MUJERES QUE RECIBIERON MISERICORDIA

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INTRODUCCIÓN

En la Biblia, encontramos numerosos ejemplos de mujeres que, en medio de su desesperación, encontraron ayuda de Dios, como aquella viuda de Nain, la mujer jorobada y una niña que recién había fallecido, ellas recibieron la misericordia.
Otras demostraron una fe profunda y una búsqueda sincera de ayuda de Dios, como la madre sirofenicia y la mujer que tenía flujo de sangre. Todas ellas son un testimonio de fe.
La semana pasada vimos como Jesús tuvo misericordia de aquella madre gentil, al dejar libre a su hija que sufría debido a los demonios. Hoy veremos los otros casos.

1. LA VIUDA DE NAIN

Lucas 7:12–15 RVR60
Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.
Esta historia solo se narra en el evangelio de Lucas. Cuando se acerca a la puerta de la ciudad Jesús se topa con una multitud que sale para enterrar a un muerto. ¿Creen ustedes que ese encuentro fue por casualidad? No, ¿Verdad? Todo ocurre según el plan de Dios. Jesús iba manifestar que Él es quien imparte vida, el mismo Dios Eterno que hizo los cielos y la tierra.
El difunto era un joven, hijo único de su madre y ella era viuda. Esto da a entender que la mujer dependía del hijo para su manutención, y ahora se le iba en la flor de la edad. Podemos imaginarnos cuán profunda sería la pesadumbre de esta mujer al perder a su único hijo, siendo además viuda.
Notemos que la mujer no le rogó que hiciese algo por ella. Fue puramente la ternura de la compasión de Jesús que le movió a hacer este milagro, viendo la triste situación en que quedaba esta pobre mujer.
Jesús se dirige al joven muerto, con la autoridad de su palabra: «Joven, a ti te digo, ¡levántate!» Y esa palabra fue suficiente para devolver el joven a la vida. «Entonces el muerto se incorporó». ¿Hemos recibido una nueva vida por la gracia de Cristo?  ¡Además, el joven comenzó a hablar!  Una evidencia de la nueva vida fue que «comenzó a hablar». Siempre que el Señor nos imparte la vida espiritual, nos abre los labios en oración, confesión y alabanza. Y, además, debemos anunciar de su amor a los demás. ¿Has recibido bendiciones de Dios?

2. LA MUJER JOROBADA

Lucas 13:10–13 RVR60
Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.
Esta pobre mujer jorobada había estado discapacitada durante 18 años, y a pesar de que situación la hacía ir encorvada, y no se podía enderezar, ella asistía fielmente a la sinagoga los días de reposo, ¡por años! Cuantos de nosotros cuando enfrentamos una pequeña dificultad, la usamos como excusa para no ir al templo. El texto dice, “había allí una mujer”, es decir era conocida, y talvez tendría su silla habitual.
Esto nos enseña que, excepto cuando nuestros achaques son de tal clase que nos impiden físicamente asistir a los cultos, no deberíamos dejar de asistir, pues el Señor puede ayudarnos y darnos una bendición que no esperábamos.
Cuando vemos que Cristo se ofrece a curarla sin que ella se lo pidiera, nos habla de la misericordia y de la gracia del Señor: «Cuando Jesús la vio, la llamó hacia sí». Antes que ella le preguntara, Él la ayudo. Ella llegó allí para aprender y obtener beneficio para su alma, pero Cristo le dio también alivio para el cuerpo.
Lo increíble es que el principal de la sinagoga se enojó por esa sanidad, un acto que “rompía la solemnidad del día de reposo”. Y les hace ver que, el resto jamás se interesó siquiera en orar por ella, pues hacía dieciocho años tenía una enfermedad causada por un espíritu maligno.  
Lucas 13:15–16 RVR60
Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?

3. LA HIJA DE JAIRO Y LA MUJER CON FLUJO DE SANGRE

En esta oportunidad, Jesús había regresado de liberar a un hombre endemoniado en Gadara en el lado oriental del mar de Galilea. El pasaje de Lucas 8:40-56 nos habla de dos hechos extraordinarios en que dos personas buscaron a Jesús de todo su corazón: Jairo, un principal de la sinagoga y una mujer que sufría de flujo de sangre. Tenemos aquí dos milagros entretejidos, de la misma manera que se nos narran en Mateo y en Marcos. Lucas es minucioso en su relato, por su preparación como médico.
Notamos el detalle en el verso 41 que Jairo, «postrándose a los pies de Jesús, le suplicaba que entrara en su casa. Cristo atendió su pedido y fue con él. Así como Jairo, nosotros debemos clamar a Jesús para que entre en nuestra casa. La niña era su única hija de 12 años y se estaba muriendo. Imaginemos el gran dolor de este padre judío, para quien la permanencia de su legado era tan grande. Era su única hija.
Lucas 8:40–42 RVR60
Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía.

