¿CÓMO ORAR?

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INTRODUCCIÓN:

Matthew 6:5–8 NBLA
5 »Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 6 »Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 7 »Y al orar, no usen ustedes repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. 8 »Por tanto, no se hagan semejantes a ellos; porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes que ustedes lo pidan.
Hermanos de Roca Mía, imaginen por un instante que el Presidente de nuestra nación, o quizás un líder mundial de inmensa influencia, les concediera una audiencia privada. No una, sino una línea directa, abierta 24/7. ¿Cómo se prepararían? ¿Con qué reverencia se acercarían? ¿Qué cuidado pondrían en sus palabras? Pues bien, el Rey de reyes, el Creador de los cielos y la tierra, Aquel que sostiene el universo con la palabra de Su poder, ¡nos ha extendido esa invitación!

Herrington, Creech y Taylor nos dan una definición de la oración: “Es aquella comunicación con Dios en la que hablamos y escuchamos. La practicamos a veces dedicando un tiempo especial, pero también aprendemos a hablar y escuchar a Dios mientras desarrollamos la rutina normal de nuestra vida.

Pero, ¿sabemos conversar? El clamor de los discípulos, "Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11:1 NVI), resuena hoy en nuestros corazones aquí en Bogotá, ¿no es cierto?
El gran reformador Martín Lutero, abrumado por las cargas de la Reforma, exclamó: "Tengo tanto que hacer, que no puedo seguir adelante sin pasar tres horas diarias en oración".
Si él lo vio así, ¿cómo no anhelaremos nosotros aprender a desatar este poder celestial en nuestras vidas aquí, en el corazón de Colombia?
En medio de esta ciudad de contrastes, de luchas diarias, de presiones ideológicas y de un secularismo que intenta apagar la llama de la fe, ¡cuánto necesitamos aprender a conversar con nuestro Padre! Hoy exploraremos juntos, guiados por Su Palabra y la sabiduría de aquellos que nos precedieron en la fe, cómo orar de una manera que transforme nuestras vidas y glorifique Su Nombre.

1. EL CORAZÓN ALINEADO:

Antes de pronunciar una sola palabra, la oración comienza en la actitud del corazón. No podemos acercarnos al Dios tres veces Santo con un corazón altivo o fingido.

A. Con sinceridad y humildad

Psalm 51:17
Psalm 51:17 NVI
17 El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.
Is 57:15:
Isaiah 57:15 NVI
15 Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: «Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados.
Como nos recuerda R.C. Sproul, "debemos acercarnos a Dios con sinceridad. Las frases huecas y falsas son una burla". ¡No es la elocuencia, sino la honestidad lo que Dios busca!
Calvino insistía en que al orar debemos despojarnos de "todos los pensamientos vanos y gloriosos, dejar de lado toda idea de valor; en resumen, descarte toda confianza en sí mismo, humildemente, dándole a Dios toda la gloria". (Institución de la Religión Cristiana, Libro III, Cap. XX, Sec. 8).
Es reconocer, como dice el Catecismo de Heidelberg, "sinceramente toda nuestra pobreza y miseria, [para humillarnos] delante de su majestad" (P.117).

B. Con Fe y Confianza

Hebr 11:6 (NVI)can.
Hebrews 11:6 NVI
6 En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.
Jam 1:6 (NVI)
James 1:6 NBLA
6 Pero que pida con fe, sin dudar. Porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
Luego, esa humildad debe estar anclada en una fe robusta. Calvino lo subraya: "la cuarta regla de la oración es que, a pesar de que somos degradados y humillados, debemos ser animados a orar con la esperanza segura de tener éxito" (Institución, Libro III, Cap. XX, Sec. 11).
No es una fe presuntuosa, sino una confianza en la bondad y el poder del Padre.

Aplicación Práctica:

Hermanos de Roca Mía, en esta ciudad donde a veces la apariencia lo es todo, donde las redes sociales nos tientan a proyectar una imagen de éxito y control, ¿nos atrevemos a presentarnos ante Dios con total transparencia, reconociendo nuestra necesidad, nuestra "bancarrota espiritual" como diría Deiros al hablar de orar en el nombre de Jesús? ¿Dejamos en la puerta del cuarto de oración el orgullo que nos impide confesar esa envidia laboral, esa impaciencia en el trancón de la Boyacá, o esa apatía espiritual frente a la crisis de valores que vemos en las noticias? Aprendamos a orar comenzando con un corazón quebrantado pero confiado en Su gracia.

