placeres son mal usados (o fuera de tiempo) traen consecuencias.
Introducción:
Algunos puntos para aclarar o para evitar malos entendidos (disclaimer).
1. Cada creyente es hijo de Dios, por tanto, es valioso delante de Dios (1 pedro 2:9). Son comprados por precio dice el Apóstol Pablo, pero el precio fue la sangre de Cristo.
2. No hago ni haré indirectas en las predicaciones: ustedes son, en primer lugar, comprados por la sangre de Cristo y, en segundo lugar, ustedes son mi familia espiritual. Hemos luchado durante 15 años juntos, en las buenas y malas nos hemos amado. El día que yo sufre, yo sé que ustedes estarán a mi lado (ejemplo del soldado).
También yo sé muy bien que cada uno de ustedes pecan todos los días (si alguien dice que soy pecador, no le creas lo que dice porque yo soy peor de lo que dice), pero también yo sé que ustedes se esfuerzan para agradar a Dios son como el Apóstol Pablo que dijo “no he alcanzado, ni soy perfecto Fil. 3:12).
3. Todos los seres humanos fuimos creadores con placeres y gustos en cada parte de nuestro cuerpo. Dios nos diseñó y nos otorgó los gustos en todas partes del cuerpo, pero como humanos caídos mal usamos esos gustos muchas veces fuera de tiempo o en lugares equivocados. Por lo tanto, cada parte de nuestro cuerpo abre una ventana de tentación para hacernos caer: los ojos, la lengua, la boca, etc. Con nuestros ojos destruimos una familia o la nuestra, pero también con la lengua dañamos sin piedad.
Proposición: vamos a ver tres puntos. En primer lugar, vamos a dar énfasis en los deseos de los ojos, el ojo forma parte del cuerpo, por lo tanto, es una lucha contra la carne. En segundo lugar, vamos a ver algunos ejemplos de caídas que fueron provocados por los ojos; en tercer y último lugar, vamos a ver la esperanza para aquellos que hemos caído en estas tentaciones.
Propósito:Para que estemos conscientes de cuan débil somos ante las tentaciones porque son tentaciones externas que provocan nuestra carne. Debemos saber cuáles son las áreas donde somos vulnerable y así podremos evitar las caídas. No todos los creyentes luchan con las mismas tentaciones, por eso debemos unirnos como equipo para ayudarnos unos a otros. También para ver que las caídas muchas traer consecuencias duraderas y dejan estigmas para el resto de nuestros días en la tierra.
15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseosde la carne, los deseosde los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Jn 2:15–17.
Deseo. ἐπιθυμία (epithymia). Pasión o deseo fuerte y puede ser positivo o negativo. En este texto es negativo porque se refiere a las pasiones carnales o “por lo prohibido) codicia, codiciar, concupiscencia, desear, deseo, pasión. (Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario)
“Pero lo malo de este mundo, y todo lo que ofrece, está por acabarse” (TLA)
“un deseo desmedido, autoindulgente (que desplaza afectos apropiados por Dios)”
Améis. Presente, activo e imperativo. “tener un gran afecto, cuidado o lealtad hacia” “deleitarse en, amar sobre la base del valor concedido a lo que se ama”
Mundo pasa. Se refiere a su temporalidad. A eso Salomón lo llamaba vanidad. Es pasajero, transitorio y limitado.
los deseos de la carne. 1) cuerpo humano, carne física. 2) humanidad pecaminosa, carne — el aspecto físico de una persona distinguiéndolo del alma inmaterial; a menudo entendido como el asiento del pecado y la rebelión a Dios.
“carne, es subjetivo o de origen, con lo que se indica el lugar de donde proceden los malos deseos” (Samuel Pérez Millos. Pág. 141) es la naturaleza que hace al hombre pecar (Stg. 1:14).
· ¿Qué llega a tu mente cuando escuchas deseos carnales?
“la codicia está relacionada con la carne, que no solo tiene connotaciones sexuales, sino sensuales, afectando incluso cosas lícitas, como la comida que se convierte en glotonería, la bebida que alcanza la embriaguez, los placeres mundanos sin limitaciones” (Millos) (1 Juan 2:16. Pág. 141)
I. Los deseos de los ojos.
los deseos de los ojos. “son regalos de Dios. Ver Pro. 20:12 "El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas igualmente ha hecho Jehová” “Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol” (Ec 11:7.) Dios nos dio los ojos para contemplar su hermosa creación.
Sin embargo, también los ojos son una ventana abierta para que entre la tentación. “Así los ojos del hombre nunca están satisfechos” Pr 27:20.
Los ojos no son malos per ce, pero se convierte en una fuente de tentación si no son controlados. “la fuente del mal reside en el interior de cada persona y las manifestaciones son producidas por el pecado original” (Millos). Son deseos naturales que se convierten en pecado cuando se busca la satisfacción de la carne sin importar donde, cuando y con quien.
II. Ejemplos del poder los ojos.
“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Stg 1:14.)
La carne es fuerte y cada parte de nuestro cuerpo nos induce a pecar, dice Santiago cada uno es tentado según sus propias concupiscencias.
Cada caída en cada pecado siempre traerá consecuencias.
“el día que Adán cayó, él no fue consciente de cuán profundamente quedó afectada la raza humana porque no había visto aún sus consecuencias” (Miguel Núñez. Revolución Sexual. Pág. 33)
Eva. (Gen. 3:6). “Y viola mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos”.
