Sanacion con un propsito muy profundo
El evangelio Segun Juan • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 34 viewsNotes
Transcript
(Salmo 103:1–5):
(Salmo 103:1–5):
1 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
2 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
4 El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;
5 El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.
Padre nuestro que estás en los cielos,
te damos gracias por el don de este día,
por permitirnos reunirnos en tu nombre
y por abrirnos las Escrituras para contemplar la gloria de Cristo.
Señor, te pedimos en esta noche que tu Espíritu Santo nos guíe con sabiduría.
Abre nuestro entendimiento para ver más allá de lo físico,
para discernir lo profundo de tu Palabra
y reconocer que en Cristo se cumplen todas tus promesas.
Tú eres el Dios que sana —YHWH-Rapha—
y por eso te pedimos también por nuestras dolencias físicas.
Tú conoces cada cuerpo, cada enfermedad, cada dolor que sufrimos en silencio.
Ten misericordia de nosotros, Señor, y si es tu voluntad, regálanos salud.
Danos descanso, alivio, fuerza y renovación.
Pero sobre todo, oramos por la dolencia más grave del ser humano:
la enfermedad del alma, el pecado que nos separa de ti.
Te rogamos, Señor, por aquellos que aún no han creído,
por los que están perdidos, vacíos o indiferentes.
Sánalos con tu evangelio. Llámalos con tu gracia.
Hazlos íntegros por medio de Cristo,
quien no solo cura el cuerpo, sino que salva el alma.
Haznos sensibles a esa realidad, y que nunca perdamos de vista
que la mayor necesidad del hombre no es la salud física,
sino la reconciliación contigo.
Gracias, Jesús, porque en ti está la plenitud de sanidad y redención.
Dirige esta REUNION. Llénala de verdad, de esperanza y de vida.
Y que cada palabra que hoy escuchemos nos lleve a amarte más
y a vivir para tu gloria.
En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
INTRODUCCION
Los milagros de sanación realizados por Jesús han capturado la atención de generaciones enteras. Muchos los ven simplemente como actos de compasión o pruebas de su poder divino. Sin embargo, una lectura más profunda —a la luz de toda la Escritura— nos revela que estos milagros no fueron un fin en sí mismos, sino señales cargadas de significado teológico, diseñadas para revelar quién es Jesús.
Cristo no sanó a todos los enfermos de Israel, pero a quienes sanó lo hizo con un propósito redentor: mostrar que en Él se cumplían las promesas, los nombres y los atributos del Dios del Antiguo Testamento. Cada sanación apuntaba más allá del cuerpo: hacia la necesidad del alma, la restauración de la imagen caída y el anuncio del Reino de Dios.
En esta clase, profundizaremos en el milagro registrado en Juan 5, donde Jesús sana a un hombre que llevaba 38 años postrado. Analizaremos el pasaje a la luz del texto original, prestando especial atención a las palabras usadas por Jesús, y exploraremos su conexión con los nombres con los que Dios se reveló en el Antiguo Testamento.
Este milagro —más allá de ser una curación física— es una declaración poderosa de la identidad de Cristo como YHWH-Rapha, el Dios que sana, restaura y salva plenamente. Por eso, la pregunta que Jesús hace: «¿Quieres ser sano?» no es solo una oferta de bienestar corporal, sino una invitación a experimentar la sanidad eterna del alma.
1. ¿Quieres ser sano? – Una restauración integral
1. ¿Quieres ser sano? – Una restauración integral
La pregunta que Jesús hace al paralítico en Juan 5:6 –«¿Quieres ser sano?»– utiliza el adjetivo griego ὑγιὴς (hygiēs), que significa sano, íntegro, completo, sin defecto. Este término no se limita a la salud física, sino que apunta a una restauración total, incluyendo lo moral y espiritual.
Este detalle no es casual. El griego tiene múltiples verbos para referirse a una sanidad física o milagrosa. Sin embargo, Jesús no eligió ninguno de esos. Veamos cuáles omitió, y por qué eso importa:
Pudo haber usado:
a) θεραπεύω (therapeuō) – “curar”, “tratar médicamente”
Este verbo se usa frecuentemente para sanidades físicas en los Evangelios (cf. Mateo 4:24; Lucas 6:18). Tiene un sentido técnico, clínico.