2. EN NOMBRE DE QUIÉN, POR QUIÉN Y CONFORME A QUÉ ORAMOS:

Una vez que el corazón está en la disposición correcta, ¿sobre qué base construimos nuestras oraciones? Vamos a ver tres pilares inamovibles.

A. En el Nombre de Jesús

Jn 14:13-14 (NVI):
John 14:13–14 NVI
13 Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. 14 Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.
1 Ti 2:5 (NVI)
1 Timothy 2:5 NVI
5 Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
Pablo Deiros es enfático: "El ser humano no tiene méritos guardados con los cuales pueda comprar el favor de Dios... Pero hay Alguien que no está quebrado en cuanto a su justicia delante de Dios: Jesús." ¡Orar en Su nombre no es una muletilla al final de la oración!
Es reconocer, como Calvino enseña, que Él es "nuestro Abogado y Mediador" (Institución, Libro III, Cap. XX, Sec. 17), y que por Sus méritos tenemos acceso.

B. En el Espíritu Santo

Ro 8:26-27 (NVI):
Romans 8:26–27 NVI
26 Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. 27 Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.
Jud 20-21 (NVI)
Jude 20–21 NBLA
20 Pero ustedes, amados, edificándose en su santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 consérvense en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
No estamos solos en esta tarea. ¡Qué consuelo! Orar "en el Espíritu", como dice Judas y explica Thabiti Anyabwile, es orar "controlado por el Espíritu", una oración que se alinea con la voluntad divina.

C. Conforme a la Palabra

1 Jn 5:14 (NVI)
1 John 5:14 NBLA
14 Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye.
Jn 15:7 (NVI):
John 15:7 NBLA
7 »Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho.
Nuestra oración no puede ser un cúmulo de caprichos. Debe estar anclada en las promesas y preceptos de Dios.
Dietrich Bonhoeffer: "Orar sobre la base de la Palabra de Dios; a base de promesas".
El Catecismo de Heidelberg (P.117) nos instruye a pedir "todas las cosas que Él desea que le pidamos". La Palabra nos da la "letra" para la oración, nos enseña los pensamientos de Dios.

Aplicación práctica:

Amada iglesia Roca Mía, ¿cuántas veces nuestras oraciones son más un reflejo de la cultura consumista ("Dios, dame esto, dame aquello") que una súplica en el Nombre que es sobre todo nombre, guiada por el Espíritu y fundamentada en Su Palabra? ¿Estamos tan saturados de las noticias de los medios, de las tendencias de las redes, que olvidamos saturarnos de la Palabra para que ella moldee nuestros anhelos? Antes de pedir por ese ascenso, o por la solución a un problema familiar, preguntémonos: ¿Esta petición glorifica a Cristo? ¿Está en línea con lo que el Espíritu revela en las Escrituras? ¿Busca Su Reino por encima de mi comodidad personal en esta metrópoli a veces tan demandante?

3. LA PRÁCTICA CONSTANTE:

Finalmente, ¿cómo se ve esta conversación en la práctica diaria? Los maestros de la fe nos ofrecen pautas claras.

A. Con elementos esenciales (Modelo C.A.S.A. / Padrenuestro)

Phil 4:6 (NVI):
Philippians 4:6 NBLA
6 Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios.
Sproul nos recuerda el útil acróstico C-A-S-A: Confesión, Adoración, Súplica (o Peticiones), y Agradecimiento (Acción de Gracias).
Cita (Juan Calvino / Miles Custis): El Padrenuestro, como destaca Calvino analiza extensamente (Institución, Libro III, Cap. XX, Sec. 34ss), es el modelo perfecto que Jesús nos dio, y abarca estos elementos. No es una fórmula mágica, sino una guía divina para una oración completa.

