El mayor en el reino de los cielos
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· 20 viewsLa grandeza en el reino de los cielos es humillarnos delante de nuestro Señor.
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El mayor en el reino de los cielos
El mayor en el reino de los cielos
Mateo 18:1–5 “1En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?2Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.”
Introducción
Introducción
Somos condicionados a pensar en la grandeza, en llegar a ser personas importantes, reconocidas y poderosas.
Nuestros padres nos exigían estudiar para llegar a ser personas importantes. Estos es bueno y necesario.
Pero el problema no es llegar a ser personas exitosas sino que en qué nos convierte.
A muchas personas les causa daño los títulos, los puestos, la fama o la riqueza. Son arrogantes, orgullosas e insoportables, autosuficientes.
Esta manera de pensar produce frustración, insatisfacción y resentimientos.
El Señor nos muestra ahora una grandeza del reino de Dios, la cual es totalmente opuesta a la forma de pensar del mundo pero es la correcta y fructífera.
Esta grandeza es la más importante porque es eterna.
La preocupación de los discípulos
La preocupación de los discípulos
Mateo 18:1 “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”
A estas alturas los discípulos reconocían a Jesús como el Mesías Salvador, El rey prometido que traería salvación.
Pero sus expectativas se limitaban a grandeza, salvación y establecimiento de un reino terrenal.
Por tanto, estaban interesados en buenos puestos en el reino de Cristo.
En los capítulos 16 y 17 Jesús les anuncia su muerte, entonces surge la pregunta ¿Quién será su sucesor?
El candidato favorito para ser el más grande era Pedro, el siempre representaba a sus compañeros, era parte de los tres más allegados a Jesús junto a Juan y Jacobo. (Los testigos de la transfiguración).
Fue quien respondió que Jesús era el Cristo hijo del Dios viviente (C.16).
Fue a Pedro a quien El Señor le declaró: Mateo 16:18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”
Fue a Pedro quien encomendó el rebaño: Juan 21:17 “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”
Los discípulos estaban preocupados por obtener una buena posición en el reino de los cielos, por eso pregunta a Jesús Quién es el mayor
La madre Juan y Jacobo se anticipa a pedir un puesto importante: Mateo 20:20–21 “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.”
Todos creían (al igual que algunas iglesias hoy día) que Pedro sería el sucesor de Cristo. Pero El Señor les aclara que no es así. En primer lugar porque a Cristo no es necesario sustituirlo porque es eterno.
Pero consideremos que humanamente era una preocupación válida y es la que nos hace esforzarnos y trabajar para obtener una buena posición social y económica, ellos pensaban en el reino de los cielos en términos terrenales.
Sin embargo, el reino de los cielos no puede compararse con el sistema de este mundo.
No podemos utilizar los métodos y sistemas del mundo para aplicarlos en la vida cristiana, pretendiendo ganar el reino de los cielos con estos métodos.
Dios nos ha dejado su Palabra para que por ella dirijamos nuestros pasos a la vida eterna: Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.”
La preocupación de los discípulos era “quién es el mayor en el reino”, es decir, cuál de nosotros es el más grande. Jesús responde: “si ustedes no cambian… no entrarán en el reino de los cielos”,
Como niños
Como niños
Mateo 18:2–3 “Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
Jesús pudo haberse molestado por la insensibilidad de sus discípulos, recién en Mateo 16:22-23 les comenta que será entregado en manos de hombres y lo matarán. Y ellos lo que hacen es comenzar a pelear por el puesto.
Pero el carácter de Cristo es amable, paciente y misericordioso.
Toma a un niño y les dice: “…si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
¿Volver a ser niños?… alguna vez lo hemos pensado y nos gustaría regresar a la niñez para corregir muchas cosas, pero la verdad es que las empeoraríamos.
Jesús habla de manera espiritual.
Lo primero que debemos considerar en esta declaración es el nuevo nacimiento: Juan 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”
Es necesario cambiar la manera de actuar y de pensar, convertirse en una nueva persona. 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
Efesios 4:22 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,”
Es necesario nacer de nuevo para morir al pecado que es la causa de nuestra condenación eterna y el que nos impide entrar al reino de los cielos.
Es necesario nacer de nuevo para cambiar nuestra manera de pensar y actuar según los mandamientos del reino.
Los discípulos necesitaban ese nuevo nacimiento porque aun seguían pensando en términos terrenales, y el Señor quería que pensaran en términos espirituales.
El reino de Dios no consistía en una restauración terrenal del reino de Israel…
Sino en el establecimiento del reino de Dios en la tierra para la salvación de la humanidad.
La humillación
La humillación
Mateo 18:4–5 “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.”
Muchos dirán que en su mayoría los niños no son humildes, algunas veces actúan con egoísmo, con arrogancia, y a algunos les gusta mentir.
Sin embargo debemos tener algunas consideraciones antes de rechazar la enseñanza de Jesús.
Los niños son el reflejo de lo que viven en sus casas (su mente está siendo formada y su conciencia no se ha desarrollado).
Si son agresivos, gritones, malcriados, respondones es porque lo viven en casa, en la escuela o en su entorno. También porque no se les enseña y corrige.
Cuando era niño de unos 6 años, llegué hablando malas palabras, mi mamá me corrigió… pero yo solo repetí lo que oí de otro niño, no tenía conciencia de que eso era malo.
Por lo tanto, los niños actúan con inocencia, copiando lo que viven en su entorno, no tiene aún el criterio de guardar rencor, odio o amargura en su corazón.
Por otro lado, la humildad de los niños se evidencia en su dependencia de sus padres (o de quienes los crían).
La mejor etapa de nuestra vida fue la niñez, no nos preocupábamos y dependíamos de nuestros padres.
De niño (unos 4 años), fuimos asustados por un hombre ebrio a caballo, yo corrí a los brazos de mamá y dejé de preocuparme.
Ese es el tipo de dependencia que Dios quiere de sus hijos, que acudamos a Él como niños, reconociendo nuestras limitaciones, incapacidades y vulnerabilidades… Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”
hacer esto es despojarse del orgullo, de la autosuficiencia. Salmo 55:22 “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.”
Quien actúa de tal manera no esta pensando en una posición importante porque sabe que el importante es Él.
Conclusión
Conclusión
Los discípulos de Jesús fueron los líderes de la iglesia, y El Señor quiso prepararlos para que comprendieran que tener una posición de liderazgo no los hacía más importantes que los demás.
En el reino de los cielos quienes son líderes están para servir, no para ser servidos: Marcos 10:45 “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
El Señor quiere enseñarnos hoy que no existen cristianos más importantes y menos importantes, todos tenemos una función en el cuerpo de Cristo y que eso nos hace iguales, El único grande e importante es Él, y todos estamos llamados a obedecerle.
Esta verdad no debe llevarnos al otro extremo de despreciar a las autoridades en la iglesia: Hebreos 13:17 “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”
¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Solo Cristo.
El Señor nos llama a ser como niños, que aprendamos a depender de Él, sabiendo que el único grande es Él.
Si en tu mente existe la autosuficiencia, esta mañana el Señor te llama a despojarte de tu orgullo y rendirte a sus pies para que seas exaltado por Él. Lucas 14:11 “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.”
