RECORDAR QUE LA PALABRA ES VIVA

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Texto base: 2 Pedro 1:12–15 “12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 13 Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; 14 sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.”

Introducción

Familia, recordemos que 2 Pedro es diferente. En esta epístola, Pedro le escribe a la iglesia con un tono pastoral y urgente, para advertirles sobre los falsos maestros y sus falsas enseñanzas. Él sabe que el peligro no solo viene de afuera, sino también desde dentro, y por eso les ofrece un recurso poderoso:
El conocimiento de la verdad es el remedio contra la falsedad.
A lo largo del primer capítulo, hemos visto cómo Dios nos equipa a través de Su Palabra y Su gracia. Consideremos juntos lo que ya hemos aprendido:
La Palabra de Dios nos provee ese conocimiento transformador.
Somos doulos, es decir, siervos-esclavos de amor por nuestro Señor.
Hemos recibido una fe igualmente preciosa —de igual valor que la de los apóstoles.
Hemos alcanzado la justificación de parte de Dios:
Estamos delante del Padre como si nunca hubiéramos pecado y como si siempre hubiéramos obedecido.
Al arrepentirnos de nuestro pecado y seguir a Cristo, recibimos gracia y paz de Dios.
Pedro desea que esa gracia y paz se multiplique abundantemente en nuestras vidas.
Como dice Efesios 2:8–9:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Dios también nos ha dado preciosas y grandísimas promesas. Y esas promesas no son promesas huecas o vacías, sino preciosas (costosas, valiosas) y grandísimas.
Sin embargo, muchas veces lo único que hacemos con las promesas de Dios es resaltarlas en nuestras Biblias, recitarlas superficialmente, o colgarlas en nuestras casas como ornamentos decorativos, sin vivirlas ni abrazarlas con fe.
En los primeros cuatro versículos vimos TODO lo que Dios nos ha dado:
Su salvación por gracia en Cristo.
Fuimos perdonados y justificados.
Recibimos TODAS las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad.
Y también preciosas y grandísimas promesas.
También vimos en el versículo 5 que Pedro nos exhorta a poner toda diligencia —es decir, velocidad, fervor, rapidez— y a añadir a nuestra fe siete cosas.
Así también en la vida cristiana: necesitamos diligencia, preparación espiritual, compromiso con la santidad. No podemos vivir vidas ociosas —inútiles o estériles— en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Es muy importante seguir creciendo en el conocimiento de Jesús. No podemos ser ciegos o miopes: necesitamos abrir nuestros ojos a la necesidad de Jesús y ver la escasez en nuestras vidas.
Si hacemos esto, no caeremos jamás. Y la esperanza viva —la preciosa y grandísima promesa— es la entrada amplia y generosa al reino eterno de nuestro Señor.
Ahora continuemos.
2 Pedro 1:12–15 “12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 13 Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; 14 sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.”
Iglesia, ¿alguna vez se han olvidado de algo importante? Una cita médica, una fecha especial, dónde dejaste las llaves… O peor aún: ¿te ha pasado que olvidaste por qué comenzaste a seguir a Jesús?
Vivimos en una época de sobrecarga de información, distracciones constantes y ritmos acelerados. Y si somos honestos, olvidamos más de lo que recordamos, incluso cosas esenciales para nuestra fe.
El apóstol Pedro, sabiendo que su tiempo en esta tierra estaba por terminar, escribió una carta con el corazón de un pastor que no quiere que sus ovejas se pierdan… …que no quiere que se olviden de lo más importante.
Y en esta porción que vamos a estudiar hoy, Pedro nos enseña algo profundamente pastoral y eterno:
Que recordar las verdades de Dios no es opcional, es vital.
Que la repetición no es aburrida, sino necesaria.
Que el conocimiento de la verdad es el remedio contra la falsedad.
Y que mientras estemos en este cuerpo —en este tabernáculo frágil— debemos ser diligentes en recordar, y también en ayudar a otros a recordar.
Hoy vamos a ver cómo Pedro, al final de su vida, no está buscando reconocimiento, ni consuelo, ni venganza, ni atención. Está buscando algo más importante:
Que la iglesia no olvide.
Y mi oración hoy es esta: Que tú y yo, al salir de este lugar, podamos tener memoria de estas cosas. Que no se borren con el tiempo. Que no se diluyan con la rutina. Que no se apaguen con las pruebas. Sino que permanezcan grabadas en lo profundo de nuestro corazón.
Así que abre tu Biblia conmigo en 2 Pedro 1:12–15 y prepárate a escuchar el clamor de un pastor que, antes de partir, nos deja un legado:
Recordar lo que nunca debe olvidarse.

I. Recordar la verdad es necesario (v. 12)

“Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.” (v. 12)
Pedro sabe que la iglesia ya conoce estas verdades,
Son verdades que deben repetirse – y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Deuteronomio 6:7 “7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”
Nosotros tenemos la mala costumbre de olvidar lo importante, de ir tras lo temporal en vez de ir tras lo eterno – y perdemos nuestro primer amor por ser olvidadizos.
Olvidamos citas de doctor
Olvidamos apagar la estufa
Olvidamos donde dejamos las llaves del auto
Olvidamos que tenemos peces, un perro
Olvidamos que somos siervos
Olvidamos que estamos casados
Los jóvenes olvidan que no lo saben todo
Olvidamos que vamos a morir y que en esta vida vamos de pasadita…
Se ha dicho que la repetición es la madre del aprendizaje
En estos 4 versos vemos el interés de Pedro en recordarnos el no olvidar lo que nos ha compartido: {v.12 – v.13 – v.15}
2 Pedro 1:12 “12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.”
2 Pedro 1:13 “13 Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación;”
2 Pedro 1:14–15 “14 sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.”
Pablo lo dijo así – A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Filipenses 3:1 “1 Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.”
Más os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada.
Romanos 15:15 “15 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada”
2 Tesalonicenses 2:5 “5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?”
Ahora bien, ¿Qué es lo que Pedro quiere que recordemos?
QUE EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD ES EL REMEDIO CONTRA LA FALSEDAD.
La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia – Salmo 119:160
Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. Salmo 138:2
Ahora veamos lo que Pedro dice en el verso 13-14
Vivimos tiempos donde la distracción y el entretenimiento nos roban la memoria espiritual.
Pero Pedro nos recuerda que las cosas eternas deben estar frescas en nuestra mente, porque olvidarlas nos hace vulnerables a la falsedad.