B. Concreto y escucha activa:

Mar10:51 (NVI):
Mark 10:51 NVI
51 —¿Qué quieres que haga por ti?—le preguntó. —Rabí, quiero ver—respondió el ciego.
1 K 19:11-12 (NVI):
1 Kings 19:11–12 NVI
11 El Señor le ordenó: —Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí. Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. 12 Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo.
Jesús le preguntó al ciego Bartimeo: "¿Qué quieres que haga por ti?", enseñándonos, como explica Deiros, la importancia de la especificidad.
Pero la oración, como bien dice Gary Teja citando a Thomas, es un "baile" donde a veces hablamos y a veces "dejamos que Dios nos dirija", escuchando Su "suave murmullo".
Calvino mismo, dijo que "las mejores oraciones son a veces aquellas en las que no existen palabras", refiriéndose a la oración contemplativa.

C. Con constancia y perseverancia

1 Th 5:17 (NVI):
1 Thessalonians 5:17 NBLA
17 Oren sin cesar.
Lu 18:1 (NVI):
Luke 18:1 NBLA
1 Jesús les contó una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer:

Aplicación práctica:

Hermanos y hermanas de Roca Mía, ¿cómo son nuestras oraciones diarias? ¿Pasamos de la queja por el sistema de salud o la inseguridad aquí en Bolivia, Gárces Navas, Bochica directamente a la lista de peticiones, olvidando adorar a Dios por quién es Él en medio de la jungla de cemento, confesar nuestras faltas y agradecerle por el simple milagro de un nuevo amanecer sobre nuestras vidas? ¿Oramos con la persistencia de esa viuda cuando intercedemos por la conversión de nuestros seres queridos, por el crecimiento espiritual de la iglesia, o por la sabiduría de nuestros líderes frente a la polarización?
¿Nos tomamos el tiempo para callar y escuchar, o nuestra oración es un monólogo apurado antes de salir a enfrentar el día? ¡Aprendamos a cultivar una conversación rica, específica y perseverante con nuestro Dios!

CONCLUSIONES:

Hemos visto, amada iglesia Roca Mía, que aprender a orar es un viaje que comienza con un corazón alineado –sincero, humilde y lleno de fe. Continúa edificándose sobre un fundamento ineludible: el Nombre de Jesús, la guía del Espíritu Santo y la autoridad de la Palabra de Dios. Y se manifiesta en una práctica constante que incluye adoración, confesión, gratitud y súplica específica, todo ello en una perseverante conversación donde también aprendemos a escuchar.
No hay una fórmula mágica, hermanos, pero sí principios divinos. Que salgamos de este lugar no solo con más información, sino con un anhelo renovado de buscar el rostro del Señor. Que nuestras oraciones dejen de ser rituales vacíos o listas de deseos egoístas, y se conviertan en ese "hálito vital del cristiano", como dice el antiguo himno que leímos en los materiales.
Que en nuestros hogares en Suba, Engativá, Kennedy o Usaquén, en nuestras oficinas en el centro o en nuestros emprendimientos, la oración se convierta en el motor que nos conecta con el poder del Cielo para enfrentar los desafíos de esta amada pero compleja Bogotá, para ser luz en medio de las corrientes ideológicas, para encontrar consuelo en la ansiedad y para llevar esperanza a una sociedad sedienta de verdad.
LLAMADO A LA ACCIÓN:
¡Que el Señor nos enseñe, y nos encuentre, orando! Comprometámonos esta semana a aplicar al menos uno de estos principios de manera intencional en nuestro tiempo de oración.

Un antiguo himno en inglés dice:

La oración es el deseo sincero del corazón, no pronunciado ni expresado

El movimiento de un fuego escondido que se agita en el pecho.

La oración es la carga de un suspiro, el caer de una lágrima

El mirar del ojo hacia lo alto, cuando nadie sino Dios está cerca.

La oración es el aliento vital del cristiano, su aire puro

Su santo y seña a las puertas de la muerte; pues él entra al cielo en oración.

La oración es la voz contrita del pecador al volverse de sus caminos,

En tanto los ángeles se regocijan cantando, “¡Mirad, él ora!”

Oh, Tú, por medio de quien venimos a Dios, Tú, camino, verdad y vida

Tú, que has ido por el camino de la oración: Señor, enséñanos a orar.

(William H. Havergal, 1846)

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