4. LA MUJER CON FLUJO DE SANGRE

En el verso 42 notamos que mientras Jesús iba a la casa de Jairo, la multitud le apretaba. Y tenemos a esta pobre mujer afligida por su dolencia de 12 años, que había gastado en médicos posiblemente toda su fortuna y sin resultados.  Marcos nos da más detalles sobre este hecho.
Marcos 5:25–29 RVR60
Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
La naturaleza de la enfermedad era tal, que la mujer prefirió acercarse ocultamente a Jesús, mezclada con la multitud, y tocar el borde de su manto. Su fe era fuerte, pues estaba segura de que, con sólo tocar el borde del manto de Jesús, quedaría curada, y tal vez pensó que Él no se daría cuenta.
Lucas 8:45–48 RVR60
Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
Veamos aquí dos detalles importantes. La multitud que apretaba a Jesús, pero que no reciben alguna sanidad, a pesar de estar tan cerca. En cambio, la mujer puso toda su fe en Jesús y entonces fue sanada por el poder de Dios, pues estuvo dispuesta a humillarse al punto de incluso ser pisoteada por la multitud, tan solo poniendo su esperanza en El.
Y Jesús le dice algo extraordinario: “Tu fe ha salvado”. Es decir, no solo fue sanada, sino también salvada. 

5. LA NIÑA QUE “DUERME”.

Lucas 8:49–53 RVR60
Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva. Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
Con seguridad esa expresión “duerme” no pasó desapercibida por los burladores, que luego se manifestaron cuando Jesús se acercó a la casa de Jairo y declaró que la niña no había muerto, sino que dormía. Con esto demostraban:
Que no tenían fe en el poder de Jesús.
Que no había sinceridad en su llanto; estaban pagados para llorar y cumplían con lágrimas de cocodrilo.
Por eso, Jesús los echó fuera a todos, ya que eran indignos de presenciar el milagro de la resurrección.
Marcos 5:41–43 RVR60
Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente. Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.
En el evangelio de Marcos menciona aquí la expresión original del arameo que Jesús hablaba: “Talithá cumi” que traducido significa: Muchacha, levántate. El Señor de la vida, ordenó a la niña que se levantase. Su espíritu volvió a ella.
¿Y dónde había ido ese tiempo el espíritu de la muchacha? No se nos dice, pero basado en otros textos, podemos pensar que estaba en las manos del Padre de los espíritus.
Hebreos 12:9 RVR60
Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
La noción de que el alma permanece cerca del cuerpo durante tres días tras la muerte tiene raíces en la tradición oral judía y aparece en el Midrash Rabá y el Talmud de Jerusalén. Pero esas son solo tradiciones de hombres.

6. ¿VIDAS DESCARTADAS?

En los casos que hemos visto hoy se podría decir que eran casos perdidos, a juicio de cualquier persona con sentido común.
En el caso de la hija de Jairo, vino uno de la casa del principal de la sinagoga para decirle: “Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.”  Es decir, en nuestro propio entorno familiar nos pueden decir que el caso está perdido, ya no hay nada que hacer. Y peor aún, burlarse de que tu expreses confianza en Cristo.
En el AT también Dios se apiadó de una mujer gentil, de Sarepta en Sidón. Sin que ella lo pidiera. No la descartó porque era gentil.  No descartó a la mujer sirofenicia, también de Sidón, ni a aquella su hija endemoniada.
No descartó a la pobre viuda cuyo hijo recién había muerto. Tampoco descartó a la mujer jorobada. Tampoco a la mujer que tenía flujo sangre. Ni siquiera a Jairo, el jefe de la sinagoga de Capernaum, de esas gentes que se oponían a Jesús, pero no le rechazó y resucito a su hija.
Estos ejemplos demuestran cómo la fe y la búsqueda de Dios pueden transformar vidas y brindar esperanza en medio de la desesperación.

CONCLUSIÓN

Recordemos hermanos, que tenemos a un Cristo que Salva y Sana, que es el Señor de la vida. Entonces pon tu fe enteramente en El. Y no solo eso, sino que también Cristo Santifica, así como lo hizo con la mujer samaritana, con María Magdalena, y muchos más, incluyéndome a mí mismo.
Mira los símbolos que están en la pared a tu izquierda, como un recordatorio.
No solo busques a Jesús cuando estas en crisis. Fíjate cuánta gente apretaba a Jesús, pero solo por interés, por conveniencia – y luego se van. Y cuantos no podrán ver los milagros en su vida. Y el mayor milagro es tu Salvación.
Notemos que Jairo, el dueño de la casa, permitió que Jesús entrara al aposento principal donde estaba la niña. ¿Has dejado entrar a Jesús a todos los rincones de tu casa? ¿O solo se ha quedado como invitado en tu sala?
Hebreos 13:8 RVR60
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Finalmente, ten presente que Cristo Viene Pronto a llevar a su Iglesia. ¿Tienes la seguridad de ir con El y todos sus santos?
Invita a Jesús a entrar en tu corazón, hoy, como tu Salvador y Señor.
OREMOS.
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