Era una pareja tranquila y feliz. Nunca habían tenido discusiones, cada día disfrutaban su matrimonio. Adán se ocupada en su diligencias y Eva cocinaba encantada; nunca se imaginaron lo vino después de la caída. Después de la caída entró en el matrimonio una lucha de poder y dominar. Con una sola fruta o mordida trajo todo tipo de sufrimiento que aun sufrimos hoy día. Cada desobediencia trae consecuencias.
Eva calló escuchando el mensaje (oído) y al ver la fruta prohibida (ojo). He ahí la necesidad de tener cuidado y lo que escuchamos y de lo que vemos.
Acán. (Josué 7:21, 24)
Era un soldado muy valiente, tenía una linda familia, una hermosa esposa. Varios hijos e hijas. Su hija menor, tenía el nombre de su mamá y la adoraba con toda el alma y estaba dispuesto a dar su vida por esa preciosa niña.
Enfrentaba sin temor a los enemigos. Antes de ir a la guerra le fue dicho que no tocaran nada de las cosas de los enemigos. Este soldado destruyó a una ciudad, mató con valentía a muchos. Pero no pudo vencer su enemigo interior, su carne. Los deseos de los ojos, sino que echó mano a algunas cosas hermosas del botín y dinero de los enemigos.
Pero lo descubrieron. La consecuencia era linchar a toda su familia. Ante sus ojos apedrearon a su preciosa hija, y luego sucesivamente a los otros, y ante sus ojos apedrean a su amada esposa, escuchaba los gritos de ella y hay manera para salvarla, ella le miraba a sus ojos mientras aguantaba cada golpe. El soldado le sangraba su alma y mil veces arrepentido por haber cometido semejante estupidez. Después de la muerte de toda su linda familia, los apedrearon. Por dentro ya estaba muerto, los dolores físicos ya eran menores de todo el dolor del alma, pero finalmente murió.
Por los deseos de nuestro corazón destruimos a nuestra familia. Una familia que nos constó tantos años de sacrificio al construirla, pero por una decisión, deseo carnal la perdemos.
· Muchos se han separados por el amor al dinero. Prestan dinero por ambición personal y pierden su familia. Los créditos no controlados.
· Por afán de competencia se meten en deudas, y la familia sufre.
David. (2 Samuel 11:2)
Era un músico muy famoso y amado por todo el pueblo. Un día como cualquier día se levanta y sube a la azotea de su casa para reflexionar; pero al llegar a la azotea vio a una hermosa muchacha bañándose. Él se volteó hacia un lado, pero la curiosidad le ganó y la volvió a verla, vio la silueta de su cuerpo y los movimientos de sus cabellos mientras se bañaba. En ese instante su deseo natural de hombre se despierta y empieza a codiciarla, (voyerismo) su corazón empezó a tener ilusiones pecaminosas. Finalmente, el músico se rinde y la busca. Resulta que era una hermana muy cercana y esposa de uno de sus mejores amigos. Pero su corazón estaba completamente descontrolado, no le importó. Él se acuesta con ella y satisfizo todos sus deseos carnales con ella.
“2Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa”
Consecuencia: (2 Samuel 12:10-12). Las consecuencias de nuestras acciones son duras. Además, David personalmente sufría por su pecado (Sal. 32).
El pecado está en nosotros. Es una lucha contra nosotros mismo. Nadie está exento del pecado, no solamente los jóvenes, sino también los mayores y casados. No debemos bajar la guardia, sino debemos estar en alerta porque podemos caer en cualquier momento. No importa tu posición ni tu edad.
Los ejemplos están escritas para que el creyente presta atención de las consecuencias, por eso Juan nos dice que no debemos amar a ese mundo y sus placeres temporales.
Ejemplos nuevos.
Rabi, Lawson.
¿Qué aprendo de estos ejemplos?
1. Cuidarnos de los deseos de la carne y no confiar en nuestras propias habilidades.
2. Si estamos luchando en alguna área específica, debemos buscar ayuda y huir de ese pecado. Debemos arrepentirnos y acercarnos a Dios.
III. La Esperanza. (Salmo 32).
Sin duda las caídas tienen siempre consecuencias, pero también es cierto, la misericordia de Dios es segura. Debemos confesar nuestros pecados a Dios y Él nos perdonará y nos limpiará de toda maldad. “9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn 1:9.).
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. (Pr 28:13.)
Aplicación:
1. Si estás en algún pecado, debes arrepentirte.
2. Si has abandonado algún pecado, (vencido). Confía en el perdón de Dios.
Conclusión: Cada parte de nuestro cuerpo nos hacen y nos harán caer. Cuando juzgamos y criticamos al hermano que ha caído, estamos cayendo en pecado con lengua. Debido a la cultura en la que hemos crecido y enseñanzas que hemos recibo, pensamos que solo ciertas prácticas son pecado, pero la Biblia no presenta de esa manera el pecado. También vemos cómo Dios perdona cuando venimos a Él arrepentido y abandonamos los pecados, pero también debemos recordar que la lucha no termina en este lado de la eternidad, sino hasta en la misma presencia de Dios, esto es llamado ¡glorificación! Allí será nuestro grito final de victoria.
