La iglesia que Dios quiere que seamos Hechos 11:19–30

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Introducción

Vivimos en tiempos donde se publican libros y se dictan conferencias con títulos como: “Cómo hacer crecer tu iglesia en 30 días” o “7 pasos para plantar una iglesia exitosa”.
Pero la verdad bíblica es esta: la iglesia que realmente agrada a Dios no siempre nace de un plan humano, sino de su soberanía, incluso en medio del sufrimiento.
Así ocurrió con la iglesia en Antioquía. No fue diseñada en una junta pastoral ni formada por un comité de misiones. Fue el resultado directo de la persecución por la muerte del primer mártir cristiano, Esteban (Hech. 7–8). Lo que parecía una tragedia, Dios lo transformó en estrategia. Lo que parecía pérdida, Dios lo usó como siembra.
Y así pasa también con nuestras vidas. Hay cosas que tú no habrías planeado, ni los líderes habrían imaginado… pero Dios las permitió para formar algo más grande.
Dios usa lo que parece una crisis para construir lo que Él siempre tuvo en mente.
En este pasaje veremos cómo, sin estructura previa ni presupuesto misionero, nace una iglesia original, bíblica, relevante y, sobre todo, auténtica. Y lo más importante: una iglesia que agrada a Dios.
Todo comienza con una tragedia. La muerte de Esteban desata una persecución feroz. Pero lo que el enemigo quiso usar para frenar la iglesia, Dios lo usó para extenderla.

Texto Base

Hechos de los Apóstoles 11:19–30 RVR60
19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. 27 En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. 29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; 30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.

Verdad Principal

Una iglesia que agrada a Dios nace del compromiso constante con el evangelismo, la humildad en el liderazgo, la práctica viva de la gracia, la enseñanza fiel de la Palabra y la generosidad hacia los demás.

El Problema Inicial

Hechos de los Apóstoles 11:19 RVR60
19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.
Aquí vemos una iglesia en movimiento, pero con una visión limitada.
Aun así, su mentalidad seguía siendo limitada. Predicaban solo a los judíos. Avanzaron geográficamente… pero no en obediencia plena
Salen de Jerusalén por la persecución tras la muerte de Esteban, pero llevan el mensaje de Jesús solo a los suyos: a los judíos.
Esto revela un sesgo profundo, cultural y religioso. El evangelio todavía no se está predicando con la amplitud con la que Cristo lo mandó (Hech. 1:8).
La iglesia no salió de Jerusalén por una visión misionera, sino por la persecución desatada tras la muerte de Esteban.
Humanamente hablando, era una tragedia. Pero desde la perspectiva de Dios, era parte de su plan.
Ellos no planearon ir… Dios los empujó. Y lo hizo usando justo lo que parecía una amenaza: el dolor, la pérdida, el rechazo.
[Mostrar el mapa de expansión aquí]
Explica cómo llegaron a Fenicia, Chipre y Antioquía (usando el mapa proyectado), destacando:
La distancia recorrida desde Jerusalén (más de 700 km hasta Antioquía).
El avance geográfico, pero no espiritual. Llegaron lejos, pero aún no entendían que el evangelio era para todos.

La soberanía de Dios en medio del sufrimiento

Dios no causó la maldad, pero usó la persecución como instrumento de expansión.
El enemigo intentó callar a la iglesia… y Dios la esparció como semilla.
Esta escena cumple lo que Jesús ya había dicho: “seréis mis testigos… hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8).
Solo que no ocurrió por entusiasmo… sino por persecución.

Aplicación:

Lo que hoy te duele, Dios puede usarlo para cumplir su propósito eterno.
Muchas veces, Dios no nos mueve por visión, sino por presión.
Lo que tú ves como pérdida, Dios lo ve como parte del plan.
No necesitas entenderlo todo para confiar en que Él gobierna sobre todo.
“La persecución no detiene el plan de Dios… lo acelera.”

I. UNA IGLESIA QUE EVANGELIZA SIN EXCUSAS (Hechos 11:20–21)

Hechos de los Apóstoles 11:20–21 RVR60
20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.
Estos “varones de Chipre y de Cirene” rompen el patrón.
Se atreven a predicar a los griegos (gentiles).
No siguen la tradición, siguen al Espíritu. Y entonces sí… la mano de Dios se manifiesta.
Gran número cree y se convierte.
Dios bendice cuando se predica el evangelio sin discriminación ni miedo.
La expansión geográfica solo tiene valor cuando va acompañada de expansión del corazón.
La “mano del Señor” (v.21) indica bendición, aprobación y respaldo divino.

