Invitados a la Cena de Dios

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Introducción

En 1874 el Presidente Ulises Grant ofreció una Cena de Estado en honor al Rey Kalakaua del Reino de Hawai.
La idea detrás de esta Cena de Estado era celebrar el tratado de libre comercio entre EEUU y el Reino de Hawai.
Desafortunadamente el rey confió demasiado en el gobierno de los EEUU.
En 1893, 20 años después, tras un golpe de estado, fue derrocada la monarquía del Reino de Hawai, la reina Lilioukalani fue aprisionada en el palacio y forzada a firmar su abdicación a cambio de su libertad.
Lo que comenzó como una cena de honor, entre dos supuestas naciones amigas, terminó con el fin del Reino de Hawai. De haber sabido el Rey Kalakaua que esta cena terminaría con su reino - quien sabe si hubiera aceptado la invitación.
Hoy, continuamos nuestro estudio del Salmo 23, donde vemos una gran cena donde el anfitrión es Dios y el invitado es el Rey David.
A diferencia de la Cena de Estado que terminó con el Reino de Hawai, la cena que vemos en el Salmo 23 resulta ser una bendición indescriptible en la vida del Rey David.
La semana pasada vimos como David identifica su relación con Dios como la de una oveja y su pastor…pues ahora cambia la ilustración y vemos esta misma relación como la de un anfitrión que ofrece una cena en honor de su invitado.
Hoy veremos:
El gran banquete - el anfitrión y el invitado
La recepción
El resultado

El gran banquete - el anfitrión y el invitado

Pasamos de los pastos verdes, las aguas tranquilas, a una sala donde se ha organizado un gran banquete.
Salmo 23:5 NBLA
5 Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando.
El Rey David habla con Dios y le dice: Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos.
Dios es el anfitrión y ha preparado un banquete donde el Rey David es el invitado.
¿En qué ocasiones celebramos nosotros una gran cena?
Para celebrar un logro (cumpleaños, graduación, aniversario).
Para cerrar un trato de negocios.
Para celebrar una fiesta (Navidad, Año Nuevo, Acción de Gracias).
Pero aquí tenemos una fiesta muy especial - notemos el detalle del versículo 5 para entender que clase de banquete se está celebrando, “en presencia de mis enemigos”.
¿Porqué se está celebrando un banquete a donde han asistido los enemigos de David?
Estos enemigos podrían haber matado a David.
Son enemigos que podrían haberle hecho mucho daño a David de haberlo tenido frente a ellos.
Pero en este caso David no tiene ningún temor porque es el invitado especial del anfitrión, que es Dios.
David se refiere a una escena donde un rey poderoso promete protección y cuidado a otro (David) a cambio de su lealtad y servicio.
Así que David no tiene porque temer a sus enemigos porque la protección del rey (Dios) garantiza su seguridad.
El gran rey no va a permitir que nada malo le pase a su protegido.
Es más, ha organizado un banquete en presencia de aquellos que quisieran hacerle daño para mostrarles:
El anfitrión ama a su invitado.
El invitado cuenta con todo el apoyo / respaldo del anfitrión.
A los enemigos no les queda más que sentir envidia y decepción al no poder hacer nada en contra de David.
Cualquier cosa que ellos quisieran hacer en contra de David sería inútil porque sus esfuerzos son absurdos comparados al gran poder del que protege a David.
En la Biblia vemos el concepto de una gran cena con relación a Dios y al seguidor de Jesús.
Mateo 8:11 NBLA
11 »Y les digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
Apocalipsis 19:9 NBLA
9 El ángel me dijo*: «Escribe: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las Bodas del Cordero”». También me dijo*: «Estas son palabras verdaderas de Dios».
1 Corintios 11:26 NBLA
26 Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga.
En la Cena del Señor acudimos al banquete espiritual que él mismo ha preparado para alimentar nuestra alma al tener comunión unos con otros y con el Cristo resucitado.
Así que en esta cena David no es el único invitado sino todos aquellos que han creído en Jesús y han jurado lealtad y servicio al gran Rey eterno.

