Sinfonía

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 25 views
Notes
Transcript

Invitación a alabar a Dios

Salmo 148
El salmista describe la sinfonía de la creación, invitándola a alabar a Dios.
No toda la creación habla el lenguaje humano, o el humano no habla el lenguaje de toda la creación; cada uno desde la singularidad de su naturaleza dada por Dios debe adorar a Dios sin tratar de hacerlo como otro lo hace.
Al llegar al versículo 11, el salmista pone énfasis en los seres humanos y los describe utilizando comparaciones inclusivas:
Salmo 148:11 NBLA
11 Reyes de la tierra y todos los pueblos; Príncipes y todos los jueces de la tierra;
Reyes=quienes gobiernan. Pueblos=quienes son gobernados.
Príncipes=quienes dictan las leyes. Jueces=quienes las hacen cumplir.
Si lo viéramos en un contexto de iglesia, diremos que los líderes y los miembros de la iglesia.
Salmo 148:12 NBLA
12 Jóvenes y también vírgenes; Los ancianos junto con los niños.
Jóvenes=hombres fuertes. Doncellas=mujeres jóvenes.
Ancianos=maduros y sabios. Niños=pequeños e inocentes.
Si lo vemos en el contexto de la iglesia, entendemos que debemos aprender a interactuar con todas las generaciones: niños inquietos, jóvenes bulliciosos, adultos racionales y ancianos demandantes.

La sinfonía en la iglesia

La Biblia habla de esta sinfonía en el Nuevo Testamento, poniéndolo en el contexto de la iglesia, comparándola con un cuerpo.
Efesios 4:4–6 NBLA
4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocación; 5 un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
Tanto lo que dice el salmista como poeta, como lo que dice Pablo como teólogo, es lo mismo. A una tenemos que alabar a Dios. Somos parte. Nos pertenecemos. Hay espacio para todos en el arca de Dios.
Hay espacio para todos. Todas las clases sociales, las posiciones políticas, los géneros y las edades deben rendirse en adoración.
Todos deben sentirse parte. Cada uno debe experimentar un sentido de pertenencia en la sinfonía para Dios.
Como iglesia debemos ser capaces de cambiar y adaptarnos a los cambios sin perder la esencia. Este cambio es aprender a ser una familia en la que todos interactuemos juntos.
La desconexión entre generaciones promueve la irrelevancia de la iglesia. Si no aprendemos a conectarnos, dejamos de ser efectivos en el cumplimiento de la misión.

¿Cómo logramos sintonizar?

No es tan sencillo interactuar entre generaciones porque esto implica reconocer el valor único de cada generación.
A menos que veamos como un valor (positivo) lo que aporta cada generación, nunca reconoceremos lo que puede aportar.
Efesios 4:1–3 NBLA
1 Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. 2 Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, 3 esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
No es tan fácil hacer sintonía para Dios con tanta variedad entre nosotros. EL consejo de Pablo para lograrlo es este:
Aprender un estilo de vida: cultura.
Descubrir la vocación: propósito compartido.
Ser humildes: escuchar para comprender, no para responder.
Ser amables: aprender a conectarnos.
Ser pacientes: evitar el prejuicio generacional.
Ser tolerantes: anticipar las dificultades naturales del proceso.
Proteger la unidad: ser intencionales.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.