Aplicación:

¿Tú solo compartes a Jesús con los que te caen bien? ¿Los que piensan como tú?
¿Qué parte de tu entorno aún no ha escuchado de Cristo… por tu culpa?
La evangelización no es una actividad opcional, es la misión central de la iglesia.
“El evangelio no crece donde hay miedo, crece donde hay obediencia.”

II. Una Iglesia que Lidera con Humildad (Hechos 11:22–24)

Hechos de los Apóstoles 11:22–24 RVR60
22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
Las buenas noticias llegan a Jerusalén. ¿Cuál fue la reacción de los líderes? No se escandalizan, no frenan, no critican… envían.
¿Y a quién? A su mejor hombre: Bernabé, el hombre lleno de fe y del Espíritu (v.24).
Y cuando llega, no impone su método ni compara con Jerusalén.
Lo que hace es hermoso y poderoso:
- Ve la gracia de Dios
- Se regocija
- Exhorta con propósito a permanecer fieles al Señor
El liderazgo piadoso discierne la obra de Dios aunque no se vea como uno esperaba.
Bernabé no buscó protagonismo, buscó afirmar lo que Dios estaba haciendo.
El versículo 24 no es un adorno, es la clave: su carácter produjo crecimiento.
La multitud no fue añadida por su estrategia, sino por su bondad, fe y llenura del Espíritu.

Aplicación:

¿Eres de los que se gozan cuando otros crecen… o de los que critican cuando no es “como tú lo harías”?
¿Te cuesta aceptar que Dios bendiga algo que tú no dirigiste?
Si eres líder, pídele a Dios que te dé el carácter de Bernabé:
- Mira con ojos espirituales
- Gózate sin celos
- Exhorta con propósito
Y nunca olvides que la obra es de Dios, no tuya.
“Un liderazgo lleno del Espíritu no compite, acompaña.”

III. Una Iglesia que Vive la Gracia Restauradora (Hechos 11:25–26a)

Hechos de los Apóstoles 11:25–26 RVR60
25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
Bernabé, viendo la magnitud del crecimiento en Antioquía, no se aferra al protagonismo ni intenta hacerlo todo solo.
En lugar de eso, va a buscar al hombre que todos habían dejado en silencio por años: Saulo.
Tarso no estaba a la vuelta de la esquina. Bernabé viajó cientos de kilómetros para restaurar a un hermano y traerlo al centro de la obra.
Juntos, trabajan un año entero enseñando. No se trató solo de un evento… fue un discipulado profundo, constante y en comunidad.
La gracia no es solo un concepto teológico. Es una acción práctica. Va en busca del olvidado.
Dios no solo perdona… restaura y reposiciona.
Bernabé ve en Saulo lo que nadie más veía: el llamado de Dios sobre su vida, no su pasado.

Aplicación:

¿A quién has descartado porque una vez falló?
¿A quién necesitas ir a buscar para recordarle que Dios aún quiere usarlo?
Tal vez tú mismo eres ese Saulo que siente que ya no tiene lugar. Recuerda: Dios no terminó contigo. Solo está preparándote.
“La gracia no solo perdona tu pasado… también te devuelve tu propósito.”

IV. Una Iglesia que Enseña con Fidelidad (Hechos 11:26b)

Hechos de los Apóstoles 11:26 RVR60
26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
Bernabé y Saulo no solo predicaron el evangelio, sino que enseñaron a mucha gente durante todo un año.
Esta enseñanza no fue casual ni esporádica. Fue intencional, formativa y sostenida.
Como resultado, los discípulos fueron reconocidos públicamente con un nuevo nombre: cristianos.
Este nombre no se lo pusieron ellos mismos.
Fue la sociedad quien notó que eran como “pequeños Cristos”.
El evangelismo trae personas a Cristo; la enseñanza las hace parecerse a Cristo.
La verdadera iglesia no solo crece en cantidad, sino en madurez doctrinal y carácter cristiano.
Cuando la enseñanza es clara, profunda y práctica… la identidad del creyente se afirma.

Aplicación:

¿Qué tan firme eres en tu fe? ¿Te podrían llamar “cristiano” por lo que enseñas, haces y vives?
¿Estás comprometido con aprender más de la Palabra?
¿Estás enseñando fielmente a otros, como Bernabé y Saulo lo hicieron contigo?
“Una iglesia que enseña bien, forma cristianos verdaderos.”

