Conociendo a Emaús 07.

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7. El pacto de Dios con el hombre.

Introducción:

Esta es una de las doctrinas fundamentales del cristianismo, ya que nos ayuda a entender la salvación de Dios. Sin embargo, el término “pacto” a veces es malinterpretado. Es cierto que Dios es “un Dios de pactos”, pero algunos entienden esto de manera equivocada, pensando que, por esta razón, nosotros debemos “pactar con Dios”. ¿Es esto correcto? ¿Somos nosotros quienes debemos hacer pactos con Dios, o es Dios quien hace pactos con el hombre? ¿Qué papel tenemos nosotros en los pactos de Dios y qué significado tiene esto para nuestra vida?
Lectura del artículo 07 de nuestra confesión:
1. La manera en que Dios se relaciona con los hombres es a través de pactos. En estos pactos, Dios establece los términos y bendiciones, y el hombre debe aceptarlos.
2. Al primer pacto que Dios hizo con el hombre se le llama Pacto de Obras. En este pacto, Dios prometió dar vida al hombre y a su descendencia si cumplía con el mandamiento que Dios le había dado.
3. Una vez el hombre desobedeció el mandamiento expresado en el pacto de obras, le agradó a Dios hacer un segundo pacto al cual llamamos Pacto de Gracia.
4. En este pacto, Dios ofrece gratuitamente vida y salvación a los pecadores basándose en la obra expiatoria de Cristo, requiriéndoles únicamente fe para recibirlas.
5. Este pacto de gracia se reveló primeramente a Adán en la promesa de un redentor y luego progresivamente a través de diversos pactos hasta completarse su plena revelación en el Nuevo Pacto.
6. Este pacto de gracia está fundamentado en otro pacto que ocurrió en la eternidad entre las personas de la divinidad, al cual llamamos pacto de redención o pacto eterno.

Desarrollo:

1. La manera en que Dios se relaciona con los hombres es a través de pactos. En estos pactos, Dios establece los términos y bendiciones, y el hombre debe aceptarlos.
Pacto es un acuerdo o alianza entre dos partes. Malaquías 2:14 (NBLA): «Y ustedes dicen: “¿Por qué?”. Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto.»  Génesis 9:9-17 (NBLA): «9 “Miren, Yo establezco Mi pacto con ustedes y con su descendencia después de ustedes, 10 y con todo ser viviente que está con ustedes: aves, ganados y todos los animales de la tierra que están con ustedes, todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra. 11 Yo establezco Mi pacto con ustedes, y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.” 12 Y Dios dijo: “Esta es la señal del pacto que Yo establezco entre Mí y ustedes y todo ser viviente que está con ustedes, por todas las generaciones: 13 pondré Mi arco en las nubes, y será por señal del pacto entre Mí y la tierra. 14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se verá el arco en las nubes, 15 y Me acordaré de Mi pacto, que hay entre Mí y ustedes y todo ser viviente de toda carne; y nunca más las aguas se convertirán en diluvio para destruir toda carne. 16 Cuando el arco esté en las nubes, lo miraré para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que hay sobre la tierra.” 17 Y dijo Dios a Noé: “Esta es la señal del pacto que Yo he establecido con toda carne que está sobre la tierra.”» 
2. Al primer pacto que Dios hizo con el hombre se le llama Pacto de Obras. En este pacto, Dios prometió dar vida al hombre y a su descendencia si cumplía con el mandamiento que Dios le había dado.
Génesis 2:15-17 (NBLA): «15 El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y el Señor Dios ordenó al hombre: “De todo árbol del huerto podrás comer, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.”» (el hombre fue puesto como cabeza de la humanidad)  Romanos 5:12 (NBLA): «Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron.»  Oseas 6:7 (NBLA): «Pero ellos, como Adán, han transgredido el pacto; allí me han traicionado.»  (En este versículo se afirma con claridad que Dios estableció un pacto con Adán, el cual fue quebrantado por él)
3. Una vez el hombre desobedeció el mandamiento expresado en el pacto de obras, le agradó a Dios hacer un segundo pacto al cual llamamos Pacto de Gracia.
Génesis 3:1-7 (NBLA): «1 La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: “¿Conque Dios les ha dicho: ‘No comerán de ningún árbol del huerto’?”. 2 La mujer respondió a la serpiente: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: ‘No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran’”. 4 Y la serpiente dijo a la mujer: “Ciertamente no morirán. 5 Porque Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal”. 6 Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era agradable a los ojos y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.»  Romanos 5:12 (NBLA): «Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron.»  Efesios 2:8-9 (NBLA): «8 Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.» 
4. En este pacto, Dios ofrece gratuitamente vida y salvación a los pecadores basándose en la obra expiatoria de Cristo, requiriéndoles únicamente fe para recibirlas.
Romanos 5:12-21 (NBLA): «12 Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron. 13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley. 14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. 15 Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión. Porque si por la transgresión de uno murieron los muchos, mucho más la gracia de Dios y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos. 16 Tampoco sucede con el don como con lo que vino por medio de aquel que pecó. Porque ciertamente el juicio surgió a causa de una transgresión, resultando en condenación, pero la dádiva surgió a causa de muchas transgresiones, resultando en justificación. 17 Porque si por la transgresión de uno, por este reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de Uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18 Así pues, como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno los muchos serán constituidos justos. 20 La ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.»  1 Corintios 15:21-22 (NBLA): «21 Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un Hombre vino la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.» Gálatas 3:11 (NBLA): «Y que nadie es justificado ante Dios por la ley es evidente, porque “el justo vivirá por la fe”.»
5. Este pacto de gracia se reveló primeramente a Adán en la promesa de un redentor y luego progresivamente a través de diversos pactos hasta completarse su plena revelación en el Nuevo Pacto.
Génesis 3:15 (NBLA): «Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; Él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.» Génesis 3:21 (NBLA): «Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió.» Jeremías 31:31-34 (NBLA): »Vienen días», declara el Señor, «en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, Mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos», declara el Señor. «Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días», declara el Señor. «Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo. »No tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciéndole: “Conoce al Señor”, porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande», declara el Señor, «pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado». Lucas 22:20 (NBLA): «De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes». Efesios 2:12 (NBLA): «En ese tiempo ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza y sin Dios en el mundo.»
6. Este pacto de gracia está fundamentado en otro pacto que ocurrió en la eternidad entre las personas de la divinidad, al cual llamamos pacto de redención o pacto eterno.
Salmo 110:4 (NBLA): «El Señor ha jurado y no se retractará: “Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec”.» Comparar con:
Hebreos 7:11–28 NBLA
11 Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico, (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón? 12 Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley. 13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar. 14 Porque es evidente que nuestro Señor descendió de Judá, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes. 15 Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16 que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicos, sino según el poder de una vida indestructible. 17 Pues de Cristo se da testimonio: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec». 18 Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútil 19 (pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios. 20 Y por cuanto no fue sin juramento, 21 pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero Él, por un juramento del que Le dijo: «El Señor ha jurado Y no cambiará: “Tú eres sacerdote para siempre”». 22 Por eso, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto. 23 Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, 24 pero Jesús conserva Su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre. 25 Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos. 26 Porque convenía que tuviéramos tal Sumo Sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores, y exaltado más allá de los cielos, 27 que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo. Porque esto Jesús lo hizo una vez para siempre, cuando Él mismo se ofreció. 28 Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.
1 Pedro 1:18-21 (NBLA): «18 Sabiendo que no fueron redimidos de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. 20 Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a ustedes, 21 que por medio de Él son creyentes en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que la fe y la esperanza de ustedes sean en Dios.»
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