II. Aprovechar el tiempo en nuestro tabernáculo (vv. 13–14)

“Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.” (vv. 13–14)
Pedro sabía que iba a morir pronto. Estaba encarcelado en Roma, con más de 70 años. Y aún así, no se retira, no se jubila del ministerio, sino que continúa escribiendo para despertar a la iglesia.
Su cuerpo —dice— es como un tabernáculo, una tienda de campaña que pronto será desarmada. Pero su alma está lista para partir.
▶ Jesús también habló de eso:
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay…” (Juan 14:2)
▶ Pablo también lo dijo:
“Sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere…” (2 Corintios 5:1)
Hoy, muchos invierten más tiempo en embellecer su tabernáculo que en alimentar su alma. Compran cremas antiarrugas, se pintan el cabello, buscan detener el tiempo… Pero la muerte es inminente, y nuestro llamado es vivir preparados.
Pedro nos llama a usar bien el poco tiempo que tenemos para despertar a otros.

III. Procurar que no se olviden jamás (v. 15)

“También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.” (v. 15)
Pedro usó su vida, su tiempo, su escritura —todo— con diligencia, con pasión. ¿Para qué? Para que aun después de su partida —y esa palabra en griego es éxodo— los creyentes no olvidaran.
¿Lo ves? Pedro sabía que la Palabra de Dios escrita sería su legado, lo que permitiría que la iglesia recordara siempre.
Y hoy tú y yo leemos sus palabras, 2000 años después, y seguimos siendo despertados.
En tanto que estoy en este cuerpo
Cuerpo – templo – albergue del alma- morada terrestre – tabernáculo
2 Corintios 5:1 “1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”
Juan 14:2 “2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
– donde Pedro declara que somos extranjeros { residente extranjero} y peregrinos { nacionalidad extranjera} Todos vamos abandonar en {breve} este cuerpo/tabernáculo.
Nuestra muerte es inminente
Pero muchos la quieren detener
Compran cremas para desaparecer las arrugas
Se pintan el cabella para tapar las canas
Se hacen cirugías para estirarse la piel y remover las arrugas
Se visten de modo para aparentar más joven
Y la gente invierte tanto tiempo, dinero, energía/esfuerzo en el cuerpo física – que es como la hierba que se seca y la flor se cae, perece su hermosura y apariencia – Santiago 1:1111 Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.”
2 Pedro 1:15 “15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.”
Pedro procuro – uso velocidad, se esforzó, fue ferviente y diligente, demostró empeño, en recordarles la VERDAD - hasta su partida –
La palabra partida es la palabra exodos – Pedro compartió la Verdad hasta que su alma salió de su tabernáculo para irse con Jesús. Familia, edifiquemos nuestra FE al agregar estas 7 virtudes/aditivos –
Vivamos conscientes de la fragilidad de la vida –
Pasamos por este mundo una sola vez
Nuestro servicio a Dios es BREVE –
¿Por qué no invertir nuestras vidas haciendo cosas por otros? Seamos como Jesús
Aprovechemos bien el tiempo que nos queda en estos tabernáculos
Es imposible crecer en tu deleite en Dios si no hay renuncias
Renunciemos lo temporal por lo eterno
Comencemos a priorizar a Dios – leer/meditar/memorizar la Palabra/oración
Prioriza a tu esposa/esposo
Prioriza a tu hijos
Prioriza a tu iglesia –
Necesitamos invertir tiempo/esfuerzo y dinero en estas cosas
Hagámoslo FIELMENTE hasta nuestra partida – hasta que nuestra alma salga/parta/tenga su éxodo de nuestro tabernáculo

Aplicaciones prácticas: Edifica tu memoria espiritual

Repite las verdades bíblicas hasta que vivas conforme a ellas.
Memoriza promesas en lugar de solo subrayarlas.
Haz tiempo diario para la Palabra y la oración.
Renuncia a lo temporal por lo eterno.
Ama a tu familia, a tu iglesia, a tu prójimo como a ti mismo.
Vive con urgencia y propósito, sabiendo que este cuerpo es temporal.
No olvides que tu llamado es despertar a otros con la Verdad.

Conclusión: La urgencia de recordar

Pedro sabía que su tiempo se acababa, pero no dejó de enseñar. Él no quiso ser recordado por sus milagros, ni por caminar sobre el agua, ni por predicar en Pentecostés. Quiso ser recordado como alguien que ayudó a otros a no olvidar las verdades del evangelio.
Tú y yo también partiremos. Y no sabemos cuándo.
Por eso, alimentemos nuestras almas con la Verdad, y alimentemos a otros. Que cada día que vivamos en este tabernáculo, lo vivamos recordando, proclamando, y practicando:
“El conocimiento de la Verdad es el remedio contra la falsedad.”
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