V. Una Iglesia Generosa y Comprometida (Hechos 11:27–30)

Hechos de los Apóstoles 11:27–30 RVR60
27 En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. 29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; 30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.
Llega una advertencia profética: una gran hambruna afectará toda la región (y la historia confirma que así fue, durante el reinado de Claudio).
La iglesia de Antioquía no se encoge de miedo ni se protege a sí misma primero.
¡Al contrario! Responden con acción, con decisión y con generosidad!
Cada creyente da según lo que tiene, sin presión ni manipulación. Es voluntario, pero comprometido.
Y nota esto: los gentiles que antes no eran considerados dignos del evangelio, ahora sostienen económicamente a los creyentes judíos de Judea. ¡Eso es madurez!
La generosidad es una evidencia del crecimiento espiritual.
Dar no es una imposición legalista, sino una expresión de gratitud y unidad en Cristo.
El liderazgo maduro (Bernabé y Saulo) transporta la ayuda con integridad y transparencia.

Aplicación:

¿Tu fe te ha hecho más generoso… o sigues aferrado a tus bienes?
¿Das cuando hay necesidad… o cuando te sobra?
Como iglesia, ¿respondemos con manos abiertas o con corazones cerrados?
“Una iglesia madura no se define por lo que tiene, sino por lo que entrega.”

RECAPITULACIÓN DEL MENSAJE

La iglesia que Dios quiere que seamos – Hechos 11:19–30
1. Evangeliza sin excusas
Dios usó la persecución para sacar a la iglesia de su comodidad.
Algunos predicaban solo a los suyos… pero otros obedecieron a Dios, no a sus prejuicios.
2. Lidera con humildad
Bernabé no impuso su estilo, reconoció la gracia y animó al crecimiento.
La humildad del líder multiplicó el fruto.
3. Restaura con gracia
Bernabé buscó a Saulo, el rechazado.
La gracia lo levantó y lo puso en el lugar que Dios quería.
4. Enseña con fidelidad
Se quedaron un año entero discipulando.
La sociedad los llamó cristianos porque su vida reflejaba a Cristo.
5. Da con generosidad
Supieron de la necesidad… y no lo pensaron dos veces.
Dieron con libertad, compromiso y confianza en sus líderes.

¿QUÉ HARÁS TÚ CON TODO ESTO?

¿Evangelizas… o solo hablas de fútbol, política y series?
Si no predicas, no obedeces. Si no compartes, no amas.
El silencio cómodo de muchos está dejando a miles sin esperanza.
¿Eres un líder que inspira… o que estorba?
Si todo tiene que hacerse a tu manera, no estás liderando, estás controlando.
Dios no usa el orgullo. Lo resiste. Pero se deleita en los que sirven de verdad.
¿Hay alguien que necesitas restaurar?
¿A quién has tachado por su pasado? ¿A quién dejaste de llamar porque “ya fue”?
La gracia no solo restaura a los demás… también te limpia a ti de tu orgullo cuando restauras a otros.
¿Eres enseñable? ¿Estás creciendo o estancado?
Hay cristianos que llevan años en la iglesia, pero nunca han sido discipulados de verdad.
Ya es hora de madurar. No puedes seguir sobreviviendo solo de prédicas de domingo.
¿Das como quien ha sido bendecido… o como quien está negociando con Dios?
Si lo que das no te cuesta, tampoco honra.
La madurez espiritual se nota en la billetera. En tus prioridades. En tu desprendimiento.

FRASE:

“Una iglesia que agrada a Dios no es la más popular… es la más obediente.”

CONCLUSIÓN PASTORAL

Esta no es una iglesia soñada por expertos, ni una iglesia con presupuesto millonario.
Es una iglesia nacida en crisis, formada por creyentes comunes, y liderada por hombres que sabían que la gloria no es para ellos, sino para Cristo.
La iglesia en Antioquía no nació perfecta, pero creció obediente.
No nació planificada… nació empujada por la soberanía de Dios y guiada por creyentes que decidieron no callar, no competir, no dividir, no retener.
Esa es la iglesia que Dios quiere que seamos.

LLAMADO A LA IGLESIA

Ya no podemos seguir siendo una iglesia pasiva, callada, orgullosa, inmadura o tacaña.
Este pasaje no fue escrito para que lo admiremos… sino para que lo imitemos.
Hoy, Dios no te está preguntando si sabes mucho, si llevas años en la fe, si tienes título…
Te está preguntando: ¿vas a ser parte de este tipo de iglesia? ¿o solo la vas a mirar de lejos?
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