· Jesús no lo usó aquí, lo cual evita reducir su obra a un tratamiento superficial.
b) ἰάομαι (iaomai) – “sanar”, “restaurar”
Este término aparece tanto en milagros físicos como en contextos espirituales (cf. Lucas 6:19; 1 Pedro 2:24).
· Tampoco es usado en Juan 5, lo que indica que la intención de Jesús no era simplemente realizar un acto milagroso visible.
c) σῴζω (sōzō) – “salvar”, “rescatar”, “sanar”
Este verbo tiene un significado más amplio e incluye salvación espiritual. Jesús lo usó en otras sanidades (cf. Marcos 5:34; Efesios 2:8).
· No aparece en este versículo, lo cual sugiere que aunque Jesús no ha revelado aún completamente su identidad como Salvador, ya la está anticipando.
¿Entonces, ¿por qué ὑγιὴς?
Porque este adjetivo transmite una verdad mayor:
No solo ausencia de enfermedad, sino presencia de plenitud.
No solo sanidad física, sino restauración del ser completo.
No solo alivio momentáneo, sino una nueva vida en integridad.
Esta palabra fue elegida intencionalmentepor el Espíritu Santo para mostrarnos que Cristo no vino a dar mejorías temporales, sino a transformar totalmente a quien Él llama por gracia.
Cuando Jesús pregunta: “¿Quieres ser sano?”,no está diciendo: “¿Quieres sentirte mejor?”. Está diciendo: “¿Quieres ser hecho nuevo? ¿Enteramente restaurado? ¿Reconstruido en tu dignidad y comunión con Dios?”
Esta elección de esta palabra entonces no es casual, los fariseos de la epoca lo notaron, por ello señalar que solo se enojaron por que sano en un dia de reposo no es del todo cierto o o no es el espectro completo de las cosas.
Ahora este termimo usado y empleado con sabiduria perfecta y divina a nosotros hoy en dia nos recuerda que la verdadera sanidad que Cristo ofrece no es momentánea ni parcial, sino integral. Jesús no vino solo a mejorar vidas, sino a rescatarlas completamente del pecado y la muerte espiritual.
¿Qué diferencia hay entre ser sanado físicamente y ser restaurado espiritualmente?
¿Qué implicaciones tiene la elección de esta palabra para nuestra vida hoy?
2. Jesús como la revelación de los nombres de Dios
2. Jesús como la revelación de los nombres de Dios
La acción de Jesús al sanar a esta persona inevitablemente despertó la conciencia teológica de los fariseos. Ellos sabían que la sanidad estaba profundamente asociada en las Escrituras con la bendición divina. En Éxodo 15:26, Dios declara: «Yo soy YHWH-Rapha» que significa El Señor que sana. Este nombre revela que la sanidad no es solo física, sino también espiritual: una restauración de la relación con Dios.
Cuando Jesús sana en Juan 5, perdona pecados (Lucas 5:24) y actúa con autoridad divina, está revelando que Él es ese YHWH-Rapha encarnado. Los fariseos entendieron que Jesús estaba afirmando ser Dios, lo cual los escandalizó (Marcos 2:7).
Por que decimos ? para los judíos de su época, sanar no era simplemente un acto médico o compasivo. Era algo mucho más profundo y cargado de significado espiritual.
En la mentalidad del Antiguo Testamento, la enfermedad crónica —como la parálisis, lepra entre otras, eran vistas como una maldición divina asociada al pecado o a la desobediencia.
Textos como:
Deuteronomio 28:15–68 describen enfermedades terribles como parte del castigo por abandonar a Dios.
Job 4:7–8 y otras referencias muestran la creencia común de que el sufrimiento físico era juicio divino.
Por eso, cuando alguien era sanado, esa sanidad no solo se entendía como una mejora física, sino como una señal de restauración espiritual, de reconciliación con Dios.
Sanar implicaba, en la mentalidad hebrea, como un sinonimo de salvar.
Esto se ve con claridad en Isaías 53:5:
Curados, sanados o salvados se lee como (רָפָא – raphá).”
Aquí, la palabra hebrea רָפָא (raphá) no significa solo "curar físicamente", sino sanar integralmente el alma, restaurar al pecador, liberarlo del juicio. Es sanidad espiritual.