La recepción

Veamos como recibe el anfitrión a su invitado.
Salmo 23:5 NBLA
5 Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando.
Aquí presenciamos una costumbre de hospitalidad en el medio oriente.
El invitado ha viajado por un largo camino, a pie o montado sobre una bestia de carga.
Los elementos han golpeado su cuerpo - el candente sol que eleva las temperaturas a unos 115F, las tormentas de arena, la arena que puede tener una temperatura entre 130F y 150F.
El invitado llega a su destino exhausto, deshidratado, quemado por el sol.
De pronto lo sale a recibir el anfitrión con un frasco lleno de aceite de olivo mezclado con especias aromáticas.
El invitado se quitaba el turbante y el anfitrión derramaba el aceite sobre su cabeza.
Aparte de que ayudaba a refrescar al cansado invitado y a humectar su piel reseca por el desierto, era una manera de honrar al invitado con aceite costoso.
Era una manera en que el anfitrión le demostraba al invitado - estoy muy contento de que hayas venido a mi hogar. Jesús se refiere a esta práctica cuando fue invitado a casa de Simón el fariseo a cenar:
Lucas 7:46 NBLA
46 »No ungiste Mi cabeza con aceite, pero ella ungió Mis pies con perfume.
David es el invitado de Dios y se admira que Dios lo honre ungiendo su cabeza con aceite.
Dios no solo lo acepta y ofrece protección sino que le muestra un gesto de honor / aprecio.
¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos honra?
De pronto yo estoy en la computadora trabajando y entran uno de mis enemigos con un plato de desayuno y me dicen, “papá, quiero que te lo comas todo, es para tí.”
…no se imaginan ustedes el honor y aprecio que siento de parte de ellos.
Es decir, no solo me respetan porque soy su padre y me deben respeto sino que me siento amado / honrado / querido.
Podría usted pensar que Dios nos ha perdonado y pues nos tiene que tolerar; tal vez se sienta decepcionado; esta no es la actitud de Dios hacia sus hijos.
Dios en verdad siente amor hacia su pueblo y se complace en honrar nuestras vidas.
Dios se complace y se regocija en aquellos que son su pueblo.
Ahora veamos la segunda parte de esta maravillosa recepción:
Salmo 23:5 NBLA
5 Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando.
El anfitrión le da una copa a David y vierte vino dentro de la copa hasta que rebosa.
Los judíos al final de cada Shabbat hacen la oración llamada Havdalah.
Toman una botella de vino y lo vierten dentro de una copa de plata hasta que rebose. La copa está sobre un platillo para contener el vino que se derrama.
…esta es la idea de este pasaje.
El anfitrión no ha escatimado costos en este banquete.
El anfitrión está mostrando su abundante generosidad para con su invitado.
Ha sido esplendido tanto con el aceite y el vino.
Hay ocasiones que estamos invitados a una fiesta donde sabemos que las porciones de comida y pastel van a ser muy pequeñas.
Pero en el caso de David él sabe que el anfitrión es muy generoso / esplendido.
Esta misma generosidad la vemos con relación a Dios y su pueblo.
1 Corintios 2:9 NBLA
9 sino como está escrito: «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que Lo aman».
Filipenses 4:19 NBLA
19 Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Efesios 3:20–21 NBLA
20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, 21 a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

El resultado

La cena ha terminado y es hora de ir a casa.
Ahora David va por su camino recordando cada momento de este maravilloso banquete.
Recuerda el rostro de su anfitrión, recuerda el aceite perfumado, el vino abundante, cada platillo que deleitó su paladar, recuerda que sus enemigos lo miraban con envidia al ver como lo protegía y su anfitrión y le mostraba amor.
Pero de pronto David siente que algo lo persigue.
¿Ha tenido usted la experiencia de ir caminando, tal vez en la oscuridad, y sentir que alguien lo sigue?
Esto puede ser muy peligroso sobre todo en un camino del desierto.
David se voltea para confirmar sus sospechas y se sorprende con lo que ve:
Salmo 23:6 NBLA
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré por largos días.
Usted dirá, “yo no veo que estén persiguiendo a David”. Es que la palabra “seguirán” que aparece en la NBLA y la RV60 realmente es la palabra “perseguir”.
Se usa para referirse a un animal que está persiguiendo a su presa.
De la misma manera David está siendo perseguido por el bien y la misericordia de Dios.
El amor bondadoso de Dios lo persiguen.
David no puede correr lo suficiente para alejarse del amor bondadoso de Dios - entre más corre más correrá el amor bondadoso de Dios.
Lo perseguirán a David hasta el último día de su vida.
Hijo de Dios - nunca dudes del amor de Dios hacía tu vida. Nunca dudes que Dios te ama o que desea mostrarte su bondad y misericordia.
Adán dudó del amor de Dios y se escondió de su presencia en el huerto olvidando que Dios es un Dios de amor y bondad.
Finalmente, David anhela regresar a la cosa de Dios donde ha experimentado tanta bondad.
Ansiosamente espera estar nuevamente en la presencia de Dios.
Es como aquel que solo cuenta los días para ir de viaje y encontrarse con su familia.
Nosotros no tenemos que ir a Jerusalén para tener un encuentro con Dios.
El Dios anfitrión, el Dios generoso, el Dios que desea mostrar su amor y bondad, el Dios que nos protege de nuestros enemigos está cercano a cada uno de los que le claman.
Dios no está lejos - Dios está aquí - solo clama a Dios y él te mostrará su bondad y amor y experimentarás la generosidad de Dios.
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