El aceite de la viuda

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El milagro de la viuda muestra la misericordia de Dios hacia los que están atravesando dificultades.

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El aceite de la viuda

2º Reyes 4:1–7
1Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 2Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. 3El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. 4Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 5Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. 6Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 7Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

Introducción

Al igual que Elías, es escritor sagrado deja a un lado la historia de los reyes de Israel y Judá para relatar acontecimientos milagrosos en el ministerio de Eliseo. (Los próximos 4 capítulos se centran en el ministerio de Eliseo).
La historia de la viuda agobiada por las deudas de su difunto esposo, tiene ciertas similitudes con la historia de la viuda de sarepta.
Ambas mujeres en necesidad que fueron ayudadas por Dios proveyendo aceite.
Un hombre perteneciente a los hijos de los profetas había muerto.
Los hijos de los profetas era el título de que se les daba a los que pertenecía a las escuelas proféticas.
Inicia a mencionarse en épocas del profeta Samuel: 1º Samuel 10:5Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.
Luego se vuelven a mencionar 200 años más tarde en la época de Elías y Eliseo que eran los líderes de estas escuelas.
Eran hombre dotados con el don profético que se reunían para adorar , orar, para ser instruidos y también cumplían misiones proféticas encomendadas por los maestros.
En esta época formaban una comunidad grande.
La viuda de este profeta muerto dejó una considerable deuda la cual debía pagar su familia.
Debido a la pobreza la viuda no podía pagar y los acreedores acordaron vender a sus hijos como esclavos según la ley: Levítico 25:39–42Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere a ti, no le harás servir como esclavo. Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. Entonces saldrá libre de tu casa; él y sus hijos consigo, y volverá a su familia, y a la posesión de sus padres se restituirá. Porque son mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto; no serán vendidos a manera de esclavos.
La crisis espiritual en Israel provocaba injusticia porque la gente cumplía la ley que le convenía pero ignoraba la ley que no le convenía.
En este caso al vender a los hijos de la viuda quedaría ella desamparada, y la ley ordenaba: Deuteronomio 24:10–1310Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda. 11Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará la prenda. 12Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo aún su prenda. 13Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.
La ley exigía obrar con misericordia hacia el necesitado y no despojarlo de su sustento.

Clamor

Pero esta viuda acude al profeta Eliseo por ayuda:
2º Reyes 4:1Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
En esa época el pueblo de Dios no tenía acceso directo al trono de la gracia, habían sacerdotes y profetas que intercedían por ellos.
Por esa razón la viuda acudió al profeta.
Tenemos el caso de Ana quien oró por un hijo pero fue necesaria la intervención del sacerdote Elí para declara la Palabra: 1º Samuel 1:17Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.
Ahora, por la sangre de Cristo tenemos acceso directo al trono de la gracia: Hebreos 4:16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Lo cierto es que la viuda reconoció su necesidad y su incapacidad para solucionar el problema y clamó ayuda al siervo de Dios.
Cuando no hay solución ni ayuda, podemos acudir al Señor quien es fiel y misericordioso: Salmo 73:25¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

Preparación

2º Reyes 4:2–4Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.
Eliseo pregunta ¿que tienes en casa?… Si quieres un milagro dime que tienes que Dios pueda usar, es cierto que sufres carencia pero en esa carencia también hay cosas que has recibido de Dios.
La mujer tenía aceite…
El profeta la envía a reunir todas las vasijas que pudiera conseguir…
Nuevamente se pone a prueba la fe en actuar y trabajar para ir de casa en casa pidiendo vasijas prestadas.
Esta mujer con sus hijos reunieron todas las vasijas que podían obtener, no se limitaron a unas cuantas, esa era un ejercicio de fe.
La fe es obrar confiando de que Dios cumplirá su promesa de obrar milagros a favor de nosotros. Lucas 11:9–10Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

La respuesta de Dios

2º Reyes 4:5–7Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.
Existen milagros que se hacen públicamente para testimonio del poder de Dios, pero hay otros que se hacen en privado para evitar que los morbosos sacien su curiosidad.
Jesús hizo milagros públicos como privados. Jesús sanó a la hija de Jairo en privado (Mateo 9).
En este ocasión la viuda tomó a sus hijos y cerró la puerta y obró según la instrucción del profeta en fe.
Comenzó a llenar las vasijas y el recipiente de aceite no se agotaba.
Esa es la manera que Dios obra, lo poco que tienes lo puede multiplicar para bendecirte.
No menosprecies lo que tienes porque Dios lo puede usar para bendecirte.
El aceite cesó cuando ya no habían vasijas que llenar, pero fue suficiente para pagar su deuda y vivir de la ganancia.

Conclusión

Alguien preguntará ¿Por qué no vemos milagros como este hoy día?
Si suceden, muchas veces Dios ha obrado milagros en tu vida pero por estar distraído no te das cuenta.
Dios te ha librado de un accidente, de una mala decisión, de una agresión, de una enfermedad… por eso cada día debemos orar y dar gracias a Dios.
Cuando te encuentres en una dificultad que no puedas solucionar, clama a Dios en fe:
Mateo 21:22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
Santiago 1:6–7Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
La fe hay que cultivarla día a día con la perseverancia, la oración y estudio de la Palabra de Dios.
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