Entonces, al ver a Jesús sanando, perdonando pecados y haciéndolo incluso en día de reposo, queda en evidencia que muchos de sus contemporáneos no comprendieron plenamente el propósito de los nombres con los que Dios se reveló en el Antiguo Testamento. Esa misma falta de comprensión persiste hoy entre muchos creyentes, quienes desconocen el profundo significado de dicha revelación. Varios de esos nombres divinos pueden entenderse como tipológicos, en la medida en que anticipan, señalan o prefiguran a Cristo, revelando aspectos fundamentales de su persona y de su obra redentora. Esta interpretación se ajusta a la definición clásica de la tipología bíblica, que reconoce cómo ciertas personas, eventos e instituciones del Antiguo Testamento encuentran su cumplimiento pleno en Cristo.Los nombres de Dios en el Antiguo Testamento que apuntan a Cristo incluyen:
1. YHWH-Rapha – «El Señor sana» (Éxodo 15:26)
Dios se reveló como el que sana, no solo el cuerpo, sino también el alma. En Cristo, esta sanidad es plena: Él no solo sanó enfermedades físicas, sino que perdonó pecados y restauró corazones(Lucas 5:24).
👉 Reflexión: Muchos hoy buscan a Dios solo por una sanidad física, sin entender que la enfermedad más profunda es el pecado, y solo Cristo puede sanarnos eternamente.
2. YHWH-Tsidkenu – «El Señor justicia nuestra» (Jeremías 23:6)
Dios prometió que un Rey justo gobernaría a su pueblo. Cristo es ese Rey, y Él no solo obra justicia, sino que se convierte en nuestra justicia delante de Dios (1 Corintios 1:30).
👉 Reflexión: En lugar de buscar "ser buenos" por esfuerzo humano, debemos reconocer que Cristo es quien nos justifica. Somos aceptados no por mérito, sino por gracia.
3. YHWH-Shalom – «El Señor es paz» (Jueces 6:24)
Dios es fuente de paz, no como el mundo la da. En Cristo, encontramos reconciliación verdadera con Dios, pues Él es nuestra paz (Efesios 2:14).
Reflexión: Esta paz no es ausencia de problemas, sino la certeza de estar en comunión con Dios. No es emocional, es espiritual y eterna.
4. YHWH-Raah – «El Señor es mi pastor» (Salmo 23:1)
Como Pastor, Dios guía, cuida y protege a su pueblo. Jesús declaró ser el Buen Pastor que da su vida por las ovejas(Juan 10:11).
Reflexión: Muchos quieren a Dios como protector, pero rechazan su voz. Solo los que oyen al Pastor y le siguen son suyos.
5. YHWH-Shammah – «El Señor está allí» (Ezequiel 48:35)
Este nombre profetiza que la presencia de Dios habitará eternamente con su pueblo. Cristo es el cumplimiento de esa promesa: “Dios con nosotros” (Mateo 1:23).
Reflexión: No se trata de sentir a Dios, sino de creer que Cristo está presente donde dos o tres se reúnen en su nombre. Su presencia es real y permanente.
6. YHWH-Yireh – «El Señor proveerá» (Génesis 22:14)
Este nombre fue revelado cuando Abraham estuvo a punto de sacrificar a Isaac y Dios proveyó un cordero en su lugar. Cristo es ese Cordero definitivo provisto por Dios para la salvación (Juan 1:29).
Reflexión: Muchos malinterpretan este nombre como si se tratara de dinero o éxito, pero la verdadera provisión es el sacrificio de Cristo por nuestros pecados.
Conclusión
Conclusión
Ahora, al considerar con mayor profundidad el significado del milagro de sanidad realizado por Cristo, comprendemos que no fue simplemente una demostración de poder ni un acto aislado de compasión. Fue, ante todo, una revelación de su identidad divina: Él es el Dios que sana, restaura y salva de manera completa.
Estos milagros no solo mostraban su autoridad, sino que cumplían lo que ya se había anunciado sobre el Mesías prometido. Los nombres con los que Dios se reveló en el Antiguo Testamento no son únicamente descripciones de sus atributos, sino declaraciones proféticas que apuntan a Cristo. En Él vemos encarnado y cumplido cada uno de esos nombres.
Cuando Jesús pregunta: «¿Quieres ser sano?», no formula una simple interrogante médica. Es una pregunta profunda, existencial y eterna. Cada ser humano debe responder si desea ser hecho verdaderamente completo en Él. Porque Cristo no vino solo a curar cuerpos enfermos, sino a salvar almas perdidas. Él es el gran Sanador y Redentor, el cumplimiento viviente del Dios que se reveló como YHWH-Rapha.
