La esperanza que nos sostiene
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· 25 viewsEsta es una enseñanza enfocada en llevar esperanza a las familias de iglesia que atraviesan por momentos difíciles. La intensión es mostrar que por más compleja que parezca esta vida terrenal, tenemos una esperanza mayor en Cristo y ayudados por el Espíritu Santo.
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Introducción
Introducción
Estos días que hemos estado orando hemos visto la necesidad de muchas familias de nuestra iglesia. Necesidades físicas, diagnósticos médicos, necesidades económicas, cansancio y luchas espirituales de las cuales es imposible no sentir ese dolor, sufrimiento y carga que se posa sobre las vidas y familias haciendo parecer que nada tiene salida o sentido.
Pregunta clave: En medio de este panorama, celebramos Pentecostés, el día en que conmemoramos el derramamiento del Espíritu Santo. ¿Qué tiene que ver el poder del Espíritu con nuestro dolor? ¿Es solo para hablar en lenguas y hacer milagros, o tiene algo que decirnos cuando las lágrimas no cesan y las fuerzas se acaban?
Introducción al pasaje: Pablo, el apóstol perfecto para hablar sobre el sufrimiento nos abre toda ventana teológica en Romanos 8 para mostrarnos cómo la esperanza, la prueba y el poder del Espíritu Santo no solo coexisten, sino que trabajan juntos para el plan perfecto de Dios.
Nuestro gemir y la esperanza paciente Romanos 8:18-22
Nuestro gemir y la esperanza paciente Romanos 8:18-22
Exposición Romanos 8:18
18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.
Pablo establece una comparación radical al decir: las aflicciones del “tiempo presente” son leves y temporales en comparación con “la gloria venidera”. Pablo de ninguna manera está negando el dolor, pero lo pone en la balanza de la eternidad. La gloria futura es tan pesada que inclina la balanza a nuestro favor.
Exposición Romanos 8:19-22
19 Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza 21 de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. 22 Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto.
¡No estamos solos en nuestro gemir! Toda la creación sufre los efectos del pecado y “gime a una” esperando la redención. Esto no normaliza nuestro sentimiento de “ruptura”. El mundo no está como debería ser, nuestro dolor es un eco del anhelo de toda la creación por la restauración final.
Aplicación
Tu dolor, tu enfermedad, tu necesidad, no es el final de la historia. Es un “dolor de parto” (v. 22) que anuncia el nacimiento de algo nuevo y glorioso. Dios ve tu sufrimiento en el contexto de la gloria que Él ha preparado para ti.
Nuestro gemir y la esperanza paciente Romanos 8:23-25
Nuestro gemir y la esperanza paciente Romanos 8:23-25
Exposición Romanos 8:23
23 Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.
Ahora Pablo se enfoca en nosotros, los creyentes. También “gemimos dentro de nosotros mismos”. Pero nuestro gemido es diferente, porque tenemos “las primicias del Espíritu”. Conexión con Pentecostés: !Aquí está el vinculo clave!. El Espíritu Santo en nosotros es el anticipo, la garantía, el primer pago de nuestra herencia celestial. Es una muestra de la gloria futura que ya vive en nosotros. Por eso gemimos: hemos probado la bondad de Dios y anhelamos la plenitud.
Exposición Romanos 8:24-25
24 Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
Nuestra salvación se vive “en esperanza”. La esperanza bíblica no es un “ojalá”, es una certeza expectante. Esperamos lo que no vemos, y lo hacemos con paciencia, con perseverancia.
Aplicación
No te sientas mal por gemir, por sentir al peso de la prueba. Tu anhelo por el cielo es una evidencia de que el Espíritu de Dios vive en ti. La fe no es la ausencia de dolor, sino la capacidad de esperar con paciencia la promesa de Dios en medio del dolor.
El auxilio indispensable del Espíritu Santo Romanos 8:26-27
El auxilio indispensable del Espíritu Santo Romanos 8:26-27
Exposición Romanos 8:26
26 De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Este es el corazón del consuelo. “De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad”. ¿Cómo? Ciando estamos tan quebrantados que no sabemos qué orar, “el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Conexión con Pentecostés: El mismo Espíritu que descendió con poder en Pentecostés, ahora desciende a lo más profundo de nuestro ser y ora por nosotros. ¡Qué consuelo! Cuando a ti se te acaban las palabras, el Espíritu Santo habla por ti.
Exposición Romanos 8:27
27 Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.
Y Dios Padre, que escudriña los corazones, sabe perfectamente lo que el Espíritu está pidiendo, porque el Espíritu intercede “conforme a la voluntad de Dios”. Tu oración, aun la inarticulada, siempre llega al trono de la gracia de manera perfecta.
Aplicación
A la familia que cuida un enfermo, al que enfrenta una crisis financiera, al que lucha con la depresión o a aquellos que ven su familia desintegrarse y esto de causa gran dolor: cuando sientas que no puedes más, recuerda que hay un intercesor divino dentro de ti, gimiendo contigo y por ti. No estás solo en tu debilidad.
La soberanía consoladora de Dios Romanos 8:28-30
La soberanía consoladora de Dios Romanos 8:28-30
Exposición Romanos 8:28
28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
Este es el clímax. "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien". Es crucial explicarlo bien: no dice que "todas las cosas son buenas", sino que Dios, en su soberanía, usa todas las cosas (incluso las malas, las dolorosas) para cumplir su buen propósito en nosotros: "ser hechos conformes a la imagen de su Hijo".
Exposición Romanos 8:29
29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
La “Cadena de Oro” de la salvación. Desde la eternidad pasada (presciencia, predestinación) hasta la eternidad futura (glorificación), el plan de Dios para ti es inquebrantable. Tu salvación y tu destino final están seguros en Sus manos.
Aplicación
Dios no está improvisando con tu vida. Ni tu enfermedad, ni tu problema, ni tu prueba han tomado a Dios por sorpresa. Él está tejiendo un tapiz, y aunque ahora solo veas los nudos y los hilos sueltos del reverso, Él está obrando para un resultado final que es bueno y te hará más como Cristo.
Conclusión y Llamado
Conclusión y Llamado
Nuestro dolor es real, pero la gloria futura es más real.
Gemimos, pero con una esperanza viva gracias al Espíritu que mora en nosotros.
Somos débiles, pero el Espíritu nos ayuda e intercede por nosotros.
Y sobre todo, nuestro Dios soberano está usando cada detalle para nuestro bien interno.
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Llamado a la Fe: Invita a la congregación a tomar una decisión.Para el que sufre: Deja de mirar solo la prueba y levanta los ojos a la esperanza de la gloria. Confía en que Dios está obrando.
Para el que se siente débil: Ríndete a la ayuda del Espíritu Santo. En lugar de luchar con tus propias fuerzas, pídele al Consolador que te sostenga y ore por ti.
Para todos: Renovemos nuestra confianza en la soberanía de Dios. Entreguémosle nuestras cargas, sabiendo que Él las usará para un propósito mayor.
